DOS HOMBRES Y UN DESTINO

 

Garzón espió a los abogados de imputados en el caso Gurtel. Assange ha espiado a los Estados Unidos. Ahora Garzón abogado de Assange. Los dos unidos por una afición. Casi por un destino. El que espía en Internet  se llama “Hacker”, o sea que Assange es o habrá sido el rey de los Hackers. El promotor del “Hackerismo”. Y a Garzón también lo podríamos denominar como el impulsor del Hackerismo judicial. Esto es, interceptar unas determinadas comunicaciones al margen de la ley y de los tratados.

Claro que uno podría preguntarse que esto de captar las comunicaciones, las imágenes y los datos ya no es lo mismo que en la época  de los indomables carteros, de las misivas manuscritas, de los sobres lacrados y de la correspondencia transmitida a través del transporte más rudimentario. Que todo esto se ha desdibujado y que estamos asistiendo a una monumental “comuna” de la información y del dato. Porque, ¿No es sino  Facebook el instrumento que utilizan millones de mortales para airear sus personales defectos y virtudes, para confesar sus debilidades?.  Pues si Facebook es la pantalla donde se puede acceder a tanta información que afecta a conciencias y almas desnudas, porque no ir un poco más allá y descubrir lo que sea, lo que a uno se le antoje, si tiene a mano los instrumentos informáticos para ello?.

Naturalmente esto es como deslizarse por la pendiente que conduce a la negación de la propiedad intelectual, de la confidencialidad y del secreto. Estamos utilizando una técnica que permite el descubrimiento de nuestras intimidades. Y parece que no exista freno en todo ello. Hasta Garzón, enfundado ahora con la toga de abogado universal, se ha afanado a defender lo que antes como juez habría calificado como indefendible, hecha abstracción claro está de sus extravíos procesales.

Assange no tiene razón. No todo está permitido. No está permitido meterse en casa de otro. Aún. Sin avisar. Removiendo los cajones y las fotos de los antepasados. ¿ Y si este “otro” es un Estado que ha cometido acciones censurables ya lo mejor delictivas, qué?. ¿Vale entonces la licencia del sabueso indestructible?.

Sí y no. Según.

Lo dejo aquí.

 

 

21 de agosto de 2012



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