“BAYERN”

 

La elecciones del pasado domingo en Baviera han generado toda clase de comentarios y conclusiones, a raíz del resultado electoral. Se ha dicho que los conservadores de la CSU han perdido importantes posiciones y que ya no podrán gobernar solos, como hacían en el pasado. Esta consideración tengo sin embargo que matizarla. Y quizá observar los resultados en los términos tradicionales de derecha e izquierda. Analizado desde esta vertiente, la CSU, los llamados “electores libres”, la AFD, -los denominados ultranacionalistas- y los liberales del FDP, han alcanzado una mayoría absoluta. Los electores libres están muy cercanos a la CSU. Una especie de Ciudadanos de Baviera. En cuanto a la AFD son muchos de ellos desertores del partido conservador bávaro.  Y los liberales siempre basculan, entre derecha e izquierda, aunque de verdad el sustrato se halla en la empresa y en una intelectualidad teñida de progresismo.

En cambio la izquierda ha sufrido un golpe importante. Los socialistas del SPD no levantan cabeza y han sido superados por los verdes, que cuando mandan, -como en el Estado de Baden Würtemberg-, no lo hacen del todo mal. También los colorados de Die Linke, no acaban de despegar desde las épocas de Oscar Lafontaine. El problema con los socialistas es en gran manera el de una falta de liderazgo. Lejos están los tiempos del Canciller Schmidt o del carismático Willy Brandt. No han conseguido en estas últimas generaciones encontrar al genio, que levantara entusiasmos y adhesiones. Sus Secretarios generales, han pasado sin mucha gloria por la cúpula del partido y sus figuras se han extinguido rápidamente. También, la sombra de Angela Merkel, en sus años de esplendor, ha sido tan alargada, que ha difuminado la presencia de los que han intentado hacerle la competencia.

Así las cosas, no creo que la CSU tenga problemas para formar gobierno. El resultado ha sido un toque de atención, pero leve, mínimo. Baviera aguanta como un Land con una dimensión industrial importante, con una estabilidad política que ahora no va a quebrarse y con una cohesión en la ciudadanía, que en Catalunya también desearíamos.

Bien podría utilizarse aquella frase de que cuando Alemania estornuda, en la Unión Europea el catarro podría ser imminente.

De momento no hay constipado a la vista.

16 de octubre de 2018



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