El susodicho “TÍTULO HABILITANTE”

 

La verdad es que en mis largos años de Universidad, no creo que lo hubiera oído. Porque tiene algo de rimbombante. La Real Academia dice de lo rimbombante lo que es “ostentoso” o llamativo. Ostentoso no lo es demasiado pero sí un tanto llamativo. ¿ Y que significa?. Bueno, pues esto tiene que ver como ya se ha leído estos días, con los estudios de doctorado. Dado que para ejercer de profesor universitario y cobrar aunque sea un modesto o exiguo sueldo, se establece como condición que uno debe haber conseguido un doctorado, éste se configura como “título habilitante” para acceder a una plaza de profesor y luego quizá a una cátedra. Naturalmente si la tesis doctoral que es la que va a permitir este acceso, es algo artificial, copiado, calcado o plagiado, se está cometiendo un fraude al sesudo investigador que se pasa años para descubrir alguna novedad científica, para publicarla luego y enriquecer algún ámbito de la ciencia. Cuando este investigador opte por una plaza podrá a lo mejor encontrarse que un “listo” se ha avanzado a ocuparla con una tesis doctoral, producida con otras técnicas o instrumentos, posiblemente incompatibles con la solvencia que debe presidir el orden universitario.  

Lo del doctorado se ha comparado con los famosos “master”. Los masters son un invento relativamente reciente. Antes solamente se hablaba de licenciatura. Ahora has de tener un master sí o sí. Esto significa que más o menos se aprenden las mismas cosas que en los años que correspondían a la licenciatura, pero se supone que se profundiza más, se insiste más en las materias, para que uno se acuerde ya para siempre. De masters, según las informaciones que me llegan, hay de todo tipo y materias. Pero y esta es la diferencia con el doctorado, no constituyen “titulo habilitante” para nada. O sea que si tienes un “master” no tienes opción a que te “habiliten” en un centro oficial y esto lo veas reflejado en una nómina a final de més.

Seguramente esta es la distinción, la diferencia más importante entre el doctorado de Sanchez y el master de Casado. Con el doctorado Sánchez llegaba a la Universidad como magnífico doctor “cum laude” y ya quedaba contratado como profesor. En cambio el master de Casado le servía de bien poco. Sí, de adjetivar más su curriculum, pero no de procurarle unos cuantos euros más.

No voy a establecer conclusiones. No hace falta. Si quereis las estableceis vosotros mismos. 

Yo me quedo al margen, porque ya he dicho bastante.

 

18 de septiembre de 2018

LA SEÑORA CALVIÑO

 

La señora Calviño, ministra de Economía del gobierno Sánchez y quizá pariente de Mariano Calviño de Sabucedo y Gras, uno  de los prohombres del franquismo, ha efectuado unas declaraciones esta mañana en Antena3 TV. La señora Calviño ocupó cargos importantes en la Comisión europea y por la experiencia cosechada en este ámbito, constituyó uno de lo fichajes importantes del nuevo ejecutivo.

Naturalmente el interés de Susana Griso, la presentadora, se centraba en preguntarle a la ministra por los nubarrones que se dice acechan a la coyuntura económica. Mayor gasto público, menos turistas, inversiones menguantes.  ¿Desaceleración a la vuelta de la esquina.?.  ¿Tienen razón los “agoreros” del partido popular y sus tribunos, acerca de los desastres que acechan en el orden económico?.

Pues no, Nadia Calviño se mostró además de bastante locuaz, ciertamente contundente. Las cifras van bien. Las de recaudación tributaria de las últimas semanas se han comportado de manera satisfactoria. Igualmente las inversiones. La deuda pública, los bonos del Tesoro se han colocado recientemente a unos precios muy atractivos y además la demanda superó con creces a la oferta. Este año vamos a crecer al 2,7% y si hay alguna desaceleración lo será “inducida”. Esto es, porque nuestro vecinos europeos nos contagien de algún modo las corrientes que vienen más allá del Atlántico. En otras palabras, la política económica de Trump que perjudica los intereses europeos.

No recuerdo que la señora ministra haya encontrado algún punto débil o flanco vulnerable, que le generara inquietud alguna. Podría por ejemplo haber manifestado que los incrementos de gasto en sanidad, en pensiones, tendrán que financiarse con cargo al nuevo presupuesto y que el déficit puede superar al convenido con las autoridades europeas. O que el sector exterior, las exportaciones están dando muestras de debilidad. O que la política restrictiva del Banco Central europeo introducirá incertidumbre en la capacidad crediticia de las entidades bancarias españolas. O que el alza de los precios del petróleo, supondrá el incremento de unos cuantos miles de millones de euros, correspondientes al pago de importaciones  de esta fuente de energía.

Imagino que puestos a escoger el tipo de discurso, los asesores de la señora Calviño, le habrán aconsejado el color rosa. “A las preguntas que te hagan, siempre respuesta en positivo” le habrán dicho. Y así ella se ha comportado.

Total. Yo me he quedado bastante igual. Y tengo la percepción de que si la intención de la ministra era la de ofrecer alguna seguridad al personal, éste se habrá quedado de lo más indiferente.

Y no hay más.

 

 

17 de septiembre de 2018

LEHMAN BROTHERS EN LA LEJANÍA

 

Mucho se escribió ayer  acerca de la caída de Lehman Brothers. Un aniversario. ¿Para olvidar?. Pues sí, aunque si el recuerdo tenía o tiene que servir para no volver a caer en la desgracia y en el infortunio, mejor sacudir la memoria y revivir los aciagos días en los que la economía de más de medio mundo, se tambaleó y se acercó al abismo de la recesión y el paro.

¿El culpable o los culpables? Pues la respuesta es inmediata. Desapareció la confianza en el sistema. Cuando no hay confianza se deja de invertir. Peor, se quieren recuperar las inversiones. Y cuanto más rápido, mejor. Y esto resulta imposible. No hay ningún banco que pueda hacer frente a una recuperación masiva de depósitos de sus clientes, a menos que el banco central de su país, acuda en su ayuda. En el caso de Lehman Brothers, está claro que se le dejó caer. ¿La Reserva Federal hubiera podido correr en su ayuda?. Pues, a lo mejor. Del mismo modo que tiempo más tarde, se inició el programa de “quantitative easing” y la compra de miles de millones de bonos,¿ porque no se utilizó el mismo instrumento con Lehman Brothers?. Podría contestarse que las hipotecas que constituían la contrapartida de los fondos de la entidad, no eran ningún ejemplo de solvencia.  Pero no es menos cierto que en circunstancias de bonanza económica, posiblemente los créditos que soportaban estas hipotecas, se habrían satisfecho en mayor grado que cuando la crisis comenzó a arreciar.

Sea como fuere, el desastre acaecido hace diez años, generó unas secuelas de las que hoy aún no nos hemos librado realmente. En los Estados Unidos el esfuerzo realizado para reanimar a la economía ha sido tremendo. Si Keynes levantara la cabeza, se asombraría de los mucho que su teoría se ha vuelto a utilizar para engrasar a la maquinaria industrial, al consumo y a la inversión.  Y en Europa el Banco Central Europeo, aunque bastante tarde, se decidió finalmente a volcar al mercado ingentes sumas de recursos a fin de que los bancos dispusieran de medios con los que seducir a una clientela que ha venido mostrándose muy reticente a volverse a endeudar. Sí que es cierto, que tanto en los Estados Unidos como en Europa, las cifras vuelven a ser alentadoras. Y se habla de “consolidación”. Es decir que frente a uns crecimientos superiores al 2% del PIB y con una inflación aún baja, puede o podría asumirse que las tormentas que descargaron con fuerza hace diez años, están hoy muy alejadas.

Pero no estoy tan convencido de ello. No estoy tan seguro que en Europa, sin las muletas del BCE, con una tendencia al alza de los tipos de interés, la coyuntura, la situación económica  pueda favorecer el optimismo. Sin duda, la capacidad de adaptación al cambio, la agilidad y la flexibilidad en la incorporación de las nuevas tecnologías es menor en Europa que en los USA. Allí el dinamismo es mucho mayor. Y por otra parte no puede olvidarse que la consecuencia de la crisis vivida, se ha resuelto con un enorme incremento del endeudamiento público. Nunca se va a poder amortizar esta losa que han de soportar la mayor parte de los Estados europeos. Y singularmente, España.

Puede quebrarse por ello,  una vez más, la confianza? Algo tan sutil, tan vinculado a los estados de ánimo, a las actitudes, humores del personal?. Sin duda.

Recemos para que ello no se produzca.

Y para que los que nos gobiernan,- aquí y allá,- no propicien situaciones semejantes.

 

16 de septiembre de 2018

“HABLAR, HABLAR…”

 

“Hablar, solamente hablar”. ¿Pero de todo?. Sí se puede hablar de todo. ¿Porque no?. Bueno, estos son los términos del encuentro del próximo lunes entre el presidente del Gobierno y el de la Generalitat señor Torra. Los dos ya saben que se van a decir y los dos también saben que van a contestar. Torra va lanzar y a transmitir todos los agravios y voluntades del sector independentista y Sánchez le dirá con sonrisas, buenas palabras y mucha “empatía” que la Constitución está ahí y que él no puede moverla. Pero claro, que pueden seguir hablando. Esto es repitiendo o insistiendo frases semejantes, idénticos pronunciamientos. Y finalmente concluir que la entrevista ha sido muy útil. Esto es, que ha habido diálogo y respeto entre las dos partes. Que se han dicho lo que tenían que decirse y que los dos han escuchado con la mayor de las atenciones. Y además, que este es un principio de otros encuentros. Que no se ha perdido el tiempo. Una vez terminada la reunión, Torra les transmitirá a los suyos que no se ha dejado nada en el tintero. Que el clima que ahora ha encontrado en la Moncloa es distinto, más abierto y que seguirá explorando las posibilidades de que algún día se pueda celebrar un referendum.

Y con esta cita nos podremos ir de vacaciones. El partido socialista ya ha explicado una y otra vez de que  ahora se trata de ir restañando heridas, de “normalizar” la situación. De momento no se puede hacer nada más. Esto es, generar un cierto ambiente de tranquilidad. Claro, que todo está como antes. Y que nadie se ha movido de sus posiciones. Pero se quiere abrir una puerta a la distensión. Que bajen los nervios y los maximalismos.

¿Y mañana?. Mañana o pasado, ya veremos. 

De momento lo que vale es el hoy. No se puede pedir mucho más.

 

8 de julio de 2018

¿CERRAMOS LA PUERTA?

 

Trump ha llevado a la realidad su promesa de establecer unas barreras a las importaciones que según él, destrozan a algunos sectores de la industria norteamericana. Y ha empezado con unos aranceles del 25% a una serie de productos procedentes de China. Este país para contrarrestar la medida ha hecho lo propio. O sea, introducir igualmente un porcentaje del mismo tenor a mercancías procedentes de los USA. Es un comienzo. Es decir, no el final.

El presidente justifica también la medida en el enorme déficit existente con China. Cientos de miles de millones de dólares. Aunque no ha mencionado que una parte de estos recursos han ido a colocarse en deuda pública norteamericana. ¿Espera con ello revertir la situación?. Pues, complicado. Muy complicado. En China se producen ya bienes de calidad, con un alto contenido tecnológico y en cambio a costes que aún no tienen rival en otros continentes. Éste es el problema. Ni más ni menos que de “precio”. Se compra, en igualdad de condiciones el producto que tiene un precio más favorable. O se buscan las factorías donde preservando unos niveles de control y excelencia, se pueda producir a un coste menor. No hace falta ir muy lejos. El ejemplo lo tenemos en el bolsillo. El Iphone de Apple se hace en China. Bien, se diseña en California, allí se preparan los nuevos modelos, pero la producción se lleva a cabo íntegramente en China. ¿Y qué dice a esto Trump?. Pues la respuesta es simple. Con toda seguridad si el ensamblaje se efectuara en los Estados Unidos, el coste sería superior. Y por tanto la capacidad de Apple de hacer frente a otros grandes competidores, mucho menor. Y lo que sucede con Apple, se presenta con muchos otros productos. En USA y en Europa. Ciertamente hemos trasladado la industria europea a China. Y con toda seguridad se hizo demasiado deprisa. Pero ya no es posible hurtarse a la realidad. El consumidor decide por precio. Es la ley del mercado. Pero es que además, decidir por “precio” le permite al consumidor seguir disfrutando de unos bienes que le estarían vedados si aquel fuera prohibitivo. Y no hay más.

Trump pretende guardar una cierta fidelidad a sus electores. “America first”. Como frase, estupendo. Pero a la hora de convertir voluntades en hechos, esto cambia. 

Aún es muy pronto para avanzar conclusiones. Trump trabaja “el día a día”. Tampoco él sabe como va a acabar el empeño.

Aunque esté dispuesto a jugársela.

8 de julio de 2018