Archivo de enero de 2018



EL PODER, EL PODER

 

No, no creo que los independentistas renuncien a mandar. A tener el poder. Con Puigdemont o sin Puigdemont. Del mismo modo que un día Mas se retiró,- o lo retiraron- igual le puede suceder a Puigdemont. Le van a convencer que mejor renunciar y permitir que otro candidato del mismo color ocupe la presidencia de la Generalitat que arriesgarse a unas nuevas elecciones. Unas elecciones en las que el electorado puede expresar el cansancio de tanto ir y venir de los rectores del “proces”. Y poner en peligro la mayoría ya alcanzada ahora.

Además con un gobierno independentista, con una mayoría absoluta, Puigdemont podrá manejar con mayor comodidad su exilio en Bruselas. Y los que aún siguen en la cárcel, podrán contar con los medios y la influencia de quienes detentan el poder en Catalunya.

Por tanto, los correos que se han filtrado hoy a la prensa, pueden precipitar el cambio. Que el mismo Puigdemont como postrero servicio al país, manifieste que efectivamente se va a sacrificar para que todo pueda seguir avanzando. O sea, el héroe que está dispuesto a renunciar a lo que ha conquistado con su esfuerzo, en favor de un bien mayor. Y que Esquerra aplauda complacida el gesto. 

Además los independentistas nos tienen acostumbrados a los cambios de ritmo. Ahora mismo se abre un plazo de dos meses para conseguir la investidura de uno u otro. Seguro que en los próximos días comenzarán a sonar nombres de posibles candidatos, entre los diputados de una u otra formación que fueron elegidos. Y al final aunque entre Esquerra y Junts per Catalunya existan importantes diferencias, la apetencia, el objetivo del poder los va a unir. Y tendremos nuevo President.

Pero seguiremos igual.

 

 

 

Miércoles, 31 de enero de 2018

“MEDIDA CAUTELARÍSIMA”

 

¿Podía el Tribunal Constitucional dictar una medida cautelar, como la que dictó, sin haber antes aceptado el recurso del Gobierno?. Evidentemente, no. Lo lógico es que esta medida se estableciera conjuntamente con la admisión del recurso. Porque no tendría sentido que una vez dictada la medida, luego se denegara el recurso. Naturalmente a menos que los magistrados del Constitucional hayan entendido que la simple presentación del recurso, genera ya unos efectos que justifican el que se dicte la medida “cautelarísima”. Porque recordemos, que según hemos leído, el Constitucional no ha dicho aún si aceptaba o no el recurso del Gobierno. Es más, ante la división existente acerca de la admisión o no, se llegó a esta fórmula “creativa” impulsada según dicen por un miembro, Catedrático de Derecho del Trabajo. Sin duda el derecho laboral es el más creativo de todos los derechos. Recuerdo que un juez “estrella” me dijo un día que dudaba que el derecho del trabajo fuera realmente “derecho.”

Lo que no acabo de comprender es porque razón no se aceptó de entrada tanto por parte del Consejo de Estado como más tarde el Constitucional, el recurso del Gobierno. Se argumentó que se trataba de una petición sobre cosa futura, que aún no se había producido. Pero en realidad el “acto administrativo” de proponer a Puigdemont,- sino me equivoco,- se había ya producido por la Mesa del Parlament y es lo que se iba a discutir o proclamar en el pleno de hoy que finalmente se ha suspendido. Por tanto se trataba de impugnar aquel acto o decisión de la Mesa, relativa a la idoneidad del personaje. Todos los actos administrativos son impugnables. Claro que se refería a la designación futura, pero la voluntad de la Mesa era clara. ¿Porque pues no ser objeto de impugnación?.

Ciertamente el independentismo está utilizando todos los vericuetos y eventuales lagunas jurídicas para tratar de poner en jaque al Estado de derecho. Para romper al Estado de derecho y de pasada tratar de complicar la vida a los mortales que habitamos en la Península ibérica. Está claro que no van a conseguirlo. Pero van a seguir con sus proclamas. 

Y hemos empezado una nueva entrega del serial.

 

 

Martes, 30 de enero de 2018

OTRA DE DAVOS

 

Pues sí, la estrella fue Trump. Todo el mundo lo esperaba. Todos lo critican, dicen que es un ser elemental, inculto, patán incluso. O sea, que ni verlo. Pero no, al contrario. Los medios de información corrieron tras él buscando la frase, el gesto o la ocurrencia.

Y por lo que parece no defraudó. Y cuando digo “defraudar” me refiero a que  no dijo nada que fuera sorprendente o distinto a lo que nos tiene habituados. Siguió con el discurso de “América, primero”, aunque esto sí, añadió que en definitiva él no quiere ni más ni menos que lo que quieren,- o supone desean-, todos los mandatarios de sus respectivos países.

Y a partir de ahí, se extendió a lo del “comercio o los intercambios justos” en el ámbito internacional. Esto es,que una parte no quiera aprovecharse de la otra, cuestión que planteó Trump en las pasadas elecciones. Una especie de acuerdos “win/win”, o sea con ganancias para todos. Aunque esto sea pura teoría, porque en todas las transacciones siempre hay alguien que aventaja al otro.

¿A qué vino Trump a Davos?. Pues sin duda, como buen ejecutivo a vender la mercancía. Trump fue a lo concreto, a lo específico. “Señores, los Estados Unidos son un magnífico lugar para hacer negocios. La economía funciona y la rebaja de impuestos que hemos aprobado facilita la actividad de las empresas. Señores, vengan a invertir a los Estados Unidos.”

Pues, no está mal. Porque los ciudadanos quieren de los políticos realismo y eficacia. Y por lo menos en el ámbito económico Trump está haciendo su trabajo.

 

 

Lunes, 29 de enero de 2018

DAVOS / SOROS

 

Con todo lo que está sucediendo por aquí cerca, no había explicado nada de lo que he leído sobre “el Davos” de este año. Davos es una especie de feria. De gran feria de vanidades. Parece que es forzoso que vayan allí las personalidades de todo tipo, de la política y del dinero, para que se sepa que han acudido a la cita. No creo que se cuenten cosas nuevas, ni se generen grandes ideas. Davos es una especie de escaparate. También un altavoz que permite que las opiniones y criterios que allí se vierten, lleguen más lejos. Los medios de información se encargan de ello.

George Soros que ha participado en una de las sesiones, también ha llamado la atención a un asunto que no es nuevo. Que tiene una tremenda importancia, pero que no se ha abordado por parte de los distintos Estados con la seriedad que requiere. Soros ha hablado del peligro que suponen los nuevos gigantes que controlan la sociedad de la información. Y se ha referido a Google y a Facebook. Ha dicho que son auténticos monopolios que van a condicionar la vida, la libertad y las actitudes de la población en el futuro. No ha dicho cuál es la alternativa. Que ha de hacerse para que esto no ocurra. Con toda seguridad no tiene por el momento la receta.

No la tiene Soros y tampoco la tienen los poderes políticos. Y no puede decirse por ejemplo que los Estados Unidos no hayan luchado contra los monopolios a lo largo de su historia. Recuerdo el monopolio de producción y distribución de petróleo forjado por Rockefeller y al que se obligó desmembrar aquel imperio en varias sociedades. ¿Llegará algún día a intervenir el gobierno estadounidense ante el monopolio que suponen Google o Facebook?. ¿Y Europa, qué va a hacer Europa?.

Porque cuando hablamos de “monopolio” hablamos también de “poder”. Un poder transversal que se alza sobre los Estados. Un poder que dispone de redes de comunicación e información que llegan permanentemente a millones de usuarios.

Dicho también en otras palabras. ¿Es, -constituyen- en realidad Google o Facebook un servicio publico a semejanza de servicios tan básicos como el agua, gas o electricidad?.  Pues, ¿porque no?.  Hoy la vida no se concibe para una amplísima mayoría de ciudadanos, sin el recurso a estos instrumentos de las nuevas tecnologías.

Y la pregunta sigue. ¿Los servicios públicos han de estar detentados por el Estado o pueden ser sujeto de privatización?.

Bueno, aquí lo dejo. Pero seguramente algún día, esta pregunta que afecta sin duda a los gigantes tecnológicos antes mencionados, se la van a plantear los políticos de turno.

Al tiempo.

 

 

Domingo, 28 de enero de 2018

SUMA Y SIGUE

 

El Tribunal Constitucional acaba de dictaminar por unanimidad que la proclamación como presidente del candidato Puigdemont, no puede efectuarse vía telemática y que solamente es posible, la presencial. Creo recordar que el Gobierno había solicitado la suspensión del Pleno del martes próximo. El Constitucional no ha entrado en esta cuestión, más intrincada y se ha limitado a la posibilidad de que se acceda a la investidura. Y naturalmente recordando las deudas que Puigdemont tiene con la justicia. Esto es, dejando las manos libres al juez Llarena. 

No, Puigdemont no va a volver. Se quedará en su refugio. Su abogado belga ya lo ha manifestado no hace muchas horas. Ha afirmado que su representado no regresará a Catalunya, mientras el gobierno no le ofrezca garantías de que pueda hacerlo en libertad. Por tanto, como esto no va a suceder y la posición de los jueces se mantendrá inalterable, Puigdemont seguirá dando guerra desde Bruselas.

¿Argumentos?. Pues los de siempre. En los próximos dos o tres días, seguirá digamos, “mareando la perdiz”. No va revelar si vendrá al Parlament o no, para mantener el “suspense”. Y el mismo día  de la investidura, cargará nuevamente contra el gobierno, porque no permite que los catalanes que por mayoría le eligieron a él, pueda en realidad tomar posesión y ejercer con normalidad. Dirá que habrá aguardado hasta el último momento, esperando que el ejecutivo de Madrid, le allanara el camino. Pero que dados los resultados,-esto es el silencio-, se queda en Bélgica para seguir desde la capital europea, luchando por la democracia y por la república.

Vamos a ver ahora la reacción del presidente del Parlament Roger Torrent. Imagino que mantendrá la convocatoria del día 30. Y está por ver si incorpora la mención del Constitucional de  que la designación solamente se podrá hacer con un candidato presencial. Si no lo hace, a lo mejor se les ocurre designar a Puigdemont y darle un plazo para que proceda a la aceptación presencial. En cualquier caso ni el Rey ni Rajoy iban a firmar el nombramiento.

Lo dicho. “Suma y sigue”. Un cáncer que amenaza seriamente la estabilidad de nuestro sistema político.

 

Sábado, 27 de enero de 2018