Archivo de mayo de 2017



FRANCIA

 

No lo creais. Si Macron gana, todo va a seguir igual. Y si Marie le Pen ganara, tampoco habría una diferencia tan grande como la que se está proclamando. En realidad no hay solución. Ni a corto ni a medio plazo. Los franceses han vivido siempre bien. Francia ha sido un país rico y la globalización lo ha convertido en un país corriente, con dificultades para seguir prosperando. Con una deuda pública creciente. Y está claro que los líderes que han gobernado Francia en esta última década, desde Sarkozy hasta Hollande, han intentado cambiar las cosas. Pero todos se han estrellado ante la barrera del inmovilismo de la propia sociedad. Y si no, los sindicatos han alzado la voz y han paralizado la vida de Paris y otras grandes ciudades.

¿Trabajar?. Sí. Pero treinta y cinco horas. ¿Y cómo se pueden trabajar solamente treinta y cinco horas, ser eficaz y conseguir una gran productividad cuando los chinos trabajan bastantes más horas y además cada vez lo hacen mejor ?. Y cómo explicar a la sociedad francesa que los tiempos han cambiado y que ahora se ha de trabajar más con menos dinero?. Pues no sé si Macron, con su centro radical y la Señora Le Pen, con su política de tanto arraigo nacionalista tienen la solución. Creo que no. Digo más. Seguro que no. ¿Centro radical?. No está mal como “slogan” electoral, como “tíquet” programático. Recuerdo hace años, que Jean Jaques Servan Schreiber que pasaba por una gran innovador de la escena política francesa, también se proclamaba “radical”. Pero es evidente que una mayor parte de franceses no están por radicalismos. Mejor dicho, el “radicalismo” significa para ellos, en primer lugar, conservar lo que se tiene; y en segundo lugar acceder a mayores cotas de bienestar sin que ello comporte mayores sacrificios. Pero si ahí se encuentra la “radicalidad” dudo que Macron, – si gana esta noche-,pueda conseguir estos objetivos en los próximos años.

¿Todo esto que estoy diciendo o escribiendo, lo saben también los franceses?. Evidentemente. Y muchos van a ir a votar en la absoluta certeza que Macron no tiene ninguna llave mágica. Que por mucho que se intente transmitir ilusión las realidades son las que mandan. Y manda también la realidad de una Europa tambaleante, sin rumbo, que se hunde en la mediocridad de sus políticos  ante las fuerzas de países como China, la India o los retos de la era Trump.

Francia alumbró la revolución de la igualdad, de la libertad, de la fraternidad. Pero es ya un tanto vieja para alumbrar otra revolución. La vinculada a las nuevas tecnologías, a una nueva modernidad.

Domingo, 7 de mayo de 2017