Archivo de diciembre de 2014



LA BUENA NUEVA

 

Cuando termina el año, uno se pregunta cuáles han sido los temas más sobresalientes que se han sucedido a lo largo de estos doce meses. Noticias, acontecimientos, sucesos. Sorpresas. Sí, sorpresas. Para mí la sorpresa más importante ha sido la caida del barril de petróleo, llegando de los ciento y pico, a los cincuenta y pocos dólares. ¿Trascendente?. Absolutamente. Hemos estado largos años crucificados por la OPEP, por el cartel del petróleo, por los saudís, por las monarquías del golfo que se han enriquecido a costa de empobrecer nuestros bolsillos. Los rascacielos de Dubai, de Abu Dhabi o de Qatar, los hemos pagado nosotros, con los altos precios de la energía.¿Lo habíais pensado alguna vez? Pues sí, muchos de estos enormes edificios, son nuestros.

¿Ha terminado esta etapa de monopolio?. Espero que sí. Y la producción de crudo de los Estados Unidos procedente de la performación o del “fracking” ha sido decisiva. Los norteamericanos ya no dependen de los árabes para cubrir sus necesidades. Se van a convertir en exportadores muy pronto. Y esto ha desequilibrado los mercados. Cierto que los costes de producción del petróleo de esquisto rondan por los sesenta dólares y en cambio en Arabia Saudí aquel es mucho menor. Pero en cualquier caso, la brecha que ya se ha producido, abre nuevos horizontes de optimismo.

Hoy he pagado por el litro de gasolina algo más de un euro y ayer el gas oil de calefacción a menos de 0,80 euros. Y esta caída de los precios tiene forzosamente que tener una repercusión en los costes de multitud de productos en los que esta energía constituye un componente importante. Eléctrica, transportes, servicios, entre otros. 

Ésta es pues una buena noticia al terminar el año y una buena noticia para el año que empieza. Recuerdo lo de los siete años de penurias y siete años de esplendor de la Biblia. Estaremos ya iniciando el octavo año. O sea que ya toca que las cosas vayan a mejor. Cierto es que no se han hecho todos los deberes. Se  decía que teníamos que pasar de una economía basada en el sector de la construcción a otra que nos permitiera sustituirla. Esto aún no ha llegado. En  estos años no hemos cambiado tanto. Se ha perdido mucha industria, que no vamos a recuperar.Pero, permitidme que diga, que ya ha pasado el tiempo suficiente, como para considerar ahora, que podemos volver a crecer. Y los precios del petroleo, van sin duda a favorecer esta nueva dinámica.

En resumen, termina un año que no ha sido bueno, pero quiero creer que 2015 nos va a ir mejor. Felicidades y buen año a todos.

 

Miércoles, 31 de diciembre de 2014

GRECIA, OTRA VEZ

 

Si Dios no lo remedia, el día 25 de enero Grecia volverá a las elecciones. Y esta vez puede ser que Syriza, el partido de la izquierda de Alexis Tsipras, gane la contienda. Como esto puede llegar a suceder, las bolsas europeas se han puesto nerviosas y han caido algunos puntos ante la eventualidad de que en Grecia se produzca un cambio importante de gobierno. Que se pase del conservador Andonis Samaras, que se ha identificado con los credos de la Unión Europea, al rompedor Tsipras, aunque en estas últimas semanas ya haya moderado su discurso.

De todos modos el eje de la política que piensa seguir Syriza de salir triunfante en las elecciones, es el de negociar una quita en la abultada deuda griega y que el Banco Central europeo, empiece a comprar bonos soberanos en el mercado primario. Lo que en la jerga anglosajona se ha llamado “quantitative easing”, estrategia seguida, como se sabe, durante estos últimos años, por la Reserva federal.

Claro que parece lógico que si se pide una quita o rebaja de la deuda y a la vez que el BCE compre deuda griega, los dos objetivos puedan parecer incompatibles. Por una parte “no pago lo que debo”, pero por otra “quiero que me compres el papel que voy a emitir”. Con lo cual los inversores pueden preguntarse si tiene sentido comprar unos bonos de un país, que ya está pidiendo que le perdonen una parte de su deuda.

Naturalmente el argumento puede replicarse. Sin lugar a dudas. ¿Alguien cree que la deuda griega podrá llegar a amortizarse?. ¿Alguien cree que es racional esperar que los griegos puedan hacer frente a todos los miles y miles de millones de euros que les han prestado?. ¿No sería más realista asumir que no van a poder pagarlo y aceptar una quita?. Es curioso. Imagino que la inmensa mayoría de economistas, banqueros y hasta políticos suscribirían que Grecia, nunca podrá liquidar todo lo que debe. Y sin embargo nadie da el primer paso, para modificar este orden de cosas.

Existe también otra reflexión que quiero hacer al hilo de  estas elecciones y de las posibilidades que existen de un cambio de rumbo. Hasta ahora, digámoslo con claridad, se ha seguido con bastante fidelidad la ortodoxia aconsejada o impuesta por el Bundesbank. Es decir, los Estados europeos han de hacer los deberes y solamente así se podrá salir de la crisis. Por tanto ni se compra deuda soberana, ni se perdona la deuda. Porque si así se hiciera,- se argumenta-, no habría saneamiento económico en los países más conflictivos y en cambio se favorecería el incremento de la masa monetaria y el impulso de la inflación. Algo absolutamente artificial. En cambio si Grecia opta por la izquierda de Syriza, con toda seguridad va a existir una mayor presión para que esta política económica europea, anclada en aquellos principios, adquiera una dimensión distinta. Alemania se va a oponer. Rotundamente. Pero no está tan claro que otros países como Francia o Italia, sigan los dictados de la Sra.Merkel. Los sacrificios tienen un límite. Y para los partidos que gobiernan, el límite es el riesgo muy serio de perder las elecciones. Grecia puede ser el primer aviso.

Nos enfrentamos sin duda a un 2015 interesante. A finales de enero, veremos que ha sucedido en Grecia.

 

Martes, 30 de diciembre de 2014

LLEGUÉ, VÍ, VENCÍ

 

Esta máxima es la que se podría aplicar a Pablo Iglesias, con todo lo que está aconteciendo desde que su figura fue convenientemente resaltada por la Sexta de televisión. Iglesias es un producto clásico de las redes sociales y del mundo mediático. Si él se ha conjurada contra la llamada “casta”, se puede evidentemente también proclamar, que él es un prominente representante de otra casta. Y como todas las castas, lo que aspiran es a mandar y a ejercer su influencia sobre las masas, a lo mejor no hay tanta diferencia entre la casta que el pretende combatir y la suya propia.

Ha tenido, para un ascenso tran trepidante, el viento a favor de la crisis económica. Cuando hay problemas y los bolsillos están vacios, uno se abraza a quien te dice que te va a resolver los problemas. Y que además vas a estar mucho mejor que antes. ¿Se lo cree el ciudadano?. Depende del ciudadano. Imagino que una inmensa mayoría de gente sensata y lúcida, sabe perfectamente que los medios de que dispone el Estado son limitados y que por mucho que se quiera, no se pueda convertir a España en la panacea del buen vivir y la felicidad. Desde un punto de vista socieconómico, apunto que aún hoy es éste un segmento preponderante en el país.

Pero claro que hay otro sector de la sociedad, el de los que están más descontentos y cabreados,- con razón-, que les es igual, si Iglesias cuenta verdades o mentiras. A lo mejor y según como lo expliquen, ni se enteran. Simplemente aplican una gran dosis de voluntarismo y de credibilidad al Moisés que les lee las nuevas tablas de la ley. Hoy ha dicho en Barcelona que hace falta un nuevo proceso constituyente. Y que a partir de lo que salga del proceso, ya se verá.

Los tiempos de dificultades son tiempos también de grandes peligros. La historia nos ha ilustrado en diversas ocasiones con ejemplos de este tipo. Cuando el pueblo está harto de pasar dificultades, cuando no se percibe en el horizonte el que la situación vaya a cambiar; cuando el gobierno se encuentra incapaz de superar el bache económico; cuando se llega a la conclusión de que con lo que hay, no se va a ningún lado. Cuando se producen estos supuestos, cualquier iluminado puede prometer milagros. Y a lo mejor muchos se lo creen. Se lo creen o sienten la absoluta necesidad de creérselo.

Lo que sucede es que una vez se ha optado por una alternativa en unas elecciones, lo difícil es ya volver atrás. Porque el que conquista el poder, hará lo imposible para mantenerlo. Utilizará todos los resortes que le proporciona este poder para quedarse con él.

Pero, ¿ Y aquello que prometió? ¿Aquel programa tan ilusionante con el que ganó las elecciones, donde ha quedado?.

Pues el programa ya importará menos. Los medios justifican el fin.

Veremos que sucede con “Podemos”. No desearía que repitamos errores del pasado.

Aunque la memoria colectiva, es a veces frágil y corta.

 

Domingo, 21 de diciembre de 2014

LA PIEL FINA

 

 

Un director de periódico ha dicho ayer, a raíz del mensaje remitido por algunos magistrados del Tribunal Supremo al Gobierno, que estos magistrados “tenían la piel fina”. Esto es, se resistían a aceptar la crítica a la forma en que hacían las cosas. Según leo, los jueces están molestos porque el ministro del Interior se ha quejado por la aplicación de unas disposiciones que excarcelan a etarras. No voy a entrar en el asunto de quien tiene razón aquí, pero sí que la protesta de los magistrados, me lleva a hacer alguna reflexión que creo vale la pena.

De jueces, – como en todas las profesiones-,hay de buenos o muy buenos, otros mediocres y unos cuantos malos. Unos son diligentes y tienen una gran capacidad de trabajo y otros más limitados. No creo que esta realidad sea distinta a lo que ocurre en otras actividades. Y seguro que si habláramos de fiscales o de abogados, llegaríamos a conclusiones semejantes. En definitiva la naturaleza humana es imperfecta, con defectos y cualidades, sin que se produzcan excepciones, porque todos somos de la misma especie.

Lo que sucede es que la tarea de los jueces es especialmente delicada. Y los errores tienen  una trascendencia mayor que la de otras profesiones. Por esto nos cuesta más  asumir que los jueces son seres humanos que como los demás, pueden equivocarse y errar en sus decisiones. Pero es que además se añade a esta reflexión un elemento fundamental. El juez está solamente sometido a la ley. Esto se lo que se lee en la Constitución, en la Ley Orgánica del Poder Judicial y en otros textos fundamentales. ¿Y qué significa lo que estoy diciendo?. Pues nada más y nada menos que el juez no puede hacer otra cosa que aplicar la ley. No lo que crea más oportuno, o lo que considere más conveniente, sino la ley. Por supuesto si la ley es clara, no cabe otra interpretación que hacer, cumplir, lo que la ley establece. Pero a partir de esta circunstancia, el asunto puede complicarse. Si el juez está sometido a la ley y él es el que la aplica, ¿que sucede si no la cumple, no la acata o la aplica de manera distinta al fin de la norma?.

Pues en bastantes ocasiones no pasa nada. Es cierto que caben los recursos ante errores judiciales. Ante resoluciones que se han redactado, escapando del núcleo de lo que se pide u obviando lo que la ley exige. Pero no siempre los recursos tienen el fin que se corresponde con la justicia. Lógico por ello que el ciudadano exprese su disconformidad y protesta ante resoluciones injustas, que se apartan de lo prescrito por la norma. Y en un sistema democrático los jueces tienen que aceptar esta crítica.

La distinción entre el poder legislativo y el judicial, pasa por la voluntad del pueblo. Porque aunque se diga que la justicia emana del pueblo, el pueblo no nombra ni destituye aquí a los jueces. ¿Quien los nombra?. Este es un asunto tremendamente delicado, en el que pocos países han acertado. En España tampoco el sistema vinculado al Consejo General de Poder judicial, ha hecho muy felices a unos y otros. En definitiva se trata de crear una justicia fuerte, independiente, pero que a la vez tenga los suficientes mecanismos de autocrítica o crítica interna que haga posible depurar responsabilidades. Huir en otras palabras del corporativismo que aquí existe y que convierte en papel mojado, las acciones que puedan ejercitarse contra jueces que simplemente no cumplen con la ley. 

Con toda seguridad la justicia sigue constituyendo una asignatura pendiente. Ha sido siempre la cenicienta de los presupuestos. Y sin una justicia eficaz, sin unos jueces con experiencia, con una dimensión personal acreditada, la democracia no acabará de funcionar.

Mucho tiempo necesitamos para ello.


 

Sábado, 20 de diciembre de 2014

USA, 5/ UNION EUROPEA, 0

 

Lo he puesto para que quede clara la diferencia. Que en el orden económico unos ganan y otros pierden. Desde hace 57 meses, en los Estados Unidos se están creando día a día puestos de trabajo. La inflación es menor del  2%, pese al dinero que se ha volcado para generar una mayor actividad tras el tremendo bache de la segunda mitad de la pasada década. El tipo de interés se mantiene practicamente a cero y posiblemente pueda pasar al 0,25%. La Reserva federal ha terminado con su programa de “Quantitative easing”, o sea de comprar todo el papel que los bancos le ofrecían, pero sigue estando alerta para que la coyuntura no desfallezca.

Dos elementos han tenido una importancia grande en la situación. El “fracking” ha devuelto la alegria a los norteamericanos. Ha sido el segundo gran descubrimiento del petróleo, en el siglo XXI. Estados Unidos se ha convertido, o va camino de convertirse en el primer productor mundial de petróleo. Y también muy importante de gas. Sin este hecho, hoy el barril no estaría a menos de sesenta dólares. El fracking se ha cargado el cartel del petroleo, manejado por los árabes. Esta técnica ha generado además nuevas inversiones en el sector y ha reducido la carga financiera de las importaciones de crudo. La mejora de la  coyuntura tiene mucho que ver con la intensa explotación de esta fuente de energía.

Y en segundo lugar, nadie podrá negar el mayor dinamismo de la economía norteamericana frente a la europea. Dinamismo, flexibilidad, capacidad de adaptación a las nuevas circunstancias. Capacidad y rapidez en la toma de decisiones. Sí también. Y esta no es la característica de la gran mayoría de los países que componen la Unión europea. Los ejemplos de Francia o Italia, son bien elocuentes. Y Alemania, en realidad, tampoco se halla en una situación tan halagüeña. Y lo que es peor: no veo, no se perciben elementos que permitan concluir que esto vaya a cambiar. Se habla de crecimiento cero, o de unas décimas. Y no de inflación, sino de deflación.

 Y ahora para terminar de arreglar las cosas, los Estados Unidos tendrán el gran mercado cubano a su alcance. Porque no me cabe ninguna duda que los cubanos se van a lanzar despues de tantos años, en brazos de su vecino al que tanto han vilipendiado.

Pues sí. Seguimos estando en el “viejo” continente. Y no nos acabamos de sacudir las costras de la historia, para caminar un poco más ligeros, sin las cargas inherentes a la sociedad que nos hemos creado. Las cargas que constituyen un lastre que impide la iniciativa y la creatividad.

Si hacemos un balance, el resultado a mi juicio es claro. Los USA ganan la partida. Nosotros perdemos.

Y no veo, que haya perspectiva de cambiar el equipo.

Viernes, 19 de diciembre de 2014