Archivo de febrero de 2014



SUMA Y SIGUE

Día sí y otro también, la televisión y la radio públicas en Catalunya, hablan sin descanso del referéndum, de la consulta y del derecho a decidir. Si finalmente se va a celebrar o no. Y qué va a suceder si tanto esfuerzo no cosecha resultado positivo alguno. Esto es, si todo ha sido una ilusión, “la vida es sueño” de Calderón de la Barca.

Ahora se alude con más frecuencia a las elecciones plebiscitarias. Si no se llega al referéndum, entonces la alternativa han de ser las elecciones, como un remedo, un sustituto de la consulta. Pero es evidente que de “plebiscito” nada de nada.  Las unanimidades, tienen en el mundo político la fugacidad, la levedad de los pájaros. Hoy estoy de acuerdo y mañana voy a morder a mi amigo del alma. El lenguaje de los partidos es el de una mentira y una falsedad recalcitrantes. Todo vale por la supervivencia y por las ansias de poder. Van a prometer, van a jurar que en las elecciones seguirán apostando por el derecho a decidir y por la independencia, pero si huelen que el electorado les va a ser esquivo, van a cambiar muy pronto el discurso. Y si es cierto que Convergencia está perdiendo el favor del electorado y que los de Esquerra Repúblicana están sacando ventaja, los convergentes volverán a la moderación, a las afirmaciones con doble sentido y a llamar a su electorado histórico. Porque nadie quiere renunciar al poder. Y menos cuando ya uno se ha acostumbrado después de tantos años. Total, las elecciones plebiscitarias no serán más que una nueva contienda política semejante a  las que ya nos tienen acostumbrados los políticos de turno. No muy distinta de las que hemos vivido en los últimos veinticinco años.

Sí, me sabe mal que los catalanes finalmente hagamos el ridículo. Porque desgraciadamente, el ridículo de los políticos se va a extender a los que vivimos aquí. La falta de realismo, de perspectiva de los que ahora mandan, es realmente impresionante. Incomprensible. Ya lo he dicho en otras ocasiones. Espero solamente que lo que ahora se  está haciendo, constituya por lo menos un sedimento que nos permita seguir con más fuerza por el camino que conduce a la España federal. Una renovación constitucional que avance del Estado de las Autonomías, a los Estados federales. Una nueva transición. Tan necesaria como inevitable para el futuro de los españoles, si queremos mantener una estabilidad y  una unión basada en un consenso mayoritario.

Después de todo, quizá salga más a cuenta interpretar lo que está sucediendo, en clave de esperanza.

No. No voy a perderla.

Martes, 11 de febrero de 2014

UN 25%

La última sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, en materia lingüística, siguiendo la pauta del Tribunal Supremo, obliga a unas escuelas, el que un veinticinco por ciento de las horas lectivas, se hagan en castellano.

¿Un escándalo?. Pues parece que sí. El clamor por el ataque a la lengua catalana, ha sido casi unánime. Por el recorte horario.

Yo no lo veo de esta manera. Y lo digo desde la mínima credibilidad que pueda merecer , el haber sido el primer catalán que hablaba en su lengua en un histórico pleno del Ayuntamiento de Barcelona, defendiendo en 1974, en época franquista, el apoyo e impulso a la lengua y cultura catalanas, a través de una moción que finalmente perdí, ante la resistencia de los dieciocho concejales del “no.”. El suceso se saldó con mi ingreso en la cárcel. Un mes.

¿Qué habría sucedido si el Tribunal hubiera resuelto que el 25% de aquellas horas lectivas, tenían que efectuarse en inglés?. ¿O en alemán?. Pues no habría pasado nada. Creo que una inmensa mayoría lo habría celebrado, como símbolo de internacionalismo, de una universalidad que queremos para nuestros jóvenes; que queremos y anhelamos para la Catalunya del futuro.

Porque no se trata de aprender un idioma y de hablarlo, más o menos. Se trata de que la “inmersión” se haga en dos o tres idiomas importantes, imprescindibles para ir por el mundo. Y si lo es el inglés, también lo es el castellano.

Por tanto, que quede claro. El dominar el castellano, como un castellano nativo, el escribirlo siguiendo a Cervantes, no beneficia a España, beneficia a Catalunya y a los catalanes. Beneficia a nuestro desarrollo, a nuestro crecimiento, a la obtención de una mayor riqueza para todos. El aprender y saber bien el castellano, no va contra Catalunya. Va a favor nuestro.

Que la lengua catalana vivirá por los siglos de los siglos, es incuestionable. Como lo ha hecho hasta ahora. Y si somos fuertes,- porque somos fuertes-, no nos ha de importar que el castellano pueda tener un hueco en nuestra sociedad. Porque somos, hemos de ser plurales y abiertos. Y mantener la confianza en nosotros y en nuestra voluntad de ser.

Josep Plá s se quejaba del “vuelo gallináceo” de algunos catalanes.

Ni más, ni menos. No se equivocaba.

Sábado, 1 de febrero de 2014

HIPOCRESÍAS

 

“Han de dialogar”, “Han de ponerse de acuerdo”. Estas son las frases que se utilizan en el mundo financiero, cuando los periodistas preguntan directamente, si se está a favor de la “independencia”. Seguro que los departamentos de comunicación de la Caixa o del Santander, han estado elucubrando durante semanas en búsqueda de la frase feliz. Algo así como una máxima que dejara satisfechos a todos. Si se abogaba por la independencia de Catalunya, Madrid no lo iba a tolerar. Y el negocio en la península podía flaquear. En cambio si se afirmaba que Catalunya debía seguir unida a España, ello iba a generar fricciones en el gobierno de la Generalitat. Total. ¡Qué hacer?. ¿Qué decir?.

La  Caixa, por ejemplo, está presente en toda España. Y no quiere quedar mal con nadie. Lo primero, la cuenta de resultados. Lo demás es accesorio. Por tanto el desenlace ha sido el siguiente: “Han de ponerse de acuerdo” “Han de dialogar” Y así uno no se inmiscuye y no se complica la vida.

Porque, realmente en el fondo, ni Fomento, ni la Caixa, por mencionar dos de las instituciones más emblemáticas, están por la independencia. Lo que piensan, no lo dicen. O piensan que no lo pueden decir. Por lo menos públicamente.

La hipocresía es consustancial al género humano. En el antiguo y en el nuevo Testamento. Y sigue siendo un instrumento muy útil, para sortear obstáculos. Una experiencia estéril para el país que vive sumergido en las medidas verdades. O en la mentira. En la cobardía. Y en el temor de tener que contar lo que uno cree y quiere.

Y así no se va muy lejos.

Sábado, 1 de febrero de 2014