EL DESPIDO EN EL PUNTO DE MIRA

Los economistas del Fondo Monetario Internacional han insistido en una obviedad. Rebajar el precio del despido para que los empresarios, los emprendedores, que es el nombre que ahora se lleva, se animen a contratar al personal y así reducir el paro en este país. El razonamiento es elemental. En las épocas de bonanza económica se emplea a más gente, pero en cambio cuando hay crisis no se puede despedir. O solamente se puede hacer con unas indemnizaciones que causan la ruina de la empresa. Y por supuesto, que se me olvidaba, con el permiso de los sindicatos.

En algunas ocasiones he discutido este tema con empresarios. Ellos pensaban que eran los dueños de su empresa. Una ingenuidad absoluta y total. Los dueños lo eran los empleados, porque si algún día tenían que despedirlos, el conjunto de las indemnizaciones iba a ser en muchos casos superior a lo que la empresa valía.

Así, con esta situación nadie está dispuesto a arriesgar sus ahorros o su capital. Porque si lo hace se va a convertir en rehén del Estado protector, de los sindicatos y de sus empleados.

La solución está en cambiar las estructuras que vienen ya de tiempos franquistas. El sistema que pretende proteger al trabajador y en realidad lo penaliza. Sino, que lo digan los millones de parados que tenemos.

O bien reformamos el mercado de trabajo y las indemnizaciones por despido bajan de forma fulminante, o esto no se levanta.

25 de mayo de 2010



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