EL “GARANTISMO”

 

 

Felipe González le ha dicho a Évole,- que él es “garantista”. Que los líderes independentistas pueden haber cometido delitos y que para esto están los Tribunales. Pero que es contrario a las medidas cautelares y piensa que Junqueras, Sánchez y los otros políticos encarcelados, deberían estar libres hasta que se pronuncie la sentencia. Que la Constitución es garantista y que por tanto este “garantismo” pasa por liberar a los que en estos momentos están presos.

Frente a este “garantismo” se hallan las decisiones adoptadas por el Juez Llarena que por supuesto, imagino, cree igualmente en el “garantismo”. La cuestión es muy sencilla. Hasta elemental. El juez Llarena se habrá preguntado qué va a suceder si pone en libertad a los independentistas que hoy no la tienen. Y habrá llegado a la conclusión que esta libertad permitirá a Junqueras o Sánchez ser elegidos presidente de la Generalitat. Y en consecuencia seguir con la misma hoja de ruta de la independencia. Y además, de manera reforzada, al disponer del poder que supone mandar en el gobierno de Catalunya. ¿Reflexión apresurada, ilógica?. Pues ya desde una vertiente estrictamente jurídica, pienso que no. Porque el riesgo, la tentación está ahí. Y las medidas cautelares se dictan precisamente para evitar que vuelvan a producirse situaciones que pongan en riesgo el orden constitucional. Esto es así, con la Constitución que tenemos, con el Codigo Penal vigente y con un principio de prudencia y de seguridad jurídica que anima a quienes deben actuar según lo que establecen las leyes. A los jueces incumbe el aplicar las leyes y a los Parlamentos legislar. Y hasta ahora el Parlamento legisló en su momento una normativa que los jueces simplemente deben aplicar. Ni más ni menos.

No sé si se habría expresado del mismo modo González si le hubiera tocado en estos tiempos presidir el gobierno y se hubiera encontrado con una rebelión  a bordo. Con unos señores que dicen que no quiere saber nada de España y que quiere separarse. Claro que habría sido “garantista”. Pero estoy absolutamente seguro que habría estado de acuerdo con las resoluciones de Llarena. Entre otras razones porque se jugaría el favor de su electorado y la estabilidad futura del país.

14 de abril de 2018



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