SEÑORAS AL MANDO

Ahora la señora Von der Leyen, ha insistido y dice que ya es hora que se produzca la igualdad en los Consejos de Administración. Esto es igual número de mujeres que de hombres. Parece que en este campo existe esta asignatura pendiente y la presidenta de la Comisión europea entiende que ha de normalizarse una situación, a todas luces injusta.

Claro que uno no tiene nada que objetar a este deseo. Lo que sucede es que a continuación uno también se pregunta a raíz de esta cuestión, para que sirven los Consejos en una compañía. Si son propiamente una especie de «florero», propiamente de representación y de imagen «hacia fuera», o son alguna cosa más.

Históricamente los consejos de administración han sido el órgano de gobierno de las empresas. Y sus componentes los representantes de los accionistas. Se suponía- se asumía mejor dicho-, que esto señores habían sido nombrados por los «propietarios» de la sociedad, esto es, -insisto- por los accionistas.- Y eran dichos representantes quienes podían defender de manera más directa los intereses económicos de quienes se jugaban el dinero en la aventura.

Pero este principio ya hace algún tiempo, ha empezado a quebrar. Se ha comenzado a distinguir en las sociedades cotizadas entre distintos tipos de «representantes» en los miembros de un Consejo. Los «dominicales», los «independientes» y los ejecutivos». No se sabe cómo se ha llegado a la conclusión que los «dominicales»·, esto es lo que representaban directamente al accionista no tenían porque ser mayoría y que en cambio debían dejar paso a los «independientes». Los independientes eran y son unos profesionales que genéricamente se supone representan al accionariado, pero en realidad no se sabe demasiado que intereses defienden.

Por tanto, se ha desnaturalizado la propia esencia de la sociedad capitalista. O la llamemos como queramos. El accionista ya no es el único propietario de la sociedad. Estamos entrando en una propiedad «difusa».

Y para añadir un poco más de salsa al condimento, Von Leyen ahora propugna que las señoras, ocupen forzosamente cargos en el Consejo. ¿Cómo independientes? ¿Cómo dominicales?. ¿ Se obligará al propietario de un paquete importante de acciones que nombre como consejero o consejera a una señora, al margen de su formación, experiencia, cualidades?. ¿ Y si no la encuentra?

Pues tal como van las cosas todo puede ser posible. Mas que una propiedad «difusa», nos estamos sumergiendo en una sociedad «difusa».

16 de enero de 2022

SI YO FUERA REY


Si yo fuera el rey diría que me quedo en Abu Dhabi. Que no vuelvo más a España. Y lo diría alto y claro. Que se enterasen todos. Preferiría morirme en el destierro que volver mendigando a la patria. Además, no sería el primero.

¿No le han echado? Tal como fueron las cosas, parece hemos de concluir que sí. ¿Entonces, porque pensar en volver?

Los pueblos tardan bastante tiempo en darse cuenta de los errores. A veces transcurren generaciones. En la Rusia de la Unión Soviética más de ochenta años. Y del estalinismo y sus horrores pasaron también unos cuantos años.

Claro que hay que reprochar mucho al rey Juan Carlos. El afán por las mujeres y el dinero. Por supuesto que en el género humano masculino y también femenino,- en lo que a ellas concierne,- no es una excepción. Pero estos defectos, vicios o como queramos llamarles no empañan los cuarenta años que hemos vivido con una monarquia que ha funcionado en el orden político institucional razonablemente bien. Esto nunca se hubiera producido con una presidencia republicana. La historia es un fiel testimonio de ello. La corona ha favorecido la economía, los negocios y la imagen de España en el mundo. Esta ha sido una realidad.

Y ahora esta realidad nos la hemos cargado. En la balanza de activos y pasivos de Juan Carlos, yo creo que ganan los activos. Que con él,  España a lo largo de su reinado salió ganando. Y esto es lo que finalmente interesa. Al margen de episodios más nublados u obscuros. 

¿Tan complicado, tanto cuesta el reconocerlo?

8 de enero de 2022

LO SOSTENIBLE ¿UNA MODA?

Sí, lo parece. Ahora, todo, cualquier empresa, cualquier producto debe ser “sostenible”. Esto es, con un objetivo “verde”. En otras palabras “ preservación de la salud del planeta”. Y en este propósito también parece existir una fe, una confianza ciega. Si apostamos por las nuevas tecnologías, por la reducción de los gases contaminantes, seguro, seguro que el calentamiento del planeta se va a detener.Volveremos a inviernos, primaveras y veranos más normales. Como estábamos acostumbrados hace años. Y las tormentas, los fenómenos atmosféricos serán más amables, menos insultantes que algunos de los producidos en este año que nos ha dejado. 

Y como no, la banca también se ha convertido en la gran aliada de este movimiento. Los préstamos, las operaciones financieras “verdes” se han multiplicado y las empresas se han apresurado a preparar estas propuestas a los bancos, explicando que el dinero va a utilizarse en forma preponderante para el fomento de las energías limpias. Por tanto una forma de acceder a medios financieros hoy en día con una mayor facilidad, pagando menos interés y quizá ofreciendo una menor garantía, es dar cuenta del destino “verde” del crédito que se obtenga. Leo que los grandes bancos españoles también “han disparado las cifras de la financiación sostenible”.

No se si la moda va a mantenerse muchos años. De momento todo indica de que va a ser así. Aunque han empezado a darse algunos toques de atención. Macron por ejemplo. “La energía nuclear no se toca” ha dicho. Y si tenemos que llamarla “verde” pues se hace. 
Claro, cuando España ha excomulgado a la energía nuclear desde hace años, -aunque le compremos electricidad nuclear a Francia,- esta vuelta a algo que se consideraba antiguo y amortizado, no deja de generar una cierta sorpresa. Y más cuando la Comisión  europea no le ha dado la espalda a la posición de nuestros vecinos.

Con lo cual llegamos a la conclusión que lo sostenible no es ni más ni menos, en gran parte, producto de la “convención”. ¿La energía nuclear, energía verde? ¿Quien lo dice? ¿Chequia, Hungría, Polonia? Pues no, no lo es ¿ Lo dice Francia? . Pues sí, claro.

7 de enero de 2022

ANÓNIMOS

Un informe en la televisión alemana habla de los anónimos ofensivos publicados en las plataformas y dirigidos a los deportistas de distintas especialidades. En particular del fútbol. Y naturalmente abunda en diversas consideraciones acerca de este mal endémico que nos han generado las redes sociales.
Claro que ya es un asunto viejo. Por supuesto sin resolver. ¿Qué se ha de hacer? ¿Ignorarlos? ¿Combatirlos? Hace años que estamos con esta cuestión. ¿Porqué no hacer responsable a las plataformas Google, Facebook y demás de lo que se publica si los destinatarios de las ofensas quieren una reparación? ¿Porqué se ha de hacer una distinción entre los propietarios de periódicos y revistas que responden de lo que se publica en sus páginas y en cambio dejar a los muy opulentos propietarios de las redes, al margen de cualquier imputación sobre lo que aparece de manera anónima en su plataforma?

No se entiende. Y no acabo de comprender la pasividad, el silencio de los gobiernos en este asunto. La libertad,- tan mal entendida-, de decir lo que a uno le venga en gana, descargando bilis y acusando al prójimo al amparo del anonimato, ha contribuido en definitiva a engrosar el tráfico en las redes, la cuenta de resultados de estas sociedades, convirtiendo al ultraje y la mentira, como señas de una maltrecha normalidad.
Algún día tendremos que despertar de este mal sueño. Algunos brotes verdes en favor de una mayor transparencia, de una mayor limpieza han empezado a verse. Pero estamos aún bastante lejos de lo deseable. El poder que siguen manteniendo en el ámbito de la información de todos nosotros es enorme. Y puede llegar a ser intolerable, si es que no empieza ya a serlo.

Espero que algún día no tengamos que arrepentirnos de habernos sumergido sin mayores precauciones en la utilización de estas nuevas tecnologías.

Lo espero.


5 de enero de 2022

EL RÉGIMEN DEL 78

Gusta a determinados personajes de las nuevas generaciones referirse a la Constitución y a la democracia alumbrada tras la transición, como al «Régimen del 78». Esto es, no a un «sistema democrático» como ellos piensan que debe ser, sino simplemente «un régimen». O sea, si con Franco el Estado se hallaba instalado en un régimen, por supuesto autoritario, en la actualidad nos encontramos también en un régimen, aunque los voceros de esta denominación, se han ahorrado de añadirle un sustantivo más. Creen que de momento ya es suficiente omitir el carácter de «democrático». Simplemente porque entienden que la Constitución del 78 tiene poco de democrática.

Claro que estos señores no nos dicen qué es lo que ellos desearían. Insisten en explicar que lo del 78 fue una pura convención, determinada por la historia más inmediata inmersa en el franquismo y que la calidad democrática de nuestro país queda muy condicionada por estos orígenes.

Prácticamente ninguno de estos señores había nacido en aquella época. Pero piensan que su autoridad es absoluta para contradecir o rechazar los argumentos de quienes sí vivieron con intensidad, esperanza y un cierto optimismo aquellos años. Me pregunto qué credibilidad pueden tener los exponentes de estas generaciones jóvenes en su tarea de convencer a los ciudadanos acerca de su interpretación de hechos que solamente han conocido a través de lecturas y testimonios interesados.

Aunque la respuesta en estos tiempos es bastante evidente. La credibilidad la generan por la inexperiencia e ingenuidad de su público, de sus lectores. Porque quienes les escuchan, en su inmensa mayoría tampoco vivieron aquellos acontecimientos. Y parece que los que sí tuvieron algo que ver en ello tengan ahora poco o ningún predicamento.

Y así puede suceder,- esperemos y deseemos que no-, que la historia se repita. Que el enfrentamiento irredento entre izquierda y derecha vuelvan a brotar, cuando hacia tiempo, mucho tiempo lo habíamos sepultado.

Claro que en este tema no somos los únicos. Europa ha vivido también experiencias semejantes.

Pero ahora que empieza el año, vamos a pensar en positivo. Quizá no todo sea tan desalentador como pueda parecer.

4 de enero de 2022