Archivo de enero de 2019



UN TREMENDO LÍO

 

Ahora se ha lanzado “la crida” , un nuevo movimiento ideado por Puigdemont. Ayer se realizó el primer encuentro o la primera asamblea, ya que se designaron a los máximos dirigentes de la organización  con el ex presidente a la cabeza. De momento nace como asociación, aunque ya han dicho que posiblemente se presenten a unas próximas elecciones.

Si ya tenemos al Pedecat, antigua Convergencia, a Esquerra Republicana, a la Asamblea Nacional y a Omnium, ¿Que más hace falta?. Pues no se sabe bien. Al menos yo, no acabo de interpretarlo. Así a primera vista, puede parecer que Puigdemont no quiere perder protagonismo y se afana por seguir dando munición a los suyos para que no pierdan el entusiasmo. Visto desde otra vertiente, el movimiento puede significar el que se quiera enterrar de manera definitiva a la vieja Convergencia, por estar tan contaminada con porcentajes y comisiones. Ya se intentó con el Pedecat, pero deben haber llegado a la conclusión de que el experimento no acabó de funcionar. Ahora Puigdemont quiere asestarle el golpe de gracia.

Y todo, entorno a una gran máxima: “unidad”. Esto es la unidad del independentismo al que quiere se unan los de Esquerra Republicana. Unidad para ganar en las próximas municipales y hacer más fuerte y diáfano el camino hacia la república. Pero los de Junqueras ya han dicho que de momento no van a cambiar de actitud. Junqueras está en la cárcel y Puigdemont en una mansión respetable, gozando de libertad en Waterloo. Esta es la gran diferencia.

Entretanto la ciudadanía, – estoy convencido que una gran parte de ella-, está contemplando con una creciente perplejidad lo que sucede en este entorno político. Todo lo que se está haciendo, ¿Para qué? ¿Con qué objetivo?. ¿Una nueva declaración de independencia?. ¿La república?. Bueno, esto es lo que el representante del Estado español, el señor Torra está afirmando con mayor énfasis últimamente. Dice que está desempeñando el cargo con la sola motivación de hacer la República. Así va tranquilizando a los suyos y ganando tiempo en el curso de la legislatura.

Claro que todo lo que está sucediendo es un despropósito. Una pérdida de tiempo. Un ir a ninguna parte. Y todos perdemos con ello. Pierde Catalunya, comprometemos nuestro futuro y nos debilitamos como pueblo. La división sigue existiendo, se incrementa y la reconciliación se aleja. Volvemos a los años más aciagos de nuestra historia. No se ha aprendido de ella.

No sé cuando se va a volver a un mínimo realismo. A despertar de este sueño.

No va a ser pronto. Y mientras, ¿quien se va a hacer responsable, quien va a pagar las enormes pérdidas que toda esta infausta aventura está generando?.

Nadie. 

 

 

Domingo, 27 de enero de 2019

EL CELIBATO

 

No había escrito nunca sobre esta materia. Pero el periódico publicó la noticia el pasado domingo que en Montserrat se había producido hace años un episodio de abusos a un menor por parte de un monje ya fallecido. En los últimos meses se han reproducido en la prensa casos semejantes. Sucesos que acaecen en la mayor parte de países con religión católica mayoritaria. Abusos que se callaron durante años y que ahora emergen a la superficie. Y otros que siguen en el silencio y que nunca se conocerán.

¿Y todo esto porque?. ¿Fruto de la debilidad y la flaqueza?. ¿Una consecuencia lógica de un imperativo casi bíblico, incompatible con la propia naturaleza humana?. Pues sí. ¿Y que se gana con ello? ¿Con el celibato y con el voto de castidad?. No se llegó nunca a considerar la tremenda dificultad de someter al cuerpo humano, al propio desarrollo hormonal, a toda una vida de ayunos de la carne?. Irreal, absolutamente irreal. Y además tremendamente perjudicial para la Iglesia, para los creyentes. Porque el daño para su imágen que estos acontecimientos han provocado ha sido enorme. 

Y me pregunto porque el Papa Francisco, que en su tiempo anduvo como sacerdote de a pie, cerca de las inquietudes y problemas cotidianos de la gente, no ha  reaccionado. Con valentía y decisión, impulsando un diálogo en el seno de la Iglesia para llegar a adoptar decisiones históricas. Decisiones que sin duda serían acogidas muy favorablemente. Y que no podrían ser otras que las de admitir el matrimonio de sacerdotes al igual que se produce en el ámbito protestante. Y abolir el voto de castidad que nadie, ni los propios que deben ejercerlo agradecen. 

Después de tantos siglos de austeridades forzadas y flagelaciones inútiles, sería llegada ya la hora de afrontar la realidad misma de la vida. En beneficio como digo, de los creyentes, en beneficio de la Iglesia. En beneficio de los santos, presentes y futuros, que sin estas forzadas ataduras, continuarían siéndolo.

 

Miércoles, 23 de enero de 2019

LA CALLE ES MÍA

 

Bueno, como ciudadano, puedo decir claro y alto que la calle es mía. La calle es mía y de todos los ciudadanos que tienen el derecho a acceder, disfrutar y pasear por las arterias de la ciudad. Y nadie tiene el derecho de apropiarse de un bien que es común. Y si se lleva a cabo esta agresión el ciudadano tiene también derecho a que le defiendan y le liberen de tamaña coacción.

No hace falta que diga que esto viene a cuento por lo de la huelga del taxi y por la ocupación de la vía pública por parte de los taxistas como medida de presión para que los políticos cedan y acuerden lo que ellos pretenden. Y posiblemente consigan el objetivo, porque el gobierno municipal y la Generalitat, no tienen ni voluntad ni fuerza suficiente para enfrentarse al colectivo.

¿Tiene razones que esgrimir el gremio del Taxi?. Sí, sin ninguna duda. Es una cuestión de seguridad jurídica. Se compra una licencia que cuesta dinero, en base a una determinada situación que garantiza la estabilidad de su explotación. Muchos taxistas se han endeudado para adquirir esta licencia o para sustituir su vehículo por otro más actual y eficiente. Y no lo habrían hecho si desde un primer momento el Estado o el Municipio hubieran puesto condiciones temporales a la explotación de la licencia. Pero no lo hicieron. Es legítimo por ello el enojo y es legítima la queja. La resistencia a que se cambien las condiciones. A que venga una competencia que puede poner en riesgo su actividad.

Frente a la seguridad jurídica se opone el “interés público”. Se acostumbra a afirmar que la seguridad jurídica debe subordinarse al interés público. En este caso el interés público sería el favorecer un mejor servicio para la ciudadanía, debilitando una clara situación de monopolio, que frena la competencia en el sector. También la imposibilidad de poner freno a las nuevas tecnologías que tienen por objetivo facilitar la movilidad y  ofrecer un servicio que se potencia con la utilización de las aplicaciones en Internet.

Alguna solución habrá que encontrarse. Pero lo curioso es que siempre los ciudadanos nos convertimos en rehenes del problema. Es el secuestro de la ciudad. Mal vamos desde hace ya algunos años. Hemos perdido aquella aura de ciudad modelo que muchos turistas admiraban. Pronto va a llegar el nuevo congreso de móviles y vamos a ver si se podrá celebrar sin sorpresas. De taxis, de metro o cualquier otro vinculado al transporte.

Termino con el concepto de “autoridad”. Ya se que puede parecer poco agradable, poco simpático. Pero lo que está sucediendo en Barcelona tiene también que ver con la autoridad.  Con el ejercicio democrático del poder. ¿Hay alguien que mande, que tenga autoridad para actuar en condiciones delicadas y que la ejercite?.

Es la duda que tengo.

 

 

Lunes, 21 de enero de 2019

“PODEMOS”, PERO MENOS

 

Lo de la corrupción es agua pasada. Por lo menos ya no vende como antes. Los cambios de nuevas generaciones en el PP y el tiempo transcurrido han amortizado en gran medida el reclamo utilizado por los contrincantes. La derecha ha vuelto con cierto brío. Y con el viento que sopla Vox.

En cambio en la izquierda se vislumbra la crisis. Ayer mismo Errejón se desmarcó de Pablo Iglesias y se fue al abrigo de Manuel Carmena. Ya le han dicho que deje el cargo aunque desde la formación morada también comprenden que de algo ha de vivir. “Podemos” ha adelgazado mucho en estos cinco años. Y ha perdido el aura de santidad que resplandecía en sus felices comienzos. El electorado ha empezado a perder la fe y Podemos se ha convertido en un partido “normal”, con sus vicios y sus servidumbres. Hasta Pablo Iglesias está ahora disfrutando de una especie de permiso paterno, para cuidar a sus retoños. Retorno a la familia. También  aquí, nada nuevo bajo el sol.

Sanchez debe pensar que se le está complicando el panorama. La escisión en Podemos, o como se le quiera llamar, no le va bien para asegurar la mayoría necesaria en los Presupuestos. Y tampoco para contar con un aliado sólido cara a futuros resultados electorales. Con la marcha de Errejón Podemos queda debilitada y con toda seguridad la fractura no ha quedado aún sellada. En poco tiempo el mapa político ha cambiado notablemente. No hace tanto que los populares estaban como desahuciados. Las elecciones andaluzas han dado un vuelco a las expectativas. Las encuestas últimas ya han concluído que PP, Ciudadanos y Vox pueden reeditar los resultados a nivel del Estado y llegar a la mayoría absoluta en las Generales.

Como ya he dicho en este Blog, Sanchez tratará de llegar al final de la legislatura. Con o sin Presupuestos. Sino consigue los votos necesarios irá a la prórroga tratando que se produzca algún acontecimiento que el electorado pueda premiar. O bien gobernando con decretos leyes para que el pueblo le agradezca los gestos de carácter social que vaya realizando. Pero no está tan claro que se entienda esta conducta por parte de quienes tendrán que decidir un día si le votan o le apartan del cargo. Estamos viviendo tiempos de una enorme volatilidad. La previsibilidad está bajo mínimos.

Errejón se ha ido porque habrá llegado a la conclusión que hoy Podemos, es bastante menos que antes. La izquierda está en horas bajas. Es el péndulo de la política. Hoy me toca a mí, mañana de tocará a tí.

 

Viernes, 18 de enero de 2019

LOS MUERTOS RESUCITAN

 

A Francisco González, el presidente del BBVA querían echarle. Y parece, -o le parecía-, que sus enemigos eran de cuidado. Que tenían mucho poder. Y tenía que defenderse. Y una forma de defenderse era atacar. Atacar de manera tan severa que los atacantes abandonaran la aventura.

Y también tenía que seguir los pasos de los principales impulsores del asalto. ¿Cómo? Pues accediendo a una información comprensiva, total de todos sus pasos. Todos los días. A todas horas.

González se enteró a través de su jefe de Seguridad, antiguo policía, que el comisario Villarejo disponía de una amplia red de escuchas, pinchazos y sabuesos que escudriñaban todos los rincones de las personas investigadas. Sí tenían dinero y cuanto. Si eran felices con sus consortes o amenazaba el divorcio. O si eran homosexuales con algún escándalo a la vista que pudiera propagarse.

Y el presidente echó mano de la caja del Banco para contratar a Villarejo y llegar a pagarle seis, siete millones de euros. O más, porque esto nunca llegará a saberse. ¿Porque el fin era lícito, no?. ¿No era legítimo defenderse con uñas y dientes de quienes querían desalojarle del banco?. Está claro que todo valía ante la desvergüenza de aquellos desalmados que  se habían conjurado para apoderarse del BBVA.

Por tanto todos los instrumentos que pudieran utilizarse eran válidos. ¿Delitos? En absoluto. Eran algunos miembros del partido socialista acompañados  de financieros sin moral, los que habían empezado la batalla. Los medios que podía utilizar era todos legítimos y necesarios para vencer en la pelea. 

Francisco González consiguió mantenerse en el poder. El silencio de esta historia se mantuvo a lo largo de los años.

Hasta que un comisario despechado, Villarejo, dijo basta y se dedicó a soltar toda la mierda. Mierda que ha impactado con fuerza en el rostro del otrora presidente de la entidad financiera, contaminándole con un insoportable hedor.

Mal final para para Francisco González. Los que creía muertos y bien muertos, han resucitado.

 

 

Jueves, 17 de enero de 2019