TRUMP, TRUMP

 

De la acción a la reacción. Imagino que Trump ya lo esperaba. Los chinos han introducido ayer incrementos arancelarios para una serie de productos procedentes de los Estados Unidos. Entre ellos, automóviles que ya han provocado la queja de la industria local. Trump ha llamado a la deslocalización. A que las empresas norteamericanas se vayan de China y vuelvan a producir en su país. ¿Fácil?. No, tremendamente difícil. Porque Trump ha iniciado una cruzada, ya muy tarde. Cuando la tendencia se ha consolidado. China el gran centro, el gran reducto de la industria mundial. Además con el consenso, con la voluntad de los países más desarrollados. Entre ellos los alineados con la Unión Europea. Hace años se decidió desmantelar  muchos sectores productivos en beneficio de China. Costes muy bajos, bienes a un coste muy asequible que contribuía a moderar los precios y facilitar el consumo en Europa. Y también en los Estados Unidos. 

Con el tiempo China se fue fortaleciendo. Empezaron a dominar la tecnología. Y convertirse en una potencia también a nivel financiero. Y ahora Trump quiere reequilibrar la balanza. Frenar su déficit exterior con los chinos. Piensa que ha llegado la hora de cambiar los patrones de conducta. Antes de que sea demasiado tarde. ¿Y esto cómo se hace?. ¿Con una guerra arancelaria?. ¿O manejando el tipo de cambio? ¿Hasta donde y hasta cuando?. China emprendió la senda del crecimiento, incrementos del  PIB del 6, del 7%. Y esto con una población ávida de mejora de calidad de vida, no se puede parar. Trump ha llegado tarde. El mundo occidental ha llegado tarde. Esta es la realidad. No lo que Trump desearía.

No todo, Twitter lo convierte en realidad.

 

 

 

24 de agosto de 2019

SEGUIMOS IGUAL

 

La situación no ha cambiado. La situación política. Vamos a unas nuevas elecciones. Sanchez piensa que en una nueva confrontación electoral va a ganar más puntos y que Podemos saldrá perjudicado. Está convencido que cualquier alianza con los podemitas que facilitara la investidura, daría alas a esta formación. ¿Porque hacerlo? ¿Que beneficio iba a sacar de ello el PSOE , cuando hace algunos años, su líder pretendía sustituir al socialismo agonizante?.

Y en la derecha, Casado está tratando de rearmar al PP. No le han ido mal los resultados en las elecciones autonómicas. Mandar en Madrid y mandar en su Comunidad, no está mal. Además de hacerlo en dos o tres feudos populares más. Lo de la corrupción empieza a quedar un tanto lejos. Los que protagonizaron los sucesos están ya jubilados. Fuera de combate. Y además el discurso de la corrupción ya no vende como antes. No se puede estar utilizando el mismo mensaje continuamente. El tiempo lo desvanece todo. O casi todo.

La fragmentación ha perjudicado los resultados de los dos grandes partidos. Se dijo que el bipartidismo había fenecido. Que se abría una nueva etapa. Cuatro partidos.  O cinco, sumando a Vox. Pero puede que el proceso esté concluyendo y se vuelva a la concentración. El PP ya ha propuesto a Vox el establecimiento de una plataforma electoral, sobre la base de que “España, suma”. Y por otra parte a Ciudadanos no le va a quedar otra alternativa que arrimarse a la derecha, cuando ya ha abandonado su papel o su función de bisagra. Que además nunca se atrevió a ejercitar. 

Muy claro. Sanchez no ha querido asumir riesgos. Y mucho menos con los que están a su izquierda. Tampoco indisponerse con la mayor parte de sus barones y con el grueso de su electorado. Antes, convocar elecciones. ¿Va a obtener mayoría absoluta?. No. Claro que siempre pueden producirse sorpresas. La aritmética de los resultados electorales se ha demostrado tremendamente compleja para encontrar una salida estable a la gobernabilidad.  En pocas semanas, casi con seguridad, se va a probar otra vez.

Con suerte, con mucha suerte, Gobierno quizá a final de año.

 

23 de agosto de 2019

¿PARO? ¿DESEMPLEO?

 

Las últimas estadísticas sobre la situación del empleo en España, señalan que existen aún una tasa de desempleo del 14%.

¿Me lo creo?. Después de las experiencias de estas últimas semanas, lo pongo en duda. Ya se que lo que voy a decir no tiene mayor valor que el de un muestreo, muy local, muy sectorial, con todas las limitaciones que ello entraña. Pero en cualquier caso, para mí, constituye un indicio. Y bastante serio para llegar a la conclusión de que muchos españoles encuadrados en las filas de desempleados, no lo son tanto y si lo son formalmente, de hecho, menos.

Ejemplos. En un viaje hace un par de semanas a Mallorca en un buque de Trasmediterranea, los recepcionistas, todos eran argentinos, salvadoreños o peruanos. Igualmente con la tripulación al cuidado de los camarotes y por supuestos de los encargados de atender a los viajeros en bar y restaurantes. En la minúscula población costera que visitamos, el supermercado estaba atendido por argentinos y el “chiringuito” de la playa  por equatorianos. 

Regreso a Barcelona y en una de las franquicias de una marca de restauración conocida, observo que casi todo el personal es de origen filipino. En otra de comida rápida, los empleados constituyen una mezcla de nacionalidades. Aunque la mayor parte sudamericanos. Pregunto a una de las que se ocupan de la barra, de dónde viene y me dice que de Mar de Plata.

Si a este breve pero elocuente muestreo, añado lo que  leo en algunos rotativos que hacen referencia a la recolección de fruta y la llegada de temporeros de otros países, me pregunto si las cifras de desempleo se corresponden con la realidad. Porque tengo que pensar que si en Trasmediterranea hay tanto empleado foráneo será porque no habrán encontrado a españoles dispuestos a trabajar en aquellos menesteres. Y así sucesivamente. Por lo menos en sectores de servicios, de restauración o agrícola.

Termino. La tasa de desempleo del 14% no parece corresponderse con la realidad. Muchos desempleados no son tales. Y otros muchos no les interesan los trabajos que les ofrecen. Piensan que tal como están, pueden perfectamente seguir viviendo sin tener necesidad alguna de aceptarlos. Y están dispuestos a que la inmigración cubra estas solicitudes.

Por suerte, Trasmediterranea pudo este año cubrir el cupo de tripulación con población de ultramar. En otro caso, a lo mejor nos quedamos en Barcelona. En dique seco. 

 

28 de julio de 2019

EL DEMÓCRATA KRUGMAN

 

El periódico El País, publica semanalmente un artículo del Nobel de economía Paul Krugman sobre la coyuntura de los USA.  Krugman es un muy convencido defensor del partido demócrata y así lo transmite al lector semana tras semana. Me parece, casi, que Krugman más que economista es un militante demócrata. Con frecuencia habla de Obama, de las excelencias de su presidencia y por supuesto de su reforma sanitaria, el “Obama Care.” 

Naturalmente el blanco de todas las críticas de Krugman es Trump.  No recuerdo haber leído nada en las colaboraciones aparecidas en los últimos meses, que se refiera a Trump, que no sean críticas a las políticas del presidente. Esta semana se las tiene una vez más con las consecuencias, a su juicio muy negativas, de los recortes de impuestos a las grandes sociedades que Trump introdujo el pasado año. Krugman afirma que los menores ingresos presupuestarios derivados de aquellas rebajas lastrarán el déficit, sin que por otra parte hayan servido pera mejorar la vida de los empleados. “El recorte fiscal, ha sido un gran fiasco” afirma. Y añade que ello solamente va a a beneficiar a los accionistas y a los inversores extranjeros. Concluyendo que “la rebaja fiscal será sobre todo un claro lastre para el crecimiento…”

¡Qué vamos a comentar de las opiniones de Krugman! Pues que desde Europa, lo que leemos es que la economía norteamericana sigue funcionando. Y bastante bien. Que se está llegando al pleno empleo, con un paro inferior al 3% y que la Reserva Federal está al tanto de que se mantenga un nivel aceptable de actividad económica, compatible con una inflación muy contenida. En cuanto a la cuestión de la rebaja de impuestos y sus efectos sobre la evolución de la coyuntura, estamos en la disyuntiva de siempre. Los que creen que con bajos impuestos se estimulará la iniciativa privada y crecerá la recaudación y los que opinan lo contrario. Esto es, que esta iniciativa no va torcerse aunque la presión impositiva vaya al alza. Por supuesto yo me integro con los primeros. De los que creen que una mayor carga impositiva destruye la asunción de riesgo y la inversión productiva. Krugman por lo que deduzco de sus escritos, no está demasiado seguro de ello. Mejor dicho, no ve que sean incompatibles los dos objetivos. Esto es, una mayor carga impositiva en las empresas no tiene porque frenar la inversión.

Algún día nos tendrá que explicar Krugman porque, tras la letanía de males que periódicamente nos cuenta sobre Trump, parece que el presidente pueda volver a salir reelegido. ¿Es que los norteamericanos se están equivocando en sus apreciaciones?. ¿Hay algo que Trump haya hecho bien desde que inició su mandato?.

A ver, a ver si Paul Krugman se anima y nos lo cuenta.

 

 

 

28 de julio de 2019

WEIMAR

 

Un periódico se ha descolgado en su edición del domingo con un análisis, -artículo de fondo- sobre Weimar. Sobre la República de Weimar. Una etapa de la historia alemana que no dejó demasiado buen recuerdo. Una experiencia de juego democrático, que terminó con el alumbramiento del nazismo. La derrota alemana en la primera conflagración europea, generó muchas desdichas  y la digestión de los años que sucedieron al conflicto no fue nada fácil. Coincidió con la revolución bolchevique y el entusiasmo que generó aquel fenómeno, que algunos entendieron podía exportarse a otros lugares. Alemania vivió esta vorágine. La República de Weimar en la que se enfrentaban socialistas, comunistas, liberales, católicos y nacionalsocialistas, los “nazis”. Y terminó con el triunfo de estos últimos.

Lo de ahora nada tiene que ver con los años veinte y treinta europeos. Con el auge de las ideas nacionalistas de corte fascista. Si Lenin no hubiera llegado a Petrogrado, si los alemanes no le hubieran facilitado el tránsito hasta aquella ciudad y si los comunistas no se hubieran salido con la suya derrotando al ejercito blanco en la guerra civil, el fascismo, el nazismo, no habría llegado demasiado lejos. Sin comunismo, el fascismo se quedaba cojo. Sin adversario. La persecución de los judios por parte de Hitler vino después. Pero el primer gran objetivo fue que Alemania quedara al margen del sarampión bolchevique.

Los populismos. El auge de las ideas, -mejor,- de las políticas populistas. Trump, Boris Johnson, Salvini, Orban. Y algunos más. ¿Pérdida de fe, de confianza en el sistema parlamentario?. Puede parecerlo, porque en otro caso, ¿ A que viene el que aparezcan unos políticos con aire  de salvadores, que nos dicen que van a solucionar todos nuestros problemas?.  Ciertamente algo o mucho se ha estado haciendo mal. Algo que tiene que ver con la parálisis, la ineficacia de los usos parlamentarios. El votante, el ciudadano normal quiere que se le solucionen los problemas. Y supone que los políticos están para ello. Y que está bien que debatan, que discutan, que discrepen; pero que no se olviden que el Parlamento está para tomar  decisiones, para trabajar con la necesaria diligencia y agilidad y para mejorar la vida de la gente. Si el ciudadano percibe que el Parlamento y el Gobierno, no le sirven y esto lo nota mes a mes en su bolsillo, no debería extrañarnos que escuchara o fuera sensible a otras voces que le prometen lo que los actuales gestores no le dan.

En lo que sí se parece la República de Weimar con lo que en la actualidad está sucediendo en España, es en la incapacidad de los partidos por articular una fórmula que permita una estabilidad política.  También el separatismo ha generado la reacción en la derecha,- Vox- ,del mismo modo que la crisis económica lo hizo con la izquierda, -Podemos-. En el fondo todo ello no es más que la consecuencia de fallos en el gobierno, en la conducción del país. Los populismos no nacen, así, sin chispa o mecha que los alumbre. Alguien o algunos fueron los que la encendieron.

Y una vez ardiendo, veremos como se apaga.

No será tan fácil.

 

28 de julio de 2019