TRAICIONES EN SACYR

 

Leo que unos de los accionistas de Sacyr, el Sr.Loureda que impulsó desde sus comienzos la empresa, conjuntamente con Rivero, se ha desmarcado de este último y le ha dejado prácticamente solo. A Rivero lo echaron de presidente, en una reunión tumultuosa de Consejo, cuando se quedó en minoría y ahora también quieren sustituirlo en el Consejo de Repsol. Pero como que los consejeros o administradores los nombra la Junta General, no pueden llevarlo a la práctica, hasta que se celebre la próxima Asamblea. El funcionamiento de las sociedades y de los Consejos de administración tiene estas digamos, lindezas. En el consejo, el que tradicionalmente manda en este órgano, intenta rodearse de gente de su confianza. Así va designando a amigos y conocidos como “consejeros independientes” en la confianza de que no le van a jugar una mala pasada. Porque en la medida en que el Consejo se mueve también por un principio de mayorías y al presidente, consejero delegado o primer ejecutivo, lo nombra un número mayoritario de consejeros, también este mismo número puede decidir desbancar a quien o quienes han designado. En la práctica como que los consejeros “comen” de la empresa en mayor o menor medida, si las cosas no se tuercen, guardan un mínimo de lealtad a quien les ha elegido. En definitiva, porqué van a complicarse la vida si una poltrona de consejo en una empresa cotizada, asegura por lo general una vida plácida y con pocas complicaciones. Pero naturalmente si se declara alguna guerra, provocada o no, las cosas cambian. En Sacyr , leo que dos de los hijos de Loureda, también trabajan en Sacyr y que si el padre no se alineaba con la facción triunfante, sus descendientes podían perder el puesto. Así que Loureda, ante al problema familiar que podía avecinarse, ha decidido dejar, abandonar o traicionar a Del Rivero y saltar la trinchera, pasándose a los adversarios.

 

Con toda probabilidad Rivero va a ser cesado en la próxima Junta de Repsol, si antes no renuncia y se va. Para cesarle es necesaria un mayoría que por supuesto Brufau con la ayuda de los bancos depositarios va a obtener. O bien Rivero tendrá que defenderse con todo un equipo de abogados para poner las cosas difíciles a sus enemigos, o quizá le salga más a cuenta pactar y obtener alguna contraprestación.

 

Lo de la debilidad humana, la fragilidad de las voluntades y la supremacía del interés económico continúa siendo una verdad, casi inmutable. A Rivero ya pocos le deben hacer caso. Es el árbol caído.

 

Vivir para ver.

30 de octubre de 2011



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