MACRON, EL INGENUO

 

¿Creías que podrías con los sindicatos, con los chalecos amarillos, con la protesta social?.No. No va a ser tan fácil. Ya fracasaron en el empeño, Chirac, Hollande. ¿Te acuerdas del plan Juppé de reforma de las pensiones?. Pues tampoco salió adelante. Muy sencillo, presidente. Los franceses quieren vivir mejor, trabajar igual o menos y por encima de todo que no le toquen lo que ya tienen. Las pensiones. Las llamadas conquistas sociales. ¿Que en un futuro no muy lejano el sistema vigente no va a resistir? ¿Que los déficits van a ser ya imparables, como ya se empieza a vislumbrar? Bueno, se dirá, esto es un asunto de los políticos. Ya encontrarán alguna solución.

El proyecto “en marcha” del presidente Macron, está pues en dique seco. En marcha sí, pero no si ello va contra los intereses más inmediatos de una mayoría de franceses. Las suspicacias son demasiado grandes. Las nuevas tecnologías, la destrucción de la industria a favor de países asiáticos, han sembrado la desconfianza y el temor.

La reforma de las pensiones tiene con este ambiente, poco recorrido. Nadie quiere renunciar a jubilarse a los 62 y en algunos sectores a los 55 años. La media de las pensiones es de 1.650 Euros. Si se tocan estas magnitudes han de ser para mejorar las condiciones. Nunca para empeorarlas. Y se tiene ahora la sospecha que con un objetivo de armonización del sistema, en realidad se vaya al recorte de derechos.

Poco ha conseguido Macron en este ámbito social desde que juró el cargo. ¿Pura ingenuidad? ¿O más bien, conocimiento desde un principio, que las promesas electorales, convenientemente edulcoradas, se diluyen cuando uno es elegido?.

Pienso que las dos cosas. 

Ninguna sorpresa.

 

6 de diciembre de 2019

¿PARA QUÉ SIRVE LA OTAN?

 

“Soldados de la OTAN, apunten”. ” ¿A dónde? Pues no se sabe. El enemigo ha desaparecido. También la Unión Soviética. Y la guerra fría, queda lejos, muy lejos. Entonces, ¿Para qué sirve la OTAN?. Pus ni Trump, ni Macron, ni Merkel, lo saben muy bien. Piensan que lo mejor es dejarla como está. Como una organización que cumplió un cometido, que tuvo una justificación en el pasado y que quizá , a lo mejor pueda ser una herramienta útil de disuasión frente a algún ataque serio, que por el momento no se sabe de donde pueda venir.

Pero donde asoman las discrepancias, es en el tema financiero. Cuánto hay que pagar para atender al presupuesto de tamaña estructura militar. Y de esto se queja Trump, que siempre está haciendo cuentas. Ya lo dijo en la primera ocasión que se reunió con sus socios hace meses y anteayer volvió a hacerlo. Se habla del 2% del PIB que han de aportar los países miembros. Pero que no lo cumplen. Y Trump piensa que los USA están muy lejos de Europa, que Europa ya se puede valer por sí misma y que son los europeos los que mayormente han de sufragar los gastos de la Alianza.

En cambio Macron y Merkel, dicen algo así como que el dinero en este asunto no es lo más importante. Un asunto secundario, hasta marginal. Lo fundamental es seguir creyendo en unos valores, los de la defensa de occidente y que para ello es determinante que que todas las partes implicadas, caminen juntas para seguir manteniendo una fortaleza ante los ataques que hoy el terrorismo pueda lanzar contra los Estados miembros. Rusia ya no es el enemigo a batir. Pero cuidado, en la OTAN no acaban de fiarse , del mismo modo que Putin tampoco quiere bajar la guardia.

Después de todas estas consideraciones, los resultados del encuentro de esta semana de la OTAN, no han sido, como se ha podido leer, espectaculares. Los mandatarios se han limitado a asegurar la necesidad del organismo, sin ir mucho más lejos. Como dije al comienzo, han dejado las cosas como estaban. Que ya es mucho.

¿Larga vida a la OTAN?

Ya veremos.

 

5 de diciembre de 2019

SEGUNDA OPORTUNIDAD

 

En esto también nos diferenciamos de los americanos. En los Estados Unidos, puedes tropezar una,dos, tres veces y no pasa nada. O poco. Con tropezar quiero decir el que la empresa que uno ha creado vaya mal y tenga que cerrar o presentar concurso. En los USA esto puede ser una experiencia enriquecedora para el individuo y sin duda un dato positivo en el curriculum. Así se puede empezar con un nuevo proyecto, con una nueva aventura empresarial.

Aquí todo es bastante distinto. El que cae, acosado por los acreedores,  los bancos y por la seguridad social, lo tiene muy difícil para iniciar una nueva etapa.  Y además de difícil lo más seguro es que tampoco le queden ganas de iniciar otra singladura semejante. Todo el mundo le va a hacer culpable de las consecuencias producidas por el fracaso de su iniciativa, y le van a señalar como una especie de maldito al que todos pueden censurar. Nadie, muy pocos, van a razonar que en este país lo complicado es ser empresario, que los riesgos son enormes y que la sociedad con dificultad acepta su existencia, como generador de puestos de trabajo.

Hace unos años, se promulgó la ley de “segunda oportunidad”. En el marco de la Unión europea se ha considerado la necesidad de buscar alternativas al empresario que después de presentar concurso, busca fórmulas para empezar de nuevo. Y la fórmula deseada es la de que en determinadas condiciones, se le perdonen, condonen o como se llame, las deudas contraídas. Esto es, que quede libre de sus acreedores. La ley fija un máximo de cinco millones para acogerse a esta segunda oportunidad. Y de ella quedan excluidas las deudas con organismos públicos como Hacienda, aunque una sentencia última de los tribunales, mantiene que también estas deudas pueden extinguirse.

La “segunda oportunidad”, es un primer paso, una gota de agua, que puede contribuir a desterrar el estigma del pecado mortal de la insolvencia. Se quiere seguir ampliando las posibilidades que hasta ahora ofrece la norma. Si estas disposiciones han de servir para que el espíritu empresarial no se pierda, porque el ánimo emprendedor prevalezca, estupendo. Aunque el camino a recorrer va a ser largo y también  incierto.

Mejor quizá no llamar a la ley de “segunda oportunidad”, como queriendo significar que no se va a ir más allá. No, las oportunidades han de existir mientras el individuo viva. Nunca, que la sociedad lo destierre porque un día se equivocó o porque circunstancias ajenas a él mismo, le hicieron perder el equilibrio.

Hasta ahora esto es así.

A ver si poco a poco vamos cambiando.

 

 

4 de diciembre de 2019

BOYAN SALESKY

 

Este jovencito de 39 años se lo disputan las principales firmas automovilísticas. Lo tienen como un genio en el desarrollo de la tecnología de la conducción autónoma. Los europeos han llegado tarde y están tratando de recuperar el tiempo perdido con inversiones millonarias. Audi tendrá que despedir en los próximos cinco años a más de nueve mil empleados y contratar en cambio a especialistas en la nueva tecnología eléctrica. Boyan Salesky trabajó en Google, consiguió resultados sorprendentes en este ámbito y veremos finalmente cual de las marcas conocidas se queda con sus servicios.

Realmente no acaba de comprenderse como empresas del tamaño de Volkswagen o Mercedes no han hecho los deberes, con la sustitución progresiva del vehículo tradicional de gasolina o gas oil, por el motor eléctrico. Y sorprende que personajes sin historia en el sector, sin la experiencia de décadas en la construcción de automóviles, hayan tomado la iniciativa en esta carrera. Elon Musk, es el paradigma de todo ello. Hizo sus primeros pasos, con Pay Pal, la herramienta de pago de Internet, vendió su participación en centenares de millones de dólares y se lanzó a la aventura de Tesla, la empresa que fabrica un coche eléctrico de éxito, con una batería que aguanta muchos kilómetros.  Por el momento Tesla, pese a algunos contratiempos, mantiene una buena cotización en la Bolsa americana y Musk ha anunciado hace pocos días que va a construir una gran factoría en Berlin. O sea en las mismas barbas, de sus competidores germanos.

El coche eléctrico se va a complementar con la conducción autónoma. Aunque su implantación vaya para largo, en USA los ensayos se están generalizando. Me pregunto si todos estos avances sólo podían generarse en aquel país. ¿Habría podido nacer un Elon Musk en algún país europeo, esto es disponer de las herramientas que le permitieran llegar lejos en la creatividad, en la invención? ¿ O un Boyan Salesky, contando con la fuente inagotable de recursos que posee Google, para buscar nuevos espacios, nuevas fronteras al ya maduro sector del automóvil?.

No creo que estos personajes hubieran contado con las facilidades, con la actitud y disposición que han hallado en la sociedad norteamericana.

¿Es éste un reproche, que debemos hacernos los europeos?.

Sí. ¿Porqué no decirlo?. Tampoco es ninguna novedad.

 

3 de diciembre de 2019

“GLOVO”

 

Estos americanos son unos ingenuos. Ingenuos o ilusos. Piensan que están en los USA. Que pueden contratar y despedir a su aire. No aquí, no.  Aquí todo es mucho más complicado. Por esto tenemos un paro superior al 14%.

Glovo es la empresa de mensajería que distribuye con la mayor celeridad pizzas, almuerzos y lo que se tercie. Los mensajeros circulan a cierta velocidad con bicicleta y una especie de bulto o cajón de sastre de plástico, a la espalda. Glovo ha crecido al amparo del mundo digital y ahora mismo debe valer algunos miles de millones de dólares.

Glovo pensaba que podía sortear la ley, empleando a autónomos. Que fueran independientes, pero naturalmente siguiendo siempre la aplicación informática de la empresa, que les indicaba cuales eran sus objetivos de trabajo y el detalle de sus tareas. La legislación española ha estado regulando el asunto de los autónomos y  creó los llamados autónomos dependientes. Esto es “autónomos” pero menos. Autónomos que dependen prácticamente de una empresa. Los que tienen por ejemplo un vehículo y transportan habitualmente un mismo producto, procedente de idéntica fuente.

Varios autónomos de Glovo se rebelaron y se fueron a la magistratura del Trabajo. Afirmaron que eran más que “autónomos dependientes”. En realidad eran empleados. Tenían un jefe y debían cumplir sus instrucciones. No eran independientes. Si no aceptaban las órdenes que les impartían podían ser despedidos. La relación existente tenía por ello todas las características de la relación laboral.

Naturalmente el objetivo de los autónomos de Glovo era convertirse en empleados fijos. Que los Tribunales les dieran la razón y entendieran que  los contratos formalizados escondían una especie de fraude o engaño, ya que lo que se firmaba no era en  realidad lo que en la práctica se realizaba.

Leo que los Tribunales, prácticamente sin excepción han dado la razón a los demandantes que se han convertido en empleados fijos de Glovo.

Evidentemente no puede compararse la situación del autónomo a la del empleado. Glovo se va a encontrar con una plantilla de algunos miles de trabajadores. Los costes que ello genera, muy importantes.

Veremos con estas sentencias que va a hacer la multinacional americana. A ver si le siguen saliendo los números.

Se lo debe estar pensando.

 

2 de diciembre de 2019