“VERDAD O MENTIRA”

 

Desde un punto de vista técnico,- léase jurídico-, el “testigo” en un juicio, está obligado a decir la verdad. Que es igual que afirmar que no puede mentir. Y además el Código penal señala que el testigo que falta a la verdad en un procedimiento judicial, comete un delito de falso testimonio. Que no debería ser poco.

Hasta ahí lo que dice la ley. Pero en este país hay poca tradición o poca historia, en esto de decir la verdad cuando a alguien le convocan en calidad de testigo, para que explique lo que sabe de un determinado problema. Abundan las contestaciones de la falta de memoria, de que no puede precisarse o contestarse lo que se pregunta por desconocimiento del asunto u otras respuestas del mismo o semejante tenor. Los testigos acostumbran a pedir opinión o consejo de un letrado que les ilustra del modo de pasar por el estrado de la manera menos visible y más insípida, pero cumpliendo naturalmente con el mandato legal de decir la verdad.

Todo esto viene a cuento de los comentarios que se han hecho, acerca de los pasajes de la sentencia Gurtel que se refieren a las declaraciones de los testigos. El Tribunal  no les da la mayor importancia o les otorga muy poca credibilidad. Y c0mo que Rajoy fue llamado a declarar como testigo y en  tal condición contestó a las preguntas de las partes y de los jueces, se llega a la conclusión de que el presidente mintió en sus afirmaciones o negativas, porque en otro caso el Tribunal habría tenido en cuenta sus apreciaciones. Y en consecuencia podríamos estar ante la comisión de un delito de falso testimonio.

El portavoz del partido popular preguntado por esta circunstancia, ha contestado que ésta es una minucia, que debe contemplarse en el contexto del propio procedimiento judicial. Y no creo que la prensa insista en ello, aunque a la hora de sacar punta de cualquier dato relevante o no, la actualidad es propicia a ello.

No hace falta subrayar que en otros países de nuestro entorno y claramente en los USA, la cuestión sería muy distinta. Está claro que las declaraciones de uno u otro testigo pueden ser determinantes del desenlace del proceso y el servir, -el ser como esclavo de la verdad,- resulta un principio fundamental para la salud del sistema judicial y porque no del propio sistema democrático.

Estamos avanzando en unos cuantos ámbitos vinculados al desarrollo de la sociedad civil y de las libertades. Pero  en éste que he explicado brevemente aquí, estamos aún lejos de su necesario reconocimiento.  Decir verdad o decir mentira, no es igual. Aunque a muchos aún les sea indiferente.

25 de mayo de 2018



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