VALLS / RENZI

El péndulo. Acción, reacción. Siempre sucede de idéntica manera. Se promete al ciudadano que todo va a ir mejor. El pueblo se lo cree. O hace ver que se lo cree y vota a la oposición. La oposición va al gobierno. Pero no arregla las cosas. Y a empezar de nuevo. El electorado vuelve a lo de antes, con la ilusión de que finalmente el panorama sea distinto y más halagüeño. Pero tampoco.

Se ha visto muy bien lo que ha sucedido en Francia. Sarkozy ganó las elecciones en olor de multitud y al cabo de pocos años, los franceses quedaron desencantados. Y dieron un giro a la izquierda. Hollande. Y ahora, con este señor vuelve a suceder lo mismo. Su popularidad se hunde en las encuestas y las últimas elecciones han sido un fracaso para la opción socialista. Cambio a la derecha y unos cuantos a la extrema derecha.

Es como si se viviera en un permanente estado de ilusión, como en un espejismo. En la esperanza de que quien va a mandar próximamente, arreglará el país. Y lo arreglará sin sacrificios, sin traumas y sin renuncias excesivas. Ilusión que tiene muy poco que ver con la realidad.

Ahora Manuel Valls en Francia y Matteo Renzi en Italia, parecen abrir las puertas a un nuevo quehacer político. Una nueva generación que se abre paso en el gobierno de dos países, protagonistas en el concierto europeo. Un cambio generacional que puede suponer menos compromisos, menos obligaciones con las estructuras de poder.  ¿Cierto?. Sí, lo tienen complicado. Porque las resistencias a la dinamización del sistema son enormes. En Italia y en Francia, con vicios y rémoras, de años, de siglos. Pero Europa necesita urgentemente de sangre y de savia nueva. Para que Europa no siga perdiendo fuelle frente a otros gigantes que le hacen sombra. Como China, Brasil, Rusia, los Estados Unidos.

Manuel Valls y Matteo Renzi tienen, -si ellos quieren y dan la talla,- todo un reto. La de sacudir a sus gentes del inmovilismo y las inercias y convertir a su sociedades en abiertas, dinámicas, modernas. Constancia, tenacidad y valor es lo que hace falta para perseguir estos objetivos.

¿Serán capaces?. Lo dudo. Mucho.

Pero no cierro la puerta.

6 de abril de 2014



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