NORUEGA

 

No conozco el país. Pero en mis años de Universidad pasé tres meses en Suecia. Noruegos y suecos, son para nosotros algo semejante. Ellos a buen seguro, se sienten distintos. Hasta que se descubrió petróleo en el mar del Norte, Noruega era el más pobre de los Estados escandinavos. Los daneses habían sido siempre buenos comerciantes. Los suecos tenían una industria muy reconocida. Los automóviles Volvo y Saab eran el buque insignia de diversas empresas multinacionales. En cambio en Noruega, solamente la pesca y el salmón, eran los signos distintivos.

 

Para la gente del Sur de Europa, los escandinavos han sido siempre un pueblo lejano, remoto. La vida la hemos conformado con los que geográficamente han estado más cerca. Los centroeuropeos de Alemania, Holanda, Austria, Suiza. Y compartiendo mesa, con Italia, Francia, Portugal, Grecia.

 

Con toda seguridad nunca nos hemos preocupado en profundizar sobre las características y tendencias de los pueblos escandinavos. Tampoco nos interesaba. Imaginábamos que el clima, el frío y la falta de sol, condicionaba las conductas y caracteres. Alcoholismo para vencer las largas noches y el aburrimiento en países donde nunca pasaba nada. Un porcentaje no desdeñable de suicidios. De mis lejanos recuerdos de la estancia en Göteborg, me quedan las imágenes de las calles vacías, del silencio absoluto y total.

 

Sí, creo que los escandinavos,- una mayoría de ellos-, son celosos nacionalistas. Muy suyos. Secos. Un tanto huraños. Y que se sienten incómodos cuando tienen que abrir las puertas para que entren otros que no son como ellos. Que tienen otros orígenes, otra cultura, que pertenecen a otra raza. Mientras que el centro de Europa ha sido un corredor, una gran autopista en la que han transitado gentes de toda índole, esta vía de penetración no ha llegado a Escandinavia. Los noruegos, aún con el petróleo, han seguido fieles a sus montañas, a sus valles y a sus fiordos. Unas enormes barreras naturales, que los han aislado del resto del mundo. Los suecos han sido también muy impermeables. Lo de la Comunidad Económica europea suena allí, como algo extraño. La periferia europea del norte, ha sido muy distinta a la del Sur. Mientras esta última ha abrazado la unión europea sin rodeos, en Escandinavia,- como en Gran Bretaña-, los recelos siguen estando presentes.

 

La masacre acaecida en Noruega no puede independizarse del marco que acabo de describir brevemente. La locura de un perturbado, de un psicopata, se ha alimentado con toda seguridad de las debilidades, de las frustaciones, de las contradicciones de la sociedad en la que ha crecido. Una sociedad que vive durante muchos meses en una noche interminable, sin sol, con un nivel de bienestar modelado por un alto nivel de impuestos, que incita a la abulia, al escepticismo, al conformismo.  ¿Hasta que punto éstas circunstancias han constituido el marco que ha desencadenado el que un individuo cruzara la frontera de la razón y el equilibrio, para convertirse en un asesino?. No sé. Pero recordando aquel mundo, pienso que los desvaríos pueden muy bien, formar parte del paisaje.

Después de todo, claro que tenemos que recordar que Hitler fue igualmente un loco. O Mussolini. Y Stalin un psicopata. Y Lenin, cuyos tremendos dolores hacia el final de su vida, generaron con toda seguridad exabruptos y decisiones que costaron la vida de muchos ciudadanos.

El abogado de Anders Breivik  ha dicho que su cliente es un demente.

Sí, no es ninguna novedad.

A veces nos olvidamos que la mente humana puede jugar malas pasadas. Y cuando lo descubrimos, es ya demasiado tarde.

27 de julio de 2011



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