LAS EURO ÓRDENES

 

Habré hablado ya en alguna ocasión de las euro órdenes. Un instrumento de relación y de vinculación entre los sistemas jurídicos de los miembros de la UE. Pero que hemos visto que no funciona, o funciona muy poco, cuando la cuerda se tensa, cuando las cuestiones políticas se sobreponen a las que afectan a la propia administración de justicia. 

Y en el caso de Puigdemont y el resto de compañeros, se ha podido evidenciar que la política está por delante de los trámites y las formalidades judiciales, cuando se trata de decidir sobre un tema que trasciende unos intereses económicos más inmediatos. A primera vista y aún leyendo el texto legal que contiene las euro órdenes, el objetivo de su promulgación fué claro. Facilitar que las autoridades judiciales pudieran ejercer sus funciones en el seno de la Union Europea, cuando se produjeran circunstancias que exigieran la presencia de determinadas personas imputadas en el país solicitante. El país receptor de la solicitud cumplía con el convenio, sin entrar a valorar el fondo del asunto. La persona reclamada era enviada al tribunal que había presentado la solicitud.

En realidad nunca se pensó, que un Tribunal que no fuera el competente,- o aquel que había recibido la solicitud, -pudiera entrar a dirimir cuestiones de derecho o de hecho que desconocía. Éste nunca fue el objetivo de la Euro orden. Si lo hubiera sido, hoy no tendríamos Euro órdenes, porque ningún Estado habría estado dispuesto a ceder ésta, llamémosle soberanía, en el ámbito de la justicia. El consenso fue absoluto en el sentido de que la Euro orden constituía un medio o un auxilio que facilitaba la eficacia en la administración de Justicia en toda la Unión Europea. No otra cosa.

Pero resulta indudable que este consenso, en la práctica se ha desmoronado. Porque la euro orden, en los ejemplos que ya conocemos, se ha desfigurado, ha ido mucho más allá de lo que eran o han sido sus propios objetivos y ha contribuido de manera muy seria a sembrar una desconfianza entre los miembros de la UE que va bastante más allá del incumplimiento de unos acuerdos supranacionales.

Precisamente me han confesado, que en algún caso, euro órdenes procedentes de Alemania o Bélgica, aquí no se están cumpliendo o su tramitación se está dilatando en demasía. He tratado también en este blog en alguna ocasión, de la “reciprocidad”. Pues aquí también podría considerarse este principio.  Por ejemplo,”Voy a aplicar las euro órdenes si hay reciprocidad de la otra parte”.” ¿Porque tengo que cumplir con una euro orden, cuando en el país que me la solicita, no cumplen cuando soy yo que la pido?.”

A mi no me parecería descabellado,- ni mucho menos- que el gobierno español, plantee una actualización de las euro órdenes a la luz de las últimas experiencias. Y que manifestara igualmente a los organismos correspondientes de la UE, que hasta tanto no se produzca esta remodelación, España plantea unilateralmente suspender la aplicación de las mismas.

A veces,- también en politica- se han de adoptar iniciativas, para que los semejantes te tomen más en serio.

Éste sería un buen ejemplo.

 

18 de octubre de 2018



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