EL REY

 

Me pregunto si el Rey va a sancionar o firmar el nombramiento de Torra como próximo presidente de la Generalitat, en el supuesto de que el próximo lunes salga elegido. Después de lo que hemos oído hoy, no veo yo al Rey en disposición de realizar aquel acto formal, que da paso a la presidencia efectiva. Se ha dicho y repetido que la autonomía ya es cosa del pasado. Que ahora vamos hacia la materialización de la república. Que solamente se va a obedecer lo que dicte el Parlament. Y otras lindezas más. Una declaración en toda regla que se va a incumplir el mandato constitucional y que el objetivo es la separación de Catalunya del Estado español. Trabajar para la república y solo para la república. 

Imagino que con estas afirmaciones no se le ha pasado por la cabeza a Rajoy retirar el 155.  E imagino también que Torra ya debe igualmente asumir que después de tanta proclama, la Generalitat seguirá intervenida. Porque no puede esperar que la Constitución y las herramientas que la misma dispone, le permitan actuar, precisamente para romper con el sistema jurídico vigente. 

Aunque no es la primera vez que Rajoy actúa tarde y pierde el tren. De sentido de la anticipación, ninguno. Se reacciona, cuando los hechos ya se han producido y las consecuencias se arrastran en el tiempo. Ya sucedió con el referendum y la declaración de la república. Si se hubiera actuado antes, ni se habría celebrado la consulta, ni se hubiera votado la república. Y nos habríamos ahorrado las inconveniencias que suponen para todos, el que unos líderes se hallen entre rejas. Me temo que ahora pueda suceder  algo semejante. Y la situación es mucho peor.

La verdad es que tal como hoy han ido las cosas, veo inviable la candidatura de Torra.

Un día turbio. Con borrasca. Difícil que amaine.

12 de mayo de 2018

EL MINISTRO CATALÀ

 

El ministro de Justicia, Català ha dicho que el juez Ricardo González, “tiene un problema singular”. Este magistrado es el que discrepó de sus compañeros en la sentencia de la “manada” y pidió la absolución de los inculpados. Las asociaciones de jueces han pedido la dimisión del ministro por entrometerse en un asunto que no le concierne. Dicho de otra manera. Por expresar una opinión acerca de un juez, que va más allá de la crítica a las decisiones de los Tribunales. Y ello supone, -se entiende-un ataque a la independencia del poder judicial.

No creo que Català vaya a dimitir. Sus manifestaciones le van bien al Gobierno que por una vez no tiene a la opinión pública en contra. Hasta la portavoz del PSOE en el Parlamento ha indicado que si el ministro se ha expresado de este tenor, es que sabe lo que dice. Català además se ha ratificado en sus afirmaciones. Aunque no ha aclarado esto de la “singularidad”.

Es indudable que lo de los jueces es materia sensible. Y contenciosos como el que se ha tratado en asuntos de violencia de género, plantea interrogantes acerca del funcionamiento de la Administración de justicia, que,- no se ha de olvidar- es un servicio público y como tal debe intentarse que sea ágil, eficiente y solvente, desde la misma perspectiva de la razonabilidad de las decisiones judiciales.

Y es evidente que tratándose del mundo judicial, se confunden los términos. El “respeto” a las sentencias de los Juzgados, no puede ser incompatible con la exigencia de un reproche y una apelación a que el Consejo General del Poder Judicial cumpla con sus objetivos. Los jueces son funcionarios, servidores públicos y como reza la Constitución, administrando una  justicia que “emana del pueblo.”

En este episodio el “poder judicial” tiene las de perder frente al ejecutivo. A Català y a Rajoy les importa mucho más lo que dice la opinión pública que lo que opinen los jueces. 

Ya tampoco se ha hablado estas últimas jornadas de la dimitida presidenta de la Comunidad de Madrid. El asunto está muerto.

Un respiro para Rajoy. La sentencia le ha llegado como la abundante agua de este primero de mayo.

Bienvenida.

 

1 de mayo de 2018

EL GOBIERNO DE LOS JUECES

 

Estos días la prensa está invadida de titulares y portadas acerca de la sentencia de la llamada “manada” y las manifestaciones en contra de la resolución judicial se han venido repitiendo en muchas ciudades. También se ha abierto una suscripción para inhabilitar a los jueces y parece que el número de adhesiones ya ha llegado al millón. El Consejo General del Poder Judicial y las asociaciones más importantes de la magistratura se han apresurado a salir al paso de tanta crítica, pidiendo respeto a las decisiones judiciales. Indudablemente que una de las patas del poder del Estado,- el poder judicial- experimente un deterioro y que pueda llegar hasta una cierta deslegitimación, no deja de ser ciertamente poco tranquilizador.

Porque si nos preguntáramos quién o quienes han trabajado o estudiado de manera más exhaustiva el expediente, casi con toda seguridad tendríamos que concluir, que los mismos jueces que han redactado la sentencia. Difícilmente se puede dar un juicio u opinión solvente de una cuestión sin no se conoce o se ha analizado de manera detenida. Y en cambio ello no ha sido obstáculo para que con carácter mayoritario, el pueblo expresara ya un criterio, recuerdo, -violación y no agresión-  totalmente contrario al expuesto en la sentencia. Pero insisto, normalmente, quien puede ofrecer una opinión más objetiva sobre la naturaleza de un problema, es la persona que la ha investigado o profundizado más. Es una cuestión que enlaza con la necesaria seriedad, no con la superficialidad, del diagnóstico.

¿ La justicia es perfecta, inmutable?. No claro. ¿O qué es lo que se creía?. La justicia la imparten personas con sus virtudes y defectos, con sus fortalezas y debilidades, con su experiencia vital, mayor o menor. Porque cuando se habla de “confiar en la justicia” o del “respeto de las decisiones judiciales”, en realidad ello no significa que  se crea que todas las decisiones judiciales están amparadas por  un principio de equidad, de justicia, de proporcionalidad o adecuada ponderación de los hechos y pruebas. Unas sentencias de los Juzgados, las Audiencias o el Supremo, serán buenas, otras mediocres y también las habrá que son malas. Serán la consecuencia de la condición humana. Ni más ni menos. Pero ello no implica que en un sistema democrático, tengamos que excluir por esta circunstancia, al poder judicial. Porque el poder judicial sigue siendo una garantía,- la única que tenemos- un freno, ante a las excesos del sector público y anomalías del sector privado.

Sí. Si no podemos confiar un mínimo en la judicatura. “Apaga y vámonos.”

Porque no tenemos a nadie más que nos pueda defender.

 

29 de abril de 2018

MACRON, ALGO SE MUEVE EN FRANCIA

 

Posiblemente me equivoqué. Dije hace unos meses que difícilmente Macron se saldría con la suya, con su voluntad de regenerar el país y librarlo de una serie de lastres que impiden un necesario dinamismo. Pero después de los últimos sucesos con los sindicatos y empleados de la Renfe francesa, celebro que a lo mejor errara en mis apreciaciones.

Hoy leo que el 42% de los franceses siguen fieles a Macron y que según manifiestan los encuestados, “cumple lo que promete y sabe donde va”. Además en las entrevistas televisadas, “demuestra que se conoce los asuntos al dedillo” y también que no le importa enfrentarse con manifestantes, como sucedió hace unos días con unos ferroviarios que le estaban abucheando.

Es indudable. Lo que más aprecian los votantes en Francia, en España y en otros lugares del planeta es la seriedad del político. Que cumpla o intente cumplir lo que ha prometido. Que no engañe, que no trate de convencer y ganar el aplauso con palabras que luego se las lleva el viento. Los ciudadanos están escarmentados de tanta comedia y tanto aspaviento, hueco y sin ninguna traducción práctica.
Decididamente Francia necesitaba a Macron. Posiblemente también Europa.

Estos días ha viajado a Berlin. Con nuevas propuestas de reforma de una Union Europea que ha empezado a tambalearse. No sé si Alemania le va a ha hacer demasiado caso. Son muchos años de liderazgo germano, capitaneado por la Sra. Merkel. Pero también en el país se está asistiendo al final de este reinado. Es el tiempo de las nuevas generaciones. En Francia, Macron ha dado el primer paso.

En política los pronósticos son siempre tremendamente aventurados. No me atrevo a pronosticar si la sociedad francesa va a seguir soportando los embates de su presidente que quiere esta regeneración y esta modernización. De momento lo está intentando y hasta ha dado unos primeros, prometedores pasos.

Sí, después de tantos años, algo se mueve en Francia.,

 

22 de abril de 2018

4.450

Este es el número de empresas que se han ido hasta ahora de Catalunya. Bueno, esta afirmación no es exacta, porque lo que ha cambiado es la sede social. Por el momento a corto y quizá a medio plazo, las actividades productivas se seguirán manteniendo aquí.

En los ambientes independentistas esto no se comenta y si se menciona, se acostumbra bien a condenar a los responsables de las empresas que adoptaron aquella decisión o en otro caso a establecer una especie de contubernio entre el gobierno de Madrid y los grandes rectores de las empresas catalanas de importancia. Algo así como que Rajoy y sus adláteres hubieran facilitado o sugerido a presidentes y consejeros delegados residenciados en Barcelona, que podía ser más prudente el cambiar el domicilio social y que por ello el ejecutivo ya promulgaría las disposiciones reglamentarias que lo permitieran, sin tener que acudir al engorro de una Junta General. Porque la Junta General era la espada de Damocles que podía condicionar a entidades como la Caixa, a la hora de tomar una decisión semejante. El paso obligado de la aprobación accionarial, se habría convertido en un auténtico “casus belli” que tenía que evitarse a toda costa.

El balance después de estos meses es naturalmente negativo. Se vea como se vea. Desde los ángulos que queramos. Que unas empresas emigren de Catalunya es un desastre. Y una novedad en nuestra historia, si salvamos el paréntesis de la contienda civil.Si Prat de la Riba, Cambó, Pi Margall, levantaran la cabeza, volverían al más allá, absolutamente confundidos y horrorizados. Y si preguntaran si lo actores de tanto desmán, habían venido de algún lugar remoto y les contestáramos  que no, que eran naturales de aquí, su pasmo e incredulidad serían infinitas.

¿Catalanes contra los intereses de su propia tierra?.

La respuesta, es un número. “4.450.”

 

19 de abril de 2018