ALQUILERES

 

En varias ciudades europeas, Barcelona, Londres, Berlín, se han producido manifestaciones ayer sobre la cuestión de los alquileres. El precio por el alquiler de una vivienda en las grandes capitales es muy alto y dicen que el Estado ha de ponerle freno. En Alemania se ha empezado a hablar de “Enteignung”, esto es de expropiación. Que los gobernantes actúen y llegando a una situación límite, se expropie a los dueños de los inmuebles. Se apela para justificar este objeto en que la Constitución alemana establece que la propiedad está subordinada al interés general. Hasta ahora nunca se ha aplicado este precepto, pero se argumenta que no por ello,-y ante una situación límite-, no pueda ejercitarse.

El problema es muy semejante en Barcelona o en Madrid. Y también la Constitución española establece que la propiedad está subordinada al interés general. La Constitución reconoce el derecho de propiedad, pero es indudable que los límites existen. La presión relacionada con los alquileres es uno más, si lo relacionamos con los condicionamientos urbanísticos. Y la realidad nos dice que no es fácil conciliar intereses que pueden considerarse contrapuestos. Esto es, que el ciudadano pueda acceder a una vivienda digna en condiciones económicas que pueda asumir y por otra parte preservar los derechos del propietario a obtener una compensación adecuada a la inversión que ha realizado. En el mercado inmobiliario la ley de la oferta y de la demanda, se halla fuertemente influenciada por la acción de la  Administración. Las leyes urbanísticas son restrictivas, complejas, de lectura e interpretación difícil. La iniciativa privada se ha alejado de la promoción de viviendas. Ejemplo, Barcelona. No es extraño por ello que la oferta sea cada vez más escasa. Y que los alquileres sigan su ascenso.

También se dice que los “fondos buitre” están haciendo su agosto. Compraron miles de viviendas y les prometieron una rentabilidad que dudo estén obteniendo, si empiezan a considerar el mantenimiento y reparación de los inmuebles adquiridos. Los bancos trataron de limpiar sus balances con la venta de estos activos, prometiendo o asegurando una constante revalorización y buenas rentabilidades procedentes de los alquileres. Me pregunto si hoy día estos Fondos se se sienten muy felices con la inversión realizada. Problemas no les van a faltar a la vista del clima social que se está produciendo.

No existe una solución a corto o medio plazo en este asunto. Fijar el máximo de un alquiler por decreto, significaría asestar un golpe muy serio a la  economía de mercado y al propio sector inmobiliario. Por otra parte, el Estado no ha sido especialmente ágil ni eficiente a la hora de ejecutar un programa público de vivienda social, que permitiera complementar las insuficiencias de la iniciativa privada.

Solamente una crisis, la que se inició en 2008 en los USA, cambiaría la situación. 

Pero está claro que esto no lo quiero yo, ni lo quiere nadie.

 

 

7 de abril de 2019



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