MAL, MUY MAL

 

Hace ya algún tiempo que no escribo, que no digo nada de como va la actualidad política en casa, en Catalunya. Y no lo he hecho por cansancio. Porque la situación me fastidia, no me gusta. Lo que los políticos están elucubrando ahora, no tiene ningún futuro. ¿Lo saben ellos?. Yo creo que sí. Lo de las estructuras de Estado, lo de los posibles acuerdos con la Cup, todo esto no va a tener recorrido. El desgaste de la Generalitat como institución, de Artur Mas, ha sido grande. ¿Porque prestarse a tantos cambalaches?. ¿Solamente para seguir detentando el poder?. Bueno si se piensa que manteniendo el poder se podrá neutralizar lo que pueda suceder en el ámbito judicial, quizá ello pueda tener algún sentido. Sentido para el propio Mas, no para el pueblo catalán que está asistiendo con resignación a este mercadeo, a este tira y afloja, entre dos mundos tan distantes como son los que defiende Mas y los anticapitalistas de la CUP.

No, no vamos bien. Se acostumbra a decir que los resultados electorales, tan repartidos, son una señal de que el electorado quiere que los políticos se entiendan. Pero, no. Esto es puro deseo, nada que ver con la realidad. Nadie quiere ceder posiciones, considerando que si lo hace le van a tratar de débil. Todos quieren mantener el tipo, una especie de orgullo de difícil encaje con el bien de la comunidad. 

Casi con  toda seguridad vamos a ir a nuevas elecciones. Y si finalmente los de la Cup cedieran, que no creo que lo hagan, tampoco el gobierno que se formara tendría grandes posibilidades de mantener una estabilidad.

Con una nueva confrontación electoral, el horizonte continuará también nublado. Dicen que la combinación de Esquerra y lo que queda de Convergencia, no va a seguir y que probablemente el nuevo fenómeno Colau, arrastrará a muchos electores. Una quiniela también muy complicada.

Todo esto que está sucediendo tendría menos importancia, si no se llevara a la economía por delante. La inseguridad política, la ausencia de interlocutores que puedan generar una estabilidad, apostando por una política que defienda la iniciativa privada, la inversión productiva y en definitiva el crecimiento, va a tener en el medio y hasta en el corto plazo, graves consecuencias en los niveles de ocupación, que se han venido recuperando a lo largo de este año que ahora termina.

No, no soy pesimista. Así, por naturaleza. Pero, de todas las formaciones políticas que hoy están luchando en Catalunya por acceder al poder, nadie habla de economía. Nadie habla de que la buena marcha económica es prioritaria para que lo que aún queda del Estado del Bienestar, no se vaya diluyendo de manera inexorable.

Solamente los independentistas dicen, que quieren la independencia cuanto antes, para que los catalanes puedan ya vivir mejor. ¿Y esto cómo se hace?. ¿Cómo están tan convencidos, como para intentar seducir a sus compatriotas a que les sigan en este tránsito a la tierra prometida?.

Estamos asistiendo a una sesión ininterrumpida de puro funambulismo político. 

Bueno si los políticos quieren seguir con este ejercicio, con este juego, arriesgado, allá ellos. Pero que quieran arrastrar a todo un pueblo, no.

Sencillamente, intolerable.

 

 

28 de diciembre de 2015



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