Archivo de noviembre de 2010



“NO AGUANTAMOS HASTA MAYO”

Lo oí ayer en alguna de las tertulias vespertinas. De estas que se dedican a cantarles las verdades al gobierno. Aunque esto de las “verdades” sea relativo. Lo que para uno son verdades, seguro que para otro son mentiras. Dependerá del ropaje político con el que cada uno se vista.

El asunto iba de discusión sobre la absoluta urgencia de unas elecciones generales, tema que ya hace meses he tratado en este blog. Y cuando se manifestaba que el Sr.Zapatero, de ningún modo se iba a ir, de ninguna manera iba a adelantar las elecciones, algún contertulio afirmó que de otra manera,  España “no aguantaba hasta mayo”. ¿Porqué puso mayo como fecha límite?. De diciembre a mayo, tenemos seis meses. Esto quiere decir que él estado de la economía no nos va a dejar sobrevivir con la situación actual más de medio año. Que es inexorable. Y que la única alternativa es que Zapatero se vaya y convoque elecciones. Aunque el período electoral tenga sus plazos.

Por supuesto que yo me apunto a esta tesis. Mejor dicho, ya hace meses que he venido predicando lo mismo en distintos escritos que como he dicho, aparecen en este blog. Y cada día que pasa, es más aliento el que nos falta, más voluntades son las que desfallecen, y más incertidumbre la que se está sembrando.

Hoy sin ir más lejos, el diferencial de la deuda española con la alemana, ha alcanzado cotas hasta unos meses, insospechadas. Un Secretario de Estado ya ha dicho, que lo que debe hacer el Banco Central europeo es imitar a la Reserva Federal norteamericana y comprar toda la deuda soberana que salga al mercado. Evidentemente esta es la única solución que queda, si el Estado español sigue emitiendo deuda pública y al final nadie la compra. Necesitamos urgentemente emitir deuda para pagar la antigua y si los mercados se cierran,- y se cierran también para el sector privado-, nos vamos a asfixiar. El único remedio va a ser que el Banco central nos acoja en sus brazos.

Pero esto no lo quiere la Sra.Merkel. Esto no lo quieren los alemanes. Si el Banco central abre generosamente la puerta a la compra de titulos de deuda, inexorablemente el euro se va a resentir. Para los países del sur de Europa., esto valdría la pena, pero para Alemania, guardiana de la ortodoxia monetaria, este discurso es inviable.

Por estas razones, si la financiación exterior al Estado español y a las empresas, está llegando a un límite; y este límite lo imponen tambien las condiciones extremas en las que se suscribe el papel; o bien Zapatero anuncia que se va y los mercados se calman, o bien vamos a entrar en un callejón sin salida. La salida será la intervención, como Irlanda, Grecia o Portugal.

Por esto el tertuliano tenía razón, cuando decía que no aguantamos hasta mayo.

Martes, 30 de noviembre de 2010

EL SEÑOR MONTILLA

Tengo que confesar que el discurso del señor Montilla de ayer, reconociendo la derrota, aceptando que habían errado en su política a lo largo de estos años, me gustó. Fue la primera vez que le vi muy suelto, improvisando, trenzando las frases con desenvoltura. Lo nunca visto. Yo siempre le recordaba con notas, leyendo lo que imaginaba le habían escrito otros, como pasa con muchos políticos.

Es una lástima que ahora que se va, el señor Montilla nos sorprenda con un verbo ágil e inmediato. Esto me ha dado que pensar. Y ha mejorado la opinión que tenía de él.  A los socialistas les ha tocado lidiar una época complicada. Y en asuntos económicos no van realmente muy sobrados. Básicamente porque el mundo de la economía , esto es de la economía de mercado, es extraño al socialismo. Ahora no, porque desde los años de Willy Brandt la socialdemocracia europea ya abrazó lo que en Alemania se llamó la economía social de mercado. Pero aúnque el sistema se aceptara, ha de reconocerse que las esencias del socialismo no estaban ni han estado nunca en la iniciativa privada, ni en la alabanza a la empresa. Los socialistas han sido siempre amantes de la empresa pública, de la presencia del Estado en la economía y han desconfiado de forma sistemática de las leyes de la competencia y de las doctrinas de Adam Smith y de Ricardo.

Y a la Generalitat la han dejado con las arcas vacías. Ayer en un municipio de la provincia de Gerona, un funcionario municipal nos decía, asombrado, que por primera vez desde la llegada de la Constitución, la Generalitat no había transferido a su Ayuntamiento las dietas, muy modestas, que debían entregarse a los interventores de las mesas electorales. Muy mal tenía que estar la caja pública para que no hubiera fondos para atender estos servicios.

La debacle socialista ha sido importante. En esto me equivoqué cuando hace meses decía que los electores socialistas eran muy fieles. Y que eran muchos. Pero la crisis económica ha barrido fidelidades y adhesiones. Esta mañana una militante socialista decía en un programa de debate, que había traicionado al partido y se había ido a Convergència. Aunque fuera solamente por una vez.

Y es que la necesidad, la pura supervivencia, saben poco de ideologías.

Esta vez, ya lo dije ayer, se ha votado más con la cabeza que con el corazón. Y ví también que  José Montilla en su discurso de despedida, habló  más con la cabeza que con el corazón. Lástima que esta serenidad y esta objetividad,  hayan estado durante tanto tiempo, ausentes en el gobierno tripartito.

Lástima, porque hemos perdido un par de años.

Lunes, 29 de noviembre de 2010

DESAFECCION POLITICA

Todas las formaciones politicas tenían temor a que el electorado les volviera la espalda. Que la abstención fuera tremenda. Pero no ha sido así. Y no porque los electores hayan vuelto a creer en los políticos. Pienso que la desafección política esta instalada en el credo de los ciudadanos. Lo que sucede es que, se quiera o no, los políticos son los que nos gobiernan, los que dirigen los destinos del pueblo. Y mejor que sea así. Esto es, en el marco de un sistema constitucional, con unos partidos que se alternan o pueden alternarse en el poder cada cuatro años, que en una dictadura, donde siempre mandan los mismos y no hay elecciones ,o éstas son una pantomima.

Pero si la gente ha ido hoy a los colegios electorales a votar, ha sido por la urgencia de la crisis económica. No por otra cosa. Si el tripartito no ha sido capaz de levantar la cabeza en cuestiones económicas y nos ha sumergido en la más pura decadencia, el ciudadano ha llegado a la conclusión que tenía entregar la papeleta del voto a otros. A ver cómo lo hacían. Y no porque pensara que el PSC o Convergència sean distintos desde la perspectiva de sus pecados e imperfecciones. El elector ya se ha cansado de programas electorales, de promesas que luego no se cumplen. Una, dos veces, las que sean. Porque para ganar unas elecciones y para mandar, todo ha sido válido. Creer en una ideología en la que no se cree, o prometer objetivos imposibles. Pero el ciudadano ya está acostumbrado. Y se ha impermeabilizado. Sabe que todos los políticos, que casi todos los políticos, mienten. Y que la mentira forma parte de la maniobra y de la estrategia. ¿Son mentiras “piadosas?. Bueno, son mentiras piadosas.

Yo creo que en estas elecciones se ha votado pensando principalmente en el bolsillo, en la crisis profunda que nos afecta. Cuando el nivel de vida, la propia subsistencia está en peligro, uno se olvida de cuestiones menos terrenales, de ideas, de filosofías y va a lo inmediato. En esta ocasión se ha superado en gran parte la dicotomía derecha, izquierda. Conservadores, progresistas, liberales.  Y se ha llegado a esta conclusión: ¿quien puede hacer las cosas mejor?. ¿Quien puede mejorar la problemática que tenemos?.” Los que han mandado hasta ahora ya han demostrado su imposibilidad. Veamos como lo hacen otros”.

No sé porque costará tanto que los partidos políticos se enteren de que los ciudadanos quieren cosas absolutamente elementales. Trabajar, tener un nivel de vida más o menos confortable, gozar de los fines de semana, no vivir en permanente incertidumbre de lo que vendrá.  El tripartito se había alejado ostensiblemente de estos objetivos.

Esperemos que Convergència los tenga presentes.

Lunes, 29 de noviembre de 2010

12,5%

Este es el porcentaje que se cobra en el impuesto de sociedades de Irlanda. El país, pese a la crisis actual, no va a subir el tipo del impuesto. Se va a quedar con este modesto 12,5%.

Las multinacionales norteamericanas afincadas en Irlanda, han celebrado que el impuesto no se haya tocado. Y hay razones muy importantes para ello. John Bruton, antiguo primer ministro ha dicho que ellos han recaudado en los últimos años por el impuesto de sociedades, cantidades muy superiores a las de otros Estados de la zona euro, que cobran un porcentaje más alto.

Absolutamente lógico. Aunque mucha gente de credo socialista no lo entiende. Un impuesto de sociedades bajo,  atrae la inversión. La inversión genera puestos de trabajo. Los puestos de trabajo favorecen una mayor demanda de bienes. Y por tanto un incremento del consumo. Las ganancias de las empresas se pueden reinvertir para generar más riqueza.

Con el señuelo de este impuesto y la ventaja de que todo el mundo habla inglés, aunque sea con un peculiar acento, Irlanda ha conseguido del orden de 165.000 millones de dólares en inversión extranjera. Se han establecido en el país, empresas como Google, Intel, Pfizer o Microsoft. Y ello ha supuesto un volumen de empleos directos de más de cien mil personas. Esto es, una auténtica fuente de riqueza.

¿Si el impuesto de sociedades se hubiera situado en el 30% o 35%, como en España, se habría conseguido convencer a aquellas multinacionales para que aterrizaran en Irlanda ?. No. ¿Porque no hemos sido suficientemente audaces y no hemos adoptado medidas semejantes?. Pues, simplemente, porque la mayor parte de nuestros gobernantes  tienen el tremendo prejuicio de que la izquierda les puede devorar. Un miedo ancestral a decir las cosas por su nombre. A quedar mal, en el escenario del qué dirán.

Recuerdo que España hizo una gran apuesta por las energías alternativas. Entre ellas la solar. El coste del Kilowatio de esta energía es caro y ha de subvencionarse. Pero en su momento Zapatero abrazó esta fuente de generación de puestos de trabajo y fijó unos precios interesantes  para las empresas que se volcaran en este sector. Y la cosa fué bien. Pero ahora las tarifas las ha reducido el Estado a la mitad. Muchos inversores extranjeros están absolutamente desalentados. El Estado ha faltado a su palabra.

No tenemos que ir muy lejos para llegar a conclusiones. El porqué, algunas de las cosas que acontecen en nuestro país,no funcionan. El porqué, en parte, de la crisis. Y qué hubieramos podido hacer para evitar la sangría que nos corroe a diario.

Lo que hubiéramos podido hacer y no hemos hecho.

 

Sábado, 27 de noviembre de 2010

NO ES IGUAL

                  

Dicen algunos comentaristas distinguidos, que los dos grandes partidos deben ponerse de acuerdo e ir a una, en esta difícil coyuntura. Que han de repetir lo que se hizo en la transición. Que ante una situación de emergencia, las ideologías y los objetivos partidistas se han de dejar de lado. Y poner todos los esfuerzos al servicio del país.

 

Realmente los trabajos de la Constitución no habrían sido posibles sin un gran acuerdo entre todas las fuerzas políticas. Los políticos eran muy conscientes que se estaban jugando el futuro de España y actuaron con la responsabilidad que se correspondía con los graves momentos que se estaban viviendo.

 

También Europa ayudó a que los problemas se fueran superando. Coincidió la época, con un Europa ávida de incrementar su peso específico entre los distintos países de la zona. En España los bajos costes salariales y el deseo ferviente de acceder a una mayor calidad de vida, impulsaron las inversiones extranjeras. Un mercado de más de cuarenta millones de habitantes, prometía aumentos importantes de la demanda de bienes de consumo y un negocio paralelo para las empresas que se implantaran en la península. La industria automovilista prosperó y una industria auxiliar, con raíces españolas fue consolidando el tejido industrial.

 

También la Comunidad fue generosa en la financiación de grandes obras de infraestructura. Los fondos Feder. La red de autopistas y la llegada de los enlaces ferroviarios de alta velocidad.

 

Todos estos factores positivos, no existen hoy. Europa se halla también en horas bajas. No nos puede ofrecer inversión extranjera, porque nuestro país ya no es atractivo para las multinacionales. Ni los costes salariales ni la productividad, salvo excepciones, ayudan.

 

Si el Partido Popular y los Socialistas fueran a una, cosa absolutamente improbable y casi utópica, se encontrarían hoy con muchas más dificultades que las existentes en la primera mitad de los años ochenta. Tendrían que manejarse solos para tratar de arreglar los problemas que tenemos. Y probablemente,- y lo que hace más complicado el experimento,-  la sociedad no seguiría, no secundaría los objetivos de los dos partidos. Mucho más si los sacrificios que se impusieran, desbordaran el grado de comprensión o de digestión de los españoles, ya muy desalentados, con lo que está sucediendo.

 

Por tanto el asunto de un gran consenso entre los dos partidos, lo veo como una ilusión.

 

Pero si quieren probar, puede que aún valga la pena.

 

 

 

 

 

 

 

 

Sábado, 27 de noviembre de 2010