Archivo de marzo de 2011



¡ZAPATERO, QUEDATE!

Emilio Botín le ha insinuado al presidente Zapatero, en la reunión de empresarios a la que he hecho mención en mi último escrito, «que se quede». Dicho en otras palabras, que no avance las elecciones y que deje las cosas como están. Botín ha propinado una bofetada al partido popular que está pidiendo a gritos que se avancen las elecciones y que los socialistas desaparezcan del mapa durante unos cuantos años.

Como que Botín tiene siempre la cuenta de resultados entre ceja y ceja y no deja nada al azar, seguro que las afirmaciones que ha realizado se las va a cobrar. O se las va a cobrar o ya se las ha cobrado. Porque esto de que no se vaya a las elecciones, porque «aún la economía está delicada y necesita estabilidad», se lo creen pocos. No sé si Botín se lo cree y si se lo cree, es porque le sale a cuenta, no porque haya realizado un juicio serio sobre las capacidades y los logros de Zapatero.

En cualquier caso las impresiones transmitidas por el banquero, no son más que un ejemplo elocuente de que los empresarios en este país,- y tambíén en otros-, están siempre al lado del que manda. En una sociedad tremendamente regulada, se dirá que es inevitable. Y hasta cierto punto es así. Aunque en España los asuntos económicos han ido tan mal desde el inicio de la crisis que habría sido tremendamente útil que Zapatero se hubiera ido. ¿Porqué?. Lo hemos dicho otras veces. Porque el presidente es el primer ejecutivo del Estado. Y si el primer ejecutivo no funciona o no consigue «desatascar» el motor de la economía, tiene que irse. Por el bien del país.

Pues bien, Botín ha hecho tabla rasa de todo esto y diciendo que quiere que Zapatero se quede, ha venido a «bendecir» la labor del lider socialista. Y sino es a «bendecir»,  por lo menos» se ha quedado callado, cuando hubiera podido cantar los fracasos del ejecutivo actual.

Será pues, por las dotes de seducción de Zapatero, que Botin se ha rendido a los efluvios procedentes de la Moncloa. Pero es que la seducción ha llegado más lejos. Villar Mir ha dicho también que «la situación exige, que continues como presidente hasta el 2012». O bien Ignacio Sanchez Galán, «Has de seguir, presidente.»

Nada, con estas perspectivas, Zapatero no se va a terminar nunca. Y por lo que se ve, algunos empresarios se lo agradecerán en el alma.

Y en el bolsillo.

domingo, 27 de marzo de 2011

ROIG/BRUFAU

 

 

En la reunión de ayer con empresarios y Zapatero, parece que se han producido algunas diferencias entre Juan Roig, accionista principal de Mercadona y primer ejecutivo de estos supermercados y Antonio Brufau, presidente de Repsol. Mientras que Roig manifestaba que  “No estamos bien, la economía apenas crece y hay mucho absentismo”, Brufau le replicaba que a tenor de los “beneficios que ha tenido Mercadona, la conclusión debería ser, que las cosas están bastante mejor.”.

 

No estoy de acuerdo con Brufau. Roig es un “empresario” que empezó desde abajo; Mercadona es su propio negocio y si las cosas van mal, su seguridad y su tranquilidad personal van a verse afectadas. En cambio Brufau es un profesional de la auditoría que empezó en Andersen; después lo fichó la Caixa y como que la Caixa es una accionista de referencia de Repsol, lo colocó en la cúpula del grupo después de pelearse con los anteriores gestores. Por tanto, mientras que Roig se juega su patrimonio personal en el empeño, Brufau no se juega nada. Unicamente, una mayor o menor indemnización, en función de los resultados que consiga. Indemnización, cuando deje la compañía, que siempre será millonaria. ¿Riesgos?. Pocos o acaso ninguno. Porque si algo sucediera lo iba a pagar la caja de Repsol. Esto es lo que sucede siempre o casi siempre, cuando hay algún problema a nivel de consejo en las empresas cotizadas.

 

Por todas estas razones, me creo más a Juan Roig. Y cuando dice “que no estamos bien”, seguro que el observatorio que representa una tienda destinada a proveer de lo más indispensable a los sufridos consumidores, tiene una mayor fiabilidad que las estadísticas derivadas del alza o baja de los derivados petrolíferos.

 

Y “no estamos bien”, porque pocas cosas han cambiado. La ampliación de la edad de jubilación no representa ninguna ventaja desde la perspectiva de la mejora inmediata o a medio plazo de las finanzas públicas. La reforma laboral se quedó a medio camino; y aún con este juicio somos optimistas. En cuanto a la reestructuración de cajas, cierto es que se ha iniciado el saneamiento. Pero las probabilidades de que el Banco de España tenga que quedarse con algunas de ellas, sigue siendo muy grande. Las Cajas están buscando dinero desesperadamente y no lo encuentran. Y el paro, finalmente, sigue igual.

 

Por tanto cuando Brufau dice que las “cosas están bastante mejor” que la opinión expresada por Juan Roig, no sé en qué cifras y estadísticas, todo ello se sostiene. El beneficio de Mercadona no tiene porqué ser determinante de una tendencia. Uno puede hacer muy bien los deberes en épocas de crisis, y ganar más dinero que los demás. El problema que tenemos aquí es que contamos con poca gente,con pocos empresarios como Roig. Y tenemos pocos empresarios, simplemente porque el grado de riesgo que tiene que asumirse para poner un negocio en marcha, muchas veces no compensa, si se compara con los resultados que se esperan.

 

Y hasta que esto no cambie, vamos a seguir igual.

 

 

 

 

 

domingo, 27 de marzo de 2011

«UNA LABOR HUMANITARIA»

Zapatero ha dicho hoy en el Congreso que la intervención en Libia constituye un principio humanitario.

Desde luego resulta dificil encuadrar el ataque aéreo,- para, se supone, delimitar la zona de exclusión,- como una labor humanitaria. Las noticias dicen que han muerto hoy en Bengasi, más de cuarenta personas y no sabemos cuántas pueden haber muerto en Tripoli fruto de los bombardeos de la coalición. Resulta practicamente imposible que no puedan producirse bajas de civiles inocentes, por mucho que se desee inutilizar las fuerzas antiaéreas y el potencial militar de Gadafi.

Por tanto las tareas «humanitarias» casan mal o muy mal con los ataques aéreos, por muy buena voluntad que se haya puesto en la elección de la frase, o en el fin que se persigue. Más que una labor «humanitaria», lo que se quiere es derrotar a Gadafi y que éste desaparezca. Esto no lo dice la resolución de las Naciones Unidas, pero Obama ya ha apuntado que la actuación bélica va en este sentido.

Porque , imaginando que la zona de exclusión llega a consolidarse, cosa que está por ver, ¿se quedará quieto el coronel?. ¿Se quedarán quietos los llamados «rebeldes»?. Tanto unos como otros ya han anunciado dos o tres veces el «alto el fuego» , aunque siempre la afirmación se ha revelado como una cortina de humo, que esconde sorprender al enemigo.

Lo más lógico es por tanto que los ataques aéreos, si bien es cierto que van a debilitar a Gadafi, no consigan dar la vuelta a la situación. Es decir, que los» insurrectos» que para la coalición son los «buenos», se alcen victoriosos contra los «malos» que son los partidarios de Gadafi.

Solamente si se pone pie en Libia,- sean cascos azules, Nato o los norteamericanos-, el estado de cosas puede cambiar. Pero hasta ahora, todos dicen que de aterrizar en Libia, ni hablar. Aunque no se descarta que la ONU pueda producir más resoluciones en este sentido.

Pero si la primera resolución contó con la abstención de China, Rusia y también Alemania, dificilmente una nueva resolución, más valiente y atrevida del Consejo de Seguridad, va a contar con la anuencia de aquellos países. Seguro que van a votar en contra. Es decir ejercerán el derecho de veto.

Y si esto es así, la situación puede enquistarse.

Y nada bueno nos puede traer el asunto. 

martes, 22 de marzo de 2011

TRAGAPERRAS

Acabo de tomarme un cafe con leche en el bar de la esquina. Cuando ya me iba, oigo un ruido de monedas. Varios segundos. Bastantes. Era una de las máquinas tragaperras del establecimiento. Parece que al cliente le ha tocado un premio gordo, porque se agacha a recoger las monedas una y otra vez y las va depositando en la barra. Le pregunto al encargado, qué a cuánto asciende el premio. Me dice que 250 Euros. Le digo si toca cada día. Me dice que no, que depende.

El cliente afortunado en cuestión es un chino. Los dueños del establecimiento se lo miran con curiosidad y hasta con recelo. Me dicen que no es la primera vez que viene. Y que le toca un premio. Me comentan que estos chinos se las saben todas. ¿Y cómo puede ser?. Pregunto. Me contestan que están tan acostumbrados al sonido de estas máquinas, que cuando ponen una moneda para jugar, cuando cae dentro del receptáculo, ya saben por el ruido que produce, si la máquina tiene almacenadas muchas o pocas monedas. O sea, que tienen el oído fino. Claro, si está lleno a rebosar, lo fácil es que caiga el premio.

También me dicen que el chino en cuestión ya tiene una ruta prefijada y que ahora seguro que se ha ido a otro bar a recoger la cosecha. Ante mi perplejidad, me razonan que al fin y al cabo son los chinos los que fabrican estas máquinas tragaperras. Normal.

Bueno, hasta ahora ya sabía que lo de «todo a un euro» era un negocio de los chinos. También lo de las fruterías, bares y hasta peluquerías. Pero lo que ignoraba aún era la destreza de esta gente en una «profesión» tan peculiar como es la de recoger los premios de las tragaperras. Que les toque siempre. Dicho en otras palabras, en esperar que los clientes, ingenuos amantes de los juegos de azar y de la evasión anímica, llenen la panza de estos artilugios, para luego vaciarla sin compasión.

Es el colmo. ¿No?.

Sí, sin duda.

martes, 22 de marzo de 2011

EMPEZAR. Y ACABAR

Los norteamericanos ganaron la segunda guerra mundial, desembarcando en Europa, en las playas francesas de Calais y Dunkerke. En Libia, la presión aérea y anfibia dificilmente logrará los resultados apetecidos. Derrocar al régimen de Gadafi. Eso solamente es posible actuando sobre el terreno, invadiendo el suelo del enemigo. Y aún así el desenlace es incierto. El ejemplo de Irak, o de Afganistán lo ilustran de manera elocuente.

El equilibrio al que se ha querido llegar por parte de las potencias implicadas, a fin de que las Naciones Unidas acordaran la intervención, presenta unos flancos tremendamente débiles. Puede suceder que se estén bombardeando objetivos militares y en cambio sobre el terreno, la situación no cambie sustancialmente. Y si hay pérdidas civiles, la situación puede volverse rápidamente en contra de la coalición. De hecho ya han surgido en Rusia las primeras voces en contra del ataque «aliado». Rusia se abstuvo de votar la resolución y nada impediría que en función de sus intereses, se pusieran al lado del coronel Gadafi. En estas horas el personaje debe estar llamando a todo el mundo explicando que es objeto de un monstruoso atropello, y seguro que algunos mandatarios deben estar escuchándole con cierta atención.

Además, en Libia, como apunté hace unos días, no existe una sociedad civil realmente estructurada. Es evidente que la responsabilidad de estas deficiencias recae en el mismo Gadafi, pero no lo es menos que un país, con una riqueza petrolífera considerable, con un millón escaso de habitantes autóctonos y una inmigración galopante, no favorece el desarrollo de unas formas democráticas, potencialmente estables.

Si la cuestión libia se enquista y se llega a la conclusión de que solamente un desembarco de cascos azules es la solución apropiada, nos vamos a encontrar con un problema de dimensiones considerable. Uno más.

Creo que fue el general Alejandre, el que el otro día decía que las intervenciones militares se sabe cuando empiezan y nunca cuando terminan.

Cierto.

domingo, 20 de marzo de 2011