JAMAICA

 

Me entero que el nombre de la posible coalición en Alemania se refiere a los colores de la bandera de aquel país. Y resulta que estos colores son idénticos a las formaciones políticas que puedan integrar dicha coalición, esto es la CDU, el FDP y los Verdes.

Aunque la denominación en realidad quiere tener otra significación. Esto es, la originalidad, la diversidad de los partidos que Angela Merkel tratará de cautivar para que formen parte de su gobierno. Así, a simple vista podría parecer que los liberales del FDP están más cerca de los postulados de los cristiano demócratas. Pero es una apariencia que seguramente conduce a error. Porque los Verdes han evolucionado en estos años a posiciones más cautas y conservadores. El ejemplo está en el Estado de Baden Würtemberg, que está presidido por uno de los principales políticos de este partido. Y lo sobresaliente del caso es que en un Land muy tradicional, con una historia industrial de empresa familiar, la mayor parte de interlocutores con los que he mantenido una conversación sobre el particular, me dicen que lo está haciendo muy bien. Esto es como si fuera alguien de la CDU o del mismo SPD socialista.

Por tanto, aunque se haya hablado de la enorme dificultad que pueda tener Merkel para unir intereses tan contrapuestos, y del riesgo de nuevas elecciones, no creo que las mismas llegaran a  producirse. Con toda seguridad esto no sería posible en España. Las sensibilidades y los recelos serían tan grandes que las cuestiones personales irían por delante del interés de Estado. Pero en Alemania estas consideraciones tienen menos virtualidad. Estoy muy convencido que también para los principales partidos la estabilidad como objetivo, es una premisa fundamental. Tendría que equivocarme mucho para que la coalición no llegara a materializarse. Y lo digo, por el conocimiento que tengo después de tantos años, del pueblo alemán y de algunos de sus dirigentes. Por poco que pueda Angela Merkel tenderá puentes de diálogo y de conciliación. Y los liberales del FDP y los Verdes no le van a cerrar la puerta. Con toda seguridad una mayoría del pueblo alemán no se lo perdonaría.

Claro que uno se pregunta que porqué aquí todo es bastante distinto. Y el objetivo de los partidos en la oposición es siempre tan cainita. Esto es buscar la derrota y el hundimiento del prójimo político, cueste lo que cueste y perjudique a quien perjudique.

La respuesta no es tan complicada. No somos Alemania, ni somos alemanes.

Somos, como somos. Así nos va y así tendremos que ir sorteando con mejor o peor fortuna, los líos y los problemas que nuestros políticos pongan en nuestro camino. 

 

28 de septiembre de 2017



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