¿ESCÁNDALOS?

Lo pongo, así con interrogante, porque ya no sé dónde empieza y dónde termina el escándalo. Además el término, definición o como querais llamarle, tiene como casi todo una carácter muy subjetivo. Para unos el escándalo empieza con lo que para otros es poca cosa. Ahora mismo con todos los sucesos políticos que se están produciendo, ya no sé si podemos hablar de escándalos. Lo de la Gürtel era un escándalo. Y lo fue lo de los ERES de Andalucía. Pero poco a poco el «escándalo» se ha venido devaluando. ¿Lo de Pablo Iglesias y Podemos es un escándalo?. Bueno yo creo que en el ámbito político no es ninguna novedad. Y tampoco lo son las maniobras de los prebostes del PP , manejando fondos reservados, para salvar la piel, tratando de silenciar a quien manejaba las finanzas del partido.

Cuando se habla de escándalo en política, siempre se asocia con la corrupción. Con el dinero que a través de distintos vericuetos se embolsan algunos representantes de la ciudadanía. La corrupción ha existido siempre. Lo que sucede es que antaño se tenía por algo normal, habitual entre la gente que se dedicaba a la política. Y el ciudadano de a pie, entendía esta realidad como algo irremediable. Además cabía la justificación de que dedicándose a la política alguna compensación o regalía económica debía producirse como contrapartida. Muchos de los políticos, ya viejos, inmersos en asuntos judiciales de corrupción, habrían con toda seguridad evitado ciertas actuaciones, si hubieran llegado a intuir que el futuro les iba a generar tantos disgustos.

En todo este mundo en el que se mezclan traiciones, venganzas, odios, animadversiones, el factor personal como decía, ha sido definitivo. El que se siente vejado, denuncia, acusa y quiere que aquellos a los que siempre rindió pleitesía, finalmente sean desenmascarados. Lo que ocurre estos últimos días con la pieza Kitchen, del expediente Villarejo, forma parte de este decorado, de esta comedia, que puede convertirse en drama para algunos de los participantes en la historia.

Claro que tampoco es saludable, que ya nada o pocas cosas de esta índole sean las que nos produzcan alguna reacción. Debe ser todo ello un signo de decadencia de la sociedad. ¿De nosotros mismos? Quizá. O porque en el fondo el ser humano no ha cambiado ni va a cambiar nunca. Y el escándalo y la corrupción sean consustanciales a la sociedad y al ser humano.

Algo de esto tendremos que asumir.

14 de septiembre de 2020

MAS DE LO MISMO

Siguen estos últimos días las preguntas de gente de distinto pelaje, sobre el rey emérito. Entre muchas otras, la siguiente: ¿Quién le forzó a irse? Porqué se fue a los Emiratos?. Quien pagó la factura del vuelo y de los escoltas.? 

En función de las aficiones políticas de los contertulios, para unos ha sido su hijo quien le ha desterrado. Para otros el mismo gobierno es quien ha forzado la decisión. Y además se preguntan, porque precisamente a los Emiratos y no algún Estado digamos más “normal” para el ciudadano europeo. Al final de cruzar hipótesis, opiniones, informaciones más o menos constatadas, se concluyen la mayor parte de los debates sin respuestas que permitan aclarar el misterio.

Y que pienso yo de todo ello? Pues que el Rey se ha ido para no volver. Por mucho que su abogado haya dicho lo contrario en el supuesto que la justicia acordara llamarle. Y no va a venir porque entiende que él,- rey,- después de los servicios prestados a la España democrática, no tiene porque someterse a una justicia que estaría enormemente presionada por los que han resuelto que la republica debe volver a España. Y por esta razón se ha ido a Abu Dhabi, al abrigo de requerimientos o imposiciones de todo tipo. A la hora de elegir el destino, con toda seguridad este asunto tuvo una determinante importancia. 

En realidad un desenlace bien triste. Que más que a la propia monarquía, perjudica en realidad a España. Estoy convencido que nos podíamos haber ahorrado este final. Pero estamos viviendo una época convulsa, con horizontes bien sombríos. Con gobernantes que siembran más inquietudes que serenidad y confianza.

El rey Juan Carlos se ha ido, como se fue en su día AlfonsoXIII y también lo hizo Alfonso XII. ¿qué es lo que nos está pasando?

8 de septiembre de 2020

TRUMP / BIDEN

Si me preguntais quién va a ganar, Trump o Biden, os diré que no lo sé. Sí, seguramente a principios de año os habría dicho que con toda seguridad iba a serlo Trump. Pero después de la pandemia, cuando aún estamos con la pelea del coronavirus y de las manifestaciones raciales, que se suceden día a día, las incógnitas son hoy día grandes. Aunque lo que se nos ofrece con frecuencia en las imágenes de la televisión, no se corresponda con la realidad de un país tan inmenso, tan diverso como son los USA.

Lo más positivo de John Biden es que tiene a una atractiva vicepresidenta que es Kamala Harris. Y lo de «atractiva» no lo digo precisamente por incidir en la belleza física que seguramente la tiene o la debe tener. Sino por el hecho de que sus orígenes, su trayectoria política y su posición en el entorno político, pueden propiciar el que quizá algún día, si Biden llega a cansarse de ejercer un cargo que exige tanta intensidad vital, acceda a la presidencia. No estaría mal una presidenta, -mujer-, con un fuerte arraigo en amplios sectores de la sociedad norteamericana y que podría contribuir a fortalecer o cohesionar los eslabones más débiles de esta estructura.

En cuanto a Trump ya sabemos que sus votantes están por la ley y el orden, en un sentido más estricto que el asumido por otros presidentes. Como ejemplo, Obama. Y también por un futuro en el que la economía siga teniendo un papel predominante. Trump es de los que piensan, -o mejor creen-, que si una mayoría de la población tiene trabajo y por tanto ingresos-,-mayores o menores-, la política pasa a un segundo o tercer grado del interés colectivo. Y que también esta mayoría quiere vivir sin sobresaltos y en paz. Y que si estas bases, -fundamentales- quiebran, todo puede suceder, todo puede ser posible.

Estamos pues ante unas elecciones absolutamente abiertas. Setiembre y octubre serán decisivos. El comportamiento de la pandemia y la resistencia de la economía van a ser los factores determinantes. También en el orden racial. Si los dos primeros se comportan mal, Biden tendrá opciones. En caso contrario Trump puede alumbrar una segunda legislatura.

Esperar y ver.

30 de agosto de 2020

¿Y DONDE ESTÁ?

No, no me gusta nada lo que está sucediendo en el país. Y no soy monárquico. Pero no me gusta que no se conozca el paradero del rey Juan Carlos ni tampoco me parece bien que se haya ido, que alguien o algunos lo hayan impulsado o lo hayan empujado, que viene a ser  lo mismo. 

Claro que con toda seguridad Pedro Sánchez ha sido el principal artífice de la maniobra.   Una maniobra que debilita a la monarquía que alumbró al sistema democrático que nos hemos dado desde el año 78 y que ha fortalecido al Estado español en el ámbito interno e internacional. Que es en definitiva lo que interesa. Un acto de irresponsabilidad más al que ya nos tiene acostumbrados el gobierno social comunista. Se ha dicho y escrito una y otra vez que la salida del rey emérito se ha producido para alejarlo de su hijo, de Felipe VI a fin de que la institución monárquica no se contaminara con las actuaciones de Juan Carlos. Pero en absoluto ésta va a ser la consecuencia. Los que no quieren la monarquía, los que no quieren en definitiva la estabilidad de nuestro sistema, los que quieren de forma irreflexiva, irresponsable un cambio e ir a una República seguirán intrigando, con un único objetivo: el poder. Y si lo alcanzaran, en pro de la democracia, cerrarían la boca a todo el mundo. La historia volvería a repetirse.

Es una desgracia lo que está ocurriendo en España. Estamos asistiendo a un cambio generacional, a  ciudadanos que han crecido en una sociedad que ha generado un cierto bienestar con el enorme esfuerzo y sacrificio de padres y abuelos. El pasado no existe, solamente el presente y se cree en un futuro perfecto y celestial.  Así, sin más. Vivimos también un momento de extrema flaqueza de quienes defienden ideas vinculadas a los principios de libertad, de tolerancia, de respeto a los demás. No es nuevo, el fenómeno se ha repetido a largo de la historia. El pueblo siempre igual y siempre distinto, nunca aprende, y finalmente siempre es este pueblo quien asume las consecuencias de los actos de los políticos, que dicen, que proclaman, que todo lo hacen por el pueblo.

Estamos en la pendiente. Y cerca está el abismo. Veremos si estamos a tiempo de detener esta inercia. Muy claro no lo tengo.

9 de agosto de 2020

HOLANDA

Sánchez se ha ido a Holanda. Solo. Solo ante el peligro, como en la película de Gary Cooper. Pero el celebrado actor norteamericano tuvo, después de muchas cuitas, más éxito que el presidente del Gobierno.

Holanda es también la historia de los Tercios del Flandes y los recuerdos que aún habitan en estas tierras, sobre las «hazañas» de los esforzados guerreros castellanos. La memoria colectiva imagino,no es en absoluto propicia a los fervores hispanos.

Sánchez se fue de este encuentro relámpago, expresando su sentimiento de que la negociación en el reparto de la tarta del covid19, sería muy complicada. En realidad no sé porque viajó a Holanda, que capitanea el grupo europeo de los «frugales». Tenía que haberse buscado un acompañante. Conte de Italia o el presidente portugués. Pero no ir a pecho descubierto. Y tampoco creo que los holandeses le hayan agradecido la cortesía de ir a verles.

En cambio el encuentro con Merkel, parece que ha tenido otro color. En definitiva ha sido Merkel la que con Macron, han lanzado el proyecto de los 750.000 millones de euros. Merkel tiene muy claro que a su país lo que le interesa es salvar este gran bache y que la política europea y la economía, salgan reforzadas.

Pero la empresa esta complicada. El dinero no va a llegar de inmediato. Se está haciendo tarde. O muy tarde. Acuerdos en la cumbre que tenían que haberse producido en marzo, en abril,en mayo. Y estamos ya en julio. Por suerte hemos contado con el oxígeno del Banco Central Europeo.

Sin este oxígeno, ahora mismo estaríamos asfixiados. Muertos.

15 de julio de 2020