INGRESO MINIMO

Está claro que todos queremos que nuestros semejantes tengan unas condiciones de vida aceptables. En esto no debe haber discusión. Elemental. Por ello, durante tantos años se ha luchado, se ha trabajado para acceder a la llamada sociedad del bienestar. Un resultado que no se ha producido por azar o casualidad. Que se ha venido construyendo, pacientemente a lo largo de los últimos decenios.

Pero la verdad es que esta sociedad del bienestar se está desmoronando. Y cada vez la mayoría que disfrutaba de sus bondades se hace más corta. Pensábamos que lo conseguido era para siempre y ahora nos estamos dando cuenta que la conquista era solo temporal, un estado de cierta plenitud sujeto a las convulsiones de un mundo abierto, de la globalización.

Y esta pérdida de oportunidades, de capacidad económica de una mayoría que era sólida, se ha venido acentuando de manera muy rápida en los últimos tiempos. Y su reflejo se ha traducido en las enormes cifras de desempleo. Sobre una población activa en España de algo más de 21 millones de personas, 3,5 millones se hallan en situación de paro y a ello hay que añadir el millón largo, como mínimo que va a generarse tras el paso tan terrible del corona virus. Total, menos de 15 millones de españoles han de mantener a una población de 46 millones. Una proporción que en absoluto es sostenible.

La aprobación del ingreso mínimo para,- según el gobierno- una masa de ciudadanos que puede superar los dos millones, supone, queramos o no, el fracaso de una política económica. O dicho de otra manera, la incapacidad de nuestro sistema de dar trabajo a suficiente número de personas, de manera que dicho ingreso vital, fuera una cuestión innecesaria, accidental y superflua. El ingreso mínimo vital, es realmente una derrota. Ni el sector privado ni el público, son, han sido capaces de generar la suficiente actividad que permita el que la inmensa mayoría de españoles, pueda acceder a los bienes materiales y de la cultura, sin mayores dificultades u obstáculos.

No veo por ello el que la aprobación esta semana por parte del Gobierno de este mínimo vital, sea una «conquista social» a la cual se refería el vicepresidente segundo del Gobierno. No es una conquista social. Constituye en cambio la prueba elocuente de que España se está empobreciendo, de que las cosas no se están haciendo bien, y de que éste no es el camino a seguir.

No es ninguna novedad. Pero sigue siendo una lástima.

3 de junio de 2020

PUERTAS «MÁS» QUE GIRATORIAS

Recuerdo las veces que desde la izquierda o extrema izquierda se habló como tema viejo y a la vez novedoso de las famosas «puertas giratorias». Esto es, los ministros de unos y otro color que después de abandonar el cargo eran nombrados como miembros de consejo de Administración de multinacionales, de grandes empresas españolas.Una especie de retiro dorado que merecía las críticas de los espectadores políticos dedicados a cantar las desgracias de la clase dirigente española más tradicional y nacida de la transición. La prensa se hizo eco de ello y sin prácticamente crítica alguna, asumió este pecado casi original de muchos líderes ya jubilados de la política activa.

Pero después de este episodio, ahora,-ayer- nos enteramos que en Enagas, la empresa con participación estatal que distribuye el gas por el país, propietaria de las redes de canalización de esta fuente de energía, se han nombrado nuevos consejeros y que los tres designados tienen una vinculación política con el PSOE y Podemos. Quizá el personaje más destacado sea Montilla, que fue presidente de la Generalitat y líder del PSC en Catalunya. Y también leo que Podemos ha nombrado a alguien afín a sus postulados. Recuerdo que se le ha preguntado a Sánchez,cómo se había producido este salto hacia las puertas giratorias y él se ha limitado a señalar que ha sido la empresa y el Consejo quien ha adoptado esta decisión. Muy bien. Y caso cerrado.

Claro que aquí llueve sobre mojado, Porque el caso más elocuente de concentración familiar,- puerta giratoria o como se le quiera llamar-, ha sido el de Pablo Iglesias, vicepresidente segundo y su mujer, ministra también del gobierno. Un ejemplo claro de nepotismo y de desvergüenza, frente a los ciudadanos. No vamos a entrar en las capacidades de uno y otro, que cada uno debe tener las suyas, simplemente de respeto y consideración al ciudadano. Porque los políticos, sea cual sea el puesto que ocupan, son, han de ser, servidores de los ciudadanos, sin que pueda albergarse sombra alguna de que el objetivo sea precisamente el servirse del poder. No voy a entrar en las protestas y voces airadas que se habrían producido si esto hubiera sucedido en un gabinete de los populares. ¿O es que algunos tienen una especie de «bula» o «franquicia» y otros no?.

Debe ser algo, -o mucho,- de esto.

2 de junio de 2020

«SE HA IDO»

Estoy de acuerdo con un investigador, médico especialista italiano, que ha dicho ayer, que «el virus se había ido.» Pienso que está en lo cierto. No digo que las medidas impuestas en todas estas largas semanas, no hayan sido necesarias y oportunas. Pero creo también que el virus llegó, desató su furia y luego se ha ido sin avisar.

En definitiva no ha sido algo distinto a lo que sucede cada año con la gripe. En enero y febrero, se oye decir que los hospitales albergan muchos pacientes de gripe, que hay mucha gente afectada y ya cuando empieza marzo, nadie habla más del virus de la gripe. Ni nadie se pregunta cómo es que ha desaparecido. O dónde está. Como el viento que asoma con fuerza y luego desaparece.

Claro que también se dice que el Covid19 va a volver en otoño. Que podría ser. En esto la medicina, los epidemiólogos ya han dicho que no saben casi nada. Porque en seis meses desde su aparición, todavía se ha aprendido poco. Total, nadie se atreve a hacer predicciones que tengan una base mínimamente científica. El «solo sé que no sé nada» es perfectamente aplicable al asunto.

Por consiguiente, tampoco cuesta tanto ser medianamente optimista. Pienso que ya hemos pasado lo peor. Y que a partir de ahora vamos a ir a mejor. Sobre todo en lo que a la salud corresponde,

Porque la pandemia económica va a comenzar pronto.

1 de junio de 2020

LO QUE HAY

Hace días que no contaba en este Blog, cuáles eran mis reflexiones sobre lo que está sucediendo. En realidad, de todos modos, releyendo, los escritos que he publicado sobre esta historia del Corona Virus, veo que siguen de actualidad. Entre otras razones porque el gobierno ha perdido un par de meses y no ha reaccionado con la urgencia que precisaba la situación. Por mucho que Sánchez anunciara con «pompa y circunstancia» al estilo Elgar, que iba a «movilizar 200.000 millones de euros» al día de hoy, seguro, seguro, no habrán entrado en las empresas más de veinte o treinta mil. Esto es, me refiero a dinero contante y sonante. Porque de lo que más se ha hablado es de los famosos «avales del Estado» para garantizar los préstamos que dan los bancos a las empresas acuciadas de liquidez. No creo que la Banca se halle muy satisfecha, concediendo unos préstamos que un día pagará el Estado; pero que antes será el banco el que tenga que ejecutar a su cliente.

Además estos últimos días nos hemos desayunado con noticias que no van a favorecer la actitud o la predisposición empresarial en esta difícil etapa. Se ha hablado de que se va a proceder a la derogación integral de la reforma laboral con un documento firmado por el propio PSOE, además de Podemos y Bildu. Y pocas horas después la inefable Nadia Calviño, se apresuraba a matizar que «los ciudadanos no nos pagan para crear problemas, sino para resolverlos», frase muy feliz con la que me quedo.

Por tanto, a día de hoy no sabemos como seguirá la película. Por supuesto en blanco y negro, con unos meses bastante oscuros, a caballo del posible despertar del turismo y de la reacción de los sectores industriales más afectados por la crisis. Indudablemente la evolución de los distintos países de la UE, los Estados Unidos y China, tendrá su influencia en la evolución de nuestra coyuntura.

Bueno seguiré escribiendo sobre todo esto. Porque me he dejando bastantes temas en el tintero. Todos, digamos, muy «apasionantes».

26 de mayo de 2020

OTRO ERROR

En este tema de la pandemia hemos oído a diario opiniones de expertos que nos han ilustrado u orientado sobre posibles orígenes del virus, características, efectos y muchos otros aspectos relacionados con esta terrible enfermedad. Al final he llegado a la misma conclusión a la que han llegado la mayor parte de los especialistas en epìdemias. Y ésta es, que por el momento, existe un gran desconocimiento sobre la naturaleza y comportamiento futuro de este virus. Ni más ni menos.

Así, el Gobierno se ha preocupado desde el primer momento, de rodearse de expertos que le asesoraran sobre la política a seguir y las medidas a adoptar. La responsabilidad ha sido de Sánchez, pero siempre ha manifestado, que sus decisiones han venido precedidas por consultas con el grupo de epidemiólogos acerca de los pasos a dar en función de los datos de contagios y defunciones que se iban produciendo.

Y con la economía, un asunto también capital ¿Que ha sucedido?. ¿Se ha rodeado, -a imagen de lo realizado en el mundo sanitario, – de un grupo de sabios, de empresarios con experiencia en la gestión que le asesoraran acerca de cuáles podían ser las fórmulas menos lesivas, más eficaces para sortear la crisis que estamos viviendo?. Pues, no. No lo ha hecho. Un error mayúsculo. Si lo hubiera hecho habría contribuido a que los ciudadanos valoraran muy positivamente esta decisión. Porque ante la enormidad de lo que se nos viene encima, es evidente que tenía desde un primer momento que buscarse a los mejores en este ámbito. Y adoptar las decisiones políticas al margen de cualquier color o matiz ideológico.

En cambio Sánchez ha optado por contar solamente con unos ministros con poca o ninguna solvencia en el ámbito de la economía y la empresa. Un error gravísimo. Porque ningún componente de su gabinete posee la experiencia y la solvencia para liderar una problemática como a la que nos enfrentamos. Y por supuesto tampoco el propio Sánchez. O Nadia Calviño, que imagino ha cumplido con sus responsabilidades como funcionaria en la UE, pero a la que no se le puede pedir el protagonizar lo que puede ser un enfrentamiento muy serio con los países europeos más reacios a prestar las ayudas que urgentemente precisamos.

Es una pena lo que está sucediendo. Existen en España, unos cuantos empresarios, gestores, también profesionales de la economía muy capaces, que habrían podido prestar con su asistencia en estas horas difíciles, un inestimable servicio al país.

Y también estamos llegando tarde.

6 de mayo de 2020