Archivo de junio de 2011



NO SABE, NO CONTESTA

 

Algo semejante sucede en los Juzgados hoy en día. Como que los expedientes se acumulan y el déficit determina el que mucha gente contratada de funcionarios eventuales hayan desaparecido, el trabajo a destajo se está imponiendo. ¿Qué quiere decir esto?. Pues que la tramitación de los expedientes tiene que repartirse entre menos gente. Esto significa que no se pueda invertir en el estudio de los casos el tiempo necesario. El resultado es evidente. Se multiplican las resoluciones en las que se dice, “no procede” “sin más, sin dar explicación alguna a las peticiones que uno hace.

¿Pueden el Secretario o el Juez en un Juzgado, o unos magistrados en una Sala de la Audiencia, dictar una resolución sin motivarla?. ¿Sin decir el porqué te dan o no a razón?. No, no pueden hacerlo. ¿Lo hacen? Sí y como he dicho, cada vez con más frecuencia. La ley y la Constitución establecen que las resoluciones judiciales han de ser motivadas. Y que si no lo son, entonces se produce una nulidad de la resolución correspondiente.

La motivación es un elemento esencial del derecho de defensa. Si no te explican el porque no te dan la razón y en qué has fallado, o porque tu argumentación es errónea, se produce lo que se llama “indefensión”. Y el derecho de defensa es consustancial a un Estado de derecho. A un Estado democrático.  Pero esta tendencia a no explicar bien las cosas, o a explicarlas de manera que se entienden poco, se está generalizando en el mundo de la justicia. Y también el Tribunal Constitucional se ha contagiado de esta gripe. Imagino que los recursos del Tribunal son escasos y que no tienen suficientes profesionales que puedan atender y estudiar los recursos de anticonstitucionalidad que se les presentan.

Como en otros órdenes de una vida profesional, los jueces se tienen que estudiar los asuntos. Como  los abogados, ingenieros o arquitectos. Si se estudian bien el caso, el margen de error es menor. Si leen el asunto superficialmente los riesgos de que uno se equivoque aumentan exponencialmente. Si tienen mucho trabajo y han de redactar muchas sentencias al mes, tendrán menos tiempo para analizar con rigor lo que tienen entre manos.

Resulta tremendamente urgente que se pongan más medios en el mundo de la administración de justicia. Y que los jueces sean gente con una mayor experiencia de la vida. Que su horizonte no se nuble con las formalidades legales, que poco tienen que ver con la justicia. El cumplimiento de las formas y del procedimiento debe estar al servicio de la verdad. No la verdad al servicio del procedimiento.

Sin una justicia fuerte, la democracia se tambalea.

Es lo que sucede ahora.

    

Miércoles, 29 de junio de 2011

EL “MAL” ESTADO DE LA NACION

 

Hoy le ha tocado a Zapatero hablar en el Parlamento sobre el estado de la Nación. Es la última alocución sobre este asunto antes de que se celebren las elecciones. Elecciones que pese a los rumores, parece que finalmente no se van a avanzar. Zapatero y sus apóstoles han manifestado que no se van porque deben terminar con las reformas pendientes. La verdad, no sé a estas alturas cuáles son las “reformas” que aún quedan pendientes. Porque si el proyecto de ley  relativo a los convenios colectivos y al mundo laboral se inscribe, en el ámbito de las “reformas”, no vamos a llegar lejos.

En un periódico del día leo que “la economía española tiene el músculo y el potencial suficiente para salir de la crisis y pagar sus deudas, pero se ha tomado la decisión política de no acometer las reformas que necesita para ello.” Esto es bastante cierto. Lo del músculo y potencial suficiente puede ser verdad, si cambian muchas cosas. Lo de pagar las deudas, empieza a ser muy improbable, dado el elevado nivel de endeudamiento público y privado que tenemos. Pero si a estos dos factores le añadimos la falta de voluntad del gobierno  por adoptar medidas que faciliten la inversión productiva, llegamos a conclusiones tremendamente negativas.

Zapatero sabe perfectamente que de aquí hasta marzo del próximo año, no va a imponer medidas que incomoden a sindicatos y grupos afines. Y está dispuesto a arriesgar lo que sea,- esto es que la coyuntura vaya a peor-, para no indisponerse con estos grupos. Y en cualquier caso prefiere que todo empeore, para que luego el partido Popular tenga que adoptar ajustes de urgencia. Y poder señalar a los reaccionarios de la derecha, como aquellos que han recortado el estado del bienestar. Y poder sacar a los sindicatos a la calle.

Personalmente pienso que Zapatero se equivoca manteniéndose en la poltrona del gobierno. Lo he dicho en algún otro momento. Podría haber reconocido sus errores. Confesar que cuando hace unos años, negó la existencia de la crisis, pecó de un exceso de alegría y optimismo. Y entonar el “mea culpa”. Irse a casa. Con toda seguridad el electorado admitiría unas palabras semejantes. Y la sinceridad. Si por las razones que sean ha fracasado en la dirección económica del país,- y los cinco millones de parados le delatan-, marcharse es lo más prudente. Porque España no es suya. Porque Zapatero es un “mandado” de los electores. Un fiduciario que administra la cosa pública, en nombre de quienes le han elegido.

El sentimiento patrimonial del Estado debe ser algo consustancial con la gente que manda, con los que tienen el poder. Por esto les cuesta tanto renunciar a sus privilegios.

Sin importarles los ciudadanos. Que sufren las consecuencias.

Martes, 28 de junio de 2011

ANTONIS SAMARAS

 

Este personaje es el lider de la oposición griega. Conservador, frente al socialista Papandreou. Samaras no está de acuerdo con las recetas del FMI y de la Comunidad europea. “spendings cuts and tax increases”. O sea, seguir recortando los gastos y aumentar impuestos. Con estas medidas, asegura Samaras, iremos de mal en peor. Porque se incrementará el paro, disminuirá aun más la demanda y seguiremos en el círculo vicioso.

Antonis Samaras tiene razón. Aunque los socios europeos hayan condicionado el pago de los 12.000 millones de euros. del primer paquete de ayudas, a que los griegos se aprieten aún más el cinturón, la estrategia es absolutamente equivocada. Recortar gastos, sí. Subir impuestos, no. Y falta un ingrediente fundamental: crear riqueza. Y establecer el cómo, de qué manera. Si se quiere reducir el déficit, aumentando impuestos la economía va a estancarse. Sin duda. Lo que hace falta es que el país produzca, que haya más empresas, más inversión. Sin estos ingredientes no hay salida.

Curiosamente este elemento tan fundamental, no se tiene en cuenta. O no se le da el valor central que tiene en el ámbito económico. Y ahí está el problema. ¿Existen o se dan en Grecia los presupuestos para la creación de nuevas empresas? ¿De fomento al espíritu emprendedor, de apoyo a la inversión extranjera?. ¿Cómo están en este país las reglamentaciones administrativas, laborales que permitan el que surjan con fuerza empresas que reduzcan pronto la cifra de desocupados?. Si estas premisas no se dan, mal asunto.

Samaras dice que “Grecia debería reducir el impuesto sobre el valor añadido, el impuesto de sociedades y rebajar las prestaciones sociales, para estimular la economía.” Sí, estimular la economía a través de la empresa para generar demanda y empleo.

¿Cuesta tanto entender este principio?. Sí, sí, cuesta muchísimo. Entre nosotros también.

Y asi nos va.

Lunes, 27 de junio de 2011

BANKIA

 

Bankia fue el nombre elegido por Caja Madrid y otras seis cajas para llevar a cabo el proceso de reestructuración de estas entidades financieras. Pero el proceso que afecta prácticamente a todas las instituciones del país, está en el aire. No se sabe exactamente cómo va a terminar. El Banco de España ya ha anunciado que las cajas que no se saneen, que no alcancen unos mínimos fondos propios, van a nacionalizarse. Esto significa que el Estado se las tendrá que quedar. Y poner un dinero, que tampoco tiene, o liquidarlas. Un mecanismo doloroso y complejo.

Bankia piensa que puede salir por sus propios medios del fango y que la alternativa es ir al mercado de capitales, a la Bolsa a buscar dinero. Y ha estado ya tentando a inversores internacionales. Uno de ellos desde Londres decía lo siguiente: “¿Porque tenemos ahora que comprar acciones de un banco que no es más que la suma de siete bancos deficientes, dirigidos por gente que no tiene experiencia en mercados internacionales y sin saber  aún cómo están sus cuentas?.

La afirmación puede parecer quizá demasiado apresurada o rotunda. Pero encierra mucho de verdad. Reestructurar las Cajas, no significa necesariamente que a través de este fenómeno, la entidad que surja de la fusión sea mucho mejor que las instituciones que la han formado. Ahí deben tenerse en cuenta unos factores muy elementales. Si las cajas han vivido principalmente de la financiación en el sector inmobiliario y ahora este negocio es casi inexistente, se ha de ver cuál va a ser el negocio alternativo. Y de momento no se vislumbra. ¿En qué van a ganar dinero?. ¿En qué van a invertir sus pasivos, esto es, los fondos de los clientes?. Es una incógnita.

Y por otra parte los mercados no se acaban de creer que las valoraciones que se han hecho de los activos inmobiliarios en poder de las cajas y los créditos que éstas otorgaron a promotores, estén reflejados adecuadamente en los balances. En otras palabras: si se dice la verdad o hay mucho humo.

Mientras estas dudas estén merodeando por los mercados financieros, Bankia lo tendrá difícil. Y por supuesto las demás entidades que quieran salir a Bolsa. Bankia ha pospuesto de momento sus planes de hacerlo de manera inmediata.

Curioso. Nadie o muy pocos quieren ser accionistas de los nuevos bancos nacidos de las cajas. Se lo pregunté a unos financieros alemanes y me dijeron que no les interesaba. Hace unos años, muy pocos, se habría considerado que la inversión en instituciones semejantes era algo sensacional y seguro.

Ahora ya se ve. La credibilidad, la confianza se ha perdido.

Y sin credibilidad y sin confianza, ni un céntimo

 

 

.

 

 

 

 

 

 

Jueves, 23 de junio de 2011

SIN SORPRESAS

 

 

No, no me he equivocado. Cuando he dicho que a Convergència le interesa que no haya mayoría absoluta y que el gobierno Zapatero se aguante, mis consideraciones cuadran con la realidad más inmediata.  En el asunto de la negociación colectiva CIU y los nacionalistas vascos se han abstenido hoy en el Parlamento, con lo que el gobierno puede seguir con la tramitación, al haber conseguido 169 votos a favor y contar con 20 abstenciones de las formaciones políticas mencionadas.

Realmente esto es un ejemplo de las mil caras de la política y de los políticos. Durán se ha cansado de lanzar críticas a Zapatero por la situación económica. De lamentarse que no se adopten medidas realistas. Y cuando se produce la ocasión para castigar al gobierno a fin de acelerar la convocatoria de elecciones, se quedan a medio camino. No saben, no contestan. Abstención. El limbo. Es evidente que los convergentes saben que unas elecciones anticipadas en estos meses que vienen podrían dar una mayoría absoluta al Partido popular. Y con un resultado semejante, ellos no pintarían nada. El partido bisagra, que apuntala al vencedor, se esfumaría. Por esto no interesa precipitar los acontecimientos, mientras los resultados no ofrezcan una luz más clara en el sentido de que nadie, ni uno ni otro partido, van a conseguir una mayoría absoluta. Esta es la aritmética que interesa a Convergencia y los números que ya manejó en gobiernos pasados, ya fueran socialistas o populares. Jugó entonces un papel importante que no se olvida pronto. El poder es el poder.

En cuanto al partido nacionalista vasco, resulta evidente que no tienen ningún complejo. Se alían con el que paga más. Y como que Zapatero hace lo que sea para que le ayuden en la legislatura el PNV acude raudo a prestar sus muletas. En casa juegan a un lenguaje distinto y lanzan dardos envenenados contra Madrid. Pero cuando vienen al Parlamento se disfrazan de santos varones, dispuestos a conceder dádivas si las compensaciones merecen la pena. Pactaron ya los presupuestos y ahora han pactado la abstención.

¿Qué decir de todo este ejercicio semántico en que nos sumergen los partidos, tan distinto de las actuaciones que ellos luego llevan a cabo?. Pues, muy poco. Aceptar, que las democracias parlamentarias permiten estas desviaciones y estas maniobras. ¿Ética?. Ninguna. ¿Coherencia, racionalidad?. Ninguna.

¿Sorpresa?.

Tampoco. Ninguna.

 

 

 

Miércoles, 22 de junio de 2011