Archivo de enero de 2012



JUSTICIA, ¿DONDE ESTÁS?

 

El espectáculo de magistrados y fiscales de la Audiencia Nacional, arropando con su presencia a Baltasar Garzón en los juicios que estos días se han venido celebrando en el Tribunal Supremo, no ha sido el que podemos esperar y exigir de estos profesionales. Para la imagen de la justicia en este país y la opinión que puedan tener los ciudadanos de quienes la administran, las escenas han sido desoladoras. La justicia, no es una; es diversa, distinta, según quien tiene que impartirla. La justicia del Tribunal Supremo, se ve que es distinta a la de la Audiencia Nacional. Así de sencillo. Y así de grave. La Audiencia Nacional,- unos cuantos jueces de este organismo-, se enfrenta al Tribunal Supremo y censuran que los jueces del Supremo “juzguen” a uno de los suyos. Los magistrados de la Audiencia se han levantado, airados, en defensa de sus posiciones. De cómo hacen las cosas. ¿Pero no están sujetos a la ley como cualquier ciudadano?. Sí, pero la ley tiene contornos infinitos y ofrece las interpretaciones que uno desee. Y si esto sucede, puede pasar en un juzgado cualquier cosa.

No, los funcionarios de la Audiencia Nacional,- jueces y fiscales, que administran justicia en nombre del pueblo, han hecho mal en tomar partido a favor de Garzón. Han expresado a las claras que el Supremo se estaba equivocando, que actuaba con malevolencia; que se estaba juzgando a Garzón porque existía una animadversión, una oposición a la persona, a su historia y a su proyección pública.

Después de estos tristes episodios, me pregunto qué seguirá pensando el pueblo llano de la justicia. Porque lo de “tener razón”, lo de actuar conforme a la ley o no, y ser por ello sancionado o salir indemne, dependerá de quien a uno le toque. Claro que esto no es nuevo. Pero no hacía falta que se nos revelara con tanta crudeza, para llegar a la conclusión de lo peligroso que puede ser a veces acudir al servicio público de la administración de justicia.

Domingo, 29 de enero de 2012

MÁS PARO

 

Las cifras del paro siguen ascendiendo. Alcanzando cotas nunca vistas. Estamos según las estadísticas que acaban de publicarse en el 23%. Cinco millones largos y el horizonte no nos dice que las cosas vayan a cambiar. Aunque se producen hechos sorprendentes y hasta contradictorios. Leo en la prensa que una cadena de electrodomésticos, “Miró” ha presentado un ERE para despedir a doscientas personas. No son las primeras. La noticia explica que en verano pasado ya se despidieron 493 empleados. Pero lo curioso del asunto, es que en el mismo renglón, donde se expone esta circunstancia, se publica igualmente que otra empresa “Doga”, dedicada a los componentes de la automoción, ha sido sancionada por la Inspección del Trabajo, “por superar los límites de contratación laboral del convenio de la empresa, que estipula un máximo de un 10%. “ Doga tiene 450 trabajadores.

Este es el contrasentido. La rigidez del mercado laboral al que me he referido en diversas ocasiones. ¿Y si los directivos, propietarios o accionistas de Doga se cansan de tanta historia, tantas inspecciones y tantas formalidades y se largan con viento fresco a otro país, qué?. ¿Y se sigue el camino de “Miró”? ¿Iremos a la inspección de trabajo a buscar responsables?. No, necesariamente, porque estos señores actúan siguiendo directrices del ministerio y de la legislación laboral, mientras no se cambie. Pero es evidente que en los tiempos que corremos lo que necesitamos es inversión, más inversión y menos inspectores de trabajo, menos controles y más flexibilidad en el mundo de la empresa. A Doga tendrían que darle un premio por mantener cuatrocientos cincuenta empleos en los tiempos que corren y así animarle para que amplíen producción y mercados. Con las sanciones lo único que se consigue es desalentar al empresario y al inversor. Si seguimos con esta política vamos al desastre.

Lo que cuesta ser realista y entender que nadie va a arriesgar su dinero para perderlo irremisiblemente. O sabiendo que le van a poner mil y una dificultades. Esto es lo que pasa en este país.

A ver si los políticos se enteran de una vez.

Aunque seriamente, lo dudo.

 

 

Domingo, 29 de enero de 2012

SPANAIR, EL FIN

 

 ¿Qué son, que eran ciento cincuenta millones de euros para el Estado de Qatar?. Nada. Una minucia. Esto es lo que se pretendía obtener de estos señores árabes, por la cesión del 49% del capital de Spanair. Y Qatar dijo que no. Con toda seguridad alguno de los muchos rascacielos que surcan el firmamento de la ciudad de Doha, han costado más que aquellos dichosos ciento cincuenta millones. Y Qatar ingresa por petróleo y gas diariamente, muchas veces aquella suma.

Sin embargo, por lo que se ve, por mucho dinero que tengan y sigan amasando, la cuenta de explotación, de pérdidas y ganancias de una empresa, sigue siendo para ellos un valor absolutamente preciado. Fortunas aparte, los qataríes se mueven por estrictos criterios económicos y sus asesores, británicos o norteamericanos, les habrán dicho que apostar por Spanair, era apostar por un caballo perdedor. Un pozo sin fondo.

Veremos cómo se pronuncian los voceros de la opinión pública, pero seguro que si Spanair hubiera sido una compañía enteramente privada, se habrían lanzado dardos y balas envenenadas contra los gestores, al margen de las difíciles circunstancias del momento económico. Pero como la empresa era semipública o pública, posiblemente se perdonen los errores, los fallos en la gestión, que seguro deben haber existido. Aunque no es menos cierto que el corsé con el que están sujetas las empresas en este país, con una tan rígida legislación laboral, ha acentuado y agravado las penurias de Spanair, convirtiendo las dificultades, en un escollo insalvable.

Otros 4.000 trabajadores, van a ir al paro.

Yo no sé si el PP va a ser al final, lo suficientemente valiente para legislar una reforma laboral profunda.

Porque sin un cambio semejante, no vamos a ninguna parte.

Domingo, 29 de enero de 2012

LO DE LOS TRAJES

 

El jurado popular en el asunto Camps, ha llegado a la conclusión,- feliz o desgraciada, según se mire-, que si a un político le regalan unos trajes o una cartera de piel para las fiestas, esto forma parte del paisaje político. Así, deberíamos establecer unas categorías de regalos u obsequios, en función de la “sensibilidad” que puedan producir en el pueblo. Por ejemplo, lo de los trajes deja bastante insensible al personal y los ciudadanos están dispuestos a mirar hacia otro lado, aunque el sastre conozca medidas y proporciones del cuerpo del político, e incluso si carga a derecha o izquierda sus partes más íntimas.

Caminando por esta escala de valores, los bolsos Vuitton, los relojes Cartier, Omega o Rolex, podrían también merecer  la misericordia de la calle, al entenderse que es lógico que en Navidad, si se reparten regalos a la familia, lo normal es que también se repartan a la familia más grande de los políticos. Esto es, para que se acuerden de uno. “Pero para nada más”. Sólo faltaría, que no pudieran felicitarse las navidades, con lo entrañables que son estas fiestas.

Donde, seguramente el Jurado popular o la vecina de enfrente estarían ya más disconformes, es que se regalara un coche de gama alta , – pongamos un Jaguar o un Audi de los grandes-. El pueblo podría concluir aquí, que hay cohecho activo, pasivo o lo que resulte. En cambio, no dejaría de constituir una “faltilla”, que se perdonaría con la imposición de alguna jaculatoria, si al político le regalan un Seat Ibiza de estar por casa o un intrépido “Seat León”.

Y es que en el imaginario de mucha gente está aquello de que el político ha de poder ganarse bien la vida, porque sino, pues porque dedicarse a estos menesteres. Además si el político es un ser desprendido, que vive para hacer bien a los demás y trabaja para el bien común, ¿ Qué menos que le regalen unos cortes de tela, para que vaya bien  trajeado?. ¿O es que se quiere que nuestros políticos vayan mal aseados y con vestimentas cutres y rancias?. ¿Así es cómo les pagaríamos el servicio que prestan a la patria?. ¿Tan mal agradecidos somos?.

Por fortuna, en Valencia, el Jurado ha puesto las cosas en su sitio.

 

Domingo, 29 de enero de 2012

DESHIELO

 

Sí, se está produciendo un deshielo. Parece que las tensiones monetarias van amainando. Desde que el Banco Central europeo inundó de liquidez los mercados, dando a los bancos lo que querían, a finales de año, se ha entrado en una etapa de cierta calma. Lo mismo ha sucedido con las emisiones de deuda de los Estados que se están cubriendo sin demasiadas dificultades.

¿Ha cambiado algo?. Ha cambiado mucho?. Ni mucho, ni poco. No ha cambiado nada. Pero sí seguramente la “percepción”, la “actitud” acerca de lo que puede suceder en un próximo futuro. En lo que concierne a España, hemos entrado en un compás de espera. En un compás de espera, “esperanzado”, valga la redundancia. Existía tal hambre y sed de cambios, de aguardar a alguien con nuevos mensajes, con otros rostros, que estamos ahora dispuestos a tragarnos lo que nos venga, para que por lo menos creamos que lo peor ya ha pasado. Nos hace falta volver a creer en algo y en alguien, o algunos. Ya sabemos que las dificultades son casi insolubles, pero preferimos no pensar en ello y seguir el camino. Mañana, ya se verá.

Y a Europa le sucede algo semejante. Las tensiones y las dificultades se han convertido en el pan de cada día. Y a fuerza de verlo, sentirlo, oírlo y padecerlo, nos hemos ya acostumbrado a la normalidad de la crisis. Y el Banco central europeo, con Mario Draghi al frente, pienso que está afrontando la situación con unas mayores dosis de realismo. Ha dejado a un lado, – parece- la lucha sacrosanta por la estabilidad económica y la inflación y se está preocupando más de que las entidades financieras, puedan seguir funcionando sin las angustias de la liquidez que escasea o que se termina.

También los mandatarios políticos hablan más de mover el motor de la economía. Sí, al saneamiento, sí a los recortes, pero también sí, a procurar introducir los mecanismos para que la máquina de la economía no se pare. Creo que este punto ya está más presente en la agenda de los políticos europeos. Y que también la Sra.Merkel lo está interiorizando. Que si no hay crecimiento económico, tampoco los recortes van a solucionar nada, porque el endeudamiento, en vez de disminuir seguirá aumentando.

No sé, pero parece que en esta entrada de año, hayan desaparecido un tanto los negros nubarrones que acecharon durante todo el ejercicio anterior. A lo mejor, me lo parece a mí, porque está claro que los ánimos y las actitudes psicológicas juegan aquí un papel importante. Pero es evidente que las sensaciones, buenas o malas, contribuyen a generar una actitud positiva hacia la resolución de los problemas.

Posiblemente febrero y marzo vayan a ser decisivos, para concluir si las cosas van a ir a mejor. Veremos cómo lideran el asunto los del partido popular y que aspecto van a tener las nuevas leyes sobre la contratación laboral y el saneamiento financiero que se espera se promulguen pronto.

Cuesta de enero. Estamos a punto de superarla. Ánimo¡.

 

Miércoles, 25 de enero de 2012