Archivo de octubre de 2013



VERDAD O MENTIRA

Los periodistas de distinto signo se han enzarzado esta noche, discutiendo quien dice la verdad y quien miente. Eso es, si la secretaria del PP Maria Dolores de Cospedal y Luis Barcenas mentían o no cuando se produjo un careo entre los dos en los juzgados de Madrid esta semana. Bárcenas afirmó y aseguró con voz potente que entregó varios miles de euros,- siete mil,- en billetes de quinientos a la Cospedal en su despacho. Y en una segunda ocasión volvió a darle esta suma, -también de los preciados billetes-, pero esta vez en alguna dependencia del Parlamento. Por supuesto que no se firmó ningún recibo. Se entregaron los sobres con el dinero dentro. Dinero B, negro o como se quiera llamar. Esto es lo que proclamó Bárcenas.Ah, y por supuesto, nunca hubo testigos.
A estas declaraciones, la Sra.Cospedal ha dicho que todo es falso. Que nunca recibió cantidad alguna. Y que considera que sus compañeros de partido, tampoco lo han percibido.

¿Quien miente?. Los periodistas afines al partido popular han mantenido que Barcenas es el falsario. Que por eso ya está en la cárcel. Y que no hay prueba alguna que implique a otros políticos. Es la palabra de uno contra otro. Y esta no es ninguna prueba.
En cambio los periodistas que están a la izquierda han insistido en que Barcenas es el que dice la verdad y que todo el gobierno o casi todo, está implicado en la historia. Es decir en el partido popular, se pagaban indiscriminadamente sueldos en B, aunque no se quiera reconocer.

¿Quien está en lo cierto?. ¿Quien ha mentido?. Pues no es un asunto tan complejo. Tan intrincado. Este es un pais en el que la cultura del A y del B han sido proverbiales. Desde casi siempre. El pagar en A o en B, mucho o poco,ha formado parte de la normalidad económica. En empresas y en sindicatos; en partidos politicos. No, en uno de “derecha” o en otro, de “izquierda”. En todos. Aunque ahora lo nieguen. Los fondos de reptiles, la hucha divina ha nutrido las ubres de la sociedad española contemporánea. Me lo decía hace meses un constructor, un promotor que vivió durante años a la sombra de la obra pública. Todos han pecado.  Ninguno se salva.

¿Rasgarse ahora las vestiduras? Pura hipocresía. ¿Sorpresa? Ninguna. Un silencio a voces. ¿Entonces porque tanto escándalo, cuando el “B” formaba parte del paisaje económico de este país?. ¿Le habría salido más a cuenta a Rajoy, a Cospedal decir, “sí, es verdad, hemos cobrado en negro”?. Pues, a lo mejor. Muchos como yo se lo habríamos agradecido. Habríamos pensado, ” ésta es gente seria”. No tienen miedo a contar la verdad. Por desfavorables que sean las consecuencias para ellos. Y esto los honra. Pero no, la valentía no es una cualidad que adorne a estos políticos.

No, no me sirven.

Lunes, 21 de octubre de 2013

AMÉRICA, AMÉRICA

Republicanos y Demócratas siguen sin ponerse de acuerdo. Y el tiempo se agota. Los republicanos quieren contrapartidas importantes para aceptar un aumento del techo de deuda. Obama no quiere ceder. Pero al final, cuando ya no se pueda tensar más la cuerda, encontrarán una fórmula. No hay otro remedio. El país ha de seguir adelante. La economía mundial se ha de seguir engrasando, con dólares que imprima la Reserva Federal.

Sí, el endeudamiento en los Estados Unidos nunca ha dejado de crecer. Nunca. Lo dicen las estadísticas. Como en Europa. Requerimos de más dinero para satisfacer nuestras necesidades, porque de lo contrario la crisis no nos va a abandonar. En Estados Unidos han podido superar los momentos más difíciles después de la hecatombe de Lehman Brothers, porque la Reserva Federal ha sido generosa, tremendamente generosa y ha puesto en circulación el dinero que hiciera falta. Han forzado el ritmo de la economía a golpe de talonario. De otro modo no se habría salido del estancamiento.

Ahora los republicanos del “tea party” dicen que ya está bien. Que el Estado federal ha gastado demasiado y que se han de recortar partidas presupuestarias. Que la ley sanitaria puesta en funcionamiento por Obama, debe quedarse más corta, porque Estados Unidos no puede financiarla.

Este es un mal, una enfermedad congénita. Consustancial con las sociedades desarrolladas, con las que lo son menos y con las que quieren salir del umbral de la pobreza. Hace falta dinero y lo más inmediato es endeudarse. ¿Cómo va a pagarse la deuda?. Esto al parecer importa menos. Se pagan los intereses religiosamente y si hay que amortizar una fracción de lo adeudado, se pide otro crédito para hacerle frente. Esto es, la “refinanciación de la deuda”.Si los Estados,- aquí y en Estados Unidos-, no pudieran refinanciar todo lo que deben, la quiebra sería absoluta y total. Los prestamistas saben que sus deudores públicos no tienen la capacidad para hacer frente a sus compromisos. Pero están dispuestos a seguirles dejando el dinero que necesitan, para atender a sus necesidades corrientes.

Lo que está sucediendo estos días en América,- léase Estados Unidos-, nos conduce en el inconsciente y en el imaginario, al gigante de barro, al monstruo que se puede volatilizar por el acecho de un mal menor. ¿Porque, no es un gigante de barro, todo un país que vive de prestado?, ¿Que para seguir viviendo necesita del oxígeno de la emisión continuada de dólares?.

Ya he dicho que los republicanos finalmente cederán. Y tienen razón al decir que no se puede vivir de prestado siempre. Pero las nóminas de los funcionarios, los gastos de defensa y de otras muchas partidas no admiten espera. La huida hacia adelante es lo que va a imperar. En la confianza que los mercados sigan comprando dólares y los mantengan como moneda de reserva.

Ir tirando. Es la máxima.

¿Funciona?. ¿Por qué no?.

Martes, 15 de octubre de 2013

IAN GIBSON

Leo un artículo de Ian Gibson acerca de la indisoluble unidad de España. Alude el historiador británico afincado en la península, a la Constitución que proclama que “la nación española es la patria común e indisoluble de todos los españoles” y más tarde  se extiende en el contenido del artículo ocho, que habla de la responsabilidad de las fuerzas Armadas de defender “la integridad territorial del país”. Una información. Un aviso. O las dos cosas.

A vueltas pues, día sí y otro también, con el asunto central del futuro de Catalunya. Del llamado “derecho a decidir”, de la independencia y de los fervores y pasiones que despierta todo este fenómeno. No sé si en estos últimos tiempos estamos viviendo una gripe redundante, una pulmonía o un cáncer que amenaza llevárselo todo por delante. Me quedo con la pulmonía, con fiebre elevada, resistente a los antibióticos.

También se refiere Gibson a la experiencia inglesa y a la situación escocesa. Y opta por una especie de gradualismo. Un gradualismo que es también el mío y que es también el que estoy proclamando, siempre que la ocasión lo propicia. Pero el “gradualismo”, el avanzar con voluntad clara desde las autonomías hacia el desarrollo de una España federal, choca con la incredulidad, con la resistencia, con el inmovilismo de unos y otros.

Bueno, mejor seguir insistiendo antes de darlo todo por perdido. Es demasiado lo que todos nos jugamos en esta hora.

Sábado, 12 de octubre de 2013

“ASOMBRAR AL MUNDO”

El ministro Montoro, llevado de una exultación y de un entusiasmo, dignos quizá de mejor causa ha dicho en el parlamento utilizando un lenguaje casi axiomático, que el crecimiento económico que se espera de España, “va a asombrar al mundo”. Se ignora si el señor Montoro en aquella mañana se había desayunado con alguna ingesta alcohólica de reiterado y positivo efecto, o bien en otro caso, que  en su familia, en su casa las cosas le fueran perfectamente en estos últimos días.  A no ser que fuera como consecuencia de todos estos ingredientes personalísimos, no se entiende ni se comprende el que el ministro lanzara a los cuatro vientos semejante predicción.

Porque, remontándonos a la historia, -esto es bastante lejos en los siglos de los siglos,- uno no se acuerda que España haya asombrado nunca o casi nunca al mundo. ¿El descubrimiento de América.?. Bueno, en el descubrimiento de América, los que primero quedaron más asombrados fueron los indios, que se encontraron con unos seres extraños que venían a complicarles la vida y a exterminarlos. Quizá Montoro quería también recordar los momentos de la transición, cuando pasamos de un sistema dictatorial a otro democrático. Es cierto que muchos países, elogiaron esta etapa. Pero de ahí también a “asombrar al mundo” había una distancia.
Por tanto no queda otra alternativa que llegar a la conclusión de que el ministro Montoro “se pasó” en sus entusiasmos y en sus optimismos.

Y lo curioso es que en esta línea de absoluta felicidad, el presidente Rajoy casi que también imita a su ministro, al hacer proclamas desde el Japón acerca de que el crecimiento “va a producirse” de forma infalible y que lo único que queda por dilucidar es el “cuánto”.

Con todos estos discursos, estoy bastante convencido que los dirigentes del partido popular se han autosugestionado. Y han perdido un tanto el norte. Se han impuesto el credo, el “padre nuestro” de decirnos y repetirnos que la crisis ha terminado, que ya la hemos dejado atrás. Y consideran, que haciéndolo de esta manera, los inversores, los consumidores, el pueblo, van a seguirles, creyéndose el sermón.

Un sermón que ni ellos se creen.

Lunes, 7 de octubre de 2013