MAXIMALISMOS

 

Estamos en una época de maximalismos. Los de la manada no tienen que salir de la cárcel. Es igual que se hayan pasado dos años. Que se pasen toda la vida!. ¿Casado? Pues si el máster que hizo tiene alguna rendija de irregularidad de convalidación o lo que sea, pues fuera, que se vaya a hacer de abogado, pero nunca que pueda acceder a presidir el partido popular. Maxim Huerta. ?¿Que hace diez años se las tuvo con Hacienda?. Pues nada, que se vaya a casa. Los de hacienda son intocables y no se pueden equivocar nunca. Rajoy se ha ido al Registro y ahí ha acertado. Porque si el Registro hubiera sido de Madrid,las malas lenguas, que las hay en estos tiempos revueltos ,habrían ya escupido que se había hecho un gran favor al presidente caido. 

Con Urdangarin también ha sonado la hora del clamor popular y de la venganza. A la cárcel. Seguro que la inmensa mayoría de los que vociferan no saben que dice la sentencia. Y si esta se enmarca en el rigor más absoluto. Pero es igual.
¿Ah y Gürtel? ¿No se sabía ya de antemano que la sentencia sería muy dura y que el ponente era un afamado profesional de la izquierda? ¿Había que callar?

¿Es esto una inquisición? ¡No, no que va!. “Esto es justicia”, se exclama. Esta es la justicia del pueblo. Que condena o que absuelve sin apelaciones y recursos. Es lo que se lleva. De manera que si los jueces dicen o sentencia otra cosa, no se entiende, no se comprende. Y entonces se habla de la justicia encadenada a la política.

Esto de la política es como los vientos que soplan de manera sostenida, hasta que no se sabe porque, cambia la dirección y entra otro viento más cálido, menos incómodo, más llevadero.
De momento sigue soplando un viento atlántico, con puntas de fuerza cuatro y cinco.

Espero que amaine. Y que tranquilice mentes y espíritus.

22/6

30 de junio de 2018



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