“EN NOMBRE DEL PUEBLO”

 

Está claro que todos actúan, “en nombre del pueblo”. Para el bien del pueblo, porque el pueblo lo pide y hay que hacerle caso. El pueblo lo aguanta todo. Y en nombre del pueblo se han cometido las mayores fechorías y los mayores crímenes. Y claro, es,- ha sido- el mismo pueblo el primero que ha sufrido las consecuencias. El pueblo al que se pretendía servir.Pero no, han sido los políticos los que en demasiadas ocasiones se han servido del pueblo.

Hablo de ello, a raíz de la moción de censura presentada por el secretario del Partido socialista, contra el gobierno del partido popular. No entro ni salgo en las querellas existentes entre los dos partidos, ni tampoco voy a hablar bien o mal de uno u otro. Y quiero situarme solamente como un ciudadano más, que quiere vivir con los menos sobresaltos posibles. Esto lo digo, porque Pedro Sanchez, ha explicado que se presenta la moción de censura por el enfado y enorme rechazo que se experimenta en la población acerca de los innumerables casos de corrupción del PP, condensados ahora en la sentencia de Gurtel. Parecería pues que Sanchez actúa movido por la presión ciudadana, que ya no puede más ante tanta suciedad y ante tanto lodazal.

Pero la lectura también puede ser distinta. Las horas bajas del PSOE precisan urgentemente de una reacción que devuelva al partido a la actualidad política. Al PSOE dicen, que se lo están comiendo por la derecha y por la izquierda. Ciudadanos y Podemos. Y hay que hacer algo. Y así se ha tomado la decisión de la moción de censura. ¿Para servir al pueblo?. Pues no. Más bien para servir los intereses del propio partido. Una moción que no podrá defender Pedro Sanchez en el Parlamento,- mal asunto-, y que tampoco tiene como objetivo máximo forzar unas elecciones que en estos momentos no interesan a esta facción política.

Yo diría, así en general, que al pueblo, al ciudadano, o como mejor queramos llamarle, le interesa que le dejen trabajar. Que el país prospere y que los políticos gobiernen pensando en el bienestar de los que administran. Y esto significa en ocasiones sacrificar los objetivos más inmediatos de partido, apostando por la estabilidad, buscando lo que es una política de Estado; esto es huyendo de las contiendas de salón, para centrarse en los aspectos más importantes que afectan a nuestra convivencia y a nuestro progreso. Y estoy muy convencido que el elector premia la coherencia, la seriedad, el mantenimiento de estos principios.

Y no digo en absoluto que se olvide la corrupción. Llevamos años hablando de ello. Pero no nos vamos a cargar al país, la estabilidad y el crecimiento económicos ganados con cierto sudor, por protestar una y mil veces de la Gurtel u otras especies que vengan de los juzgados.

Con la moción de censura el PSOE y los demás partidos que ya sintonizan con la propuesta, seguro,- como ya he dicho- que no se sirve al pueblo. 

Que nos dejen pues tranquilos y que no nos manoseen.

 

27 de mayo de 2018



Deja un comentario