Archivo de diciembre de 2012



BAILAD, BAILAD MALDITOS

 

Los accionistas de Bankia han perdido prácticamente todos sus caudales. De los 3.6 Eur. que cotizaban los títulos en su inicio, a los 0,40 Eur., de ahora. En un año, se ha perdido más de un 88% por ciento. ¿Qué vale ahora Bankia?. Pues no se sabe. Imagino que el Sr.Gorigolzarri, debe tener alguna idea más aproximada. Pero seguro que siente vergüenza de proclamarlo. Lo mejor que pueden hacer los accionistas es considerar que han perdido su dinero. Y que no van a recuperarlo. Porque, claro, apostaron por el banco, cuando sus dirigentes prometían un futuro halagüeño para la institución. Sabían, que invertir en Bolsa tiene un riesgo. La coyuntura, la situación internacional, la especulación. Pero contaban también que si les engañaban, como sucede con frecuencia en el ámbito bursátil, el fraude no tendría la dimensión que ha llegado a tener. Con esto no habían contado. Que el siniestro fuera total o casi total, era poco imaginable.

¿Responsables?. Pues nadie. Y si no al tiempo. Los auditores, no han dicho esta boca es mía, ni han dado explicaciones. Es evidente que alguna justificación tendrían que dar. Porque se supone que el auditor es el que revisa las cuentas y los balances de una sociedad. ¿Y los consejeros?. Bueno, la mayor parte, con la excepción de Rato, no se enteraron. Fueron a los consejos a oír o a escuchar, a firmar y a cobrar. Porque seguramente si hubieran prestado mucha atención, algo habrían evidenciado. Pero no iban a importunar a los ejecutivos y a convertirse en personajes incómodos.

Total, la responsabilidad por mucho que incida en el consejo, va a quedar muy difuminada. No creo que el procedimiento penal ahora en curso, contra los consejeros, aporte grandes novedades.

“¿Entonces que les decimos a los accionistas?” “¿Que van a cobrar algún día?.”” ¿Que las acciones van a recuperarse?”.” ¿A dónde han de ir a quejarse, a reclamar?”. La respuesta es, silencio. No hay contestación. Quizá lo más inmediato sea decirles que como que son inversores, ya sabían que podían perder el dinero. “¿Pero el Estado, la CNMV no tiene ninguna responsabilidad?”. Que vá.  La CNMV piensa que no es responsable, por mucho que aprobara una ampliación de capital de Bankia. Y si Vd., accionista de Bankia, cree que puede exigirle una responsabilidad, entonces váyase al Tribunal Contencioso Administrativo y plantee una demanda. Se gastará más dinero, se volverá viejo esperando que resuelvan su asunto y al final le dirán que no toca. O que no está legitimado para pedirle responsabilidades a este Organismo. A lo mejor, después de cinco años. Y no exagero.

Por tanto, accionista de Bankia, asuma que la culpa es suya. Que Vd.es el único responsable de lo que ha sucedido. Su decisión de invertir en Bankia, fue absolutamente libre, fuera de cualquier condicionamiento o coacción. Ya es una persona adulta para creerse o no lo que le contaron sobre las bondades de los títulos del banco. Y si se lo creyó, pues vaya contra quien le convenció. Como en el caso de la CNMV, ponga una demanda civil contra la persona que crea conveniente. Pague tasas judiciales y abogados,  ponga una vela para que le toque un juez que sepa de qué va la película. Que no es fácil. Y piense que si pierde, por alguna banalidad, por mucha razón que tenga, le van a imponer las costas.

Por tanto, créame, mejor que se olvide del asunto.

 

 

Domingo, 30 de diciembre de 2012

HISTORIA DE UNA FRUSTRACION

 

Aprovecho estos días de calma para releer la Historia de Catalunya de Ferran Soldevila. Una obra sólida, perdurable. El trabajo se hizo a instancia de Francesc Cambó. Son tres tomos, apretados de hechos, cifras, sucesos, acontecimientos. Sin duda, para recordar. Para no olvidarse. Porque la historia sirve para algo. Sin historia, no somos nadie. Unos huérfanos sin señas de identidad, sin pasado. La historia explicada por Soldevila, termina en los albores del reinado de Alfonso XIII, coincidiendo con los padres de la “Renaixenca”. Desde el nacimiento de Catalunya, desde los primeros siglos en el afianzamiento de su conciencia colectiva, hasta los umbrales del siglo veinte.

Llego nuevamente a la conclusión de que la  historia Catalunya es la historia de una frustración. No se puede llegar a otro desenlace después de la lectura desapasionada de lo que ha venido sucediendo a lo largo de tantos años. ¿Responsables?. Tendremos forzosamente que asumir nuestra propia responsabilidad. Claro que nunca lo tuvimos fácil. Muy al contrario. Supimos superar dificultades enormes, que habrían hecho sucumbir a otros pueblos. Nuestra situación geográfica nunca nos dió otras posibilidades que las de defendernos ardorosamente de nuestros vecinos.  Los reinos de Aragón y Castilla, jugaron con las ventajas de los grandes espacios y los matrimonios reales. No tuvimos suerte. Y tampoco quisimos imponer hegemonías más allá de nuestras fronteras naturales. Estábamos en la periferia de la península ibérica y no nos interesó demasiado lo que sucedía en la España que se estaba vertebrando. El general Prim fue prácticamente el primer catalán que desembarcó en Madrid, con la intención de regenerar el país. Sucumbió a manos del extremismo. Y luego nuestra presencia en los gobiernos que se sucedieron a lo largo de varios siglos,- a excepción del formado en la Primera República-, siempre fue escasa. Nos encerramos en casa. Y fuimos sucesivamente botín de la codicia de unos y otros. De los franceses que querían mantener una presencia entre nosotros y de sus aliados, los primeros borbones.

Pero unidad en Catalunya para la consecución de unos objetivos de soberanía, no la hubo prácticamente nunca. Tuvimos instituciones propias, una lengua que fortalecía nuestra identidad y nuestra cultura; individualidades formidables en todos los órdenes del saber, la ciencia y la literatura; pero si repasamos los acontecimientos más sobresalientes del tránsito histórico, no encontramos el hilo conductor, la fuerza perseverante que condujera hacia un fin común en el orden político. Los catalanes nos movilizamos en muchas ocasiones al compás de los vientos imperantes, a favor de la Casa de Austria o del carlismo. Y no tuvimos empacho en saludar con vítores a algunos monarcas que visitaban Barcelona y que prometían recompensas múltiples, aunque luego aquellos no tuvieran escrúpulo alguno en darnos la espalda o tratarnos como miserables. Sí, nos escarmentamos. Quizá a lo largo de la historia, las generaciones de compatriotas que se sucedieron llegaron a la conclusión, después de tanta frustración, que tenía más sentido ocuparse de la economía, de lo inmediato y tratar de hacer una mínima fortuna con ello,  que ir medrando por los mares insondables de la política. El esfuerzo emprendedor, el progreso de la industria desde épocas tempranas, la intensidad del comercio dan fe de estas prioridades.

No estoy muy seguro de que los catalanes de hoy seamos distintos a las generaciones que nos precedieron. Claro que la composición y los orígenes de la población han cambiado. Y existe en la actualidad una menor homogeneidad que la que podía existir hace ciento cincuenta o doscientos años. Pero a la hora de establecer paralelismos y afinidades, no he encontrado tantas diferencias. Tampoco las hay por lo que toca a nuestros vecinos más inmediatos. Seguimos estando en el mismo rincón de la geografía europea de siempre. Con las ventajas de ser un lugar de tránsito y de paso, pero con las limitaciones de estar en las postrimerías de la península. Si hubiéramos, en este ámbito geográfico ocupado el espacio de Castilla,- esto es si Castilla fuera Catalunya-, lo habríamos tenido todo más fácil. Habríamos estado en el centro y nuestra personalidad habría podido desarrollarse con menos obstáculos. La historia habría sido muy distinta. Pero esto son elucubraciones que no van a ninguna parte.

Insisto. De la lectura de la obra de Ferran Soldevila, me quedo con esta sensación de frustración. Algo nos ha faltado. Hemos tenido mentes brillantes, grandes individualidades, genios universales. Y sin embargo como pueblo no hemos conseguido triunfar.

Y no sé si se puede empezar de nuevo, dejando de un lado la historia.

 

 

Domingo, 30 de diciembre de 2012

DIETER KRAUSE

“Muchos se sienten engañados”. Lo dice un periodista alemán, Dieter Krause, destacado desde hace años en Bruselas. Frases tremendas, que hacen pensar muy seriamente. “Nada pone en riesgo tanto a Europa, como el euro.”. “El euro es el asesino de Europa”. “Se supone que el Euro tenía que unirnos a todos. Pero no recuerdo desde la última guerra, que los europeos hubieran hablado tan mal unos de otros, como lo están haciendo ahora”.

Sí, concretamente, ¿habríamos estado los europeos más unidos, sin la moneda común?. Pues, a lo mejor. Lo que es evidente al día de hoy, es que el euro no contribuye en ningún modo a esta unidad. Al contrario. Los recelos, las distancias, las incomprensiones han asomado ya hace tiempo por doquier. Se culpabiliza a Alemania de lo que está sucediendo. De que esté imponiendo una política económica que solamente a ella beneficia. Las discrepancias y las criticas entre los países del norte y los del sur, son cada vez más evidentes. Para salvar al euro, se está desmantelando el famoso “estado del bienestar”. Las afinidades y los consensos políticos en el seno de la Unión Europea, se están quebrando porque  la integración económica no avanza.

Y los ingleses se han empezado a preguntar si tiene sentido seguir como socios en la Comunidad. Con la libra no les ha ido mal y constatan que no estuvieron equivocados cuando decidieron mantener su divisa. Los anglosajones son un punto aparte. Las aguas del canal de la Mancha, siguen siendo más importante que los túneles que lo atraviesan para acercar las islas británicas al continente. Pero si Europa tiene este flanco que genera una debilidad y una incertidumbre, también los países Mediterráneos, constituyen otro flanco que puede empezar a desmoronarse. Difícil, muy difícil integrar a anglosajones, germanos, italianos, franceses, españoles o portugueses. Y no digamos a griegos. Historias, culturas, sensibilidades distintas, que son las que en realidad han conformado a Europa. Europa no es solamente De Gaulle, Bismarck o De Gasperi. Es mucho más.

Y sigue Krause, “Sin el euro, nunca se hubieran endeudado muchos países de la Unión, como lo han hecho con la moneda europea. Y están ahora sufriendo las desastrosas consecuencias” Cierto. ¿Qué ha sucedido?. La financiación, la moneda fuerte, favoreció las inversiones, el crecimiento y un mayor bienestar. Y ahora se ha de pagar la factura. Sin el euro, el acceso a los medios financieros internacionales habría sido mucho menor. Las posibilidades de generar riqueza también más escasas.

¿Hemos vivido un espejismo?. ¿Hemos tenido a mano unas potencialidades que no hemos sabido aprovechar?. Posiblemente.

Sí, hoy Europa, con la crisis que no nos abandona, avanza hacia la desunión, hacia la desintegración. La solidaridad entre los europeos, los sacrificios compartidos tienen un límite.

El barco hace aguas.

Viernes, 28 de diciembre de 2012

GUERRA SUCIA

 

Ahora los periódicos El Mundo y el País, con la inestimable colaboración de La Vanguardia, han ido a la guerra. Como que no se podía permitir que el Mundo siguiera con sus noticias sobre la corrupción en Catalunya y La Vanguardia tenía que mantenerse al margen por un mal entendido sentido de higiene profesional, se convenció a El País, para que fuera al contraataque. Desde hace años Prisa/El País tienen un 20% del capital del grupo Godó y mantienen relaciones cordiales de socio. Y como de lo que se trata por encima de todas las cosas, es vender periódicos, algo había que hacer para despertar el interés del público que aún los lee.

Los periodistas de El País han dicho que la policía investiga sin que los jueces se lo hayan mandado y que en estas investigaciones hay un celo político. O sea que se está investigando con unos objetivos perfectamente definidos y que tienen un alcance partidista. Naturalmente la información ya ha sido traducida a nivel político en Catalunya y se ha recordado a los Gal, como ejemplo de actuación malevolente y arbitraria del Estado. A las veinticuatro horas, El Mundo ha publicado una nota de la Unidad de Delincuencia Económica, significando que si cualquier investigación o actuación policial, desde que la misma se inicia, tuviera que comunicarse al juez, la función de la policía tendría mucho menos sentido, al margen de la eficacia de una actuación policial preventiva como instrumento importante al servicio del Estado de derecho. Ah, y que a la policía le es indiferente quien sea la persona investigada.

Por tanto, para unos, la tesis es la siguiente: mientras un juez no lo decida, no vale investigar ni mucho menos publicar el resultado de estas investigaciones. Para iniciar cualquier pesquisa se ha de contar con el visto bueno del Juez. Para otros, lo lógico es que la policía profundice en los asuntos y que una vez tenga unos resultados, pueda decidir o no el presentar al Fiscal, sus conclusiones para que un juez inicie el procedimiento.

Y yo me pregunto.¿ no sería más fácil que el político aludido se presente ante la opinión pública, se someta a las preguntas que le haga la prensa y explique con el suficiente detalle, lo que convenga para proclamar su inocencia?. ¿Para qué andar con circunloquios?. Hablé de ello, hace unos días en este Blog. Con esta actuación se habría terminado el debate y los aludidos podrían ejercitar las acciones que correspondieran contra aquellos que los habían difamado.

Claro que si esta actitud no se da y se busca el amparo de los jueces,- cuando la justicia se eterniza-, lo lógico es que se siga en las portadas de los rotativos.

Y la gente hable.

 

 

 

 

Miércoles, 26 de diciembre de 2012

CINCUENTA MILLONES

 

Me habían contado en algunas ocasiones las andanzas de este señor Cabo, o “De Cabo” que el Juez Eloy Velasco de la Audiencia Nacional, ha enviado a la cárcel, eludible con el depósito de cincuenta millones de euros. Y cuando me explicaban las operaciones de este personaje, me costaba asumir que pudiera funcionar sin que nadie le parara los pies. Los Ruiz Mateos le vendieron todas sus empresas y parece que lo hicieron tras recibir la recomendación de Gerardo Diaz Ferrán, de que el invento era un gran cosa. O sea que De Cabo era una especie de curandero o hacedor de milagros, que conseguía arreglar a acreedores malhumorados y a la vez salvar el patrimonio de sus clientes. Lo que no habían conseguido solucionar ni Diaz Ferran ni el padre y hermanos Ruiz Mateos, lo podía lograr De Cabo.

¿Se creyeron la historia el ex presidente de la CEOE y los amos de la nueva Rumasa?. No. Claro que no. Sabían que con el endeudamiento existente, las empresas de su grupo no tenían salida. Y que ello iba a costarles su patrimonio personal, si querían mínimamente hacer frente a los imperativos de acreedores y empleados. Y que De Cabo tampoco iba a cambiar la situación.

¿Alzamiento de Bienes?. Evidente. ¿Hecho con conocimiento pleno de su ilegalidad?. Por supuesto. Lo curioso del asunto es que se haya tardado tanto tiempo en desmantelar la trama. Ahora seguramente la actuación judicial seguirá con Ruiz Mateos. Los casos son idénticos. Pese a que los fiscales manifestaron hace unos meses que los hijos de Ruiz Mateos estaban colaborando en la investigación, los tenedores de los famosos pagarés merecen que se llegue más lejos en la investigación del destino de tantos millones que se evaporaron.

A Gerardo Diaz Ferrán a estas alturas de la vida, le habría salido más a cuenta dar la cara. Confesar sus pecados. Seguro que ahora lo debe estar pensando. Y poner a disposición de sus acreedores los activos que podían quedar. O morirse, como su socio Pascual.

Que seguro lo hizo para quedar tranquilo y para que no le impusieran cincuenta millones de caución.

Y lo consiguió. Claro que dando la vida a cambio.

 

 

 

Martes, 25 de diciembre de 2012