Archivo de agosto de 2010



LAS MALDITAS CUENTAS DE SUIZA

Vamos a ver. Vamos a suponer,- suponer,digo- que Hacienda le manda a Vd. un requerimiento, diciendo que Vd. tiene una cuenta en el banco HSBC de Suiza y le reclama que regularice su situación fiscal. Digamos que le notifica que en la cuenta hay 500.000 Eur y que tiene que pagar la multa correspondiente.

¿Y Vd. que hace?. Primera reflexión. No contesta. La carta se ha perdido, o la ha firmado alguien que no debía. Segunda reflexión. Contesta y dice que no sabe de que vá. Que se trata de un error. Tercera respuesta. Invoca el hecho de que Hacienda ha obtenido esta información de forma ilegítima, ilegal, de la vecina Francia y que el Estado no puede actuar vulnerando la ley. Por tanto la notificación la tiene por no hecha, porque es nula. Lo que va contra la ley es nulo. Así de claro. 

Cuarta reflexión. Afirma Vd. que es verdad que tiene la cuenta, pero ya hace veinte años de ello. Ya ha prescrito cualquier responsabilidad.

Quinta contestación: Paga.

¿Con cuál de todas se queda Vd.? Claro que me dirá que depende de cómo reaccione Hacienda a su comportamiento.

Bueno, si primero no contesta, le mandarán hasta tres notificaciones más. Luego a lo mejor se cansan. Si dice que no sabe de que vá o que se trata de un error, el problema será de Hacienda porque tendrá que demostrar que no hay ningún error y ahí precisará la colaboración del HSBC de Suiza, que dificilmente obtendrá. Si dice que la actuación es ilegal, también lo tendrá Hacienda complicado, porque es verdad que es ilegal. Si reconoce la existencia de la cuenta y alega la prescripción, no pasará nada si lo prueba con la documentación correspondiente.

Finalmente si paga, Hacienda se habrá salido con la suya. Y Vd. y los de su casa dormirán más tranquilos.

Y más ligeros.

Martes, 31 de agosto de 2010

LOS “MOVILES”

¿Se puede vivir sin Internet?. ¿Se puede vivir sin el móvil?. Sí, definitivamente. ¿Voy a hacer la prueba?. Todavía no me he decidido. Es como dejar de fumar. Peor. Aunque yo no he fumado casi nunca. Pero lo imagino.

El super rico Warren Buffet, el oráculo de Omaha, que convierte en oro todo lo que toca, acaba de proclamar que no usa móvil. Es decir, sale de casa y no vuelve para recoger el móvil que se le ha olvidado, sencillamente porque no tiene móvil. Y dice además que es tan eficaz y tan productivo sin un teléfono móvil, que no le hace falta ninguno. Como Buffet existen otros personajes que no se han dejado contaminar por esta epidemia.

En los Estados Unidos hay en estos momentos más de doscientos ochenta millones de abonados al teléfono móvil, según datos de la Comisión Federal de Comunicaciones. La adicción es tan importante que según un estudio de la empresa Advertising Age, un 15% de los norteamericanos  han interrumpido una función o acto  sexual, para responder al teléfono o constatar si habían recibido un E.Mail. En otros países, más humildes, el móvil de buena marca, es un sinónimo o símbolo de solvencia. Y en la India van con móvil, los que conducen a un elefante o se sirven de un yak para manejar el arado.

Bueno hasta ahí la omnipresencia del Móvil y de otros inventos maravillosos como el E.Mail. ¿Pero esto que quiere decir?. ¿En qué se ha beneficiado la economía global por el uso de estos instrumentos?. Sí, todo va más deprisa. No hemos de esperar llegar a casa, para llamar o contestar una llamada. Si mandamos un E.Mail, el receptor de la noticia la recibe al instante. ¿Pero cómo convertimos en más productiva esta velocidad, esta forma instantánea de ir de una parte a otra del universo?.

Por el momento podemos afirmar que el Móvil y el E.Mail no han conseguido evitar ni la crisis, ni la burbuja inmobiliaria, ni otros problemas en los que nos encontramos inmersos. ¿Los han acelerado?. No sé. Llevamos ya tres años desde que estalló esta crisis en los Estados Unidos y todavía el asunto no se ha cerrado. Claro que no voy a echar la culpa al E.Mail o a los móviles. Pero quizá podrían haber ayudado. ¿Porque sino, tenemos tanta necesidad de comunicarnos permanentemente? ¿De escribir SMS, E.Mails de forma tan frenética?.

Lo del móvil y lo del E.Mail es decididamente una enfermedad.

Y puede llegar a ser una enfermedad mental. Cuidado.

Lunes, 30 de agosto de 2010

A LA CALLE

Hago a los ciudadanos la siguiente propuesta para que la transmitan al Parlamento: “Sres. Diputados. Vdes. están o han estado discutiendo la reforma laboral. Han introducido más de doscientas cuarenta enmiendas al texto que se ha presentado. O sea que han tenido todas las posibilidades para introducir modificaciones, cambios, nuevas ideas y todo lo que pudiera contribuir a que la nueva ley laboral alcance su objetivo máximo; esto es, crear empleo.

Pues bien, Sres. Diputados; los ciudadanos les damos dieciocho meses para que una vez la ley se ponga en marcha, se ponga también en marcha la creación de empleo. Que los más de cuatro millones seiscientos mil parados se vayan reduciendo progresivamente. Que el país empiece a andar definitivamente. Pongamos que en este año y medio el paro se reduzca en un millón de personas. ¿Es mucho?. No, con doscientas cuarenta enmiendas.

Si concluido este plazo, estos objetivos no se consiguen, Vdes. Sres. Diputados han de dimitir e irse a la calle, a modo de despido procedente, por incompetencia. ¿Porque, como es posible que después de tanto debate y tanta enmienda no salga una buena reforma laboral, capaz de solucionar el problema del paro? Si no se cumple aquel objetivo han de reconocer que no han “trabajado” bien, que su “productividad” ha sido escasa, por el dinero que han cobrado.”

Esta sería sin duda una propuesta coherente con lo que tenemos que esperar de la política y de nuestros políticos. Actuaciones que deben tener unas consecuencias y unos efectos sobre la economía y sobre los ciudadanos. Sino , de poco nos sirven.

Bueno de momento,todo esto es por supuesto una “ficción”, una especie de ejercicio intelectual, casi gimnástico; porque desgraciadamente la política no funciona así.

Y así nos va.

Domingo, 29 de agosto de 2010

AFGANISTAN

A raiz de la muerte de los dos guardia civiles en Afganistán, ha vuelto a surgir el tema de la presencia de España y otros países europeos en este áspero rincón del mundo. Se ha vuelto a oir por la radio y la televisión que una vez más Europa está actuando de comparsa de los USA y que el destino de los militares europeos está ligado a lo que finalmente hagan los americanos.

Obama ya ha dicho que se va a retirar de Afganistán. Imagino que ello forma parte de la estrategia que le llevó a la Casa Blanca. Pero ahora se está viendo que la retirada no va a ser tan plácida y que el recambio no existe. Si Estados Unidos abandonan Afganistán, los talibanes  seguirán manteniendo una influencia creciente en la sociedad y posiblemente vuelvan al poder con el efecto que todo ello pueda tener en la mayor capacidad del terrorismo internacional.

Y que los europeos estemos actuando de comparsas no es una experiencia nueva. Lo hemos vivido a lo largo de los conflictos que se han sucedido después del término de la segunda guerra mundial. La primera guerra europea se ganó por la intervención de los Estados Unidos y la que vino después se habría perdido y Hitler  estaría aún en todas partes, sino hubiera sido por la participación decisiva de los norteamericanos. Y esto que costó que se decidieran. Finalmente lo hicieron y se decantó el conflicto hacia el lado aliado. La bomba atómica, dió el carpetazo a una trememda tragedia.

La vocación unitaria de los europeos ha presentado en estos últimos sesenta y cinco años, fisuras evidentes. En el ámbito militar nunca ha existido una voluntad común de intervenir en conflictos  que pudieran afectar a los intereses de los principales países comunitarios.  La presencia europea en este ámbito se ha acogido al paraguas protector de la Nato, que es lo que ha sobrevivido de la guerra fría y que ahora sigue su peregrinaje,- sin saber exactamente cual es su norte-, en la nueva situación geopolítica.

Si los estados europeos se van de Afganistán, tendrán que preguntarse que porqué fueron allí. Sí, un elemento fundamental lo fue la amenaza terrorista. Pero esta amenaza sigue aún muy latente. Ni mucho menos ha desaparecido. Al Quaeda sigue allí en las montañas. Los talibanes pagan a sus mercenarios de 500 a 1.000 euros mensuales. Los soldados afganos perciben solo 150 euros. Un poderoso argumento para fidelizar a la tropa. Se está lejos de considerar que la situación general ha mejorado; parece que está empeorando.

Entonces, ¿Porqué  abandonar ahora la tarea ya iniciada?. ¿Han sido inútiles los esfuerzos de los occidentales?.Seguramente. Pero a Obama no le queda más remedio que cambiar de planes, que quedarse unos años más. A costa de perder popularidad y de que muchos norteamericanos no se lo perdonen.

La seguridad de una buena parte del mundo está en juego.

Sábado, 28 de agosto de 2010

LAS CARGAS SOCIALES

La reforma laboral que se ha estado debatiendo en el Congreso, con más de un centenar de enmiendas, se está ahora discutiendo en el Senado. Sobre la edad de jubilación, también se ha hablado mucho. Los gobiernos europeos están subiendo la edad de jubilación. De los 63 años a los 65; a los 67 y quizá hasta los 70 años.

En el fondo y en la forma, la cuestión radica en los costes de las pensiones de jubilación y de la seguridad social en general. El llamado estado o sociedad del bienestar. Alguien tiene que pagarlo. En lo que afecta a las pensiones por jubilación, el ministro Corbacho ha dicho que seguramente habrá que ampliar los cálculos para la determinación de las sumas a percibir de los quince años a más anualidades. Y yo digo, que finalmente, desde que empiece la vida laboral.

O sea que se ha de trabajar más, para financiar a los que más tarde dejen de trabajar. Sino no salen los números.Evidentemente el sistema, que es caro,- porque la sociedad del bienestar no es gratuita-, se contrapone a los sistemas de países que no tienen pensiones o éstas son mínimas y los salarios muy inferiores.

Todos estos países, del tercer mundo o no tanto,- China, Brasil, India,-, nos hacen la competencia más dura. Sus productos entran por las fronteras comunitarias sin apenas obstáculos. ¿Cómo se puede entonces hacer compatible el mantenimiento de unas indemnizaciones, rentas o pensiones propias de un país “avanzado”, con la guerra de productos  que hacen los que mantienen un sistema de protección casi inexistente y que fuerzan a desplazar las empresas a otros países?. Imposible. Siendo realista, a medio plazo, esto no puede funcionar. O cambiamos las reglas de juego o algún día, no lejano, se van a secar nuestras fuentes de generación de recursos.

Así de claro.

Viernes, 27 de agosto de 2010