NO SABE, NO CONTESTA

 

Algo semejante sucede en los Juzgados hoy en día. Como que los expedientes se acumulan y el déficit determina el que mucha gente contratada de funcionarios eventuales hayan desaparecido, el trabajo a destajo se está imponiendo. ¿Qué quiere decir esto?. Pues que la tramitación de los expedientes tiene que repartirse entre menos gente. Esto significa que no se pueda invertir en el estudio de los casos el tiempo necesario. El resultado es evidente. Se multiplican las resoluciones en las que se dice, “no procede” “sin más, sin dar explicación alguna a las peticiones que uno hace.

¿Pueden el Secretario o el Juez en un Juzgado, o unos magistrados en una Sala de la Audiencia, dictar una resolución sin motivarla?. ¿Sin decir el porqué te dan o no a razón?. No, no pueden hacerlo. ¿Lo hacen? Sí y como he dicho, cada vez con más frecuencia. La ley y la Constitución establecen que las resoluciones judiciales han de ser motivadas. Y que si no lo son, entonces se produce una nulidad de la resolución correspondiente.

La motivación es un elemento esencial del derecho de defensa. Si no te explican el porque no te dan la razón y en qué has fallado, o porque tu argumentación es errónea, se produce lo que se llama “indefensión”. Y el derecho de defensa es consustancial a un Estado de derecho. A un Estado democrático.  Pero esta tendencia a no explicar bien las cosas, o a explicarlas de manera que se entienden poco, se está generalizando en el mundo de la justicia. Y también el Tribunal Constitucional se ha contagiado de esta gripe. Imagino que los recursos del Tribunal son escasos y que no tienen suficientes profesionales que puedan atender y estudiar los recursos de anticonstitucionalidad que se les presentan.

Como en otros órdenes de una vida profesional, los jueces se tienen que estudiar los asuntos. Como  los abogados, ingenieros o arquitectos. Si se estudian bien el caso, el margen de error es menor. Si leen el asunto superficialmente los riesgos de que uno se equivoque aumentan exponencialmente. Si tienen mucho trabajo y han de redactar muchas sentencias al mes, tendrán menos tiempo para analizar con rigor lo que tienen entre manos.

Resulta tremendamente urgente que se pongan más medios en el mundo de la administración de justicia. Y que los jueces sean gente con una mayor experiencia de la vida. Que su horizonte no se nuble con las formalidades legales, que poco tienen que ver con la justicia. El cumplimiento de las formas y del procedimiento debe estar al servicio de la verdad. No la verdad al servicio del procedimiento.

Sin una justicia fuerte, la democracia se tambalea.

Es lo que sucede ahora.

    

29 de junio de 2011



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