Archivo de abril de 2010



MÁS GARZON

Se habla estos días de la prevaricación del Juez Garzón. Si ha prevaricado o no. La gente, los ciudadanos de la calle se han enterado más o menos de lo que es esto de la “prevaricación”.Pensaban que un juez era un personaje infalible, por encima del bien y del mal, invencible y perfecto. Y ahora de repente han descubierto que es un mortal como los demás. Que puede actuar bien y mal. Y lo que es más decisivo y más rotundo. Que otros jueces pueden juzgarle por sus acciones y por sus omisiones. Y lo que también es más grave aún. Que un juez pueda cometer un delito. Esto es, la “prevaricación”. Y estos días, por radio y televisión, algunos sesudos especialistas han explicado que “prevaricar” es “dictar una resolución injusta a sabiendas”. Violentar la ley.Hacer lo que a uno le plazca, al margen del texto de la norma. Y además, hacerlo, escribirlo, “queriendo”. Sabiendo que se está realizando algo que la ley prohibe; algo que no se debe, cuando el juez precisamente tiene que impartir justicia.

Pero ahí es donde surgen las diatribas y las discusiones.¿Porqué un juez no puede interpretar una ley, si ésta es una de sus principales funciones? Y si un juez puede interpretar una ley, entonces parece lógico que otros magistrados puedan discrepar de esta interpretación. Pero esto, dicen los que están a favor de Garzón, no es “delinquir”, esto no significa cometer un delito. Muchas veces los Tribunales emiten sentencias con votos discrepantes y nadie se rasga las vestiduras.
Hasta ahí los razonamientos que se esgrimen.Pero nadie prácticamente ha profundizado en este punto: en el de la interpretación de la ley y de los límites que la interpretación impone.

Los jueces están o han de estar, para “aplicar” la ley. Y donde la ley es clara, no cabe interpretación posible. El juez, mal que le pese, debe cumplir lo que se dice y lo que se lee en el texto legal. La Constitución no otorga facultad alguna a los jueces para ir más allá de la estricta aplicación de la norma. Porque en otro caso, se convertirían en un pseudo poder legislativo. No, el juez no puede interpretar normas que tienen un contenido o un sentido categórico. Y si pese a ello lo hace, puede estar prevaricando. El Juez, lo dice la Constitución y la propia ley orgánica del Poder Judicial, está sometido al imperio de la Ley. El juez no está por encima de la ley. No lo está; como cualquiera de nosotros.

Seguramente el juez Garzón en la “interpretación” de la ley ha ido demasiado lejos. Y la ha utilizado como instrumento para satisfacer sus propios objetivos Fueran éstos, personales o al servicio de un pensamiento o rumbo determinados. Se ha equivocado y ha hecho un flaco favor a la judicatura. Y nuestro sistema democrático está acusando el golpe. Mal asunto.

Lunes, 26 de abril de 2010