“WAS AUCH UNS BALD ERWARTET”

 

“Was auch uns bald erwartet.” Lo que nos espera también pronto a nosotros. Así de claro y terminante se expresa un lector del diario aleman Handelsblatt, refiriendose a la situación en España, a las angustias que están viviendo las finanzas de las Comunidades autónomas y a las repercusiones que ello pueda tener en su país. Sobre este asunto, informa con detalle el rotativo económico alemán, pidiendo opinión a sus lectores.

Y es evidente que para muchos alemanes los espesos nubarrones que acechan a las sociedades de los paises mediterráneos, son un anticipo de lo que pueda suceder en Alemania. Difícil, imposible concluir que Alemania va a caminar sola entre los escombros de sus socios comunitarios. Si Alemania no vende, no coloca un 50 por ciento de su sector exterior en Europa, no va a poder subsistir solamente con lo que se dirige a otros mercados. También los chinos viven o han vivido de las exportaciones tan importantes que se han dirigido a los países europeos. Con algunas excepciones, la economía mundial se halla inmersa en un conjunto de vasos comunicantes. Si uno falla, ello va a repercutir en todos los demás. Una solidaridad, no querida, pero sí forzada. Todos somos vecinos en este mundo globalizado que se ha construído a golpe de tijeras arancelarias y de feroz y desigual competencia.

Va a costar, – y mucho- que se asuma lo inevitable. Que estamos en un mismo barco. Porque nadie quiere pagar,nadie quiere responder de los pecados del vecino. Pero no hay otra alternativa. ¿Rescate?.La mayoría de países europeos merecen ser rescatados. Todos o casi todos están mal. Personalmente creo que el instrumento idóneo que debe utilizarse, es el banco central europeo. Lo que financie, preste o  descuente el banco a los países que lo pidan, podrá calificarse también de rescate, pero dejará de tener unas connotaciones tan negativas. ¿el euro se situará a unos niveles semejantes al dolar?. Pues, muy bien. ¿A que esperamos?

Por el momento, política de paños calientes. Aspirinas, analgésicos. No vamos a ninguna parte. Un golpe de timón. Y alguien, con autoridad, que tenga la valentia de hacerlo.

Pero no veo a nadie, no encuentro a nadie con agallas y con fuerza para asumir el protagonismo europeo.

Y así vamos.

31 de agosto de 2012



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