JUSTICIA, ¿DONDE ESTÁS?

 

El espectáculo de magistrados y fiscales de la Audiencia Nacional, arropando con su presencia a Baltasar Garzón en los juicios que estos días se han venido celebrando en el Tribunal Supremo, no ha sido el que podemos esperar y exigir de estos profesionales. Para la imagen de la justicia en este país y la opinión que puedan tener los ciudadanos de quienes la administran, las escenas han sido desoladoras. La justicia, no es una; es diversa, distinta, según quien tiene que impartirla. La justicia del Tribunal Supremo, se ve que es distinta a la de la Audiencia Nacional. Así de sencillo. Y así de grave. La Audiencia Nacional,- unos cuantos jueces de este organismo-, se enfrenta al Tribunal Supremo y censuran que los jueces del Supremo “juzguen” a uno de los suyos. Los magistrados de la Audiencia se han levantado, airados, en defensa de sus posiciones. De cómo hacen las cosas. ¿Pero no están sujetos a la ley como cualquier ciudadano?. Sí, pero la ley tiene contornos infinitos y ofrece las interpretaciones que uno desee. Y si esto sucede, puede pasar en un juzgado cualquier cosa.

No, los funcionarios de la Audiencia Nacional,- jueces y fiscales, que administran justicia en nombre del pueblo, han hecho mal en tomar partido a favor de Garzón. Han expresado a las claras que el Supremo se estaba equivocando, que actuaba con malevolencia; que se estaba juzgando a Garzón porque existía una animadversión, una oposición a la persona, a su historia y a su proyección pública.

Después de estos tristes episodios, me pregunto qué seguirá pensando el pueblo llano de la justicia. Porque lo de “tener razón”, lo de actuar conforme a la ley o no, y ser por ello sancionado o salir indemne, dependerá de quien a uno le toque. Claro que esto no es nuevo. Pero no hacía falta que se nos revelara con tanta crudeza, para llegar a la conclusión de lo peligroso que puede ser a veces acudir al servicio público de la administración de justicia.

29 de enero de 2012



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