Archivo de febrero de 2013



ITALIA

¿Los ingleses o  los alemanes podrían votar a Beppe  Grillo, a Berlusconi o a personajes semejantes?.  No. ¿ Los italianos podrían votar a una señora, que tuviera el aspecto, la circunstancia de la señora Merkel?. No. Esto es, a cada pueblo le corresponde un político que se acerca o se identifica a su ” yo” más profundo. Quiero decir que los italianos son un compuesto de Berlusconi, de Grillo, de Monti y del líder de la izquierda, que ahora mismo no recuerdo cómo se llama. Ah, sí,  Bersan, antiguo comunista pasado a colores menos identitarios. Dicho de otra manera se encuentran cómodos con ellos; como si fueran de casa.

Por tanto no hemos de llevarnos a engaño y pedir imposibles. No se cambia tan fácilmente.¿ Berlusconi estaba muerto?.¿ Monti  iba a ganar la partida?. Pues no, Monti ha obtenido un magro 10% de los votos.  Muy pocos le han agradecido sus esfuerzos en las responsabilidades de gobierno. Y el mujeriego, el corrupto, el indomable y riquísimo Berlusconi, ha conseguido el 25%. Los electores no le han castigado. No le han arrojado a los leones. ¿Es que los ciudadanos que le han votado son unos imbéciles?. No. Son italianos. Algunos comentaristas han dicho que es indudable que con un pueblo que se comporta de esta manera no se podía ir muy lejos.

Con Mussolini debió pasar algo semejante. A veces uno se pregunta cómo fue posible que una especie de charlatán de feria, pudiera hacerse con los entusiasmos y la gloria. Pero no hace falta que investiguemos demasiado.  Y es que también, la necesidad, la angustia genera atracciones fatales.  Se necesita creer en algo, aún asumiendo que quien lo está prometiendo está mintiendo. Berlusconi ha prometido y ha jurado que les va devolver impuestos a los italianos. Y los italianos aún pensando que Berlusconi les va a traicionar, han vuelto a votarle.

Los tiempos que estamos viviendo están siendo propicios para que aparezcan este tipo de fenómenos. Salvadores de patrias. Que prometen, que juran lo imposible, con tal de arrimarse al poder. Y los ciudadanos que están hartos de tanta palabrería, han de adoptar, pese a todo, una decisión. Y pensando en que va a producirse el milagro, votan a aquel que les dice que les va a devolver la prosperidad perdida. Con Monti, los italianos se sumergieron en un baño de realismo. Y esto evidentemente no gusta. Por esto han vuelto la vista a Berlusconi. Porque se resisten a aceptar que el futuro es absolutamente sombrío.

Con las elecciones pasadas, nada ha cambiado. Todo sigue igual. Y posiblemente si volviera votarse, los resultados no serían distintos.

Un verdadero lío. ¿Será quizá la herencia de los romanos, cuando la decadencia del imperio ?

A lo mejor.

Jueves, 28 de febrero de 2013

¿VERDAD, MENTIRA?

 

¿Dónde está la verdad y la mentira?.¿ Donde empieza la verdad y termina la mentira?. Pues no se sabe. Estamos en un país donde estos términos tienen una importancia muy relativa. Escasísima. Absolutamente fugaz. ¿Se sabe cuando uno está diciendo la verdad.? No. Se tiene que suponer, que imaginar. Dar credibilidad a quien se manifiesta en un determinado sentido. ¿Y porqué se la damos?. Tampoco se sabe demasiado. Posiblemente porque sus actos, sus actuaciones, nos han generado una cierta confianza. Pero nos podemos llevar una sorpresa.

Éstos días estamos asistiendo a una inmensa ceremonia de la confusión. A la caza de unas brujas, en forma de expedientes y legajos, que se esconden detrás de armarios y de archivos. Bárcenas dijo que la escritura no era suya, que su estilo era distinto, y que por tanto lo que se había publicado en los periódicos acerca de la contabilidad “B”, no respondía a su autoría o paternidad.¿ Verdad, mentira?. Torres el socio de Urdangarin, mandó una serie de correos al juez para implicar a la Casa del rey. Parecían verídicos. Y ayer Urdangarin lo negó todo, con la finalidad primera de salvaguardar la imagen real.¿ Verdad, mentira?.

Lo hemos vivido con cierta intensidad. Desfile diario de personajes ante los juzgados de instrucción. Los imputados, todos ellos personajes conocidos, pueden, ante el juez, callar; hablar poco o mucho. Está permitido. Así lo consagra su derecho de defensa. También pueden inventarse historias. Decir verdades o mentiras. Y en cuanto a los testigos, éstos están obligados a decir la verdad y si no lo hacen, incurren en el delito de falso testimonio.¿ Pero como se sabe que el testigo ha faltado a la verdad.?¿ Como se sabe que el testigo está mintiendo?.¿ Que está mintiendo como un bellaco o simplemente se está tratando de una mentira piadosa para ayudar o encubrir al amigo o al partido? Y así, en la búsqueda de la verdad suprema, el embrollo es mayúsculo.

En realidad lo que sucede es que el país le da poco valor a la verdad y a la mentira. Hay poco interés en profundizar, en investigar lo que en determinadas circunstancias, haya podido suceder realmente. Y si alguien miente, se trata de justificar el porqué lo hizo. Mientras no entendamos que el decir la verdad es un bien supremo, y condenemos de manera severa al que miente, será difícil avanzar por la senda de la transparencia y de la justicia.

Sí, tendríamos que empezar por aquí. El que mienta, a los infiernos. Porque si lo aceptamos como cosa normal, estaremos entrando  en un mundo oscuro, irreal, lúgubre. En el que la virtud más excelsa será la falsedad y la mentira. Y los sinceros, los que digan la verdad serán los desgraciados. Los desventurados.

Y con estos bagajes, nuestro futuro va a ser difícil de imaginar.

 

Domingo, 24 de febrero de 2013

LA PELÍCULA

 

He visto la película. Lincoln. Una recreación de la historia. Spielberg, ya en el ocaso de los dioses. Escenas pulcras, perfectas. El director se pierde en los detalles y se olvida del espectador. Spielberg ha querido dejar su testamento a América, a la ética de la guerra de secesión y a la persona que forjó los cimientos de la igualdad racial.

La ambientación, magnífica. Daniel Day Lewis, el Lincoln de celuloide, convincente. También Tommy Lee Jones, el diputado progresista. Pero he de confesar que me costó entrar en el guión. Tuve que hacer un esfuerzo, hasta que me sentí cómodo en la butaca, viendo como se producían las secuencias del film.

Spielberg ha querido explicarnos al detalle, el proceso de gestación de la llamada Enmienda número 13 a la Constitución. La abolición de la esclavitud. Y decirnos que detrás de la voluntad de Lincoln, estaban las frustraciones y las bajezas de los diputados del congreso. Que nada fue gratuito. Que los votos que aseguraron la victoria de la enmienda, se compraron. Que la realidad de entonces no era distinta o muy distinta a la actual. Que hubo pocos idealismos y mucha materia. Aunque el paso del tiempo contribuye  a mitificar a las personas, Spielberg no ha dudado en ahondar en este principio al referirse a Lincoln. Hasta asaltarle la duda. El presidente hizo lo que debía en el momento adecuado. Supo tener el olfato para ello. Y lo consiguió.

¿Enseñanzas.? Spielberg está agradecido a la nación. Luego cuando te vas a casa, piensas en ello. Y se siente orgulloso de ser americano. En los Estados Unidos hay muchos como él. Y entre todos hacen un gran país.

No es una casualidad

Domingo, 17 de febrero de 2013

¿QUÉ NOS QUEDA?

 

 Se habla estos días, de regeneración política.¿ Pero, con qué mimbres?¿Con quien?. Si todo es una ciénaga, si todo está perdido, ¿Con quién? Si los de arriba no pueden hacerla, si han demostrado su incapacidad,¿Pueden hacerla los de abajo ? No no lo veo. Todas las ideologías ya se han inventado. ¿De qué sirvieron las revoluciones?.

¿Propósito de enmienda? Sí, ahora todos los partidos, casi sin exclusión, hacen propósito de enmienda. Los mismos que están sumergidos, inundados en la corrupción, están prometiendo que esto va a cambiar. Con nuevos códigos, con otras leyes que prometen más transparencia, que juran castigar a quien no actúe de forma intachable.

Pero, ¿Pueden los mismos culpables hacer propósito de enmienda?. ¿Seguir como si nada hubiera pasado, y convertirse en seres puros e inmaculados?. Es como si uno se confesara de haber cometido muchos pecados mortales, prometiera arrepentirse y sin haber cumplido con la penitencia impuesta, siguiera su camino en la vida. Con toda seguridad volvería a pecar. Y por supuesto volvería arrepentirse. Y nuevamente volvería a pecar. Así es el común de los mortales.

Y esto es lo que con toda seguridad va a suceder. Lo he contado en otras ocasiones, en este mismo blog, Los mismos que mandan nos van a prometer un nuevo evangelio. ¿Lo vamos a creer?, no. Pero no tenemos otra alternativa. O seguimos apostando por el sistema democrático parlamentario, con todas las imperfecciones del mundo, o nos quedamos en la nada. Porque de salvadores, de santones, de profetas ya hemos tenido bastantes experiencias en la historia. Y todas ellas, o casi todas terminaron mal, muy mal.

Claro que también nos dicen que en la política existe igualmente gente honesta. Sí, es cierto. ¿Pero serán capaces los honestos, los virtuosos, tendrán suficiente valentía y coraje para imponerse a las tentaciones que genera la administración de los bienes públicos?. O aún más, ¿Tendrán la fuerza y el  ímpetu suficiente para apartar y desterrar a los innobles, a los corruptos?

Al tiempo.

 

 

Domingo, 17 de febrero de 2013

EL JARDIN

 

Tengo una absoluta necesidad de decirlo. De expresarme en este asunto. ¿Porque tanto espía, porque tanta escucha camuflada y secreta si en absoluto no hubiera nada que ocultar?.¿ Si todo fuera puro y transparente?.¿ Serían necesarios los espías?. Claro que no. Pero este escenario es una utopía. Imposible. Por lo que se ve, hay asuntos que deben quedar vedados a la luz pública. Que no se han de saber. Porque si se supieran, se supone que serían mal interpretados. O que perjudicarían al fin por el que fueron instrumentados.

¿Todo a favor del bien común?.¿ Del pueblo? ¿También lo que no se sabe?. ¿O es, que precisamente por el bien de la colectividad han de ocultarse determinadas cuestiones? La respuesta podría ser, “el pueblo no es mayor de edad, no lo va a ser nunca, no es capaz de comprender que por su bien, hemos de hacer cosas que no deben saberse”. Porque si supieran se opondrían a ellas, aunque realmente las estamos haciendo en su propio beneficio.

Esta es la defensa del político. La acción política requiere para ser eficaz, que algunos temas se guarden en la despensa, en la oscuridad del desván.¿ Y quien decide el establecer lo que se ve de lo que no se puede ver?. Naturalmente el político.

Esto es lo que ha ocurrido en todos los dictaduras. Los que han mandado han extendido un manto de silencio sobre todo aquello que querían dejar fuera del alcance de los súbditos. A costa de muchos desmanes y muchos muertos. Se supone que la democracia, “el gobierno del pueblo para el pueblo”, como decía Lincoln, debe abrir las puertas a cualquier tipo de información. Porque el ocultarla se presta a las mayores estafas y engaños. Pero este principio que debería tener una validez tan universal en los sistemas parlamentarios y de corte democrático sigue ocultándose al conocimiento de la mayoría.

Desengañémonos. Hay espionaje porque hay pecado. Porque hay corrupción. Porque hay objetivos, que solamente se pueden conseguir si se mantienen fuera del alcance de los periódicos y la opinión pública. Si no la hubiera el espionaje perdería su sentido. O gran parte del mismo.

Estos días se está escarbando en las cloacas de los partidos políticos. Algunos resentidos, traidores o arrepentidos han hablado.¿ Vamos hacer limpieza?.¿ Vamos a sacar toda la mierda, juzgando a los culpables y haciendo propósito de enmienda?.

No, no.

Viernes, 15 de febrero de 2013