EL VIRUS

 

Empieza ya a producirse una cierta psicosis. Aunque se diga y se repita que se trata de un virus que se supera con facilidad. Que la cifra de mortalidad es mínima. Mucho menor que la gripe habitual que nos visita anualmente, en los meses más fríos.

Y la verdad es que estamos invadidos de “virus”. ¿Qué es en definitiva un virus?. Pues un agente infeccioso que nos quiere mal. Que va contra la humanidad. Sin complejos. De frente. Y de estos tenemos tantos, que ya no les damos importancia. ¿Qué es el cáncer, sino una especie de “virus”, en un sentido amplio del término, que está por todas partes?. ¿Y el SIDA?. Pues igual. Y el Ebola, del cual ya no nos acordamos.

Y yo llamo “virus” también a los accidentes de tráfico que se cobran miles de vidas al año. Y que no hay manera de erradicarlos. Y no hablemos ya de  los virus informáticos que pueden vaciarte en segundos un almacén de datos construido pacientemente a lo largo del tiempo. Y las ideologías ¿no han sido unos virus que se cobraron la vida de millones de seres humanos, en dos grandes contiendas? ¿ Donde estaban las vacunas que lo evitaran? Leo en algún pasaje de una monografía de un tal William Burroughs, que “el lenguaje es un virus que se reproduce a gran velocidad”. Y es cierto. El lenguaje es el elemento, el sustrato básico para la propagación del virus. Del virus de los pensamientos, de las ideas. Sin lenguaje, el virus moriría.

Resultará pues que en el mundo de hoy, los virus más benignos van a ser los vinculados a la salud humana. Y que los más malvados, los más mortíferos van a ser los derivados de nuestra civilización y de los riesgos que ella genera. Seguro que es así. Ya los he apuntado más arriba. Pero lo curioso u original del fenómeno es que los virus que nos acechan a diario ya son como nuestros, los hemos asumido como propios. En cambio el Corona Virus es algo nuevo, algo a lo que no estábamos acostumbrados.

Pero tendremos que acostumbrarnos. Al fin y al cabo es uno más.

25 de febrero de 2020

YOLANDA DIAZ

 

Yolanda Diaz que es abogado laboralista y también la nueva ministra de trabajo, ratificó ayer noche por televisión, la derogación de la reforma laboral del PP. Pero señaló que esta derogación se va a ir haciendo por fases, en la medida que en ciertos espacios, la sustitución requerirá legislar de nuevo.

Me estuve preguntando a lo largo de la entrevista, cuáles serían los argumentos que aportaría la señora Diaz, para justificar la abolición de las novedades introducidas por el partido conservador, sin que ello perjudicara al empleo. Y no los encontré. No los mencionó. Habló sí, de la temporalidad de las contrataciones, de los autónomos que no lo son porque dependen de una misma empresa y de la absoluta necesidad de ir hacia una contratación estable y a la desaparición de los falsos autónomos. 

Muy bien. Todo perfecto. ¿Pero el nivel de actividad de la economía española va a soportar este aumento de costes ?. Porque si los empleos temporales se han de convertir en fijos y miles de autónomos van a tener que suscribir un contrato laboral, la pregunta que uno se hace es si ello no va a generar una mayor desaparición de empresas. ¿Se ha hecho esta reflexión la ministra?.  No lo creo. O la ha hecho y no ha obtenido respuesta positiva alguna. 

Se reprocha que la reforma laboral del PP ha traído precariedad en las relaciones laborales. Cierto. Pero es que sin esta reforma estaríamos hoy  mucho peor. Salir de la crisis económica de la primera mitad de esta década, significó para muchos empresarios, asumir el riesgo de incrementar la actividad, buscando fórmulas para aumentar la plantilla, en condiciones en las que no se podía hablar aún de consolidación de la coyuntura. No se puede apostar por la estabilidad en el empleo sin tener en cuenta todos los factores que inciden en el proceso productivo, en los precios, en la competencia internacional. Si no tenemos un sistema laboral lo suficientemente ágil y flexible, que se adapte a los tiempos de hoy, mal asunto. 

Y de esto Yolanda Diaz, no dijo nada. Porque el ministerio de Trabajo, está en primer término, para que los españoles puedan encontrar un puesto de trabajo. Todos. Y naturalmente que en las mejores condiciones posibles. Y en un contexto de la mayor seguridad. Esto nadie lo discute. Pero si no se pueden conseguir estos objetivos máximos, por lo menos dejemos que se generen empleos, aunque éstos tengan el carácter de precarios. Así también se podrá evitar el que se siga engordando el déficit de la seguridad social.

Me pregunto si la ministra, que tiene también un despacho profesional de abogacía, contrataría a compañeros, proponiéndoles un contrato fijo y estable, sin considerar cuáles son las posibilidades y riesgos de generar clientes que cubran aquellos costes. No creo que estuviera dispuesta a incurrir en pérdidas. Pues igual que le sucedería a la ministra, ocurre con las empresas. 

Pura aritmética.

 

24 de febrero de 2020

EL CASO “CIUDADANOS”

 

Si Rivera hubiera mentido solamente la cuarta parte de lo que ha mentido Sánchez, Ciudadanos seguiría siendo un interlocutor importante. Y Rivera no se habría ido. Pero Rivera quiso ser coherente y consecuente con unos principios. Y cuando los socialistas le dijeron a Sánchez, tras las elecciones y a la puerta del partido,en Ferraz, ” con Rivera,no “, se creyó que esto iba en serio y renunció a la posibilidad de gobernar con el PSOE. Sin considerar que podía hacerlo. Que los números le favorecían y que la coalición era lo que más interesaba al país. Era su “momento”, que no supo aprovechar. Que no supo optimizar.

¿Para qué sirve un partido sino es para gobernar, para mandar?. ¿Para hacer realidad sus objetivos? Pues para nada. O para bien poco. Y ésta ha sido la percepción de los votantes, cuando nuevamente les han llamado a las urnas. De ahí el fracaso.

¿Y ahora qué hacer?. Ciudadanos ha perdido el rumbo. O el camino. El proyecto que antes existía, ahora ha desaparecido. La “nueva política”, a la que aspiraba Rivera a dejado paso al trueque, al cambalache de votos y escaños para componer un gobierno, sin vergüenzas ni aprehensiones previas. La pura supervivencia.

Y en esta situación no hay un hueco para Ciudadanos. Por esto Arrimadas busca la aproximación o integración con el PP. Para no extinguirse.Para que los electores vuelvan a creer que votar a Ciudadanos, puede servir para algo. Que también puede ser voto útil.

Pero va a costar mucho convencerles.

Y no sé si Arrimadas llegará a tiempo.

 

23 de febrero de 2020

MINISTRO, ¿PORQUÉ NO HABLAS?

 

Bueno, Ábalos ya ha dicho que el encuentro fue casual. Absolutamente intrascendente. Sin importancia. Que está muy tranquilo.¿Qué puede decir más?. ¿Es qué un ministro, cuando termina su trabajo no se puede ir al aeropuerto a recibir y hablar con un amigo?. Y si resulta que este amigo viene acompañado, pues bien, se saluda a la acompañante y se la invita a un refrigerio. Uno ha de ser cortés y considerado. Y más con los representantes de un país amigo.

Entonces, ¿que quieren estos malvados del PP?. Pues estos desventurados han interpuesto una querella por prevaricación contra el ministro y su séquito, para que la justicia investigue qué es lo que sucedió. De momento se ha conseguido que de manera cautelar, no se borren las imágines grabadas del suceso.

¿Pero “prevaricación”?. La prevaricación es algo así como una decisión “injusta”. El artículo 404 del Código Penal la define así: “A la autoridad o funcionario público que a sabiendas de su injusticia, dictara una resolución arbitraria en un asunto administrativo, se castigará con las penas de inhabilitación de 7 a 10 años.”

La pregunta inmediata, a la vista del contenido del precepto, es la de si el ministro Abalos, es “autoridad”. Bien, parecería que sí. Que un ministro es una autoridad. Aunque seguro que a ciertos ministros la palabra no les entusiasma. En cuanto a la “resolución arbitraria” en “asunto administrativo”, la defensa de Ábalos, -en el supuesto de que esto llegara al Supremo-,diría que la cuestión tenía un carácter político y no administrativo, y que nunca la actuación fue arbitraria, sino que el bien y la razón de Estado fueron el fin único y principal.  Ah y además, que el contenido de la conversación, entra en el ámbito de la confidencialidad y el secreto propios del quehacer político.

Naturalmente los abogados del PP irían- o irán-, por otros caminos. En particular, el hecho de que la vicepresidenta venezolana, la Señora Rodriguez  entrara en territorio español, violando una prohibición expresa de la UE y que además se contara con la complacencia del propio gobierno español. Se estaría hablando  por tanto de una “decisión arbitraria” contraria a la resolución de la UE, en un asunto “administrativo” o de fronteras, y dictada por una “autoridad”. Esto es “Ábalos”, que es el que sale en las fotografías de autos. 

Ya hablé de ello aquí hace días y pensé que el incidente tendría una vida breve. Pero no ha sido así.

De todos modos no le auguro un recorrido muy largo. Fundamentalmente, a nivel de prensa. Porque en el orden judicial solo acaba de empezar.

Y así podemos estar años.

 

 

22 de febrero de 2020

EL SEÑOR ZARAGOZA

 

El Sr. Zaragoza, Javier A.Zaragoza, es “Fiscal de Sala del Tribunal Supremo”. Así lo firma el autor de un artículo aparecido en el diario El Mundo de hoy, titulado “La reforma penal y el proces”. El artículo, bien escrito, técnicamente impecable. Pero me habría gustado que lo firmara el fiscal Zaragoza, como ciudadano, sin mencionar su circunstancia profesional. ¿Porqué?. Pues para diferenciar la opinión privada del articulista, de la del Fiscal, que ha sido importante parte acusadora en el procedimiento judicial contra los líderes independentistas. Se podrá decir que en el fondo es igual, que es lo mismo. Pero yo creo que el matiz es importante. Porque ya se sabe que en este asunto, las sensibilidades son tremendas. Las lecturas y las interpretaciones múltiples.Y  no siempre  inspiradas por la razón y el buen sentido.

Pero está claro que el ciudadano Zaragoza no podía callarse. Aún corriendo el riego que le atacaran por falta de independencia o neutralidad. Había que explicar desde una vertiente histórica que no había razón para el cambio legislativo en lo que a los delitos de rebelión y sedición se refiere. Que lo acontecido en Catalunya había sido claramente una rebelión. Que de lo que se trataba, era de desgajar a una parte del territorio español. Y que ello se distinguía de la sedición, cuyo ámbito se limitaba a los desórdenes públicos.

Debe temer el fiscal Zaragoza que la suya pueda ser la voz que clama en el desierto. Que lo que se pronostica que va a suceder,-esto es la reducción de la pena para los delitos de sedición-, fatalmente se va a producir. Y ha decidido ya a decirlo públicamente. A ver si, con un poco tiempo, la conciencia pública se rearma y hace frente al intento del gobierno de buscar un vericueto legal, a través del cual el independentismo obtenga una especie de indulto por la puerta de servicio. 

Tal como están hoy las cosas, aventuro pocas posibilidades de que el proyecto que se está cocinando en los despachos ministeriales, se quede como tal.  Como un ensayo, que no se va a materializar. Al contrario. Aunque dada la volatilidad de los asuntos políticos, del hoy sí y mañana,no; de lo que se va a hacer y luego no se hace, de la debilidad, de la provisionalidad o precariedad del propio ejecutivo, mejor no avanzar conclusiones. 

Sí,mejor.

 

 

20 de febrero de 2020