Archivo de mayo de 2015



EL MINISTRO CATALÀ

 

El ministro de justicia Català está preocupado por las filtraciones que de los procedimientos judiciales se producen en la prensa y ha dicho esta semana que alguien tendría que  responsabilizarse de lo que está ocurriendo. Y ha citado a la prensa, aunque pocas horas después ha echado agua al vino y se ha quedado a medio camino, después del enfado y las protestas  de los medios, por el ataque que ello podía suponer a la libertad de expresión.

El asunto de la divulgación de lo que se cuece en los juzgados, nunca se ha abordado de forma clara. ¿A partir de cuándo, la instrucción en un procedimiento penal, se ha de poder conocer por parte del público?. ¿Se halla por encima el interés general al de unas personas concretas que están imputadas?. ¿En asuntos políticos o de corrupción como los que ahora se están ventilando, tiene sentido mantener una confidencialidad?. ¿La famosa alarma social, no está estrechamente vinculada con la investigación y sanción de delitos que se hayan cometido y que tengan un alcance público?. ¿Interesa o conviene al buen fin de la instrucción, el secreto de las diligencias?. En principio parecería que sí. Pero no está nada claro a la vista de las experiencias, que este secreto sumarial haya producido resultados muy positivos cara a conocer la verdad de lo sucedido en un asunto concreto.

Y luego está el que sustrae o roba la información y la transmite al periodista. El periodista naturalmente ha de silenciar la fuente. Pero el que da la información puede llegar a la conclusión que si ésta no llega a la opinión pública, dificilmente va a poder desentrañarse, por ejemplo, un caso importante de corrupción. Esto es, alguien facilita los datos porque cree honradamente está haciendo un servicio a la justicia. En realidad, ¿cuantos escándalos han quedado en los expedientes judiciales, quietos, mudos, porque no llegaron a la mesa de redacción de los periódicos?. Sin duda bastantes. Sin ir más lejos, lo de las tarjetas Black que últimamente saltó a la prensa, pudo conocerse precisamente por la filtración de unos correos de Blesa, en su época dorada de Caja Madrid. Claro que entraríamos aquí en el espinoso tema de la revelación de secretos que es como se sabe, un delito. Pero si alguien no hubiera revelado los secretos de las tarjetas Black, casi con toda seguridad que la noticia no se habría conocido.

A partir de ahí, nos quedamos con el secreto, con la confidencialidad de los papeles judiciales,¿ O qué hacemos?.¿ Que es prioritario?. ¿Qué es lo que beneficia a la justicia, a la democracia, a la libertad?. ¿Luz y taquígrafos?. ¿Por delante de la intimidad y de los derechos del individuo?.

La respuesta es clara. En cuestiones políticas o que tocan a la política y a los dineros públicos, la publicidad tiene que ser la norma.

Porque si no, no nos enteramos de lo que sucede. ¿De acuerdo, ministro?.

Viernes, 1 de mayo de 2015