UN SUSTO

 

Claro, cuando las cosas van bien, uno piensa que la tendencia nunca se va a torcer. Que la alegría va a ser eterna. Esto sucede siempre con la Bolsa. Anteayer cuando se produjo el gran susto, la sorpresa fue generalizada. Bueno, se decía, “si la economía funciona, la inflación es aún muy baja y la mayor parte de los países avanzados van a registrar este año tasas de crecimientos importantes, no se entiende ahora el movimiento tan brusco de la Bolsa.”

Y la respuesta es que la Bolsa ha tenido siempre, desde sus orígenes, este comportamiento. Conozco a  muchos amigos, expertos en el mercado bursátil que han perdido mucho dinero en esta actividad. Y otros que sin demasiados conocimientos o experiencia, han salido bien librados. 

La Bolsa tiene un poco, mejor un mucho de casino. Un juego,- aunque parezca que no-, en donde se apuesta o se invierte en valores seguros, en empresas de lo más sólidas. Y que en consecuencia se considera que el riesgo es mínimo y la ganancia notable. Pero, no. La Bolsa está sujeta a las presiones más inimaginables. Los bancos, los inversores institucionales, los especuladores de oficio, tienen una influencia grande en las contrataciones bursátiles. En la oferta y demanda de títulos. El particular que se introduce en esta selva puede salir malparado.

Y luego, por supuesto, la coyuntura. Y los tipos de interés. Por ejemplo la Sra. Yellen, de la Reserva Federal mantuvo los tipos de interés a ras de suelo. Pero esta política ha cambiado. Y si el precio del dinero sube, los inversores en renta variable, pueden estar tentados en deshacer posiciones y pasarse a la renta fija, que asegura una rentabilidad. 

Y también, -como ya decía antes,- cueste asumir, que las cotizaciones algún día han de quebrar su tendencia alcista. Alguien ya ha señalado que después de seis o siete años de bonanza quizá ha llegado el momento de que la coyuntura cambie de signo.

Personalmente no creo que esta corrección bursátil demuestre una debilidad y el peligro de que la economía en su conjunto sufra un importante deterioro.

Aunque un aviso, sí lo ha sido. Un aviso para navegantes. Estamos aún lejos. Pero algún día puede llegar la borrasca. 

 

 

7 de febrero de 2018



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