UN SOPLO DE ESPERANZA

 

Después de unos días, más bien cortos, de incertidumbre y que reflejé en este blog, he de afirmar con cierta satisfacción que los nombramientos del presidente Sánchez,me están gustando. Seguro que van a contribuir a generar tranquilidad y un -aún- precario optimismo. Las designaciones se han hecho a personas con experiencia, ya curtidas en la vida política y con un talante y una trayectoria muy claras en lo que al futuro de España y a su contencioso con Catalunya se refiere.

Porque, el independentismo se va a encontrar con otros interlocutores, pero con el mismo discurso que ya han oído antes.  Esto es, Constitución y unidad de España. Quizá con otros adjetivos, con menos sequedad, pero con el mismo mensaje. Puigdemont o Torra ya no tendrán la excusa de los populares, carcas y antiguos. ¿Querían un cambio? Pues ya lo tienen. Además votaron a favor, para terminar con Rajoy. Bueno, pues ésta es la respuesta de los socialistas.  ¿Es lo que esperaban?

Además Borrell, el que será ministro de asuntos exteriores, no es un desconocido en Bruselas. Para combatir las andanadas de Puigdemont desde Alemania, no está mal. Hacia falta realmente un refuerzo en el ámbito europeo y de la opinión pública, muy influenciada por las voces independentistas.

¿Quiere esto significar que entramos en una nueva etapa que va a conducir a que unos asuman que la separación no es posible y por otra a una cierta distensión?

No. Ninguna de las dos alternativas va con toda seguridad a producirse. Es pronto, muy pronto aún. Pero sí que ha de decirse, que lo que está sucediendo estos días, con las primeras actuaciones de Sanchez, no va a empeorar la ya muy difícil situación.

Para mí, de momento esto ya me vale.

De momento.

5 de junio de 2018

¿BUENO PARA LA ECONOMIA?

 

Me llama un amigo, instalado en el mundo de la matemática y de su docencia y me pregunta si el cambio político va a ser bueno para la economía. Le contesto con otra pregunta. Le inquiero si estaría dispuesto ahora a invertir sus ahorros, en instrumentos de mayor riesgo que los pagares o los bonos del Estado. Me dice que en el banco le han ofrecido hace unos días colocaciones con unos márgenes superiores a los que ahora está percibiendo. Me habla de renta variable. Esto es, acciones o títulos cotizados en Bolsa. Y después de algún silencio bien elocuente, me dice que se va a esperar. Que de momento, esperar y ver a cómo evoluciona todo.

Pues ya te has contestado tú mismo, le manifiesto. Y lo que vas a hacer,-esto es esperar-,  seguro que lo hacen miles, miles de ciudadanos como tú, que no quieren apostar por más riesgo, mientras el horizonte político no se despeje. Y lo que tu piensas o decides, vale también para los grandes inversores institucionales, fondos de pensiones, que manejan los dineros de los que un día se jubilen. Miles de millones.

Por tanto, concluyo, el cambio que acaba de producirse esta semana, bueno, bueno para la economía no creo que lo sea. Aunque se predique mucho de la regeneración democrática, de la transparencia y de la necesaria pureza de los que se dedican a la política, el 3% de crecimiento, previsto y esperado para este año, con lo que ha sucedido, ya no va a ser tan fácil que se alcance. Porque para que este porcentaje o esta cifra llegara a buen fin, se habían establecido unas previsiones de consumo e inversión, de mantenimiento del gasto público, de estabilidad en el nivel de precios, que con el nuevo gobierno no se sabe si se van a cumplir. Por lo menos hoy por hoy,- aunque optemos por un optimismo, disfrazado de un mayor o menor voluntarismo,- no lo sabemos. Es más, uno se inclina a considerar que el objetivo del 3% queda hoy más lejos de una realidad futura.

En algún periódico he leído que la situación económica actual,- de cierta bonanza-,va a permitir que el país viva un tanto de las “rentas” por lo menos en los próximos seis meses. Dejando que el nuevo gobierno realice una aterrizaje suave y tome las riendas y la iniciativa en los grandes temas de la política económica, financiera o fiscal.

Vamos pues a esperar. Rezando para que no se equivoque. Para que no se produzca una nueva edición de lo que sucedió con Zapatero, Rubalcaba y Solves, en 2009/10/11. Porque del rescate, estuvimos muy, muy cerca.

Aunque la memoria colectiva es corta, fugaz. 

Pero conviene recordarlo. Ahora.

 

3 de junio de 2018

UN FAVOR AL PP

 

Pues sí, aunque no lo parezca, el Partido socialista, ha hecho un favor al PP. Manteniéndose en el gobierno, aumentaba el desgaste, la pérdida continuada de votantes. En cambio, en la oposición los populares pueden resucitar. Sanchez tendrá que enfrentarse con problemas que dificultarán enormemente a su gobierno. El nuevo presidente de la Generalitat ya ha dicho que va a persistir en sus objetivos. Esto es la república y la lucha por la libertad de los presos políticos, no los políticos presos. Y se ha avanzado con un gran cartel en el Palau de la Generalitat, pidiendo o exigiendo esta libertad. Y esto, naturalmente lo ha hecho como representante, o primera autoridad en Catalunya del Estado. Por tanto el diálogo que Torra pide a Sanchez viene ya edulcorado con una muestra de desafío tan gráfica como el anuncio que cuelga en los balcones de la Plaza San Jaume. ¿Que va a hacer Sánchez?. ¿Convencer a Torra de que abandone unos objetivos tan máximos?. Hablar por hablar, sí. Pero mucho más no creo que se consiga.

Y después Sanchez tendrá que lidiar con las maniobras, las asechanzas y los dardos envenenados de Podemos y demás partidos que le han servido en bandeja el triunfo en la moción de censura.  Claro que Podemos se ha prestado a ello para sacar ventaja, en momentos delicados. Y va a hacerlo pronto, para ganar en visibilidad y tratar de engullir progresivamente al PSOE. 

Mientras tanto el PP ya ha dicho que va a actuar con fuerza en la oposición. El desgaste estará ahora más cerca del PSOE que del PP. Y los votantes pueden volver a considerar que los populares pueden ser otro día la alternancia. 

Sin duda la apuesta de Pedro Sanchez es arriesgada. Pero aún con las dificultades expuestas, tiene con ella también la oportunidad de que el partido recobre nuevamente el liderazgo perdido. Esto es, que el bipartidismo, mayor o menor no esté ya enterrado. La política más inmediata, el Parlamento, un campo sembrado de minas, que habrá de sortear con suma habilidad y cautela.

No creo que lo sucedido esta semana invite al optimismo. Al margen de creencias políticas. Hemos de seguir en el pragmatismo del día a día. 

Porque ya hemos visto que este día a día, produce en ocasiones sorpresas mayúsculas.

 

3 de junio de 2018

“EN NOMBRE DEL PUEBLO”

 

Está claro que todos actúan, “en nombre del pueblo”. Para el bien del pueblo, porque el pueblo lo pide y hay que hacerle caso. El pueblo lo aguanta todo. Y en nombre del pueblo se han cometido las mayores fechorías y los mayores crímenes. Y claro, es,- ha sido- el mismo pueblo el primero que ha sufrido las consecuencias. El pueblo al que se pretendía servir.Pero no, han sido los políticos los que en demasiadas ocasiones se han servido del pueblo.

Hablo de ello, a raíz de la moción de censura presentada por el secretario del Partido socialista, contra el gobierno del partido popular. No entro ni salgo en las querellas existentes entre los dos partidos, ni tampoco voy a hablar bien o mal de uno u otro. Y quiero situarme solamente como un ciudadano más, que quiere vivir con los menos sobresaltos posibles. Esto lo digo, porque Pedro Sanchez, ha explicado que se presenta la moción de censura por el enfado y enorme rechazo que se experimenta en la población acerca de los innumerables casos de corrupción del PP, condensados ahora en la sentencia de Gurtel. Parecería pues que Sanchez actúa movido por la presión ciudadana, que ya no puede más ante tanta suciedad y ante tanto lodazal.

Pero la lectura también puede ser distinta. Las horas bajas del PSOE precisan urgentemente de una reacción que devuelva al partido a la actualidad política. Al PSOE dicen, que se lo están comiendo por la derecha y por la izquierda. Ciudadanos y Podemos. Y hay que hacer algo. Y así se ha tomado la decisión de la moción de censura. ¿Para servir al pueblo?. Pues no. Más bien para servir los intereses del propio partido. Una moción que no podrá defender Pedro Sanchez en el Parlamento,- mal asunto-, y que tampoco tiene como objetivo máximo forzar unas elecciones que en estos momentos no interesan a esta facción política.

Yo diría, así en general, que al pueblo, al ciudadano, o como mejor queramos llamarle, le interesa que le dejen trabajar. Que el país prospere y que los políticos gobiernen pensando en el bienestar de los que administran. Y esto significa en ocasiones sacrificar los objetivos más inmediatos de partido, apostando por la estabilidad, buscando lo que es una política de Estado; esto es huyendo de las contiendas de salón, para centrarse en los aspectos más importantes que afectan a nuestra convivencia y a nuestro progreso. Y estoy muy convencido que el elector premia la coherencia, la seriedad, el mantenimiento de estos principios.

Y no digo en absoluto que se olvide la corrupción. Llevamos años hablando de ello. Pero no nos vamos a cargar al país, la estabilidad y el crecimiento económicos ganados con cierto sudor, por protestar una y mil veces de la Gurtel u otras especies que vengan de los juzgados.

Con la moción de censura el PSOE y los demás partidos que ya sintonizan con la propuesta, seguro,- como ya he dicho- que no se sirve al pueblo. 

Que nos dejen pues tranquilos y que no nos manoseen.

 

27 de mayo de 2018

“VERDAD O MENTIRA”

 

Desde un punto de vista técnico,- léase jurídico-, el “testigo” en un juicio, está obligado a decir la verdad. Que es igual que afirmar que no puede mentir. Y además el Código penal señala que el testigo que falta a la verdad en un procedimiento judicial, comete un delito de falso testimonio. Que no debería ser poco.

Hasta ahí lo que dice la ley. Pero en este país hay poca tradición o poca historia, en esto de decir la verdad cuando a alguien le convocan en calidad de testigo, para que explique lo que sabe de un determinado problema. Abundan las contestaciones de la falta de memoria, de que no puede precisarse o contestarse lo que se pregunta por desconocimiento del asunto u otras respuestas del mismo o semejante tenor. Los testigos acostumbran a pedir opinión o consejo de un letrado que les ilustra del modo de pasar por el estrado de la manera menos visible y más insípida, pero cumpliendo naturalmente con el mandato legal de decir la verdad.

Todo esto viene a cuento de los comentarios que se han hecho, acerca de los pasajes de la sentencia Gurtel que se refieren a las declaraciones de los testigos. El Tribunal  no les da la mayor importancia o les otorga muy poca credibilidad. Y c0mo que Rajoy fue llamado a declarar como testigo y en  tal condición contestó a las preguntas de las partes y de los jueces, se llega a la conclusión de que el presidente mintió en sus afirmaciones o negativas, porque en otro caso el Tribunal habría tenido en cuenta sus apreciaciones. Y en consecuencia podríamos estar ante la comisión de un delito de falso testimonio.

El portavoz del partido popular preguntado por esta circunstancia, ha contestado que ésta es una minucia, que debe contemplarse en el contexto del propio procedimiento judicial. Y no creo que la prensa insista en ello, aunque a la hora de sacar punta de cualquier dato relevante o no, la actualidad es propicia a ello.

No hace falta subrayar que en otros países de nuestro entorno y claramente en los USA, la cuestión sería muy distinta. Está claro que las declaraciones de uno u otro testigo pueden ser determinantes del desenlace del proceso y el servir, -el ser como esclavo de la verdad,- resulta un principio fundamental para la salud del sistema judicial y porque no del propio sistema democrático.

Estamos avanzando en unos cuantos ámbitos vinculados al desarrollo de la sociedad civil y de las libertades. Pero  en éste que he explicado brevemente aquí, estamos aún lejos de su necesario reconocimiento.  Decir verdad o decir mentira, no es igual. Aunque a muchos aún les sea indiferente.

25 de mayo de 2018