Archivo de marzo de 2017



LAS FINANZAS DE CONVERGENCIA

 

En una hoja “excel” aparecían los datos. Todos reveladores. En columnas. A la izquierda Ferrovial como entidad que ingresaba las cantidades pactadas. Luego aparecía el tesorero del partido, de Convergencia, al cual se le transferían la mayor parte de las sumas. Esto es lo que correspondía al 2,5% del importe de la obra contratada y que había sido adjudicada a la constructora. El resto, el 1,5% se destinaba a retribuir a los “administradores”, “cobradores” o lo que se les quiera llamar, encargados de que el mecanismo funcionara con la adecuada lubricación. Millet actuaba de gran preboste y Montull de ayudante de cámara. La hija, Gemma Montull ha dicho a los jueces que Millet estaba en todo. Que el control era total. O sea que la empresa funcionaba y la gestión era impecable. No había problemas de “liquidez” porque todo el mundo cumplía con sus obligaciones. Esto es o pagaban o desaparecían de la escena.

Vistas así las cosas, Convergencia- y ello no fue una excepción en el marco del sistema de partidos- funcionaba como una empresa de servicios. Prestaba un servicio a las constructoras, mediando a fin de que pudieran conseguir un contrato público. Y estableciendo como remuneración al trabajo realizado un exiguo 4% sobre el importe de la obra. Importe que viene a ser una “comisión” , que imagino debían entender “modesta” dada la magnitud de los importes y de los desvelos del político de turno encargado de la gestión. De este 4% como he dicho, se atendían los gastos del personal que se ocupaba de estos quehaceres. Esto es el duo Millet/Montull que actuaban también como auténticos “freelance” a comisión.

Con este panorama, todos contentos. Los de dentro, naturalmente. Las constructoras se aseguraban la continuidad del negocio y de las contratas. Esto costaba unos dineros, pero de este modo pasaban por delante de la competencia o de los ilusos que ingenuamente creían que todos jugaban con las mismas cartas. Y los políticos se aseguraban también unas fuentes de financiación que nunca hubieran podido encontrar en los afiliados. El sistema funcionaba y nadie, durante muchos años levantó la voz. El partido procuraba repartir favores y prebendas. “A este no le hemos dado nada, desde el pasado año”. “Bueno, la próxima contrata se la adjudicamos, que ya se lo merece”. “Es un tipo serio y paga religiosamente.”

Claro, un partido hegemónico como fue Convergencia, necesita dinero. Mucho dinero. Y por lo que sea los políticos nunca se pusieron de acuerdo para encontrar una fórmula que permitiera la transparencia en el manejo de los fondos dirigidos a los partidos. Con toda seguridad no estaban interesados en buscar la solución. En realidad, ya la tenían. Muy heterodoxa pero funcionaba.

El Fiscal Sanchez Ulled ha ido desgranando al Tribunal con paciencia, sin alzar la voz, los detalles del negocio. Y ha adornado sus preguntas con algunos de los documentos contenidos en los 60.000 folios de la causa. Sí, pruebas bastante contundentes. Difíciles o imposibles de refutar. Técnica y profesionalmente Sanchez Ulled lo ha preparado y lo ha hecho bien.

¿Y ahora qué?. El juicio no ha hecho más que empezar. Pero ya ha dejado al descubierto muchas vergüenzas. Las finanzas de Convergencia. La corrupción. El oasis catalán.

 

Jueves, 9 de marzo de 2017

MAÑANA, DICEN..

 

Sí, dicen que mañana van a ver sorpresas. El señor Montull, el lugarteniente de Millet ha manifestado que va a hablar, que va a “cantar”. Mejor dicho, que será su hija la que lo haga. Y que va a decir la “verdad”. No, su verdad. Esto es, lo que  pasó en el Palau de la Música.

¿Novedad?. Ninguna. Secreto a voces. No ha sido nunca ningún secreto que Convergencia al igual que la mayoría de partidos se benefició de las donaciones que de manera absolutamente interesada iban realizando muchas empresas. ¿Querías trabajar? ¿Querías que tu empresa mantuviera un nivel aceptable de pedidos?. Pues la fórmula era “pagar”. Si no contribuías, la contrata se la llevaba otro. Era el peaje. Y como que los que estaban en el poder eran los que mandaban, pues a obedecer. Y si no seguías el camino marcado, pues ibas al destierro. “O estás conmigo, o estás contra mí”. Así de claro.

¿Millet culpable?. Pues, no. Millet formaba parte de la trama. Ayudaba a engrasar la máquina. Un contramaestre al servicio de quien conducía el convoy. ¿Y quien lo conducía?. Pues aquí, en nuestra tierra, el señor Pujol. Años y años, con un poder grande. No diría absoluto, pero según en que épocas, se le acercaba. Porque además en Madrid le dejaban hacer. Sabían y estaban enterados de las exacciones y las canonjías que se exigían a los que se acercaban a las contrataciones de obras y servicios. Pero callaban. En favor de la estabilidad política. Y así fueron pasando los años. Con la más absoluta de las normalidades.

Porque, ¿Quien iba a pensar que todo aquel mecanismo de clientelismo forzado iba a derrumbarse?. No, nadie. Si lo hubieran creído posible, muchos que hoy sienten el reproche público, se habrían abstenido. ¿Pensar que el pujolismo se derrumbaría?. Para la inmensa mayoría de catalanes, casi un imposible. Y en cambio sucedió.

Lo de mañana, pues no va a ser ninguna novedad. A veces nos sorprenden los periódicos con noticias, que no lo son. Que son la ratificación de algo que se conoce desde hace años. Y seguro que el jueves, cuando leamos la prensa va a suceder una cosa semejante. Dirán que la hija del señor Montull, ha lanzado los dardos más severos contra Convergencia. Que el partido era el principal destinatario de los caudales recibidos y el único responsable. Que ellos eran simples escuderos. Empleados que cumplían las ordenes de sus superiores. Y quizá que el protagonista, el primer responsable de toda esta historia era el presidente y mandamás  del Partido.

Pero no sé si se atreverá a llamarlo por su nombre.

Aunque todos sepamos quien es.

 

 

Martes, 7 de marzo de 2017

DOS VELOCIDADES

 

Dudas, incertidumbre,indecisión. Hasta zozobra. Juncker, el presidente de la Comisión europea ha planteado para Europa diversas alternativas. Una de ellas es la de la Europa de las dos velocidades. Los Estados más ricos van a ir más deprisa. Los más pobres deben tomarse su tiempo. La integración no corre prisa. No sea que los deseos o las ansias por alcanzar unos objetivos, nos hagan perder el equilibrio.

¿Dos velocidades? La cuestión no es nueva. Se ha discutido en el pasado largamente sobre ello. Pero por parte de la Comisión la actitud era severa, inapelable. La vía era única. Todos los países debían cumplir unas mismas normas, hacer unos mismos deberes. ¿Cuáles?. Pues la ortodoxia en el ámbito económico y presupuestario. Freno a los déficits. Establecimiento de unos límites que no podían superarse, sin arriesgar unas sanciones importantes.

El resultado de esta política es ya conocido. La austeridad, la contención han conducido al populismo. En Grecia, en Italia, en España. ¿Valía la pena el sacrificio?. Pues a lo mejor no. Y podría ser más contundente.

Y ahora Juncker se plantea el nuevo panorama. Como si nada. Lo que hace unos años habría sido una herejía, ahora se contempla como una alternativa. Sí, alternativa para “salvar” a la Unión.  Si Juncker no estuviera muy convencido que el proyecto europeo, puede empezar a desvanecerse, no habría recurrido a las diversas fórmulas para que el invento siga adelante. Lo de los británicos fue una especie de traición. Una traición de los que nunca creyeron en la Unión europea. Pero que le infligieron un daño enorme. Que aún no ha podido superar.

Pero la Europa de dos velocidades, no va a ser posible manteniendo la moneda común. El  Euro tendrá que quedarse con Alemania, con Holanda, quizá con Francia. Difícil que una moneda pueda subsistir con unos Estados que despliegan políticas económicas diversas. El mismo Banco Central europeo tendría que replantearse su papel en este nuevo escenario. Es pronto aún para adelantar acontecimientos. Pero las palabras de Juncker y el encuentro en Paris de Hollande, Merkel, Rajoy y Gentiloni, transmiten un mensaje claro. El convencimiento de que el futuro de la Unión Europea está ahora en juego. 

Y que por el momento, nadie sabe o nadie se atreve a pronosticar cuál va a ser el camino a seguir.

Invierno en Bruselas. Invierno en la Comisión. Frío. 

La primavera, aún muy lejos.

 

Lunes, 6 de marzo de 2017