“HABLAR, HABLAR…”

 

“Hablar, solamente hablar”. ¿Pero de todo?. Sí se puede hablar de todo. ¿Porque no?. Bueno, estos son los términos del encuentro del próximo lunes entre el presidente del Gobierno y el de la Generalitat señor Torra. Los dos ya saben que se van a decir y los dos también saben que van a contestar. Torra va lanzar y a transmitir todos los agravios y voluntades del sector independentista y Sánchez le dirá con sonrisas, buenas palabras y mucha “empatía” que la Constitución está ahí y que él no puede moverla. Pero claro, que pueden seguir hablando. Esto es repitiendo o insistiendo frases semejantes, idénticos pronunciamientos. Y finalmente concluir que la entrevista ha sido muy útil. Esto es, que ha habido diálogo y respeto entre las dos partes. Que se han dicho lo que tenían que decirse y que los dos han escuchado con la mayor de las atenciones. Y además, que este es un principio de otros encuentros. Que no se ha perdido el tiempo. Una vez terminada la reunión, Torra les transmitirá a los suyos que no se ha dejado nada en el tintero. Que el clima que ahora ha encontrado en la Moncloa es distinto, más abierto y que seguirá explorando las posibilidades de que algún día se pueda celebrar un referendum.

Y con esta cita nos podremos ir de vacaciones. El partido socialista ya ha explicado una y otra vez de que  ahora se trata de ir restañando heridas, de “normalizar” la situación. De momento no se puede hacer nada más. Esto es, generar un cierto ambiente de tranquilidad. Claro, que todo está como antes. Y que nadie se ha movido de sus posiciones. Pero se quiere abrir una puerta a la distensión. Que bajen los nervios y los maximalismos.

¿Y mañana?. Mañana o pasado, ya veremos. 

De momento lo que vale es el hoy. No se puede pedir mucho más.

 

8 de julio de 2018

¿CERRAMOS LA PUERTA?

 

Trump ha llevado a la realidad su promesa de establecer unas barreras a las importaciones que según él, destrozan a algunos sectores de la industria norteamericana. Y ha empezado con unos aranceles del 25% a una serie de productos procedentes de China. Este país para contrarrestar la medida ha hecho lo propio. O sea, introducir igualmente un porcentaje del mismo tenor a mercancías procedentes de los USA. Es un comienzo. Es decir, no el final.

El presidente justifica también la medida en el enorme déficit existente con China. Cientos de miles de millones de dólares. Aunque no ha mencionado que una parte de estos recursos han ido a colocarse en deuda pública norteamericana. ¿Espera con ello revertir la situación?. Pues, complicado. Muy complicado. En China se producen ya bienes de calidad, con un alto contenido tecnológico y en cambio a costes que aún no tienen rival en otros continentes. Éste es el problema. Ni más ni menos que de “precio”. Se compra, en igualdad de condiciones el producto que tiene un precio más favorable. O se buscan las factorías donde preservando unos niveles de control y excelencia, se pueda producir a un coste menor. No hace falta ir muy lejos. El ejemplo lo tenemos en el bolsillo. El Iphone de Apple se hace en China. Bien, se diseña en California, allí se preparan los nuevos modelos, pero la producción se lleva a cabo íntegramente en China. ¿Y qué dice a esto Trump?. Pues la respuesta es simple. Con toda seguridad si el ensamblaje se efectuara en los Estados Unidos, el coste sería superior. Y por tanto la capacidad de Apple de hacer frente a otros grandes competidores, mucho menor. Y lo que sucede con Apple, se presenta con muchos otros productos. En USA y en Europa. Ciertamente hemos trasladado la industria europea a China. Y con toda seguridad se hizo demasiado deprisa. Pero ya no es posible hurtarse a la realidad. El consumidor decide por precio. Es la ley del mercado. Pero es que además, decidir por “precio” le permite al consumidor seguir disfrutando de unos bienes que le estarían vedados si aquel fuera prohibitivo. Y no hay más.

Trump pretende guardar una cierta fidelidad a sus electores. “America first”. Como frase, estupendo. Pero a la hora de convertir voluntades en hechos, esto cambia. 

Aún es muy pronto para avanzar conclusiones. Trump trabaja “el día a día”. Tampoco él sabe como va a acabar el empeño.

Aunque esté dispuesto a jugársela.

8 de julio de 2018

¿CUÁNTOS? DECIDME CUÁNTOS.

 

En la diatriba diaria sobre la inmigración en la Unión Europea, algunos partidos de la derecha han pontificado : “si queremos mantener Schengen entonces hemos de blindar las fronteras exteriores de la UE. Si esto no es posible o no va a funcionar, se caerá Schengen. Volveremos a las fronteras interiores entre los países miembros.”

Bueno, esta afirmación tiene todo el sentido del mundo. Si la Unión Europea quiere preservar un mínimo futuro de unidad e integración , tiene que asegurar el tránsito por las fronteras exteriores que conforman sus propios limites. No es tan descabellado el raciocinio. Preguntarse simplemente cuánta inmigración puede absorber anualmente la UE. “50, 500, 1000″. “Cuántos? Decidme cuántos“. Exactamente como se hace o debería hacerse en Estados independientes. Y esto significa llegar a acuerdos y que los distintos países miembros lo cumplan. Y que si no lo cumplen sean ellos los que asuman las consecuencias de esta actuación.
El problema es el determinar cómo se blindan las fronteras, que autoridad asume la última responsabilidad y como se financia todo este gasto. 

Algo semejante ocurre también con la llamada “mutualizacion” de la deuda, asunto de carácter recurrente, que se aborda año tras año. También los paises más ricos dicen que la solidaridad aquí tiene un límite. Que cada uno pague lo que debe, lo que ha gastado de más. No sea que unos tengan que asumir las deudas de los otros.

Con la inmigración se presenta una prueba clave para Europa. ¿Pueden las corrientes migratorias indiscriminadas destruir Europa, la Europa de Schumann, de Jean Monnet, de Adenauer? 

Pues podría ser.

8 de julio de 2018

SOLIDARIDAD

 

Estos dos últimos días el asunto estrella ha sido el de la inmigración. O el de los “migrantes” como se les llama ahora, porque nos hemos comido lo de la “in” y nos hemos quedado con la sección final del sustantivo, apelando a que nos referimos a los que “migran”, esto es a los que huyen,a los que van o vienen desesperadamente, para encontrar una casa o un destino.

El otro día almorzando con amigos, alguien me preguntó que como veía esto de la llegada a la Unión Europea de tanta gente. Y le contesté, “la solidaridad tiene un limite.” Está claro que todos somos solidarios y queremos arreglar los males y las injusticias que aquejan a una gran parte de la humanidad. Pero la pregunta que nunca se hace y si se hiciera tendría difícil respuesta es la de si estamos dispuestos a asumir el coste ya sea colectivo o individual que ello supone. Es decir un coste en términos de bienestar de una sociedad que ha tenido que trabajar largos años para llegar al umbral de una mínima satisfacción en términos de renta y derechos sociales.

Porque, nos llenamos la boca de esta “solidaridad”pero con toda seguridad muy pocos estarían dispuestos a que el mal o bien llamado estado del bienestar quebrara o se viera seriamente afectado porque el número de “migrantes” desequilibrara las cuentas de la seguridad social o el déficit presupuestario previsto. Y por supuesto que esta circunstancia se notara o tuviera un efecto en el bolsillo del ciudadano.

Porque, no nos engañemos, el populismo ha llamado a las puertas de la UE por esta cuestión tan elemental o mejor tan esencial. El populismo dice que va a preservar” lo que ya se tiene “y la inmigración descontrolada pone en riesgo. ¿Es esto conservadurismo?.  Bueno, pues sí. Pero en esto de preservar el modo, la calidad de vida ganada con el trabajo de años, seguro que los ciudadanos están en mayoría. En absoluta mayoría. 

Aunque no se diga. Porque no queda bien y esto no se lleva ahora.

Pero es la realidad.

30 de junio de 2018

MAXIMALISMOS

 

Estamos en una época de maximalismos. Los de la manada no tienen que salir de la cárcel. Es igual que se hayan pasado dos años. Que se pasen toda la vida!. ¿Casado? Pues si el máster que hizo tiene alguna rendija de irregularidad de convalidación o lo que sea, pues fuera, que se vaya a hacer de abogado, pero nunca que pueda acceder a presidir el partido popular. Maxim Huerta. ?¿Que hace diez años se las tuvo con Hacienda?. Pues nada, que se vaya a casa. Los de hacienda son intocables y no se pueden equivocar nunca. Rajoy se ha ido al Registro y ahí ha acertado. Porque si el Registro hubiera sido de Madrid,las malas lenguas, que las hay en estos tiempos revueltos ,habrían ya escupido que se había hecho un gran favor al presidente caido. 

Con Urdangarin también ha sonado la hora del clamor popular y de la venganza. A la cárcel. Seguro que la inmensa mayoría de los que vociferan no saben que dice la sentencia. Y si esta se enmarca en el rigor más absoluto. Pero es igual.
¿Ah y Gürtel? ¿No se sabía ya de antemano que la sentencia sería muy dura y que el ponente era un afamado profesional de la izquierda? ¿Había que callar?

¿Es esto una inquisición? ¡No, no que va!. “Esto es justicia”, se exclama. Esta es la justicia del pueblo. Que condena o que absuelve sin apelaciones y recursos. Es lo que se lleva. De manera que si los jueces dicen o sentencia otra cosa, no se entiende, no se comprende. Y entonces se habla de la justicia encadenada a la política.

Esto de la política es como los vientos que soplan de manera sostenida, hasta que no se sabe porque, cambia la dirección y entra otro viento más cálido, menos incómodo, más llevadero.
De momento sigue soplando un viento atlántico, con puntas de fuerza cuatro y cinco.

Espero que amaine. Y que tranquilice mentes y espíritus.

22/6

30 de junio de 2018