¿CUÁNTOS? DECIDME CUÁNTOS.

 

En la diatriba diaria sobre la inmigración en la Unión Europea, algunos partidos de la derecha han pontificado : “si queremos mantener Schengen entonces hemos de blindar las fronteras exteriores de la UE. Si esto no es posible o no va a funcionar, se caerá Schengen. Volveremos a las fronteras interiores entre los países miembros.”

Bueno, esta afirmación tiene todo el sentido del mundo. Si la Unión Europea quiere preservar un mínimo futuro de unidad e integración , tiene que asegurar el tránsito por las fronteras exteriores que conforman sus propios limites. No es tan descabellado el raciocinio. Preguntarse simplemente cuánta inmigración puede absorber anualmente la UE. “50, 500, 1000″. “Cuántos? Decidme cuántos“. Exactamente como se hace o debería hacerse en Estados independientes. Y esto significa llegar a acuerdos y que los distintos países miembros lo cumplan. Y que si no lo cumplen sean ellos los que asuman las consecuencias de esta actuación.
El problema es el determinar cómo se blindan las fronteras, que autoridad asume la última responsabilidad y como se financia todo este gasto. 

Algo semejante ocurre también con la llamada “mutualizacion” de la deuda, asunto de carácter recurrente, que se aborda año tras año. También los paises más ricos dicen que la solidaridad aquí tiene un límite. Que cada uno pague lo que debe, lo que ha gastado de más. No sea que unos tengan que asumir las deudas de los otros.

Con la inmigración se presenta una prueba clave para Europa. ¿Pueden las corrientes migratorias indiscriminadas destruir Europa, la Europa de Schumann, de Jean Monnet, de Adenauer? 

Pues podría ser.

8 de julio de 2018



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