MÁS PARO

 

Las cifras del paro siguen ascendiendo. Alcanzando cotas nunca vistas. Estamos según las estadísticas que acaban de publicarse en el 23%. Cinco millones largos y el horizonte no nos dice que las cosas vayan a cambiar. Aunque se producen hechos sorprendentes y hasta contradictorios. Leo en la prensa que una cadena de electrodomésticos, “Miró” ha presentado un ERE para despedir a doscientas personas. No son las primeras. La noticia explica que en verano pasado ya se despidieron 493 empleados. Pero lo curioso del asunto, es que en el mismo renglón, donde se expone esta circunstancia, se publica igualmente que otra empresa “Doga”, dedicada a los componentes de la automoción, ha sido sancionada por la Inspección del Trabajo, “por superar los límites de contratación laboral del convenio de la empresa, que estipula un máximo de un 10%. “ Doga tiene 450 trabajadores.

Este es el contrasentido. La rigidez del mercado laboral al que me he referido en diversas ocasiones. ¿Y si los directivos, propietarios o accionistas de Doga se cansan de tanta historia, tantas inspecciones y tantas formalidades y se largan con viento fresco a otro país, qué?. ¿Y se sigue el camino de “Miró”? ¿Iremos a la inspección de trabajo a buscar responsables?. No, necesariamente, porque estos señores actúan siguiendo directrices del ministerio y de la legislación laboral, mientras no se cambie. Pero es evidente que en los tiempos que corremos lo que necesitamos es inversión, más inversión y menos inspectores de trabajo, menos controles y más flexibilidad en el mundo de la empresa. A Doga tendrían que darle un premio por mantener cuatrocientos cincuenta empleos en los tiempos que corren y así animarle para que amplíen producción y mercados. Con las sanciones lo único que se consigue es desalentar al empresario y al inversor. Si seguimos con esta política vamos al desastre.

Lo que cuesta ser realista y entender que nadie va a arriesgar su dinero para perderlo irremisiblemente. O sabiendo que le van a poner mil y una dificultades. Esto es lo que pasa en este país.

A ver si los políticos se enteran de una vez.

Aunque seriamente, lo dudo.

 

 

29 de enero de 2012



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