DESHIELO

 

Sí, se está produciendo un deshielo. Parece que las tensiones monetarias van amainando. Desde que el Banco Central europeo inundó de liquidez los mercados, dando a los bancos lo que querían, a finales de año, se ha entrado en una etapa de cierta calma. Lo mismo ha sucedido con las emisiones de deuda de los Estados que se están cubriendo sin demasiadas dificultades.

¿Ha cambiado algo?. Ha cambiado mucho?. Ni mucho, ni poco. No ha cambiado nada. Pero sí seguramente la “percepción”, la “actitud” acerca de lo que puede suceder en un próximo futuro. En lo que concierne a España, hemos entrado en un compás de espera. En un compás de espera, “esperanzado”, valga la redundancia. Existía tal hambre y sed de cambios, de aguardar a alguien con nuevos mensajes, con otros rostros, que estamos ahora dispuestos a tragarnos lo que nos venga, para que por lo menos creamos que lo peor ya ha pasado. Nos hace falta volver a creer en algo y en alguien, o algunos. Ya sabemos que las dificultades son casi insolubles, pero preferimos no pensar en ello y seguir el camino. Mañana, ya se verá.

Y a Europa le sucede algo semejante. Las tensiones y las dificultades se han convertido en el pan de cada día. Y a fuerza de verlo, sentirlo, oírlo y padecerlo, nos hemos ya acostumbrado a la normalidad de la crisis. Y el Banco central europeo, con Mario Draghi al frente, pienso que está afrontando la situación con unas mayores dosis de realismo. Ha dejado a un lado, – parece- la lucha sacrosanta por la estabilidad económica y la inflación y se está preocupando más de que las entidades financieras, puedan seguir funcionando sin las angustias de la liquidez que escasea o que se termina.

También los mandatarios políticos hablan más de mover el motor de la economía. Sí, al saneamiento, sí a los recortes, pero también sí, a procurar introducir los mecanismos para que la máquina de la economía no se pare. Creo que este punto ya está más presente en la agenda de los políticos europeos. Y que también la Sra.Merkel lo está interiorizando. Que si no hay crecimiento económico, tampoco los recortes van a solucionar nada, porque el endeudamiento, en vez de disminuir seguirá aumentando.

No sé, pero parece que en esta entrada de año, hayan desaparecido un tanto los negros nubarrones que acecharon durante todo el ejercicio anterior. A lo mejor, me lo parece a mí, porque está claro que los ánimos y las actitudes psicológicas juegan aquí un papel importante. Pero es evidente que las sensaciones, buenas o malas, contribuyen a generar una actitud positiva hacia la resolución de los problemas.

Posiblemente febrero y marzo vayan a ser decisivos, para concluir si las cosas van a ir a mejor. Veremos cómo lideran el asunto los del partido popular y que aspecto van a tener las nuevas leyes sobre la contratación laboral y el saneamiento financiero que se espera se promulguen pronto.

Cuesta de enero. Estamos a punto de superarla. Ánimo¡.

 

25 de enero de 2012



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