EL MINISTRO CATALÀ

 

El ministro de Justicia, Català ha dicho que el juez Ricardo González, “tiene un problema singular”. Este magistrado es el que discrepó de sus compañeros en la sentencia de la “manada” y pidió la absolución de los inculpados. Las asociaciones de jueces han pedido la dimisión del ministro por entrometerse en un asunto que no le concierne. Dicho de otra manera. Por expresar una opinión acerca de un juez, que va más allá de la crítica a las decisiones de los Tribunales. Y ello supone, -se entiende-un ataque a la independencia del poder judicial.

No creo que Català vaya a dimitir. Sus manifestaciones le van bien al Gobierno que por una vez no tiene a la opinión pública en contra. Hasta la portavoz del PSOE en el Parlamento ha indicado que si el ministro se ha expresado de este tenor, es que sabe lo que dice. Català además se ha ratificado en sus afirmaciones. Aunque no ha aclarado esto de la “singularidad”.

Es indudable que lo de los jueces es materia sensible. Y contenciosos como el que se ha tratado en asuntos de violencia de género, plantea interrogantes acerca del funcionamiento de la Administración de justicia, que,- no se ha de olvidar- es un servicio público y como tal debe intentarse que sea ágil, eficiente y solvente, desde la misma perspectiva de la razonabilidad de las decisiones judiciales.

Y es evidente que tratándose del mundo judicial, se confunden los términos. El “respeto” a las sentencias de los Juzgados, no puede ser incompatible con la exigencia de un reproche y una apelación a que el Consejo General del Poder Judicial cumpla con sus objetivos. Los jueces son funcionarios, servidores públicos y como reza la Constitución, administrando una  justicia que “emana del pueblo.”

En este episodio el “poder judicial” tiene las de perder frente al ejecutivo. A Català y a Rajoy les importa mucho más lo que dice la opinión pública que lo que opinen los jueces. 

Ya tampoco se ha hablado estas últimas jornadas de la dimitida presidenta de la Comunidad de Madrid. El asunto está muerto.

Un respiro para Rajoy. La sentencia le ha llegado como la abundante agua de este primero de mayo.

Bienvenida.

 

1 de mayo de 2018



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