SALARIO MINIMO

 

Parece que la estrella de los presupuestos negociados entre el PSOE y Podemos es la del salario mínimo, que se acerca a los 1.000 euros. Ya se ha comentado que esta medida podía haberse adoptado vía decreto/ley, pero que Sánchez ha preferido incrustarla en los presupuestos, para así darle un aire más de absoluta noticia y novedad. En especial para que se evidencie que las cifras del presupuesto tienen un acusado carácter “social”. Una forma también de ir calentando al electorado para que no se enfríe el ambiente tan positivo que se cosechó hace unos meses y que ha degenerado en mayor indiferencia o escepticismo por tantos sucesos acaecidos entre sus ministros.

Refiriéndose al salario mínimo, algún comentarista ha establecido comparaciones con otros países europeos. Y creo recordar que se citó a Luxemburgo, con un salario “mínimo” superior a los 2.000 Euros, que para “mínimo” no está nada mal. Claro que mencionando a Luxemburgo uno no puede más que considerar que este país, no sé porque razón, siempre ha gozado de una serie de privilegios, entre sus vecinos comunitarios. Sus políticos, -ahora Juncker-  negarán que Luxemburgo es un paraíso fiscal, pero la verdad es que constituye un refugio para muchos capitales que adoptan la forma de fondos de inversión o entidades semejantes. Luxemburgo vive en realidad de un sistema que beneficia a los que acuden a depositar o invertir sus recursos, en busca de una seguridad, de una tranquilidad y de un buen trato fiscal. Y hay algunos otros ejemplos de Estados que han buscado ingresos para optimizar su renta per cápita, a través de fórmulas que generan una cierta “urticaria” en Bruselas, pero les proporcionan interesantes ganancias. Ahí tenemos por ejemplo, las sociedades holandesas, estrechamente vinculadas a este Estado, con interesantes ventajas fiscales, o el mismo Portugal que para atraer a los capitales internacionales, ha establecido una limitación a la tributación de los extranjeros que vayan a residir allí. Así mientras que en España los extranjeros residentes han de contribuir por la totalidad de su patrimonio e ingresos, vengan éstos de donde vengan, en Portugal la tributación se limita a lo que se genera en el propio país.  No hace mucho tiempo me comentaban en Mallorca, que muchos nacionales alemanes han desaparecido, porque vivir en España les resulta demasiado caro, desde esta vertiente tributaria. 

Me podréis preguntar que tiene que ver el “salario mínimo” con esta  disquisición acerca de determinas ventajas que ofrecen algunos países comunitarios, claramente con el fin de “hacer caja”. Pues sencillamente que España, -los gobiernos que se han venido sucediendo,- no han tenido ni la inteligencia, ni la perspicacia, ni la valentía o la audacia, de hacer lo que algunos de sus vecinos ya habían introducido. Esto es, buscar por todos los medios, el camino, la vía para que el capital fluyera con facilidad hacia el país, favoreciendo la creación de negocios y la ocupación.

¿Tiene esto alguna relación con un mayor o menor salario mínimo?

Pues pregúntenselo a los luxemburgueses.

Contestarán con una sonrisa. 2.000 Euros.

 

15 de octubre de 2018



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