Archivo de noviembre de 2016



“QUITARSE DE EN MEDIO”

 

Sí,  este es el último gran servicio que ha prestado al partido popular. Se ha quitado de en medio. Ante una previsible nueva etapa de acoso al partido, en razón a la acusación de corrupción que se cernía sobre su cabeza, Rita Barberá ha optado  por desaparecer de la escena. Y de una manera absoluta, rotunda, total. Sin duda una decisión inteligente. Adoptada por el corazón que dijo basta y no por la cabeza. Pero el corazón más que la cabeza eran patrimonio del Partido Popular. 

Ahora la Audiencia Nacional ya no tiene otra alternativa que cerrar el expediente. No se puede investigar a un muerto. Aunque en este país de rencores profundos y odios milenarios se quieran abrir sepulturas y despertar recuerdos  hundidos en los años.
El fallecimiento determina además el que todos los que fueron beligerantes con ella, se pregunten si no fueron demasiado lejos con sus acusaciones y sus infundios.

Rita ha muerto en acto de servicio. Muy similar a lo que acontece en las batallas. Las guerras son muy cruentas, las batallas políticas incruentas. Pero a veces aparece algún cadáver. Víctima de los ataques de los adversarios. “No, yo no fuí”. Son ataques procedentes de envenenadas plumas, de comentarios procaces, pero que pueden hacer tanto daño como los obuses o las balas perdidas.

Sí, la política es una cosa muy seria. Aunque no sé si dejarse la piel, la vida en ella, vale realmente la pena.

Jueves, 24 de noviembre de 2016

DECIAMOS AYER

 

Sí, decía,-decíamos ayer- que Trump posiblemente ganaría las elecciones. Y también añadía que era bueno y positivo que Pedro Sanchez hubiera dejado la escena política. 

En política se acierta o no. Cuando crees que todos los argumentos están de tu parte y que la razón está contigo, algo sucede y el resultado es distinto al que esperabas. Sucedió con el Brexit. También con el referendum en Colombia. Y ahora con Trump.

Y uno se pregunta, Los que han dado el voto a favor de la separación del Reino Unido de la Europa continental, ¿se equivocaron?. ¿Y los que hicieron vencedor a Trump?. O los colombianos que dieron la espalda al Nobel presidente Santos?.

Es pronto para dar la respuesta. Es prematuro avanzar pronunciamientos. Lo que parece que va a ser, luego no es. Los que prometieron o juraron esto y aquello, luego se olvidan de sus palabras. Vivimos unos tiempos de absoluta y total confusión. Las redes sociales ayudan a oscurecer las mentes. ¿Mentira? ¿Verdad?. La mentira y la verdad se publican en grandes caracteres. Una y otra vez.  La verdad ha perdido muchos puntos frente a la mentira. La dos tienen igual valor. No, la mentira tiene una mayor raigambre. Porque, es más fácil convencer al personal con falsedades, con mundos ideales, con soluciones a conflictos que no la tienen. Y además porque la mentira no tiene castigo, no tiene sanción alguna. La mentira una vez conseguidos unos objetivos, se pierde en el olvido. Trump dijo muchas idioteces, necedades y sin sentidos, para excitar los ánimos en la campaña electoral. Pronto nadie se va a acordar de ello.

Y si me preguntais,- así a bote pronto,- que como espero que vayan las cosas después de los cambios que hemos vivido aquí y en los Estados Unidos, os voy a contestar que,- a riesgo naturalmente de equivocarme,- pienso que mejor. Primero, en España, mejor con gobierno que sin él. Mejor, sin terceras elecciones. Mejor con un partido socialista, como primera fuerza política en la oposición. Con una etapa legislativa que creo que va a ser larga, porque ahora mismo, nadie tiene interés en forzar una nueva contienda electoral.

¿Y en los Estados Unidos?. Pues la contestación también es inmediata, Mejor. ¿Porqué?. Pues porque Trump cree en el individuo como motor del desarrollo y de la riqueza. Porque los Estados Unidos han forjado su economía con el esfuerzo y la tenacidad de millones de inmigrantes que aterrizaron en el nuevo mundo en busca de nuevas oportunidades. Porque Trump cree que este gran ideal debe seguir siendo el  objetivo máximo de su país.

Seguro que se me dirá que todo lo que estoy diciendo es absolutamente superficial. Y que se aleja de los tópicos que tanto se han prodigado estos días acerca de lo que nos espera de la presidencia de Trump. Sí, es cierto. Pero estamos en tiempos en que los pronósticos, las estadísticas y los voceros de la economía y la política se equivocan.

Y con Trump también van a equivocarse. El primer gran error fue creer en la victoria de Hillary.

Están aún a tiempo de rectificar.Pero no se si van a hacerlo.

 

 

Domingo, 13 de noviembre de 2016