Archivo de diciembre de 2010



TODO SUBE

Hoy nos hemos despertado con el anuncio del gobierno de una serie de aumentos de precios en varios  productos y servicios básicos. La luz, un 9.8%. El gas, un 3,9%. Los trenes de cercancías, un 3.1%. El butano,el 3,13%. También las autopistas y el Ave, suben de precio.

En circunstancias normales, estos ascensos producirían de forma indiscriminada otros aumentos generalizados. Sencillamente porque si a mi me cobran más, intento repercutir el mayor coste en el producto o servicio que vendo a mis clientes. Esto sucedía de forma infalible en las épocas de la peseta, donde teníamos asegurada una inflación alegre y portentosa, pero que permitía devaluar periódicamente y así ir funcionando. Fueron los años del desarrollismo.

Ahora no es tan seguro que aquellos aumentos generen de forma inmediata tensiones inflacionistas. Más bien me inclinaría a pronosticar lo contrario. Por una parte no disponemos de una moneda propia que podamos mover a nuestro antojo y por otra es más que probable, que estas medidas contribuyan a producir una mayor contracción en la actividad económica. También aquí el razonamiento es sencillo y tremendamente lógico. Si he de pagar más por lo que hasta ahora me estaba costando menos, y tengo los mismos ingresos, tendré que restringir gastos, y reducir mi consumo. Porque el gas lo tendré que seguir utilizando. E igualmente la luz o el tren de cercanías. O sea que tendré que reducir en cuestiones más superfluas. Y si con mi modesta contribución no genero más demanda, tampoco lo harán quienes se hallen en situaciones semejantes a las mías. Total: el estancamiento está bastante asegurado. Todo a menos que se genere una mayor actividad económica porque tengamos una mayor inversión y se cree  nuevo empleo. O los bancos estén en disposición de prestar. Pero esto último es el gran interrogante y está por ver.

El gobierno nos regala pues este fin de año con estas píldoras envenenadas. Zapatero ha dicho en su plática de despedida anual, que todo su equipo ha hecho un esfuerzo gigantesco para mantener el estado del bienestar.

Menos mal.

Viernes, 31 de diciembre de 2010

EL AÑO

Estamos despidiendo el año, con las mismas incertidumbres que vivimos en sus comienzos. No sé si es un año perdido. En el ámbito económico, claro. Porque si tengo que preguntarme, en qué asuntos hemos avanzado, en que temas nos hemos superado, me cuesta hallar una respuesta. Sabíamos que el 2010 iba a ser un año complicado. Y lo ha sido. Como quien ha de ascender a una montaña. Y espera que después de llegar a la cima, habiendo deleitado la vista con todo una horizonte de expectativas, halle un descenso fácil y rápido. En el ámbito económico, ni mucho menos hemos llegado a cima alguna que nos permita entender que se han terminado las dificultades, ni también podemos afirmar que el camino que seguimos, nos lleve al final de las penurias.

El problema es que el guía o los guías que tenemos no lo tienen nada claro. Van cambiando las sendas de un día para otro. De manera que frecuentemente hemos de desandar el trecho que se ha recorrido. Este es uno de los problemas del gobierno Zapatero. Y aunque haya errado el camino en diversas ocasiones, la organización no nos cambia el guía. Y así vamos a empezar un nuevo año, ignorando cuando va a finalizar la caminata. Bueno, Zapatero ha dicho últimamente que tenemos aún por unos cinco años. Que mientras tanto tendremos que seguirnos acostumbrando a un largo período de dificultades.

Menos mal que en otros terrenos, España ha salido bien librada del torneo. Se ha conseguido el campeonato del mundo de fútbol, y en baloncesto, motorismo, tenis, ciclismo tenemos gente que son unos auténticos héroes. Y sin descuidar las hazañas del F.C. Barcelona. Muchos se han preguntado,- yo entre ellos-, qué es lo que sucede que a nivel individual y de equipo, somos capaces de hacer cosas prodigiosas y en cambio cuando debe hablar el pueblo en su conjunto, la nota sea tan mediocre. Qué o cuál ha sido el conjunto de influencias, malos hábitos, deformaciones, que se han conjurado en nuestro interior como colectividad,  para producir unas consecuencias tan absolutamente pobres.

Vamos a empezar un nuevo año. Como he apuntado, no veo de momento,  que esto vaya ir a mejor. Porque hablan de un nuevo año de transición. El cambio de escenario en el gobierno de la Generalitat lo titulé como un rayo de esperanza. Así me lo pareció y así sigo pensando que puede ser. Porque en definitiva si algo ha de cambiar, será porque unos cuantos estén decididos a remover el presente estado de cosas. Siempre ha sido el individuo,  el capitán de la empresa. La fuerza, la iniciativa, la tenacidad, la decisión de la persona para superar las dificultades. Tenemos el ejemplo de nuestros deportistas de élite.

Y no puedo decir más. Aunque cambiando de tercio, también podría afirmar que hemos superado un año complicado. Que seguimos viviendo una mayoría, razonablemente bien y que nos hemos de felicitar por ello. Y desear finalmente, que por lo menos podamos en el año que va a comenzar, seguir y terminar igual que el presente. Que ya es mucho.

Quizá mejor que me quede con este último discurso. Con este mensaje.

Feliz Año.

Jueves, 30 de diciembre de 2010

JUSTICIA, JUSTICIA

Hay una creencia errónea de que la justicia es universal, un bien absoluto y permanente al alcance de cualquiera. Tremendo error. La vara de medir de la justicia siempre es distinta.  La justicia en Italia es distinta de la que tenemos en España. Y ambas son por supuesto opuestas a las que puedan darse en China, Cuba, Rusia o Irán. Y resulta que en todas estas últimas naciones también se habla de “justicia”.

Todo esto viene a cuento por la sentencia que se está dictando contra Jodorkovsky el antaño impulsor de la petrolera Yukos.  Se le imputan una serie de delitos vinculados a la venta de crudo a precios artificiales y lavado de capitales. Como algunos comentaristas en Alemania y Estados Unidos se han rasgado las vestiduras por lo que está sucediendo en los tribunales de Moscou, el presidente Medvedev ha contestado, que esto es un asunto interno y que estos países no tienen ningún remordimiento en condenar, incluso a cadena perpetua a los responsables de fraudes empresariales.Madoff sin ir más lejos.

La cuestión es clara. En primer lugar reconozcamos que todos los países, del color y credo que sean, se atribuyen el dominio sobre la forma y modo de impartir justicia. La justicia es un elemento básico o un apéndice del sistema político. En segundo lugar asumamos, que dondequiera que la administración de justicia se produzca,- sin excepción-, la imperfección constituye la regla. No existe una justicia santa, una justicia perfecta.  Porque la justicia está impartida por hombres y mujeres. Y los humanos somos vulnerables. Por tanto las sentencias, que son una emanación de la voluntad humana, son un bien imperfecto. En algunos casos, brillantes, en otros mediocres sino erróneas. Esta es la fatalidad.

Y esto sucede en España o en los Estados Unidos, países que viven en un sistema constitucional, con unas garantías básicas. Y que valen también para los que se dirigen a los Tribunales en demanda de protección. Así que, cuando se dicta tal o cual sentencia, condenando o absolviendo a uno o a otro, ¿significa que aquella resolución es la expresión de la justicia, del derecho?  En absoluto. Puede serlo, pero no necesariamente.

Por tanto esto de confiar en la justicia tiene sus limitaciones. Mejor no tener que acudir a ella.

Porque a veces te puede pasar cualquier cosa.

Y no exagero.

Miércoles, 29 de diciembre de 2010

EL TABACO, OTRA VEZ

Ahora en los bares, restaurantes y demás no se podrá fumar. En la calle, todavía; a menos que se queje el mismo aire que respiramos y se eleve este lamento a rango de ley.

Las inversiones que se habían hecho en esta especie de muro de la vergüenza que separaba a fumadores de no fumadores en los locales, tienen que darse por amortizadas. O perdidas. Igual lo que haya costado. El dinero tiene que llevarse a beneficio de inventario. Los bares se las habían ingeniado para partir los espacios y colocar a los fumadores en una jaula de cristal. En el café del pueblo donde acostumbro a desayunar estos días, la zona de fumadores se había situado próxima a  la chimenea, porque la arquitectura del lugar no daba para muchas alegrías. Como que la chimenea era el rincón más acogedor, tuve en un primer momento que resistir a la tentación de sumergirme en el humo. Pero meses más tarde, después de armarme de valor, me deslicé por la espesura del ambiente y volví zamparme el desayuno cerca del fuego. Llegué a la conclusión de que ser fumador pasivo de vez en cuando, no podía reportarme males mayores.

Pero lo que nunca he acabado de comprender es que en los hoteles me pregunten, si quiero una habitación para fumadores o no fumadores. ¿ Si voy a estar solo en la habitación, a qué viene a cuento que me pregunten por esta circunstancia?. ¿Dónde está la diferencia?. ¿O es que las habitaciones “respiran” aún el aliento de un huesped que fué fumador?. ¿ O es que toda la planta del hotel, destinada a fumadores, huele que apesta?. Voy a inquirir la próxima vez que me pregunten por esta alternativa, en qué se diferencian las estancias propias de fumadores, de las de abstemios o no fumadores.

Aquí los únicos que triunfan en esto del tabaco son el Estado y las compañías tabaqueras. El Estado, que va cobrando impuestos, con una absoluta insolencia y las compañías tabaqueras que hacen su particular negocio. En los USA, tuvieron que pagar cantidades millonarias por las muertes originadas por el consumo de la nicotina y el alquitrán. Aquí, nada. Los jueces han hecho oídos sordos a las reclamaciones que se han producido. Los jueces deben ser unos fumadores empedernidos. Por lo menos no he oído de ninguna sentencia favorable a los que presentaron demandas ante los tribunales. Teniendo además toda la razón del mundo. Porque, aunque el acto de fumar sea voluntario, no puede olvidarse que esta voluntad se halla condicionada por la droga del tabaco. El fumador no es libre. Y la prueba la ofrece, lo que cuesta abandonar este hábito.

En definitiva, no era éste el momento para imponer al sector de la hostelería más restricciones y más prohibiciones. Se hubiera podido elegir otra situación más favorable.

Este Gobierno está dando palos de ciego. Con la mejor voluntad. En la peor de las circunstancias.

Martes, 28 de diciembre de 2010

LA VERDAD Y LA MENTIRA

Recuerdo cuando hace casi veinte años, me quedé con la mayoría de las acciones de La Seda de Barcelona, en una operación relámpago y toda la prensa se metió conmigo. Intenté explicar la historia a los periodistas. Y a algunos les reproché que no contaran lo que de verdad había sucedido.Esto es, que no contaran la verdad. Uno me contestó que su director le prohibía profundizar en los temas. Que si yo daba cuenta de mi versión, la publicaría y que haría lo mismo con mis adversarios, aunque fuera una mentira Lo importante era la noticia, verdadera o falsa.

Recuerdo también que esta actitud, me impresionó tremendamente. Y más cuando yo tenía una tradición de escribir en los periódicos. Había pasado varios años como editorialista y articulista en LaVanguardia. Pero nunca me había detenido a pensar, que pudiera existir un desprecio tan grande por contar la verdad. Y que llenar los titulares  fuera lo más determinante.

Todo esto viene a cuento con lo que expliqué aquí hace un par de días sobre el fenómeno Internet. De lo que aparece en la red, -verdad y mentira a partes iguales,- sin ninguna distinción. Y en que medida lo virtual puede acabar asesinando al periódico tal como lo conocemos ahora. Y hoy Casimiro García-Abadillo al que tengo por un periodista agudo y sagaz habla en El Mundo sobre estas cuestiones. Titula el artículo, “Larga vida al viejo periodismo”. Y se refiere a la necesidad de la prensa escrita, cuna del periodista, del profesional, que busca la verdad. Y cita como ejemplo a Oriana Fallacci, a Ryszard Kapuscinki, a Bernstein y a Woodward; los dos últimos conocidos por haber terminado con Richard Nixon, en el famoso Watergate.

Yo digo pues  como García-Abadillo, larga vida al periodismo. Al buen periodismo. Al periodismo que odia la mentira y se abraza a la verdad.

Como prenda de su existencia futura.

Lunes, 27 de diciembre de 2010