LA DEFENSA

 

Ha pasado algún tiempo, unas cuantas sesiones del juicio, para que uno pueda hacerse una idea de la estrategia de la defensa.

Por encima de todo el gran objetivo del independentismo es seguir en el poder. Que los electores les sigan dispensando su confianza. Y para ello Junqueras habla solamente de política, de pacifismo, de servicio al pueblo. Y tiene, tenía que hacerlo para ofrecer la imagen de santidad, de estar por encima del bien y del mal. Junqueras el gran líder dispuesto a sacrificarse por un gran ideal. Perfecto, para las próximas elecciones. Junqueras ha pasado por este trago y ha salido incólume.

Luego, cuando se ha entrado en materia, han sido los demás procesados los que han tratado con sus abogados de convertir el proceso por la rebelión o sedición, en un juicio sobre la actuación policial del día del referendum. Tanto Rajoy, como Soraya Sáenz de Santamaría como el ministro del Interior,  Zoido, han tenido que contestar una y otra vez a las preguntas de los letrados, inquiriendo sobre los detalles del dispositivo policial. Lo importante era resaltar la violencia del Estado contra los pacíficos ciudadanos que solamente querían ejercer un derecho tan elemental como votar.   Lo de la rebelión, sedición o insurrección en todo caso, quedaba más bien al márgen.

El tercer gran elemento, base de la defensa, ha sido el apelar sistemáticamente al gran mantra, “la democracia”.  Los demócratas sirven a la voluntad del pueblo. Lo que se ha hecho es seguir la voluntad popular. Ejemplo, el referendum. ¿Que hay de mal en ello?. ¿Y las leyes?. Las leyes han de estar también a disposición del credo demócrata. Y si no es así, se cambian. Lo primigenio, lo primero es construir la democracia. La democracia es lo que quiere el pueblo. La autodeterminación está por encima de las leyes. Una especie de derecho natural. Los pueblos han de poder elegir su destino. De autodeterminarse. Por estas razones la Constitución no cuenta o cuenta poco. La Constitución no puede ser un freno a la voluntad de decidir de los catalanes. El independentismo seguirá pese a todos, por los siglos de los siglos.

Como puede observarse de todo ello, se pasa de puntillas por los hechos incriminatorios. 

Hasta ahora el Juicio ha presentado más el aspecto de un debate político que otra cosa. En realidad un espectáculo tan incómodo para los magistrados como para quienes se sientan en el banco de los acusados.

Total, un maldito embrollo. Una miserable pérdida de tiempo, que nos habríamos todos, podido ahorrar.

¡Por lo menos si lo que sucede ahora en el Supremo sirviera de algo, de lección o experiencia para algunos!

Pero tampoco soy optimista en que esto suceda.

 

 

2 de marzo de 2019

EGOISMO

 

Leo en un artículo de un corresponsal de la Unión Europea del semanario Der Spiegel, de hace algún tiempo: “El egoísmo de los países miembros va en aumento “. Y añade “ si en la Unión no se produce un avance significativo en el proceso de integración, no sobrevivirá.”

Sí cierto. Hoy en la UE se mira hacia adentro, más hacia los intereses particulares que a los comunes. Ha pasado, ha muerto la época de los entusiasmos, de las adhesiones sin reservas al proyecto europeo. Ahora cada Estado se pregunta si la UE le beneficia o no. El Brexit ha contribuido al escepticismo y también las aceradas críticas de muchos países del Este que llegaron en estos últimos tiempos.

Igualmente la imágen comunitaria ha venido lastrada por el deterioro económico que se ha vivido en los últimos diez o doce años. La crisis evidenció las diferencias entre unos y otros. Entre el Norte y el Sur. Y en qué medida las recetas impuestas por el BCE lesionaban más los intereses de unos u otros. El objetivo de la unión económica y financiera se ha revelado demasiado complejo para integrar a países con niveles de riqueza y sensibilidades distintas. Las reacciones de países de la relevancia de Italia ha constituido un toque muy serio a los intentos de avanzar en aquella integración. Ni Merkel, ya de salida, ni Macron se creen de verdad  que hoy la UE pueda progresar, al margen de unas buenas palabras y mejores propósitos.

¿Que quedará finalmente de lo que fue el gran proyecto europeo ? ¿Puede entenderse la situación actual como un descanso, un alto en el camino para coger fuerza y seguir en los objetivos que alumbraron su nacimiento?  

Voy a interpretarlo así.

Pero no estoy demasiado seguro.

27 de febrero de 2019

“NO HAY DOS SIN TRES”

 

He estado dudando. El título. Si lo más adecuado era simplemente “cansancio” o la frase que finalmente he elegido. “No hay dos sin tres”. Y es que el enunciado escogido tiene su historia. En el año 31 fue Francesc Macià el que anunció la constitución de la República catalana en el marco de la Federacion ibérica. Al cabo de pocos días renunció a tan histórico pronunciamiento, en favor de la “Generalitat”. La idea fue la de sustituir la durante tantos años existente “Diputación del General” por la Generalitat . Los políticos madrileños que anunciaron la instauración de la segunda República en España fueron los que convencieron a Macià para que desistiera de sus propósitos.

En el año 34, esta vez Companys volvió a instaurar la República dentro también, creo recordar, de la Federación ibérica.  Y lo fundamentó con base al triunfo de la derecha en las elecciones parlamentarias. Bien, aquí los políticos españoles,- republicanos-, reaccionan con celeridad y encerraron a los líderes de aquel proceso acusados de rebelión.

O sea dos veces consecutivas incidiendo en el mismo objetivo. Y ahora al cabo de 85 años volvemos a vivir experiencias semejantes. Así a simple vista podemos afirmar, que es más de lo mismo. Con un final que no es distinto al de las demás ocasiones acaecidas a lo largo de la historia. La diferencia,-si es que existe,- es que en la actualidad, con una España bastante cansada de lo que se está viviendo en Cataluña, los  resultados de las elecciones pueden generar un consenso para que se aplique sin límite el 155  previsto en la Constitución.

Porque los electores habrán llegado a la conclusión que con el separatismo no hay alternativa al diálogo, si no es a través de la aceptación del derecho a la autodeterminación. Y en esto seguro que la inmensa mayoría se niega. Catalunya es de todos. Esta es la máxima.

Y de renunciar a ello, nada.

27 de febrero de 2019

EL JUICIO. MÁS.

 

He visto esta tarde al “conseller” Romeva en el juicio mostrando al Tribunal su talante pacifista. Sus experiencias en el ámbito internacional tratando a través de la palabra, de preservar la paz en países europeos en conflicto. Y en suma explicar una y otra vez que dar la voz al pueblo para que se manifieste en un referendum no es delito. Y que la democracia, la voluntad popular están en la raíz de cualquier proyecto legislativo. Dicho de otra manera. Primero el pueblo, después la ley. La ley por tanto nunca se puede imponer a la voluntad soberana del pueblo.

Romeva ha seguido las huellas de Junqueras y tampoco ha querido bajar al fango de las requisitorias fiscales. En cambio Turull sí lo ha hecho. Ha replicado con alguna firmeza las preguntas de fiscalía y ha aprovechado para extenderse en cuestiones conceptuales y temáticas que se apartaban del hilo de los hechos. Marchena, el presidente ha insistido a Turull y al Fiscal Moreno, que se dejaran de circunloquios y precisaran lo que querían manifestar. Como diciendo que aquello era un juicio y no una aula magna propicia a los grandes debates.

Si las acusaciones se han concretado fundamentalmente en el delito de rebelión, esto es en una especie de alzamiento armado, el gran objetivo era lanzar hasta la saciedad el mensaje de que la idea de la independencia está íntimamente unida a un movimiento pacífico. Y que todos y cada uno de los acusados sienten y creen en este mismo objetivo. Porque nunca hubo violencia en las actuaciones que se están juzgado. Si no hubo violencia, no puede haber rebelión. Y en cuanto al propio referendum y a la declaración de independencia, Turull ha explicado que la Constitución puede tener muchas lecturas. Que la carta magna no prohibe el referendum y que la declaración de independencia fué solamente “política”, lo cual permite la interpretación de que al carecer de una trascendencia jurídica, aquello no tuvo mayor alcance.

Por tanto, a la vista de lo que venimos oyendo, podríamos empezar a considerar, que aquello que sucedió, de lo que hablan las hemerotecas, no sucedió. No existió. O bien que habiendo sucedido, lo interpretamos mal. Porque no se quiso decir lo que se dijo. O lo que se dijo, no tenía el sentido que las palabras mismas transmitían. Que todo fue un error. Pero por supuesto un error nuestro, no de los que ahora están encartados.

Ya lo digo a veces. Lo que te parece que es, no es. Mejor por tanto que no le de más vueltas. ¿Dónde esta la verdad?. ¿En estos tiempos de “posverdad” el juicio de Madrid en absoluto es ajena a ella. Imagino que el Tribunal lo tiene claro. 

 

19 de febrero de 2019

28 DE ABRIL

 

Es la fecha que ya se venía anunciando. Sanchez habría querido agotar la legislatura. Había ya empezado a andar el camino. Y pensaba que los presupuestos le acompañarían para ir despejando los obstáculos. El mismo ministro de Exteriores Borrell había apostado a que los presupuestos saldrían adelante. Fundamentalmente porque los separatistas los apoyarían. No iban a ser tan irresponsables que dejaran pasar la ocasión. ¿Porque arriesgarse a una caída de los socialistas y que la nueva derecha volviera a conquistar el poder? Pero los cálculos han fallado. Pedecat y Esquerra Republicana no han querido asumir riesgos frente a su electorado. Que les reprocharan amargamente que habían dicho sí a los presupuestos de un partido que se pronunció a favor del 155. O que el PSOE no hubiera hecho nada para rebajar las propuestas de Fiscalía. Decían, “si el Fiscal General lo nombra el Gobierno, pues lo que queremos es un gesto.” Pero el “gesto” nunca llegó. Solamente la rebaja de la Abogacía del Estado. De rebelión a sedición. Pero esto no era suficiente. Y además a última hora llegó lo de los 21 puntos que había fijado Torra en la mesa de diálogo con el PSOE. Y el más importante de ellos. Discutir sobre la autodeterminación. Y se acabó el diálogo, la negociación o lo que fuera.

¿En que se ha diferenciado en todo este asunto lo que hizo Rajoy de lo que ha hecho Sanchez?. En definitiva han llegado al mismo desenlace. ¿Creyó en algún momento Sanchez que convencería a los independentistas?. Pues, no sé. Voluntarismo en estos meses, no le ha faltado. Pero ha sido estéril.Y ha llegado finalmente al convencimiento que tenía que tirar la toalla. Cuando aún pueden los electores agradecerle el gesto de intentar algún arreglo. Cuando aún puede utilizar el poder para que le reporte unos cuantos votos.

Las encuestas explican que los tres partidos de la derecha podrían llegar a la mayoría absoluta. Esto es, repetir lo de Andalucía.

Pues, no digo que no. Es posible.

 

16 de febrero de 2019