TAXISTAS

Estos días se están celebrando en la autoridad metropolitana del transporte, exámenes para taxistas. Han dicho que las plazas que deben adjudicarse son del orden de las 180 o 200. Por lo que he visto en la televisión y lo que han dicho los periodistas, casi todos los aspirantes son pakistanies y quizá de algún otro país alejado.

Como que se han producido bastantes críticas de que algunos taxistas recien llegados, no saben ni el catalàn ni el castellano, y con dificultad conocen donde está la Rambla de las Flores, los profesores que examinan se han puesto esta vez más serios y ya han manifestado que el “dominio” de uno de los dos idiomas es una cuestión fundamental para que el cliente que va en taxi no se sienta absolutamente desamparado y para que además cuando pide por ir a un lugar determinado, no sea el cliente el que tenga que “conducir” al taxista al objetivo, sino a la inversa.

Esto que digo, es cierto. Y me ha sucedido a mí en un par de ocasiones. El conductor debía ser pakistaní o árabe. Pero tuve que irle orientando por las calles de Barcelona. Porque el GPS tampoco acertaba a colocarlo. Claro, si empezamos por no saber deletrear o escribit las calle, el GPS sirve de bien poco.

Y uno se pregunta. ¿Donde están los catalanes en paro, que buscan un empleo?. Porque en esta convocatoria de “trabajo remunerado” no había ni uno. ¿O es que lo del paro, no es verdad y toda la gente en Catalunya, ya se las va componiendo, con lo que cobra del desempleo o lo que ingresa la familia?. Todo es realmente un incógnita.  Porque de expedientes de regulación de empleo y despido en la industria los ha habido y los sigue habiendo. Pero curiosamente, cuando parecería que estas convocatorias por el conocimiento del “idioma” y del “lugar” deberían ser propicias a la afluencia de nativos, nada de ello ocurre. O  seguimos viviendo muy bien, o nuestra sociedad está enferma, o no estamos dispuestos a cubrir determinados trabajos porque ya los hemos abandonado a la gente de fuera.

Mientras esto sucede, cada vez abundan más los puestos de venta de frutas y verduras,- los antiguos colmados- regidos por chinos. Naturalmente, después de la invasión de los almacenes de todo a cien; auténticos bazares de todo lo que se fabrica en aquel país. Y que cada vez tiene una mayor calidad. Y ahora me dicen que han empezado con las peluquerías. Peluquerías de señoras y caballeros o “unisex” , también propiedad de chinos.

No estoy en contra del libre comercio y de la libre competencia. Pero a este paso, no nos va a quedar nada.

O muy poco. Y sino al tiempo. No exagero.

26 de febrero de 2011



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