DIFÍCIL

 

Sanchez lo tiene difícil. Muy difícil. Contaba con dos bazas, que tenía que jugar con cierta audacia, inteligencia y astucia. Contemporizar con los independentistas. Hacer ver que no sentía, que no oía las continuas embestidas de los herederos del “procès”  y creer o pensar que llegaría a una suerte de convergencia con ellos. Así se diferenciaba de Rajoy. Y también de este modo podía llegar al final de la legislatura. El votante podía premiar sus esfuerzos por buscar salidas al contencioso catalán y también darle el triunfo en las elecciones parlamentarias. Para ello estaba dispuesto a ofrecer unos Presupuestos, -una vez más, sociales-, de un color fuerte, intenso.

Pero estos cálculos se han desvirtuado. O se están desvirtuando de forma apresurada. La debacle en Andalucía le está diciendo que el camino que está siguiendo puede conducirle a la derrota en las generales. Si sigue con una política contemporizadora en Catalunya, esto va a dar alas a Vox, que continuará ganando adeptos. Por otra parte difícilmente podrá reprochar a la derecha que utilice los votos de esta formación para afianzar unas mayorías, cuando tiene a Podemos como a su natural aliado.

Demasiados equilibrios son los que tiene que hacer constantemente Sanchez. Así es muy complicado mantenerse en el poder. Y con la dificultad añadida que esta inestabilidad genera un mayor desgaste en el cuerpo electoral.

¿Qué hacer entonces?.Imagino que ya se ha considerado. Si no hay presupuestos, entonces elecciones. Aprovechar el margen que aún queda de inercias positivas, para convocarlas con algunas esperanzas. 

Pero la sombra de Vox es alargada. Y PP y Ciudadanos,- están vez irán juntos-, al acecho.

 

9 de diciembre de 2018

NO LO TOQUEMOS

Ayer día de la Constitución. Cuarenta años. Muchos años. Y algunos quieren derogarla porque dicen que ya no les sirve. Otros como Iglesias dicen que ha de empezarse por discutir el papel de la monarquia. Que no vale esto de que uno o una puedan heredar la Corona simplemente por una cuestión de sangre. Que ha de empezar a hablarse de monarquía  o república.

Naturalmente todo esto nos retrotrae a la historia. O sea nada nuevo.De monárquicos y republicanos ha habido aquí en esta tierra, desde el principio de los tiempos. Y las disputas siempre han acostumbrado a terminar mal. Pero vuelve a insistirse. ¿No podemos preguntarnos qué es lo que interesa,- incluso desde un punto de vista simplemente instrumental-, para que en España exista una estabilidad? Si la monarquía es la que puede favorecer esta estabilidad para que los gobernantes puedan dirigir al país y hacerlo con tranquilidad, ¿porque renunciar a ello? Y no hace falta ser monárquico. Simplemente se trata de ser realista, de ser práctico. Por ejemplo, yo no soy monárquico. Pero apuesto por la monarquía porque me parece,- y seguro que no fallaría,-que con una República estaríamos dando más bandazos y discutiríamos día sí y día también, sobre las virtudes y defectos de los que se postulan como presidente.

Queda claro que yo no quiero una tercera República ni creo que le interese a España. 

De momento ya estamos bien como estamos. Digo de momento, aunque ya han pasado cuarenta años.

8 de diciembre de 2018

” YO NO, TÚ “

 

¿Quien ha sido? Susana Díaz dice que ella no ha sido. En cualquier caso el culpable ha sido Sanchez que se alió con los independentistas y a ella no le dejaron hablar del tema. Y aunque Abalos la haya señalado descaradamente con el dedo, dice que ella no se va. Y no se va porque ha ganado las elecciones y ha de permanecee fiel “al millón de andaluces que la han votado”

Sanchez apareció ayer en televisión, con un porte muy elegante, tratando de calmar los ánimos. Para él todo va a seguir como en estos últimos meses y vendió el plato fuerte de la presentación de los presupuestos al Parlamento, en este próximo mes de enero.

Mientras tanto los de Vox se están dejando notar con su discurso “desacomplejado” como señalan algunos articulistas. Ya han afirmado que van a favorecer la gobernabilidad en el palacio de San Telmo, pero también que quieren cerrar Canal Sur.
Después de más de 35 años de ejecutivo socialista en Andalucía, desde todos – y subrayo todos,-los puntos de vista, el cambio es positivo. No creo que las aguas se hubieran mantenido tan tranquilas durante tantos años si hubieran mandado los populares. Mucho antes se habrían rebelado las huestes socialistas clamando por el “ régimen” popular. Pero las lealtades, pacientemente cultivadas y regadas por el PSOE andaluz fueron tan grandes que la inercia del poder aguantó más de tres décadas.

¿Sorpresa? Ya anuncié en un breve artículo aquí mismo, que yo esperaba un cambio. Y se ha producido en la línea descrita, aunque ciertamente no contaba con la sorpresa de Vox. No contaba con que el cansancio y el enfado de muchos andaluces les hicieran o bien desertar de su partido o quedarse en casa.
Y esto es lo que sucedió. Unos no fueron a votar y otros, unos cuantos, se fueron a Vox.

Un breve resumen. El socialismo lo tiene ahora todo un poco más complicado. El feudo andaluz ha desaparecido.

5 de diciembre de 2018

¿ARDE PARIS?

 

Cuando quería hablar de Buenos Aires y de la reunión de dirigentes del  G20, veo las tremendas imágenes de las revueltas de hoy por la tarde en el centro de Paris, de vehículos incendiados y de algún edificio en llamas. La situación es preocupante. Francia es nuestro vecino. Tenemos que tomar nota, muy seriamente, de lo que allí sucede.

No sé si afirmar a raíz de estos sucesos que “Europa se tambalea.” En Bruselas deben estar inquietos. Macron no logra afianzar su liderazgo y la pérdida tan grande de popularidad que está sufriendo, condiciona lo que pueda emprender en el ámbito comunitario. También Merkel, en el ocaso de su mandato, no es el futuro para Europa. Y los nacionalismos instalados en los países del Este ya han expresado sus airadas protestas acerca de la política seguida por la UE. Austeridad, inmigración, centralización del poder.

No hay soluciones mágicas. En un mundo globalizado venden más los que producen mejor y más barato. Por ejemplo, los chinos. Y Europa tiene las puertas abiertas a sus productos. En perjuicio de aquellos que tienen que cerrar sus establecimientos, ante la imposibilidad de competir. Imposible hacerlo con los salarios que se pagan en economías del sudeste asiático.

¿Y con la inmigración, que hacemos?. Tampoco hay fórmulas mágicas. Para el ciudadano francés, español, italiano o alemán, la solidaridad tiene unos límites. Los de mantener un mínimo estado del bienestar que tantos años ha costado alcanzar.

Estamos por tanto ante un mundo en el que, en términos generales, se impone la paz, pero en que, al mismo tiempo, la incertidumbre, la inquietud, el peligro de que una cierta estabilidad se derrumbe pronto, no deja de acecharnos.

Los manifestantes de Paris han reprochado a Macron que se haya ido a Buenos Aires. Problemas mucho más acuciantes e importantes  reclamaban su presencia cerca de los suyos,  han dicho. Macron se ha defendido, frente a lo que él ha definido como un caos momentáneo, pero sin aportar recetas que puedan calmar los ánimos.

Ciertamente vivimos tiempos en los que la agitación busca los titulares mediáticos. Lo está consiguiendo.

Esperemos que no llegue a más.

 

 

2 de diciembre de 2018

ANDALUCÍA. EL “TEST”

 

Todos contra todos. Dicen que las elecciones andaluzas serán una “piedra de toque” de las generales. Puede ser. Cuando vengan.

¿Aventurar un pronóstico?. Lo intentaré. El PSOE pierde fuerza. ¿Fin del poder socialista? A lo mejor. Posible pacto de gobierno PP y Ciudadanos. La experiencia de éstos últimos con el partido socialista, no creo que se repita. En estos últimos tiempos las posiciones se han radicalizado. En Madrid Sánchez flirtea con Pablo Iglesias. Los presupuestos son el ejemplo más elocuente. La izquierda se ha convertido en algo más compacto y determinado. A Ciudadanos no le ha quedado otra opción que mirar hacia los populares. Solos nunca van a alcanzar una mayoría.

Hasta cierto punto, se ha clarificado el ambiente. Se ha hablado hasta la saciedad que el bipartidismo ha terminado. Bien. Pero como ya hablé de ello en este Blog, se están consolidando dos bloques. Derecha e izquierda.  Con un electorado bastante homogéneo. El trasvase de votos del PP se fue a Ciudadanos. Y según como se comporten uno y otro, se producirán cambios. Como vasos comunicantes. Sucede algo semejante en la izquierda. PSOE y Podemos. Los que creyeron que los socialistas se habían aburguesado y se fueron a Podemos, pueden volver cualquier día. Dependerá de los cambios de timón de Sánchez. Lo que seguramente ya no va a suceder es que votantes del PSOE emigren a Ciudadanos, como podía haber sucedido en otras confrontaciones electorales. Desde que la prensa ha colocado al Cs en muchos temas a la derecha del PP, su electorado se ha convertido en menos volátil y más estable.

Leo que el partido popular ha prometido si gana, crear más de 600.000 puestos de trabajo. Vamos a ver si los andaluces se lo creen. Si están dispuestos a seguir la inercia de estos últimos cuarenta años, con el PSOE mandando en esta tierra o si quieren apostar por el cambio.

Vistas así las cosas, considerando que cuarenta años son muchos años, quizá no estaría mal un cambio de aires.

Los andaluces tienen la palabra.

30 de noviembre de 2018