Archivo de enero de 2012



EL FBI

 

El FBI que está en todas partes, se ha ido a las antípodas, a Nueva Zelanda, a  cazar a Kim Schmitz, un desaprensivo que se hacía de oro comercializando descargas ilegales de música, películas y demás productos semejantes en Internet. Los grandes del sector del ocio en los USA, Warner Brothers, Disney, Sony y otros, se vienen quejando amargamente que la industria se les viene abajo por culpa de los piratas informáticos. El derecho de propiedad no existe en Internet. Todo el mundo se cree en derecho de oír, escuchar y ver lo que sea, gratuitamente. A nadie se le ocurre pensar que aquello que está disfrutando es propiedad de alguien que un buen día lo creó, echando mano de su imaginación, de su inteligencia y  de su intuición. Se pasa de largo o de puntillas a esta realidad. ¿O es que lo que está en la red no es de nadie?. Bien, como adentrarse en el mundo Internet es tan fácil y uno se ha acostumbrado a que todo debe ser gratis, automáticamente se produce la correspondencia entre esta gratuidad y la benevolencia o generosidad de que quien ha parido la canción, la película o el videojuego.

Es evidente que esto no va por buen camino.  No puede ser que la red sea el lugar común donde se propicie el asalto a la propiedad privada, al insulto y a la mentira. Porque resulten gratis, todas estas acciones. Por el momento la selva es inexpugnable. Todo es lícito. Cualquier humano puede comportarse como un animal feroz, con las palabras, frases que imagine, contra cualquier mortal al que le tenga ganas. Escondiéndose bajo el disfraz de un seudónimo o de cualquier nombre simulado. E igualmente puede piratear los productos que son de otro, sin pedirle permiso para sabotear e infringir su derecho de propiedad. Y los grandes altavoces, Google y demás, se ocupan de expandir la onda de lo que se publica en Internet, hasta el infinito. Internet se convierte en el gran vertedero del mundo, donde buscando, puedes encontrar cosas valiosas. Pero también mucha mierda. Lo importante es saber distinguir una de otra. Lo que sucede, lo triste es que muchos no saben diferenciar la buena de la mala cosecha. Y la confusión y las consecuencias de ello adquieren caracteres alarmantes.

Claro que tenemos que poner coto, a los desmanes del mundo virtual. ¿O es que Internet se va a  reconducir, se va a civilizar, al igual que cualquier proceso revolucionario, que devora a sus criaturas, para luego resplandecer y sanearse definitivamente?.

No sé, de momento estamos en la penumbra de esta posible evolución.

Al tiempo.

 

 

 

Lunes, 23 de enero de 2012

EL SEÑOR MONTORO

 

El ministro de Hacienda Cristóbal Montoro ha querido meter presión a las autonomías proclamando que los políticos que gasten más de la cuenta, habrán de asumir responsabilidades penales.

En realidad no se sabe si el ministro se ha ido de la lengua, sin saber exactamente porqué; o bien la frase obedece a alguna estrategia ya pensada o elaborada en el partido.

Porque de responsabilidades penales ya las hay cuando el político o el funcionario de turno incurren en resoluciones injustas,- esto es prevaricación-, cometen falsedades o benefician  a algún pariente o amigo. Todas estas conductas y comportamientos están ya previstos en el código penal. Imagino que Montoro se habrá referido implícitamente a todo esto. Porque es evidente que sancionar con algún tipo penal, el hecho de rebasar un techo presupuestario,- porque los ingresos previstos no han llegado,- o porque aún cubriendo unos determinados gastos, -no alcanzan a unas necesidades que se entienden ineludibles,- no tiene sentido. Además para que exista un delito deben producirse una serie de supuestos, entre ellos, la conciencia dolosa, voluntaria de realizar un hecho punible. Y esto en el ámbito público va a ser muy complicado de demostrar.

Montoro quiere separar lo político de la gestión. Y es cierto que la gestión de los fondos públicos se ha hecho en muchísimas ocasiones con una absoluta irresponsabilidad y alegría. Y si en el ámbito de la empresa privada o de las sociedades anónimas,  está tipificada la figura del administrador desleal, de aquel que procura más para sí, para su propio peculio, que para los accionistas, ¿Porqué razón no considerar estos conceptos cuando se administran dineros que son de todos?.

En toda esta polémica sí existe, a mi juicio, una consideración positiva. Se está introduciendo por primera vez, de forma un tanto sistemática, la reflexión sobre las responsabilidad de quien administra bienes públicos. Un retorno a los principios éticos, aparcados durante mucho tiempo. Bueno, más que un retorno, un “intento” de ello. Algo que tiene que ver con la “regeneración” de la política que también es una voz que está al uso en estos días.

Como principio de año, lo que está haciendo y diciendo el partido popular en el gobierno, no me parece del todo mal.

Veremos.

 

 

 

 

 

Jueves, 19 de enero de 2012

GARZÓN, OTRA VEZ

 

Garzón, esta vez, se ha sentado en el banquillo. Sin Toga. En el banquillo de los acusados. Le debía parecer un sueño. Un mal sueño. Un baño de humildad. Forzada, claro.

La experiencia ha sido importante para todo el cuerpo judicial. Todos están, todos estamos sometidos a la ley. Incluyendo naturalmente a los jueces. Y si la ley es clara, no caben las interpretaciones que se salgan del guión. Aunque las tentaciones acechen y el juez sienta a veces la necesidad de ampliar los límites de un determinado texto legal. La interpretación de las leyes, en función de los tiempos y del lugar.

El corporativismo de los jueces es grande. Los fallos y olvidos se perdonan con cierta facilidad. Hace unas semanas protesté ante el Consejo Superior del Poder Judicial por unos retrasos injustificados en la tramitación de un expediente en un determinado juzgado. No me contestaban. Y así meses y meses. Finalmente el Consejo ha entendido que el juez había cometido una falta disciplinaria de carácter “leve”. Pero sin embargo, ha pedido informe ampliatorio del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya. El Tribunal ha contestado diciendo que ni siquiera la falta podía ser calificada de leve. Se había producido un descuido. He recibido una última carta del Consejo diciéndome que, a la vista de las investigaciones, haga lo que me parezca conveniente. He presentado ahora una demanda en el Tribunal Supremo. Por seguir una línea de tenacidad y constancia. No por otra cosa. Porque al final, seguro que todo va a quedar igual.

Por tanto lo de Garzón ha sido una excepción. Y es que el personaje ha hecho demasiados alardes. Se fue a la política, intentó perfilarse en la época de Felipe González y como la aventura no acabó de funcionar, se volvió a la magistratura. Esto no gustó a nadie y menos supongo a los jueces, compañeros suyos. Y estas piruetas han acabado pasándole factura. Difícil y  arriesgado enfrentarte con todo el mundo y pensar que eres absolutamente invencible porque tienes la facultad de encerrar a la gente y dictar resoluciones de cualquier color. Al final uno puede acabar creyendo que es el propietario  y la fuente de todo este ingente poder. Esto debe haberle sucedido a Garzón.

Y ahora lo está purgando.

Fue demasiado lejos en su ambición. Le perdió su ansia de protagonismo.

Las debilidades humanas.

 

 

 

 

Jueves, 19 de enero de 2012

THATCHER

 

He visto la película. Mi mujer me insistió en que se tenía que ver. No me resistí demasiado. Pensé que podía tener interés. Historia y más historia. Thatcher vivió una época intensa, con unos cambios profundos que afectaron al mundo occidental. Y en su casa, cambió estructuras económicas que permitieron una dinamización de la economía. Algo o mucho de esto tenía que verse en la película. Esto es al menos lo que yo esperaba.

Pero el desencanto fue bastante grande. Tengo la mala costumbre de irme antes de que termine el film si no me acaba de gustar. Mejor, si empieza a aburrirme y mi cabeza comienza a distraerse pensando en otros asuntos. Aunque quiera concentrarme, no logro vencer la inercia de mi, a lo mejor, escasa sustancia gris, que se rebela, a seguir tragando diálogos, argumentos y escenas que seducen o subyugan poco. Y con Thatcher, me ha pasado algo semejante. Pese a la gran interpretación de Meryl Streep. Que lo hace muy  bien. Meryl Streep merecía otro director. Que hubiera sabido combinar mejor los tiempos. Buscando el equilibrio entre la historia y la triste fugacidad del ser. Las pinceladas sobre los aspectos más sobresalientes y dramáticos de la vida política de Thatcher pasan sin producir una huella en el espectador. Por lo menos esto es lo que me sucedió a mí. Y tampoco, sin transmitir un mensaje, que nos lleve a una síntesis, a una reflexión seria sobre el legado de la llamada “dama de hierro”,- el  título de la película-. Los juegos de la cámara, combinando en la mayor parte de secuencias, pasado y presente, conducen a un cierto cansancio. Meryl Streep que debe ser una mujer muy sagaz, debería haber advertido al director a lo largo de la filmación, que por muy importante y fundamental que ella fuera, como personaje central de la obra, resultaban indispensables otros elementos que dieran cohesión, fuerza y consistencia al guión.

Me quedé hasta el final. No, las últimas secuencias me las explicó mi mujer. Nada trascendente.

Pienso que ha sido  una ocasión perdida, para que los espectadores profundizáramos en una época sin duda apasionante del imperio británico.

El mundo del cine tiene estas sorpresas.

Bueno, tampoco es tan importante   

Martes, 17 de enero de 2012

40.000 millones

 

Las Agencias de Rating han señalado que el gobierno español, tendrá que realizar ajustes complementarios para reducir el déficit que se cifra en 40.000 millones de euros.

Muy bien. Si esto se lleva a cabo, estos 40.000 millones, traducidos en menos salarios, menos inversiones y por tanto también en menor gasto público, supondrá otros tantos miles de millones que se detraerán del consumo. Claro, no hay otra consecuencia al recorte. E inevitablemente con un menor consumo, tendremos una menor demanda de bienes y una mayor contracción económica.

Monti, el mandatario italiano, en una entrevista al periódico de Hamburgo “Die Welt”, señalaba que su política de reducción del déficit fracasaría, si no le ayudan las instituciones comunitarias con medidas que permitan generar crecimiento. Que en caso contrario se generará una animadversión hacia Bruselas y hacia Alemania, porque solamente se exigen sacrificios, sin ofrecer incentivos que favorezcan un cambio de situación.

Y es que Merkel, no sabe qué hacer. Y si las cosas continúan así, Alemania tendrá también un problema serio. Porque los europeos no van a permitir que sean solamente los alemanes los que se salven del descalabro. Y se va a generar una conciencia adversa, que difícilmente Alemania podrá aguantar, si quiere seguir liderando la Unión. No estamos ya lejos de que crezca el ambiente que culpabilice a Alemania de lo que está sucediendo. La virtuosa Alemania puede convertirse en el chivo expiatorio de los males que nos aquejan. Y al final Alemania tendrá que ceder, a costa de la estabilidad del euro.

Es el precio de casarse con unos compañeros de viaje, que resultan muy distintos a lo que se suponía.

Las bodas tienen estas sorpresas. ¿A por el divorcio?.

Martes, 17 de enero de 2012