Archivo de mayo de 2018



“EN NOMBRE DEL PUEBLO”

 

Está claro que todos actúan, “en nombre del pueblo”. Para el bien del pueblo, porque el pueblo lo pide y hay que hacerle caso. El pueblo lo aguanta todo. Y en nombre del pueblo se han cometido las mayores fechorías y los mayores crímenes. Y claro, es,- ha sido- el mismo pueblo el primero que ha sufrido las consecuencias. El pueblo al que se pretendía servir.Pero no, han sido los políticos los que en demasiadas ocasiones se han servido del pueblo.

Hablo de ello, a raíz de la moción de censura presentada por el secretario del Partido socialista, contra el gobierno del partido popular. No entro ni salgo en las querellas existentes entre los dos partidos, ni tampoco voy a hablar bien o mal de uno u otro. Y quiero situarme solamente como un ciudadano más, que quiere vivir con los menos sobresaltos posibles. Esto lo digo, porque Pedro Sanchez, ha explicado que se presenta la moción de censura por el enfado y enorme rechazo que se experimenta en la población acerca de los innumerables casos de corrupción del PP, condensados ahora en la sentencia de Gurtel. Parecería pues que Sanchez actúa movido por la presión ciudadana, que ya no puede más ante tanta suciedad y ante tanto lodazal.

Pero la lectura también puede ser distinta. Las horas bajas del PSOE precisan urgentemente de una reacción que devuelva al partido a la actualidad política. Al PSOE dicen, que se lo están comiendo por la derecha y por la izquierda. Ciudadanos y Podemos. Y hay que hacer algo. Y así se ha tomado la decisión de la moción de censura. ¿Para servir al pueblo?. Pues no. Más bien para servir los intereses del propio partido. Una moción que no podrá defender Pedro Sanchez en el Parlamento,- mal asunto-, y que tampoco tiene como objetivo máximo forzar unas elecciones que en estos momentos no interesan a esta facción política.

Yo diría, así en general, que al pueblo, al ciudadano, o como mejor queramos llamarle, le interesa que le dejen trabajar. Que el país prospere y que los políticos gobiernen pensando en el bienestar de los que administran. Y esto significa en ocasiones sacrificar los objetivos más inmediatos de partido, apostando por la estabilidad, buscando lo que es una política de Estado; esto es huyendo de las contiendas de salón, para centrarse en los aspectos más importantes que afectan a nuestra convivencia y a nuestro progreso. Y estoy muy convencido que el elector premia la coherencia, la seriedad, el mantenimiento de estos principios.

Y no digo en absoluto que se olvide la corrupción. Llevamos años hablando de ello. Pero no nos vamos a cargar al país, la estabilidad y el crecimiento económicos ganados con cierto sudor, por protestar una y mil veces de la Gurtel u otras especies que vengan de los juzgados.

Con la moción de censura el PSOE y los demás partidos que ya sintonizan con la propuesta, seguro,- como ya he dicho- que no se sirve al pueblo. 

Que nos dejen pues tranquilos y que no nos manoseen.

 

Domingo, 27 de mayo de 2018

“VERDAD O MENTIRA”

 

Desde un punto de vista técnico,- léase jurídico-, el “testigo” en un juicio, está obligado a decir la verdad. Que es igual que afirmar que no puede mentir. Y además el Código penal señala que el testigo que falta a la verdad en un procedimiento judicial, comete un delito de falso testimonio. Que no debería ser poco.

Hasta ahí lo que dice la ley. Pero en este país hay poca tradición o poca historia, en esto de decir la verdad cuando a alguien le convocan en calidad de testigo, para que explique lo que sabe de un determinado problema. Abundan las contestaciones de la falta de memoria, de que no puede precisarse o contestarse lo que se pregunta por desconocimiento del asunto u otras respuestas del mismo o semejante tenor. Los testigos acostumbran a pedir opinión o consejo de un letrado que les ilustra del modo de pasar por el estrado de la manera menos visible y más insípida, pero cumpliendo naturalmente con el mandato legal de decir la verdad.

Todo esto viene a cuento de los comentarios que se han hecho, acerca de los pasajes de la sentencia Gurtel que se refieren a las declaraciones de los testigos. El Tribunal  no les da la mayor importancia o les otorga muy poca credibilidad. Y c0mo que Rajoy fue llamado a declarar como testigo y en  tal condición contestó a las preguntas de las partes y de los jueces, se llega a la conclusión de que el presidente mintió en sus afirmaciones o negativas, porque en otro caso el Tribunal habría tenido en cuenta sus apreciaciones. Y en consecuencia podríamos estar ante la comisión de un delito de falso testimonio.

El portavoz del partido popular preguntado por esta circunstancia, ha contestado que ésta es una minucia, que debe contemplarse en el contexto del propio procedimiento judicial. Y no creo que la prensa insista en ello, aunque a la hora de sacar punta de cualquier dato relevante o no, la actualidad es propicia a ello.

No hace falta subrayar que en otros países de nuestro entorno y claramente en los USA, la cuestión sería muy distinta. Está claro que las declaraciones de uno u otro testigo pueden ser determinantes del desenlace del proceso y el servir, -el ser como esclavo de la verdad,- resulta un principio fundamental para la salud del sistema judicial y porque no del propio sistema democrático.

Estamos avanzando en unos cuantos ámbitos vinculados al desarrollo de la sociedad civil y de las libertades. Pero  en éste que he explicado brevemente aquí, estamos aún lejos de su necesario reconocimiento.  Decir verdad o decir mentira, no es igual. Aunque a muchos aún les sea indiferente.

Viernes, 25 de mayo de 2018

TSUNAMI

 

Ayer fue un día feliz para el PP. Hoy ha vuelto el infierno. El infierno en forma de una sentencia judicial de más de mil hojas. Una resolución que llega después de diez años de instrucción, de un largo tiempo de espera, de una cuaresma en la que los populares han tenido que sortear y soportar tormentas y aguaceros.

Todos los partidos del arco parlamentario que tocaron el poder de una u otra manera, han sido pasto de la corrupción. En mayor o menor medida. Junto al partido popular, también los socialistas en los millonarios procedimientos que se están siguiendo en Andalucía. En Catalunya, no hace falta ya hablar. Todo es conocido. “El que sea inocente, que tire la primera piedra” puede decirse, rememorando el viejo adagio. Solamente Ciudadanos que es un partido joven y que ha gobernado poco, está al margen de estos sucesos.

Sentencias que se remontan al pasado. La justicia es lenta. Se enjuician asuntos que ocurrieron en otras épocas. Hace treinta, veinte años, lo de la “corrupción” tenía una componente menos severo. Para muchos era un valor asumido que los políticos, además de hacer política, aprovechaban la ocasión para arreglarse la vida.  Esto ya desde la época de Franco, formaba parte del paisaje. Los ministros cuando dimitían o les echaban, accedían siempre a algún cargo importante en una empresa privada o del Estado. Era una especie de recompensa a los servicios prestados. Y algunos o bastantes, aprovechaban también los resortes y las ventajas que les ofrecía la cuota de poder de la que gozaban, para amarrar u obtener alguna regalía, favoreciendo a amigos o recomendados. Pero nadie se rasgaba las vestiduras. Y con toda seguridad si noticias semejantes hubieran llegado a los periódicos, el resultado habría sido el silencio y el olvido.

Por esto se está ahora juzgando unas actuaciones que en su momento eran perfectamente asumibles por los políticos de turno. Estoy convencido que si en los años en los que se sucedieron aquellos hechos, la sensibilidad ciudadana hubiera sido la misma que en la actualidad, la corrupción no habría alcanzado los niveles que luego hemos conocido.

Lo de hoy ha sido un nuevo golpe, muy duro, aunque imagino, esperado, para el Partido Popular. Difícil y complicado para Rajoy sustraerse a todo ello. Además, considerando que Barcenas puede largar algún discurso comprometedor, después de que su mujer haya sido condenada a quince años.

Y si me preguntais qué es lo que interesa, tendré que deciros que hoy lo que el Estado,- España,- necesita es más que nunca, estabilidad.  La aprobación ayer de los Presupuestos constituía un primer paso que podía permitir quizá terminar la legislatura. Así lo  escribí ayer en este blog. Pero los nubarrones han vuelto a aparecer hoy. Y no van a despejar, porque vienen muy cargados de envidias, rencores, venganzas.

Los ciudadanos estamos asistiendo a este baile de malditos, con aún un punto de incredulidad.  Y podríamos llegar a concluir o asumir en la ingenuidad, que todo este espectáculo va a discurrir al margen de lo que acontezca en el discurrir diario. Pero, no. Según como vayan produciéndose los acontecimientos en los próximos días, las decisiones que adopten los partidos,- moción de censura o no- pueden tener una incidencia grave en el futuro político y económico del país.

Aguardaremos expectantes. El Tsunami aún golpea con fuerza, prensa, radio, redes sociales.

 

Jueves, 24 de mayo de 2018

DOS AÑOS MÁS

 

Rajoy ha sacado adelante los presupuestos. Ha costado pero finalmente se ha salido con la suya. Esto significa dos años más. Hasta el final de la legislatura. Los vascos se han descolgado finalmente de la negativa y han tenido muy en cuenta las contraprestaciones ofrecidas a cambio del sí. Además han contado con la excusa de que si no hay gobierno en Catalunya, no es tanto porque el gobierno central se oponga a ello, sino porque las estrategias de confrontación de Torra y Puigdemont, hacen por el momento inviable un gobierno efectivo de la Generalitat.

A Rajoy se le ha dado por muerto o por casi muerto en numerosas ocasiones. Y con él al partido Popular. Pero yo no estaría tan seguro o convencido de ello. Ya sucedió en las últimas elecciones generales, cuando se esperaba una hecatombe de esta formación política. Y es cierto que el descenso en el número de votantes y escaños fue muy importante. Pero no tanto como lo que se había considerado, después de la corrupción continuada que fué lastrando las expectativas de los populares. 

Y ahora puede suceder otro tanto. De momento la aprobación de los presupuestos dan oxígeno para seguir encarando crisis, que las va a haber y para afrontar con mayor consistencia el enfrentamiento con los partidarios de la independencia en Catalunya. No existe ya la espada de Damocles de la orfandad en los presupuestos y cualquier otra cuestión que se plantee en el Parlamento tiene menor calado que la que se acaba de resolver.

En una comparecencia esta misma noche, Rajoy ha dicho que no depende de él, el levantamiento del dichoso 155, y que este artículo podía haberse ya levantado en enero si se hubiera constituído gobierno por parte de quienes ganaron las elecciones.

La verdad es que éste es el problema más serio al que España se enfrenta. Y tal como están las cosas, no se puede pensar en una normalización ni a corto ni a medio plazo. Porque la normalización pasa necesariamente porque los catalanes, todos, encontremos unas vías mínimas de consenso, de entendimiento, aún en la diversidad y en la distancia. Pero para que esto se produzca, falta aún tiempo. Mucho tiempo. Y voluntad de unos y otros. De ceder en favor del arreglo y de la concordia. Y en contra juega el factor judicial. La cárcel, los procesamientos, las sentencias que vendrán. Con estos bártulos, con estos mimbres, muy complejo forjar un horizonte en el que todos nos sintamos cómodos y volvamos a trabajar y funcionar como un solo pueblo.  Porque la división, lo que hay ahora, no nos conduce a nada. A la debilidad, a la pérdida de la fe y la confianza, que siempre habíamos albergado, a lo largo de tantos años.

Tampoco tengo confianza en que Rajoy ayude de algún modo a buscar alternativas de futuro. No lo hizo, hace años, cuando tenía todo el tiempo del mundo.

Es ya un poco tarde.

Miércoles, 23 de mayo de 2018

EL REY

 

Me pregunto si el Rey va a sancionar o firmar el nombramiento de Torra como próximo presidente de la Generalitat, en el supuesto de que el próximo lunes salga elegido. Después de lo que hemos oído hoy, no veo yo al Rey en disposición de realizar aquel acto formal, que da paso a la presidencia efectiva. Se ha dicho y repetido que la autonomía ya es cosa del pasado. Que ahora vamos hacia la materialización de la república. Que solamente se va a obedecer lo que dicte el Parlament. Y otras lindezas más. Una declaración en toda regla que se va a incumplir el mandato constitucional y que el objetivo es la separación de Catalunya del Estado español. Trabajar para la república y solo para la república. 

Imagino que con estas afirmaciones no se le ha pasado por la cabeza a Rajoy retirar el 155.  E imagino también que Torra ya debe igualmente asumir que después de tanta proclama, la Generalitat seguirá intervenida. Porque no puede esperar que la Constitución y las herramientas que la misma dispone, le permitan actuar, precisamente para romper con el sistema jurídico vigente. 

Aunque no es la primera vez que Rajoy actúa tarde y pierde el tren. De sentido de la anticipación, ninguno. Se reacciona, cuando los hechos ya se han producido y las consecuencias se arrastran en el tiempo. Ya sucedió con el referendum y la declaración de la república. Si se hubiera actuado antes, ni se habría celebrado la consulta, ni se hubiera votado la república. Y nos habríamos ahorrado las inconveniencias que suponen para todos, el que unos líderes se hallen entre rejas. Me temo que ahora pueda suceder  algo semejante. Y la situación es mucho peor.

La verdad es que tal como hoy han ido las cosas, veo inviable la candidatura de Torra.

Un día turbio. Con borrasca. Difícil que amaine.

Sábado, 12 de mayo de 2018