Archivo de enero de 2013



SOBRES Y MÁS SOBRES

 

A mí no me cabe ninguna duda que se repartieron sobres. Varios años. En todos los partidos.A derecha e izquierda. Arriba y abajo. Todos estaban en el asunto. Y lo encontraban lo más normal. Y además lo era. No era ningún pecado mortal. A lo sumo,venial. Si los tipos de impuestos hubieran sido del 10 o del 15%, entonces posiblemente hubiera habido menos sobres. Se habría pagado a Hacienda y  ya está. Pero con una fiscalidad del 40% la tentación era demasiado grande. Pagar tanto al fisco era injusto. Dar tanto dinero a Hacienda era dar un óbolo a alguien que no lo merecía. Por esto estaban justificados los sobres. Con lo cual el Estado al final cobraba un 15%, si se descontaba el dinero negro que estaba al margen del  tráfico y de la transparencia.

Y así se ha vivido en este país. Porque el dinero negro ha traído muchas alegrías. Ha llenado restaurantes y pagado viajes. Bonos de ejecutivos y otras lindezas.

Pero entonces, si los mismos políticos vulneraban las reglas del juego, ¿porque no se cambió el sistema para adecuarlo a la realidad ? ¿porque tanta hipocresía? Pues porque parecía más adecuado, más práctico mantener las dos economías. Así satisfacíamos los rencores de la izquierda y a la vez nos permitíamos una serie de licencias.  Era como ir a la iglesia, en domingo, a la misa de las doce para luego seguir pecando. Católicos dentro del templo y mercaderes con la mentira, fuera. Y así hemos ido tirando muchos años. El engaño por el engaño. Aunque todo el mundo lo supiera. Dudo que esto cambie. Porque si cambiara mucho a lo mejor este sistema se rompería.Y a nadie le interesa

O a casi nadie.

 

 

Domingo, 27 de enero de 2013

SPENCER TRACY

 

Spencer Tracy, magnífico en su papel de juez indomable en los procesos de Nuremberg, en los tempranos años de la posguerra. Ayer dieron la película por TV1. ¿Casualidad? ¿A propósito?. No sé, pero coincide un tanto con el ambiente que vivimos. De cierta perplejidad y confusión. Como a la espera de acontecimientos. Burt Lancaster, en el banquillo de los acusados; el juez honesto del nacionalsocialismo, reconociendo los errores y maldades del sistema. Maximilian Schell, su abogado defensor; el representante tenaz  y en ocasiones apasionado, de una causa pérdida e inútil. Tratando de justificar lo injustificable. Y al final una sentencia. Todos hemos de ser responsables de nuestros actos. Nosotros somos los que escribimos, los que hacemos la historia. También el magistrado, encarnado por Burt Lancaster, que condenó a la pena capital al primer acusado inocente, engendró la semilla de la doblez y la condescendencia de la justicia hacia los horrores del nazismo. Lo dice Tracy en las últimas secuencias, en el cara a cara que mantienen los dos jueces, “Si Usted se hubiera mantenido firme en la defensa de la justicia, quizá otros habrían seguido su camino”.

Y Maximilian Schell termina también con esta reflexión: “ Usted ha condenado a cadena perpetua a una serie de personas. Pero seguro que no van a cumplirla. Lo más lógico es que dentro de pocos años estén libres. Porque el mundo occidental sigue necesitando de Alemania, ante la amenaza del comunismo. Y condenar a esta gente que como tantos otros miles o millones formaban parte irremediablemente del sistema, es seguir condenando a Alemania.

Efectivamente los condenados se fueron a sus casas. Se impusieron las razones de Estado. Las condenas quedaron en poca cosa. Y Spencer Tracy le responde a Maximilian Schell: “Posiblemente esto que dice usted sea lo más previsible o lo más lógico. Pero nunca será lo justo.”

¿Tiene lo que explico, algo que ver con lo que está sucediendo estos meses, entre nosotros?. Que la justicia se está poniendo a prueba una y otra vez es evidente. Y que suceden muchas cosas, dentro de la pura lógica y de las relaciones de poder.

Y que a veces lo que sucede, aún siendo previsible, tiene poco, muy poco que ver con lo que es justo.

Miércoles, 16 de enero de 2013

EL ABISMO

 

Parece que fue Bernanke, quien acuñó la frase del “abismo fiscal” para advertir a los norteamericanos que lo iban a pasar mal, si los congresistas y el presidente Obama, no llegaban a un acuerdo que equilibrara ingresos y gastos, ante el tremendo déficit fiscal existente. Finalmente, por lo que hemos leído de la prensa, se ha llegado a una fórmula de compromiso, que no soluciona el problema, pero permite ganar algún tiempo.

Claro que si Bernanke habló de abismo fiscal en los Estados Unidos, en Europa y en lo que nos afecta a nosotros,  podríamos hablar, lisa y llanamente de “abismo”. Porque, no es que vayamos a deslizarnos por la pendiente. Ya nos hemos caído y de momento no nos incorporamos. Y no es que no queramos. Es que no podemos.

Y hay también una distinción importante entre lo que sucede en Norteamérica y en Europa, en términos de ocupación. Los americanos no han dudado en endeudarse y en generar toda la liquidez que fuera necesaria al sistema, para mantener un bajo índice de paro. Se ha puesto la política monetaria y presupuestaria al servicio del mantenimiento de un nivel importante de actividad. Las cifras de desempleo son escasas. Entre el 5 y el 7%. En cambio en la Unión Europea los criterios imperantes han sido distintos. Ha primado la estabilidad económica, la austeridad y los recortes, al mantenimiento de la ocupación. El caso de España es paradigmático. Bruselas ha impuesto unos ajustes muy duros, que han provocado el que mucha gente se quedara en la calle. La Comisión europea no ha dicho, “les obligamos a mantener un nivel máximo del 5% de desempleo y pondremos a su disposición las herramientas para que ello sea posible”, sino que muy al contrario, han proclamado que hemos de reducir progresivamente los déficits presupuestarios y el endeudamiento para sanear la economía, al coste que sea en términos de empleo. Es como si nos hubieran dicho, “Lo primero es el control del déficit, aunque el desempleo sea del 25%”.  Aunque no lo hayan afirmado tan literalmente, en  la práctica es lo que han estado consiguiendo.

Insisto, en USA el objetivo prioritario ha sido, “primero que la gente trabaje; el déficit ya veremos cómo lo vamos arreglando”. En Europa la receta fue, “ponga usted en orden sus finanzas, aunque sus conciudadanos pierdan el empleo. Y ya verá usted como soluciona este asunto.”

Como se ve, las diferencias han sido grandes. ¿Con quién nos quedamos”.

Mejor, se lo preguntamos a un desempleado.

 

 

Viernes, 4 de enero de 2013