Archivo de octubre de 2012



“CUCHILLO EN LA BOCA”

 

No sabemos si envuelto en el multicolor hemisferio de las tradiciones indias, el rey de España se ha lanzado a pronunciar una frase entre fílmica y bíblica. “El cuchillo en la boca” refiriéndose a la explosiva condición de nuestra economía y a las “penas” que la misma conlleva. Claro que a continuación a terminado la frase con ” una sonrisa en los labios”.  Esta es a juicio del monarca, la actitud que corresponde en estos tiempos turbulentos al común de sus súbditos. Cuchillo en la boca y sonrisa. Y ha añadido una coletilla personal, una consideración íntima. Ha dicho que la situación cuando uno está en España, ” es para llorar” . Y que desde la lejanía las cosas se ven de otro modo. Que tienen otro aspecto, más esperanzador y positivo.

Difícil atar las tres reflexiones. Buscar sus afinidades. Porque el cuchillo en la boca poco tiene que ver con la sonrisa. Si los labios se abren para buscar la sonrisa, inexorablemente el cuchillo va a perder sus equilibrios y caerá al abismo. No hay forma, no hay manera de sonreír y a la vez apretar con fuerza un cuchillo en los labios.  O bien uno sonríe sin elementos cortantes en el rostro, o está muy serio y hasta amenazante con un instrumento de combate en la boca.  Cuchillo y sonrisa, son incompatibles. Nunca he visto a nadie  o leído en el antiguo o nuevo Testamento la leyenda de un mortal que pudiera generar,manteniendo a su vez, apretados los dientes, una velada sonrisa. Porque si así sucediera la imágen resultaría absolutamente grotesca.

Y luego lo de ” echarse a llorar” también tiene miga. Porque el rey se mueve en los extremos más emocionales y psicológicos del género humano. A saber, el lamento, porque llorar es lamentarse. La sonrisa, porque la sonrisa denota una cierta complacencia y contento. Y el cuchillo, que tiene un trasfondo de defensa numantina. De Viriato, de Indibil y Mandonio, juntos.

He llegado a la conclusión analizando someramente al personaje, que quien lleva el cuchillo en los labios, es el rey. Que el que sonríe y llora, es el rey.

Y que en la actitud del rey asoma un punto de desesperación.

Desde la lejana India.

 

 

 

Domingo, 28 de octubre de 2012

UNA CRISIS DE CONFIANZA

 

Debe hacer ya unos cinco años. O quizá seis. Con cierta regularidad los periódicos alemanes publicaban grandes anuncios de instituciones públicas y entidades empresariales llamando a la esperanza, a la superación de las dificultades, a la tenacidad, a la voluntad de vencer. El país estaba sumergido en una atmosfera de desencanto. Entre el eclecticismo y el desaliento. Y había que recobrar el ánimo, devolver al pueblo alemán el sentimiento de la unidad, del tesón y de la fuerza.

Y se organizó un gobierno de coalición. Los demócrata cristianos y los socialistas se auparon juntos para dirigir al país en unos momentos en que tenían que abordarse problemas que afectaban a las estructuras de trabajo, a la modernización y a la competitividad de las empresas. Y la apuesta funcionó. La coalición hizo sus deberes. Ante una situación de crisis económica, los partidos no tuvieron vergüenza ni entendieron que renunciaban a sus esencias, trabajando juntos cuando Alemania lo necesitaba. Los resultados electorales propiciaron la fórmula, pero sin duda, los líderes políticos facilitaron el entendimiento.  La política al servicio del Estado y de los ciudadanos. No los ciudadanos al servicio de la política.

Hago estas reflexiones, considerando que en España esto no sería posible. Claro que el partido Popular tiene mayoría absoluta. Claro que en el Parlamento manda. Claro que las leyes pueden promulgarse sin mayores dilaciones. Pero en situaciones de absoluta emergencia como las que tenemos, sería mucho más productivo y eficaz que se abordara la solución de los grandes problemas desde la unidad de los dos grandes partidos. El partido socialista, como fuerza de oposición, combate sistemáticamente cualquier política iniciada por el partido Popular. Nada de lo que se hace, es positivo o medianamente bueno. ¿Contribuye todo ello a mejorar las cosas?. No. Porque las urgencias son tan grandes, que la agilidad, la rapidez en la toma de decisiones, la valentía en adoptarlas, requeriría para todo ello, el consenso de la clase política.

Y así vamos. Dando tumbos. Con un rumbo incierto. En el marasmo de una coyuntura económica que sigue en el letargo más absoluto. Las cifras del paro han vuelto a producir alguna sorpresa. Han llegado al 25% de la población. La marca España se ha estado desplomando. Estamos en las páginas de la prensa internacional. Pero no para contar cosas buenas de nosotros. Es una lástima que en pocos años hayamos destruido un nombre y una reputación.  Nos va a costar remontar la cuesta.

¿Paralelismos? ¿Con el pueblo alemán?. No, no valen.  Aquí somos bastante distintos. Imposible importar hábitos, principios, comportamientos.

¿Los pueblos tienen los gobiernos y los políticos que merecen? No sabría dar una respuesta contundente.

Tendremos que conformarnos con lo que tenemos. Es lo que hay.

No hay más.  

Sábado, 27 de octubre de 2012

LO QUE PASA

 

El vendaval de la independencia sigue su camino. Sigue estando muy vivo. Ayer el president Artur Mas, realizó unas declaraciones en La Vanguardia, insistiendo en el futuro soberanista de Catalunya. Y las voces de los adversarios ya se están oyendo con fuerza. Desde el ministro Wert o las contundentes afirmaciones de Ruiz Gallardón o los titulares encendidos del diario El Mundo. Entramos en una guerra de nervios, de desgaste. Con el punto de mira fijado en las elecciones del veinticinco de noviembre. Lo que salga de la confrontación electoral será bastante significativo. Aunque no determinante. En España se han dado con alguna frecuencia los golpes de péndulo. La segunda República alumbró fenómenos semejantes. Con finales desastrosos.

La pregunta se la hacen muchos. ¿Porqué, cómo se ha pasado de una tendencia absolutamente minoritaria,- el independentismo-, a un movimiento, que se supone, de masas?. ¿Milagro?. ¿Un trabajo consistente, tenaz de los apóstoles de la Catalunya independiente?. ¿Porqué se ha pasado del pacto fiscal al soberanismo -,se dice, tan ansiado,- sin apenas  esperas ni reflexiones?. Tantos interrogantes que no encuentran una respuesta madura, racional.

Los sentimientos, el corazón, la pasión. El nacionalismo se nutre de estas vitaminas para hacerse fuerte, para afianzar un liderazgo ideológico. Y aquí se ha añadido un elemento nada despreciable. El bolsillo. La crisis y el dinero que se clama, se va de Catalunya, para engordar a otras economías.” Se llevan el dinero, nos roban”. Y en tiempos de penurias este mensaje tiene una carga de profundidad considerable. “Si tuviéramos los recursos que se van, viviríamos mejor”.” La solidaridad tiene un límite. Nos hemos cansado de pagar y pagar.”

Y este “cocktail” es infernal. La bandera y la cartera. Al alma y al espíritu se le suma lo terrenal más inmediato. La promesa de un futuro y un mundo mejor. El mensaje no está tan lejos de otros semejantes que alumbraron momentos turbulentos de la historia, espoleados por nuevas ideologías que ya murieron.

El pueblo, los pueblos acostumbran a creerse las profecías de quienes les prometen y aseguran que van a solucionar sus problemas. Siempre fue así. Porque los pueblos fueron siempre objeto de manipulación. Un instrumento al servicio de los que mandan. Cualquiera que sea su color o la tendencia. Los medios de información, la manipulación de la noticia, el poder, convertidos en hábiles aliados para conseguir unos objetivos, que no necesariamente se identifican con el bien común, ni con el bienestar de una mayoría.

Y al final, el pueblo es siempre el que carga con las consecuencias, los errores y las irresponsabilidades de los políticos. De los políticos que arriesgaron demasiado y de los iluminados.

No, no aprenderemos de la historia. ¡ Qué lástima!

 

Sábado, 13 de octubre de 2012

UN DÍA TRAS OTRO

 

 

Sí todo sigue igual. Hoy me caigo, mañana me levanto. Todas las noticias económicas se van repitiendo. Arriba y abajo. ¿Se pedirá el rescate?. Sí?. No?. “No, no es un rescate, es una línea de crédito”. Bueno ¿y qué?. Si nos dejan un dinero, habrá que devolverlo. Porque todo lo que circula es prácticamente dinero prestado. ¿Vamos a devolverlo?. Claro que el Gobierno tiene que insistir en la credibilidad y en la confianza sobre la solvencia del Estado. Para que le sigan prestando. Pero es indudable, inevitable, que la deuda que tenemos acumulada, no la podremos pagar. Y se tendrá que hacer una quita. Como en las quiebras de las empresas, que se paga el 20% de lo que se debe. Si es que se paga.

Esta noche, uno de los editorialistas del Frankfurt Allgemeine Zeitung ha dado una charla en el Círculo de Economía. Claro, sobre lo mismo. El euro, la crisis económica, los recortes y lo que piensan los alemanes de todo esto. Nonnemacher, que así se llamaba el periodista, no se ha salido de la tesis, digamos oficial. Los recortes y el saneamiento son indispensables. Y yo le he dicho, que así no vamos a ninguna parte. Que así no hay salida. Y que si los alemanes están pensando,- muchos de ellos- en volver al marco, lo mejor sería que nos dejaran el euro para nosotros. El euro se devaluaría y cambiaríamos las normas del Banco Central europeo. Que es más fácil que Europa se rompa si seguimos de esta manera, que saliendo Alemania de la moneda europea.

Nonnemacher me ha hecho poco caso. Esto no entra de momento dentro de los planes o las expectativas de los analistas. Ha dicho que la mayoría de los alemanes están aún a favor del euro. Y que el euro sigue siendo la tabla de salvación de los países integrantes de la Comunidad europea.

Así, no vamos a solucionar nada. Ni vamos a generar crecimiento. Y si no se genera actividad económica, el endeudamiento va a seguir. Y el paro también. Menos demanda, menos consumo. Más pobreza.

¿Inevitable?. No. Pero nadie se atreve a dar un paso adelante y hacer sentir la voz. Ni Rajoy, ni Monti, ni Hollande, están haciendo los deberes.

Con estos políticos no vamos a ninguna parte.

 

Jueves, 4 de octubre de 2012