Archivo de noviembre de 2013



LO QUE HAY

 

He estado almorzando en un restaurante de “menú” que conozco de hace años. A unos cuarenta kilómetros de Barcelona. En el Vallés oriental. El dueño me cuenta que la situación, lejos de mejorar, empeora. Las empresas siguen desapareciendo. Hace poco le tocó a una dedicada a la fabricación de placas fotovoltaicas. La nueva política gubernamental ha llevado al cierre a muchas de ellas. Ésta contaba con más de cien operarios. En otras épocas había llegado a cubrir tres turnos para atender a la creciente cartera de pedidos. Ahora todos los trabajadores se han ido a casa y la empresa ha presentado concurso de acreedores. Un desastre. También se han producido circunstancias semejantes en industrias de otros sectores. Las de logística, por ejemplo, muy frecuentes en la zona limítrofe con la autopista a La Junquera. Lo peor concluye, son los problemas que acucian a las pequeñas empresas. Tres, cinco, diez empleados. Reducen el personal como pueden, ante la disminución de ventas y procuran resistir. ¿Y los bancos?. Nada, asegura. El empresario que vende a noventa o ciento veinte días, está irremisiblemente perdido. No va a encontrar financiación en ningún banco.

El restaurante también ha perdido un cincuenta por ciento de la clientela. Con tantos cierres, señala, ya no vienen muchos operarios a comer. Y en los fines de semana, los almuerzos de familia, también se han reducido notablemente. “De lo que dice el gobierno sobre el final de la crisis, aquí no notamos nada”, asegura. Peor, la sangría de pérdida de puestos de trabajo sigue a diario.
¿Un ejemplo de lo que sucede en el país?. ¿Es ésta la situación general?. Puede ser. Aunque algunas zonas estén más castigadas que otras, el clima es de absoluta desesperanza.

Es lo que hay.

Y no se ve la luz.

Sábado, 30 de noviembre de 2013

EL OCASO SINDICAL

Llueve sobre mojado. UGT, el Sindicato de los socialistas, en la picota. Corrupción a lo grande en el sindicato de Andalucía. Maletines que van y vienen. ¿Novedad? Ninguna. Lo extraño es que los periódicos se hayan hecho eco ahora de una realidad que está en la superficie desde la muerte de Franco. La supremacía de los sindicatos en la vida económica del país. La infantería, la tropa de a pie, en época de paz. Manifestaciones, protestas, huelgas, coacciones, piquetes, las principales armas de los sindicatos para condicionar la voluntad colectiva.

Durante muchos años hemos asistido, mudos, impasibles a esta presión. Parece que ahora, por fin, algunas voces se han atrevido a cantar las lindezas de esta gente. “El Mundo” que es una especie de Robin Hood moderno, dispuesto a fustigar en las mismas entrañas sindicales, se ha convertido en la punta de lanza de esta cruzada. Los sindicatos sorprendidos ante semejante ataque, han reaccionado con incredulidad. ¿Qué ha sucedido?. ¿Cómo se pueden estar derrumbando los bastiones inexpugnables del poder sindical?. ¿”No éramos intocables?”. “¿No manejábamos la calle a nuestra entera voluntad?” “¿Quién osa amenazar nuestra fuerza y nuestra influencia en el mundo del trabajo?.

Sí, probablemente estemos asistiendo al fin de una larga etapa. Y estemos alumbrando con mucha dificultad, una nueva. Porque los sindicatos han tenido una cuota de responsabilidad muy importante en lo que está sucediendo. En la crisis que estamos padeciendo y en la destrucción de miles de puestos de trabajo.

Sí, algún día tendremos que pedirles cuentas ante tanto atropello.   

Jueves, 28 de noviembre de 2013

EL SEÑOR LINDE

Hoy ha sido actualidad el Sr.Linde, el gobernador del Banco de España. Bueno, el Banco de España es hoy día el hogar, la sede de la patronal bancaria. Por mucho que lo nieguen. Claramente, el banco defiende los intereses de la Banca. Perdió a favor del Banco central europeo las prerrogativas que tenía en el pasado, en  relación con la política monetaria y otras medidas de carácter económico. Desde que desapareció la peseta, el Banco de España se convirtió en una dependencia administrativa de  la banca.

El Sr.Linde ha dicho que la independencia en Catalunya significaría la quiebra de su economía. No sé si esta reflexión ha venido del propio gobernador o se ha estado gestando en la Moncloa o en algún despacho de un gran banco. Más bien me inclino a concluir que Linde ha actuado de emisario de los poderes políticos y económicos. Del poder del Estado, materializado en el Partido Popular,- por esto le nombraron gobernador-, y del poder de la banca, o sea de los tres o cuatro grandes bancos, porque el sistema bancario hoy día se ha reducido a tres o cuatro presidentes de entidades financieras, que van rumiando lo que se ha de hacer “para el bien del país” y de su cuenta de resultados. Normal.

Como que Rajoy no está por emitir proclamas rupturistas y lapidarias en el espinoso asunto de Catalunya, se vale de vez en cuando de validos que lanzan “globos sonda” para ver cómo reacciona el personal. Tampoco los prohombres de la gran banca pueden exponerse a las aceradas críticas de los independentistas, porque ya tienen bastante con los insultos que les propinan los perjudicados por las hipotecas. Pero como que la cuestión catalana sigue caliente, tienen que echar mano de alguien que se supone sabe mucho de economía y posee la autoridad del gobernador del Banco de España. Y Linde es la persona perfecta. No es un político, es un técnico y se supone que lo suyo es la macroeconomía. O sea que Linde cumple con su cometido a la perfección.

¿Qué alguien o algunos, con cierta significación política, tenían que proclamar que lo de la independencia es un maldito embrollo? Sin duda. Pero no me gusta que lo haga el gobernador del Banco de España. Que se quede en su despacho defendiendo a los miles de perjudicados por las malas prácticas de la banca. Pero sí es cierto que en Catalunya falta la valentía, el sentido común para decir que la independencia es una fantasía, un sueño con el que no vamos a ninguna parte. Sí, alguna vez tenemos,- tendremos-, que contarle al pueblo la verdad.

Y se está haciendo tarde.  

Martes, 26 de noviembre de 2013

EL ARMISTICIO

El acuerdo con Irán. ¿Va en serio?. Obama dice que sí. Israel lo duda. No, peor, dice que la noticia no puede ser peor. ¿A quien creer?. Es evidente que a quien les toca más de cerca es al pueblo judío. Los Estados Unidos quedan muy lejos. Y Europa, pues, no sabe o no contesta. Porque de verdad, esta negociación la han llevado los americanos y los representantes de los Estados europeos han actuado de comparsa.
¿Qué ha sucedido?. Pues que se ha dado un voto de confianza al régimen de los ayatolas. Después de tantos años de distanciamiento, de ignorarse unos y otros, se ha llegado a la conclusión que debía apostarse por el diálogo. Porque Irán desempeña un papel crucial en el panorama de Oriente Medio. Siria, Irak y todos los movimientos de las distintas facciones que pululan por la región, Líbano incluido.
Se confía por ello en una nueva etapa de deshielo. Y que Irán contribuya a resolver el contencioso sirio. Porque los americanos ya no saben qué hacer. Y en cambio están deseando urgentemente buscar una salida al problema. El uranio ha servido pues para cruzar la frontera de la enemistad y la desconfianza. Obama prometió, cuando ganó las elecciones, que se iría de Irak. También de Afganistán y ahora quiere ir cerrando asignaturas pendientes. ¿A costa de qué?. Para Israel el acuerdo que acaba de cerrarse es un paso en falso. Que puede tener unas consecuencias desagradables.
No veo a Irán con apetitos expansionistas. En la guerra con su vecino Irak, este último atacó primero. Y también dudo que finalmente sus dirigentes se lanzaran a buscar la desaparición del Estado judío. ¿Apuesta por la paz?. Sí, creo que después de tantos años, tiene sentido apostar por ella. Aunque no puedan neutralizarse todos los riesgos. Es mejor hablar, que darse la espalda. Cuestión enormemente intrincada en el ámbito diplomático y político el decidir romper las barreras que como en el caso de Irán perduran desde la caída del Sha.
Sí, yo pienso que tenía que hacerse. Que tenía que darse una oportunidad de volver a empezar.
¿Realismo, ingenuidad?. ¿Las dos cosas?.
La historia, dentro de unos cuantos años, dirá lo que fue.

Lunes, 25 de noviembre de 2013

UNA DEMOCRACIA “DICTATORIAL”

 

Sí, sí, vivimos en una especie de democracia “orwelliana”, policial o dictatorial. Que se mira al espejo de la obra de George Orwell, “1984”.

¿Porqué?. Pues porque todo está controlado. Hasta el más mínimo detalle. En todo o casi todo lo que hacemos, tenemos que desnudarnos. Carnet de identidad, fecha de nacimiento, nombre de los padres, estado, identificación fiscal, número y hasta la “letra” que sigue a las cifras, que por lo que parece también es muy importante. Tenemos además muchos aspirantes a “Gran Hermano”. Por supuesto Hacienda es el primer gran hermano de carácter público, después del todopoderoso Google. Hacienda, con unos ordenadores potentísimos que están penetrando hasta lo más recóndito del ser humano. Cualquier gesto, cualquier maniobra puede ser susceptible de una reacción tributaria. Y de inmediato te mandan la factura o te congelan la cuenta bancaria. Y vete a reclamar, por los siglos de los siglos. Porque es evidente que en estas épocas de crisis la voracidad del Estado es insaciable. Y hay también más aspirantes a Gran Hermano, que a veces se enmascaran con el ropaje del monje o del profeta que nos canta la buena nueva. La Dirección general de Tráfico me comunicó el otro día, por si yo no me acordaba, que seguía teniendo dos automóviles con más de diez años de vida. Como queriéndome señalar que ya era hora que los convirtiera en chatarra y me comprara uno nuevo. Ah y hace unas semanas que también me recordaron que tenía que pasar la ITV. Gracias. La ITV del coche, no la personal. Aunque todo se andará.

Total, estamos controladísimos. Y parece que ahora el gobierno va a legislar, apretando las tuercas de las sanciones gubernativas y otros guisos semejantes. El poder del Estado tiene ya acentos dictatoriales. La indefensión es total. Porque los tribunales, llamados “contencioso-administrativo-, que tendrían que controlar los desmanes de la Administración, se pierden en la noche de los tiempos. Lentos hasta la exasperación. Y absolutamente inoperantes. Hacen un favor inmenso a los poderes públicos.

Los pobres ciudadanos tendremos que seguir alimentando el hambre y la sed perpetuas del Estado.

Aunque yo, como muchos otros, ya me estoy cansando.

Domingo, 24 de noviembre de 2013