HIPOCRESÍAS

 

“Han de dialogar”, “Han de ponerse de acuerdo”. Estas son las frases que se utilizan en el mundo financiero, cuando los periodistas preguntan directamente, si se está a favor de la “independencia”. Seguro que los departamentos de comunicación de la Caixa o del Santander, han estado elucubrando durante semanas en búsqueda de la frase feliz. Algo así como una máxima que dejara satisfechos a todos. Si se abogaba por la independencia de Catalunya, Madrid no lo iba a tolerar. Y el negocio en la península podía flaquear. En cambio si se afirmaba que Catalunya debía seguir unida a España, ello iba a generar fricciones en el gobierno de la Generalitat. Total. ¡Qué hacer?. ¿Qué decir?.

La  Caixa, por ejemplo, está presente en toda España. Y no quiere quedar mal con nadie. Lo primero, la cuenta de resultados. Lo demás es accesorio. Por tanto el desenlace ha sido el siguiente: “Han de ponerse de acuerdo” “Han de dialogar” Y así uno no se inmiscuye y no se complica la vida.

Porque, realmente en el fondo, ni Fomento, ni la Caixa, por mencionar dos de las instituciones más emblemáticas, están por la independencia. Lo que piensan, no lo dicen. O piensan que no lo pueden decir. Por lo menos públicamente.

La hipocresía es consustancial al género humano. En el antiguo y en el nuevo Testamento. Y sigue siendo un instrumento muy útil, para sortear obstáculos. Una experiencia estéril para el país que vive sumergido en las medidas verdades. O en la mentira. En la cobardía. Y en el temor de tener que contar lo que uno cree y quiere.

Y así no se va muy lejos.

1 de febrero de 2014



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