ORO, COMPRO

 

 

Un anuncio a toda plana de una empresa dedicada al noble arte de la compraventa de oro y piedras preciosas,-los ancestrales Montes de Piedad-, dice:

“no renuncie a las vacaciones y venga a vendernos sus joyas y otros objetos de valor.”

Esto es, primero las vacaciones, -aire fresco-, aunque sea mediante el personal despojo de recuerdos, amuletos, medallas, escapularios y otras prendas, siempre que sean de oro, plata o algun otro preciado metal.

Es el primer año que aparecen estos anuncios. Razones obvias. Tiempos de sequia y calores extremos.

Bueno, ¿ y el año que viene, que?. Pues que nos desprendamos del comedor, de algunos muebles de estilo o del recibidor. Al fin y al cabo para dormir profundamente no hacen falta estos lujos. Todo vale, antes que renunciar a las vacaciones. Aunque imagino que el valor de muebles, cuadros y otros objetos de adorno, nunca se equiparará al del oro y la plata.

Imágen por supuesto muy real y hasta cruel, de lo que está sucediendo en nuestro entorno. Los comerciantes de las joyas de la abuela, habrán hecho sus estudios de mercado, o mejor, habrán olfateado como sagaces sabuesos en el interior de las conciencias ciudadanas. Y llegado a la conclusión que largarse unos dias y olvidarse de las cuitas domésticas, vale más, mucho más que las sensibilidades ancladas en objetos que generaron momentos de felicidad, pero que luego se aparcaron en algún rincón absolutamente olvidado. Aunque al regreso del viaje, todo continue igual o peor.

Sí, lo que sucede es mucho más que un síntoma, un aviso. La evidencia de que en casa la cosas no marchan. Que nos estamos deslizando peligrosamente por la pendiente.

Y que no hay freno, fuerza que lo pueda detener.

 

 

 

19 de agosto de 2012



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